martes, 31 de diciembre de 2013

¡VÁMONOS YENDO! (Pa' luego regresar)

Un olor dulzón proveniente de la cocina comienza a intoxicar los espíritus siempre curiosos de la casa.
Susurros, pláticas quedito y carcajadas francamente empachadoras se pueden escuchar desde todos los rincones de mi hogar. Si, creo que todos nos sentimos emocionados por pasar la última noche del año de manera bulliciosa, pues de tal mamera el próximo año nos encontrará muy animosos.
La escencia femenina de mi familia se ha imantado a la cocina; claro, nadie guisa el pavo relleno como Evita,  nadie prepara el agua hervida como yo...
Son esas pequeñas bendiciones que yo agradezco en esta fecha, el aprendizaje (a jalones y estirones), la rebeldia siempre latente en mi corazón pero que se aplaca y se templa en las adversidades y mi algarabía juguetona que me hace pensar: si, tal vez el pasto en otro lado sea más verde, pero este es mi pasto, es mi espacio, es mi vida y yo la estoy construyendo paso a paso,  con la frente en alto y contando con el cariño de todos ustedes, mis queridos menos cinco festojosos lectores de siempre.
Tenemos el 2014 por delante y ¿saben qué?  Recibámoslo con los brazos abiertos, aunque mañana nos quejemos del aumento de los impuestos...
¡FELIZ NOCHE VIEJA, QUERIDITOS MIOS, NOS LEEMOS EL PRÓXIMO AÑO!

martes, 24 de diciembre de 2013

Yingol bels

¿Saben? Hoy pasé gran parte de mi día buscando un lugar de estacionamiento, un espacio para poder pasar entre dos tráilers, un kilo de buenas pechugas, mi identidad debajo de capas de cebolla, un balón de la champions league y esos años despreocupados que se han ido escurriendo poco a poco, sin saber a bien a dónde han ido a parar.
Gracias a la máxima deidad existente por mi poca tolerancia al alcohol,  pues con pensamientos tan funestos, no me extrañaría terminar pidiendo posada en La Europea más cercana, exigiendo mi "panalito" (Poca tolerancia pero chequen lo bien que les manejo el argot etilico, eh? Ahí nomás! ).
Pienso que en realidad, a mi no me gusta la Navidad...
O sea, ese ritual post moderno que nos empeñamos en llamar navidad.
Para empezar,  ponerse de acuerdo sobre cómo, dónde y con quién celebraremos dicha fecha ya es señal del suplicio que será el resto de la festividad. Los que estamos emparejados generalmente nos echamos un  volado para sortear el 24 y el 31 de diciembre.
Empiezan las negociaciones desde abril: "Ay Ruperta, me choca ir a tu casa en Nochebuena, tu papá siempre me echa de habladas... Pues tú que te dejas... No, pues si..." Y bueno, ya decidida la sede, pareciera que lo siguiente en la lista es buscar la Sidra Santa Clós para brindar, aunque sea nomás de puro pretexto, pues quiero ver a algún borrachín que se respete, sostener con orgullo su vaso de unicel con fondo rosita y pararse a arrullar al niño. ¡Jamás!
Ya con sidra en la mano, trépense todos al vocho y a manejar durante cinco horas para trasladarse de Coyoacán a Iztapalapa, mientras todos cantan villancicos clásicos del tipo "Que triste se ve mi arbolito, el heno que cuelga son lagrimas tristes y llora porque tu te fuiste y juntos lloramos nuestra soledad" o ... (Jajaja, estoy gugleando "canciones tristes de navidad" y el buscador -bien lindo- me sugiere "depresión,  terapias, grupos de auto ayuda..." Ternura!) "Por esa y muchas cosas más, etc..."
Fuck!
Ya todo el repertorio navideño nos hemos chutado, ya estamos asándonos con nuestros sueteres de lana, la mitad de la cena ha sido engullida y por fin, hemos llegado a Belén... ¿Qué sigue? ¡Arrullemos al niño! Pero al Matius, que seguramente a estas horas ya andará todo hiper, buscando en qué gastar su energía malsana, no le hace que lo amenacemos con que "Santa" no le traerá nada si se porta mal (Y ni se porta bien, la mera verdad. Lo que sucede es que su padre y yo no nos pusimos de acuerdo y ps mejor que reciba una beca para estudiar a las marmotas en su hábitat natural. #PosMeSalto)
Ok, respiremos...
Aun falta el abrazo, el intercambio de regalos,  la cena... esto va demasiado rápido y para cuando me quieran dar cuenta, estaré otra vez formada en una fila interminable de "abrazables", diciendo cosas que -irónicamente- la logística de la fecha me ha impedido sentir.
Y entonces vendrá esa sensación inexplicable en el estómago,  ese nudo en la garganta, esas lagrimas que se me salieron el sábado,  al darme cuenta que el Mustang que Santa le trajo al Matius hace dos navidades (y que estuvo arrumbado pues "no tenemos tiempo, cielito... Hoy no, chiquito...Pesa mucho, cuando venga papi, ¿si?) ha dejado de quedarle...
Cielos, la vida se evapora rápidamente, rápidamente. Y pareciera que uno la ve pasar mientras se encuentra formado en una fila interminable de turnos que no llevan a nada, pensando que allí sí se encuentra la felicidad. 
Por eso no entiendo la Navidad.
Al menos, no la de este año...

No les puedo mentir, esta vez no hay "Pero hay que ver el lado feliz...", #LoSientoMiAmor.
Sólo les deseo paz espiritual y muchos regalos de amor.
Feliz Navidad, queriditos...



viernes, 20 de diciembre de 2013

Os pido Posada.

Miren, francamente iba a deprimirlos por ... mmm ... centesimovigésimoséptima vez consecutiva (mi vida, otrora TAN perfecta, ahora es muy triste) pero pienso que, si de por si son menos cinco, con mis escritos depres serán menos dos o cero. Y como el ráting es el ráting, mejor será que me esnife una raya de optimismo y ponga mis deditos a trabajar, que de y por esto vivo.
Con que estamos ya muy navideños, ¿no?
Seguro que ya andan usando sus suéteres de renos y santacloses o andan en el Metro Pantitlán en hora pico con sus largos abrigos Muy berry y mitones neoyorquinos. Qué bien, la navidad -como el amor- está en el aire y todos nos trepamos en el trineo de la felicidad, fa la la la lá...
Da gusto ver cómo los espíritus de las navidades pasadas se dan vuelo visitándo a cada uno de nosotros, donde en un espejismo fantastico podemos vernos en retrospectiva, no para aprender una lección moralista, sino para darnos cuenta que en dichas navidades pasadas aún cabíamos en esos fabulosos jeans que ahora se encuentran arrumbados en el fondo de nuestro clóset, esperando una oportunidad -que jamás llegará- para volver a brillar en la pista de baile.
Y qué decir de ese ánimo pícaro y juguetón que se palpa en cada oficina de éste mundo, donde los empleados, intoxicados por la época (o el alcohol disfrazado de "taza de té verde") se deshiniben y dejan atrás el pudor frente a la plana mayor en el baile de fin de año de la compañía, tirando por la borda su  reputación al ritmo de "...Voy a cantar suaveciiiiiito...". Una joya que seguirá perpetuándose de generación en degeneración.
Pero no olvidemos lo que ocurre en la colonia -o bueno, en el fraccionamiento-. Nunca falta la vecina buena onda -o recién llegada- que ofrece su casa para dicho jolgorio sin pensar en el aquelarre que se convertirá lo que se supone es una representación religiosa.
No sospecha que las vecinas han suspirado aliviadas y maliciosas, a sabiendas que quien pone la casa está poniendo a dorar su alma en el infiernito llamado "maledicencia pública". No adivina que tras esas sonrisitas benévolas se encuentran escondidos los más negros pensamientos y actuares y jamás podría imaginar que lo que ella calculaba como "petit comitè", se transformará en un gentío peor que el de los bailes de algún cantante grupero... (no sabría yo decirles, ¿verdad?)
Y de repente, sin decir "agua va", la muchedumbre iracunda se deja sentir en su salita de 2x2 y como si se tratara de "Titanes del deshielo", la horda de mamuts (o sea, doña Pancha y demás comitiva) se dan vuelo con el baile, la comilona, el descorche y el ora pronobish. Fatal.
La buena vecina verá como sus buenas intenciones han quedado hechas añicos, como los restos de las piñatas (que ella apoquinó) y para colmo descubrirá que sus hijitos han sido amarrados en su propio cuarto y sus juguetes han sido saqueados.
Pero bueno, doña Pancha y compañía se han puesto la divertida de su vida en eso que nosotros seguimos empeñados en celebrar: las famosas posadas. Seguro que alguno de ustedes también se encuentra muy apresurado para asistir a alguna, así que seré breve: ¡Respeten la casa ajena, chihuahuaaas!
Feliz viernes posadero, queriditos...


miércoles, 11 de diciembre de 2013

DEJA DE LLORAR, CHIQUILLLAAAA (Deja de lloraaaar)

Hoy, mientras cocinaba un rico pulpo Pol a la Dana, unas lagrimillas estúpidas casi cortaban la emulsion de coliflor que tenia reservada.
Ya saben, de esos dias (o semanas, o años) que uno amanece mas perceptiva (u ociosa) que de costumbre, en los que el inconsciente se manifiesta y todos los recuerdos salen atropelladamente,  como cuando rompes una piñata y que, si no estás preparad@, te caen con saña y sin miramiento, (¡exácto,  como cuando te caían las jícamas y cañas en la cabeza!), asi cayeron algunas memorias dolorosas.
Y miren, la cosa no es que recuerdes cosas tristes, llores, eches a perder tu comida y ya; el chiste es que un@ solucione aquellos sentimientos de dolor que dichos recuerdos han desatado. O sea que, mamita, pónte a trabajar.
Lo primero que sentí al recordar aquellos mentados momentos fue tristeza, obvio. Y mis lagrimitas ya se asomaban y la garganta ya se me estaba cerrando y ya sentía esa opresión en el pecho, esa falta de aire...
Y me dije tal como mi mamá alguna vez me dijo: "Si vas a llorar, llora. O si no, te "doy" una razón para que llores". Tan linda mi amá.
Y pos que me suelto. Todo de manera instintiva y primitiva, cero racional.
Primero, conecté con mi niña interior (la que en ese momento era la que recibía el dolor por las ofensas del pasado) y luego lloré y lloré y me interné en ese dolor que quemaba mi ser. Me sumergí en mis sentimientos de injusticia; maldije la envidia, el dolor, la ponzoña que me corría por mi alma.
Mi teoría,  hasta ese punto, era que una vez que conoces a alguien y le procuras cariño,  atención y amor, no puedes dar marcha atrás y olvidarlo. Específicamente si es un niño. Específicamente si yo era la niña y en algún punto de tu vida me quisiste y te importé y luego te fuiste y jamás volviste. (No manchen, si que me estaba azotando gacho) Y seguí con mis teorías y mis negociaciones; no me explicaba que me sintiera tan abandonada, tan ofendida,  tan lastimadaHASTAQUEMEDICUENTAQUEEEEEE....¡Con un demonio, ya tengo 33 y ya no soy esa niña ofendidaaaaa!
JA JA JA...
U.U
Crecer implica que tu cuerpo va mutando de forma, se va adaptando a las condiciones de vida que le vas procurando (con un poco de ayuda de la naturaleza) y se va convirtiendo en tu vehiculo para conocer el mundo. De repente, te miras al espejo y encuentras redondeces, protuberancias y canas donde nunca las hubo. Tu cuerpo sabe que no hay marcha atras, que nunca te volverán a quedar esos jeans que usabas en secundaria o que los zapatitos de bebé son para colgar en los microbuses...Tu cuerpo crece y lo sabe...y también deberia saberlo tu mente.
O sea, que me tiré al drama espantosamente por equis situación que ofendia a mi niña interior y la padecí -por breves minutos, ejem, ejem.- con tal intensidad que por un instante se me nubló la conciencia y casi tiro por la borda mis años de terapia.
Darse cuenta de que el cuerpo cambia es fácil,  lo difícil -y que es donde uno debe ponerse a trabajar- es educar a la mente para que entienda que aquellas situaciones dolorosas del pasado son el tronco donde una cachorro ha sido encadenado. Y, si ponemos atención,  nos percataremos que  el cachorro ha crecido y lo ha rebasado...
Tal como nuestro doloroso pasado.

Enjugándonos las lagrimitas, procedamos ahora a cortar la cebolla.
A ver si ésta sí me hace reir...

martes, 10 de diciembre de 2013

U TURN.

No se que está sucediendo con la vida del dia de hoy.
Lo que parece un martes cualquiera (o en nuestro caso, un "lunes para perdedores"), de repente se ha tornado inquietante.
Ya alcancé a otear el caos mental que está por venir: la estructura de mi vida ha rotado unos 145 grados en los ultimos días y yo se que, sin mi rutina, lo unico que alcanzo a salvar en la crecida del río es mi sentido del humor.
Y como si "el universo estuviera conspirarando contra mi" (en lo que parece ser una ofensiva tipo "D day") el equilibrio danagatil ha comenzado a oscilar rápidamente.
06:00 A.M.
Despertador  sonando; mi sensual brazo estirándose para alcanzarlo y delicadamente estrellarlo contra la pared. Mala señal pues esto es tarea de la Marmota, quien mitad galantería mitad narcolepsia de mi parte, cada mañana realiza dicha operación.
Pero esta mañana dicha Marmota no se encuentra en casa y yo debo enfrentarme al primer round del dia: alistar al Matius, con el extra de ducharme y ponerme cara para llevarlo a la escuela (es lo malo de no confiar en la belleza natural, ¡chihuahuas!)
07:15 A.M.
Dana e hijito trepados en la camioneta -noten que vivo a escasos 10 minutos de la escuela- y yo ya vengo totalmente absorta en la consabida histeria matutina y colectiva, dialogando conmigo misma mientras no se qué carámbas canta el Matius atrás..."tengo que pagar la colegiatura, tengo que hacer el super, que el  niño no olvide el lunch...que agarre bien su maquetita que no entregó ayer...¡pero cómo la va a entregar si no fue a la escuela!...no olvidar su justificante médico...que no se me olvide darle su medicina...¿le dejé de comer a la Peluss?...este ruido no lo traia ayer, debe ser el clutch...no puede ser el clutch porque es automático...¿o no?...ay ese babas ya se quedó en medio,  qué bueno, por pasarse el alto...¿si le dejé de comer al gato?... adiós mi  cielo, besitos, pórtate bien... ¡No le di su medicina!  FUCK!
07:35 A.M.
Ejercicios de respiración...inhalo....exhalo... Creo que después de todo, me merezco un café.
Momento de debilidad número 21
¡Epa, qué sucede! Estoy en el Starbucks de siempre, clamando por un poco de normalidad en mi día y me encuentro que han cambiado a los baristas. Estos nuevos muchachitos no saben que si me dan el machiato con leche normal y un solo shot de cafeína,  acabaré por irme a la barranca, ¡maldiciendo eternamente mi intolerancia a la lactosa! Y para colmo-y esto es lo espeluznante-, se llevan de a cuartos con las personas que están delante de mi. Oigan, apenas el jueves vine, no es posible que en un fin de semana las cosas cambien radicalmente...oh, esperen...
Hago un recuento rápido de los últimos dias...
Si, las cosas sí cambian. El universo (el mismo que me asusta con sus conspiraciones arbitrarias) está en continuo movimiento.
Y parece que yo nomás no aprendo la lección, ¡caray!
Casi concluyendo el año,  la vida me ha mandado a extraordinarios  otra vez y ¡miren que yo se del tema!
Reflexiono un momento: ¿que tal que las cosas siempre han sido como son y yo he tratado de adaptarlas a mi realidad? ¿Es esto cierto? Y si lo es ¿de qué manera lo voy a enfrentar?
Ni mil cafés bien preparados me van a devolver la paz interna ni el confort.
Es hora de moverse al ritmo y timin del universo.
¿Será ésta la prueba final? ¡Cómo saberlo!
Con suerte, quizás alcance a graduarme este año...
Feliz martes, queriditos míos.
....
¿Si le dejé comida a Peluss...?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

viernes, 15 de noviembre de 2013

Mommy Dearest.

Si tuviera una cámara de video pegada a las escamas, algo así como EdTV o una mamarrachada al estilo "kardashian", sabrían del verbo "Saber" que he intentado escribir algo decente desde las ONCE de la mañana. Y como verán, aún sigo intentandolo, pero ps ya casi es sábado y no es posible que no escriba nada. Precisamente hoy, viernes de Gatería.
Whatever...
El tema a eludir es el de la maternidad y es que ¡no manchen! es bien complicado desmitificar lo que se supone es el estado ideal de toda mujers.
Y es que justo en este momento, parece que hay un boom de chicas que han decidido ser mamás y ello me ha puesto a pensar en lo que yo sentí cuando me entregaron al Matius envuelto en sarape y los días (y años) siguientes a dicho evento.
No fue fácil, déjenme decirles.
En el momento que escribo esto, ya pasaron casi seis años de la primera noche de Matius en casa, con cólico, pañal sucio y llamada de media noche al pediatra incluído. A decir verdad me encuentro viviendo el momento que tanto soñé: el de ver a mi hijo súper independiente, sano y en la escuela.
Aunque suene horrible (y precisamente por eso lo escribo) el primer año (y el segundo y el tercero) sí son una prueba muy dura en la vida de toda madre primeriza.
Y es que, aparte la sociedad no nos la pone fácil, déjenme decirles.
Parece que en el instante que has concebido los reflectores te acompañaran día y noche, habrá un empleado del INEGI afuera de tu casa permanentemente para encuestarte desde el horario de las mamilas, hasta pipí, popó, caca y el respetable público se adjudicará el honorable papel de criticar todas tus decisiones en cuanto a la crianza del beibi.
Neta, es una presión que no vieran. Es un exámen profesional interminable pues si te vas por el camino de hacerle caso a todos, terminarás con el hígado hecho puré y el matrimonio pendiendo del hilo más delgado.
Ah, porque eso sí, a la nueva mamá se le habrá de exigir hasta que sude sangre mientras que al "feliz papá" se le pondrá en un pedestal para luego llevárselo en hombros a dar la vuelta olímpica...durante tres años.
Yo recuerdo con mucho cariño esos momentos donde las peleas entre Marmota y yo no parecían tener fin y el nubarrón de pensamientos tóxicos se posaba en mi cabeza, haciendo jocoque la leche que haría feliz (y colicoso) al Mats.
Y también me encanta recordar lo fácil que era salir de paseo, con carreola, bambineto, pañalera, cobertor, juguetes...¡la casa a cuestas! y la hora de amamantar, en plena calle, con la horda de curiosos mirando mis túngentes pechos rebosantes de leche, también es de mis memorias favoritas.
O qué tal que justo cuando las carnes están volviendo a su lugar, mientras un enorme olán se cuelga de tu cintura (no, no soy "Vivendum") y tu ropa sexy siguen siendo los "mommy pants", de la nada (y parece que hasta te huelen) salen de todos lados esas exóticas y bellas mujeres, de ropa ajustada y largas y blondas cabelleras que te hacen sentir menos que una papa. No, corrijo, ellas no te hacen sentir tal cosa... ¡es tu marido el que no deja de salivar y hace que te sientas una papa. Él y solo él!
Incluso las mismas mujeres que ya son mamás se ponen muy rudas con las nuevas. Se ponen en su papel de "No mames, es facilísimo"
Y nadie, nadie te dice que no, que ser mamá no es algo sencillo. Que no se va a acabar en un año o dos o tres pues el puesto dice en letras pequeñas "para toda la vida", pero que si lo tomas con humor, que si tienes la fortuna de conseguirte unas orejeras bien grandes y peludas para no escuchar aquellos consejos "bienintencionados" y sacas de tu interior esa fortaleza para sacarte del bache, la maternidad será una etapa hermosa y saldrás airosa.
Feliz viernes y disfruten sus antojos maternalosos.

viernes, 1 de noviembre de 2013

SHITTY MOMENTS O "LOS CINCO MINUTOS EN LOS QUE NO ME QUIERO"

Aquí me tienen de nuevo, como casi cada viernes, dispuesta a recetarles su dosis de gatería semanal y... ¡no estoy contenta!
Estoy en un momento muy gloomy, muy procrastinador en donde me he pasado la mañana deambulando por toda la casa, sin atinar a cual tarea dar prioridad.
Como otras tantas veces mi escritorio está vomitando pendientes y mi casita está hecha un pequeño chiquero. Pero yo ya estoy agotada, misteriosamente. A esta hora, en la que debo ir por el Matius al cole, ya me encuentro ¡cansadísima!
Son los "shitty moments".
Momentos en los que tu ser no se encuentra alineado con tu luna en Acuario y tu Venus se encuentra un tanto cuanto eclipsada por un muy castroso Saturno. O algo por el estilo.
Son los momentos en los que aparece un nudo en la garganta, el cual no sabes si es por causa de tu maldíto reflujo o porque tienes atorados sentimientos que piden ser expulsados de tu cuerpo decadente, entorpeciendo las tareas, las rutinas, los pensamientos positivos y productivos. Es el instante en el que valen madre tu autoestima, tu seguridad, tu confianza y se apodera de ti un enorme hueco en la panza que no deja que el diafragma baje para que puedas respirar.
Y te asfiixas, claro.
Pero no mueres.
¿Y por qué no mueres en un "shitty moment"? Ah, pues porque ALGO debes aprender de ti mism@ en ese preciso lapsus brutus. Ni más ni menos.
Y entonces empieza el cuestionamiento. Uno a uno de tus pensamientos debe ir pasando al frente, presentarse, decir su nombre y qué carajos hace en tu cerebro (aparte de atontarte)
Cuando todos hayan pasado lista, deberás evaluar lo que ellos han dicho y ¡atacar!
Deberás atacar cada uno de las cuentas pendientes que tienes contigo mism@. Abordar de frente ese sentimiento mierdoso que únicamente estás pulverizando tu ser, mirarlo fijamente y decirle ¡chao!
Es que no es justo, queridos menos cinco lectores de siempre; no es justo que de por sí nuestro entorno es como es y encima uno le anda cargando fruta a la piñata.
Yo lo confieso: estaba en mis cinco minutos en los que me quise tirar al drama porque mis demonios ya venían por su calaverita. Estaba a punto de mandar todo al cuerno porque literalmente me sentía físicamente impedida siquiera para encender la compu y venir a escupirles esto.
Fueron cinco minutos en los que no supe qué ponerme para ir a una fiesta (pues según yo "nada" me queda) en los que dudé en fumarme o no un cigarrín (cosa que no hice) o tomarme un café (cosa que me puso de peor humor pues ni el café me salió bien) y en los que, neta neta, dije que yo era un desastre.
Y antes de seguirme por el camino del mal consejo, mejor respiré muy hondo y vine a compartírles estas líneas, por si en algún punto de sus felices y perfectas vidas (esa soy yo en mi último minuto "shitty") ocupan unos pensamientos de ánimo, sí se puede.
Comper, queridos. Ya me siento mejor.
Feliz viernes, los quiero!

viernes, 25 de octubre de 2013

A dieta.

Desde hace unos cuántos meses he subido de peso. Ok, ok, en específico, desde hace 29 meses...
La razón... supongo que es una mezcla de ansiedad mal encausada,  ausencia de voluntad y adicción a los carbohidratos y al azúcar.
Cuando tu vida social se ha visto acaparada por las fiestas infantiles de los compañeritos de tu hijo, el panorama gastronómico no es muy halagüeño: cupcakes atiborrados de melcocha, helado, botanas, dulces de piñata que nunca se terminan, lo que te empacas en la comida más lo que tu hijito no se comió y que tú terminas comiéndote "para no hacerle el feo a la anfitriona". Es imposible mantener el paso, sobre todo cuando cojeas de la pata "¿Qué vamos a cenar?".
Pero entonces ¿qué pasa cuando la ropa ya no te queda? Literal, ya no te cierran los pantalones y aunque tu esposo se dedique al negocio de la ropa, no hay poder humano que le haga entender que lo que está de moda (al menos en tu clóset) son los "mommy pants" y que porfas, se discuta con una cantidad considerable porque ya es imposible salir a la calle sin parecer la piñata de la fiesta.
¡Ay dios!
Claro, no es que me esté tirando al drama sin saber lo que conlleva seguir en la senda del malcomer; creánme, con un hermano doctor (y enojón, además), las consecuencias e información en general están a la orden del día, pero ¿por qué cuesta tanto seguir una dieta saludable? Y no solo para bajar el volúmen y posar como ninguna en los calendarios de taller mecánico, sino para que tu organismo dure unos considerables cuarenta años más.
Supongo que lo más recomendable en este momento sea que deje de escribir y me ponga a hacer unas 50 sentadillas y luego me coma un tazón de lechuga con arándanos.
No se, algo habrá que hacer para mejorar la calidad de vida y así deje de quejarme.

¡...Nos leemos la siguiente semana!

Encuentros (nada) gratos.

Ya supimos en qué acabó la navidad, ya nos hemos mentalizado en que comeremos recalentado hasta marzo (siguiendo la consigna de " huevo con pavo, pavo con huevo y pavo a huevo"), ya las huestes consumistas se alistan para otro maratón de compras sin parar, rogándole a la máxima deidad existente que les coopere con las 148 mil mensualidades SIN intereses a las que acaban de vender su alma y también ya estamos pensando -escribiendo- el speech de agradecimiento de fin de año (¿Qué quieren?, para muchos es su momento "Oscar's") Estamos, pues, en la euforia de la vacación.
Pero entonces yo tengo un niño que anda caracoleando por la casa, viendo que se come, viendo en qué malgasta su energía malsana, en qué nuevo problema se mete... ¡y eso que es el Matius y ustedes lo conocen! Saben que es un niño muy tranquilo y bien portado... la mayoría de las veces.
La otra parte del tiempo,  el Matius se mete a su cuarto, agarra sus libros de Ardilla Miedosa, se pone a colorear, juega con sus carritos, pisa la cola de Peluss ("fue un accidente, mamá") o se tira al drama escuchando " The thieving macpie" en su iPad. Y de cuando en cuando, lo escucho suspirar por un poco más de emoción y pues tengo que mover mi aterido cuerpo para sacarlo a pastar (frase de Kry). Pero ayer cuando puse un  pie en la calle, jamás imaginé que aquello no acabaría de manera tranquila...
Ayer acabando la sesión futbolera en el parque, lo llevé a ingerir comida cero sana, pidiéndo a Dios que en algún momento a las papitas fritas les cambiaran el nombre a "verduras" y atenuando mi culpabilidad decidiendo agua en vez de soda. Buena jugada, ¿eh?
Terminando de engullir nuestros alimentos, decidí que una vueltita por la tienda que es parte de tu vida era una buena manera de bajar la comida (¡hasta las rodillas, en mi caso!) Y pues nada, entre racks de ropa sobrevaluada y aspiraciones equivocadas, me encontré cara a cara, frente a frente con... -pausa dramática- un ex novio.
Oh-oh... ¡cállate,  de qué me hablas!
El asunto hubiera terminado ahi, con una inclinación de cabeza a modo de cortesía y cada quien en su camino pero, parece que yo le debía dinero o algo peor porque en ese momento me retuvo y ya no hubo manera de correr.
Imaginen la escena: Dana, ex reina de belleza en la universidad (wink, wink), hecha una facha (as usual), con pants, cero maquillaje (¡Ps cómo! Venia del parque) y con digamos...unos...¿qué les gusta...cinco kilos de más?, encontrándose al que ella juró y perjuró era el amor de su vida (en esa época, en esa época... no le brinquen todavía), escuchando un "Ay, qué milagro, como has cambiado,  se ve que ya no eres la misma..." en ese tonito malintencionado, ya saben, del tipo "Tssss..." ¡Catástrofe!
Y si, "catástrofe", porque en primer lugar ningún caballero que se respete deberia interceptar a una vieja conocida y espetarle un "Cómo has cambiado" si dicha dama viene en compañía de su hij@. O sea, ¿qué le pasa? 
Pero como mi mamá me educó muy bien, le obsequié una sonrisa espléndida,  mostré mi mejor humor y orgullosamente le respondí que en efecto, he cambiado... todos lo hacemos... hasta tú,  chulito.
Ahí hubiera acabado todo... si el sujeto hubiese tenido más luces y cuatro pesos de decencia,  pero no;  insistió e insistió ante la mirada curiosa de mi hijito, tratando de llegar al punto que lo tenia tan herido: "tu cabello ha cambiado, nunca quisiste usarlo tan largo, nunca te gustaron los pants, ¿desde cuando sales sin maquillaje a la calle?" Hasta llegar a la parte más dolorosa -por su parte-: "Dijiste que nunca querrías tener hijos"... Atención, seguridad: tenemos un 4/32, señora golpeando a sujeto con su bolso...
Claro que golpearlo hubiera sido fácil (en una de esas, hasta el Matius lo hubiera pateado). El problema es que un orgullo herido o un corazón maltrecho no responde a más violencia. Con todo el aplomo que me quedaba, le respondí seriamente lo mucho que sentía el saberlo tan amargado, tan sin contento. Le ofrecí una sincera disculpa si aún consideraba detestable mi decisión de cortar cualquier relación con él (el corazón NUNCA se equivoca) y amablemente me despedí.
¿Saben? Con todo lo desagradable que fue aquello, aún me quedó cabeza y corazón para sentir pena por la gente que no logra reponerse a las adversidades de la vida, llámese corazón roto,  pérdidas,  reveses de fortuna, etc. y necesitan ese desahogo final (espero jamas volver a topármelo de nuevo) para sacar el veneno del cuerpo. Aún sigo creyendo que para combatir el veneno, necesitas el antídoto con iguales propiedades. Irónico,  ser veneno y antídoto al mismo tiempo. 
El Matius y yo caminamos en silencio; yo con el ligero temor por las -lógicas- preguntas, pues estoy convencidísima que los niños si tienen desarrollado ese séptimo sentido de darse cuenta de aquellas cosas que los adultos les ocultamos, pero en su lugar, comenzó a cantar "Last xmas, I give you my heart.." y tranquilamente, con el ataredecer de fondo, nos fuimos manejando de vuelta a casa...

viernes, 18 de octubre de 2013

SOY CONFIANZUDA.

Algo que siempre me han reprochado mis amistades más cercanas es el hecho de ser irremediable, inconsciente y estúpidamente confianzuda.
A ver, pérense, no estoy diciendo que soy de las que se trepan rápidamente al carro de algún (os) extraño (s) o de aquellas que se quitan los calzones enfrente de una pandilla de hombres malolientes ¡SIN SIQUIERA COBRAR!. No, nada de eso.
Me refiero al hecho de ser un tanto cuanto "amoldable" a ciertas situaciones sociales.
Por ejemplo, cuando llegas a alguna fiesta y sólo conoces al que te está invitando.
Y me molesta que, como no conoces ni te conocen, entonces las horas que permanecerás ahí, te la vives en el celular candycrusheando o facebookeando, encerrada en tu ostra mientras el resto convive. No es mi estilo, lo siento. Me incomoda mucho que al notar que nadie me es conocido, tenga que colgarme del único ser viviente que sabe al menos mi nombre; pero me incomodan más las miraditas de lástima (¡aaaaay, ya saben cuales, no se hagan!) del resto de los invitados que me lanzan por mi inevitable condición de "new kid in town".
Por eso es que me gusta socializar, entrar en materia luego luego, no dejar que el silencio incómodo se apodere de toda la concurrencia.
Primero con miradas y sonrisas amistosas, luego con la primera frase amable, risas de asentimiento, preguntas no comprometedoras y ya al final, carcajada con golpe en la espalda y la frase "¡Eres a toda madre!"
En ocasiones mi tozuda timidez me lleva a socializar TAL VEZ un poco más de la cuenta
Les juro que no me paso de la raya, no estoy indagando si son naturales u operadas o si se encuentran embarazadas.No me pongo a cantar a grito pelado ni a reir sin sentido, como una histérica. No me trepo a los sillones en una imitación a Gloria Trevi. No me esfuerzo demasiado para ser agradable a los demás. Simplemente es tratar de pasar el momento lo menos incómodo posible.
¿Eso es ser confianzuda?
Pues aparentemente sí. Nunca voy a olvidar esos comentarios que las amigas de mi prima Lluvia  le soltaron al final de la reunión (que tuvo lugar en Querétaro) a la que -sin ser previamente invitada (por casualidad yo estaba vacacionando con mi prima)- me vi en la necesidad de ir, ¡ni modo que me regresara el D.F. en ese momento!
Y justo eso le dijeron: "Sí nos cayó bien tu prima, pero es muy confianzuda"...
Rayos, directo a mi herida infantil del rechazo, diría mi psicóloga.
Y como ese, otros cuantos episodios más.
Ahora entiendo algunas miradas perplejas que me regalan las personas que voy conociendo al instante. Piensan que es "too much" de mi parte. Creen que me paso de "confiancitas"... Es triste.
¿Pero  saben qué? ¡Es todo un arte eso de sociabilizar con extraños-no-tan-extraños, queridos menos cinco confianzudazos lectores de siempre! Es todo un fuck'n arte el encontrar cierto clima amistoso en una reunión donde eres una rara avis que ha caído por error en ese escenario.
No es ser "confianzuda" es ser inteligente para amoldarte a la situación y disfrutar lo mejor posible.
¡Qué importa que no nos conozcamos! ¿Ello nos forza a poner jeta toda la reunión y entonces mejor ser catalogada de grosera? ¡Porque si quieren, puedo ser la mula más mula del mundo y todos vamos a llorar!
Se instalarme en la pose "The world is not enough" y levantar la ceja, barrer a la gente con la mirada, hacerla menos, soltar risitas burlonas... (nada más de escribirlo, siento que ya me estoy mortificando)
¡No me busquen porque me encuentran! ... ¡Porque me encuentran, dije!

Ya por último: sí, lamentáblemente así soy, así nací y así me moriré (tal vez hasta me aviente la última plática con el sepulturero); sépanselo de una vez. Les sonreiré y les platicaré mucho, haré bromas y trataré de que pasemos un momento agradable. Tal vez me convierta en el centro de atención y no precisamente porque me sienta muy salsa. Es porque el pasar un buen rato es tarea de todos, tal como sacar una empresa o un país adelante. Es misa de varios obispos, es mole de varias cucharas...
Así que vayan dándole una pulida a sus habilidades sociales y no se burlen de las personas que intentan hacer su mejor esfuerzo en la reuniones...
¡Porque es muy difícil, maldíta sea!
...
Ya, adiós.
...
Está bieeeen... ¡Feliz viernes, queriditos míos!

viernes, 11 de octubre de 2013

"MARIOBROSÉENME" LA VIDA, MARIO BROS.

¡Buenos días mis amores! ¡¿cómo me los trata la vida, las lluvias, el tránsito, la pareja, el amors, los impuestos?!
Sí... bueno, gracias por compartir, ¿eh? Un placer...
Estaba escuchando reciéntemente a la "Reina de la radio" (ya saben quién es, porfas, no me hagan admitir públicamente que escucho a Martha DBayle...) y me quedé pensando en un tema que hasta se antojo medio "twilightzonezco": el vivir la vida con las mismas reglas y estrategias cual si jugaras un videojuego. ¡Órales!
O sea, ¿cómo? ¿Se trata de ir por la vida dando brincos y pegándole a las paredes esperando que salgan monedotas de oro? ¿O que -en el mejor de los casos- agarre mi Gremlin II súuuper tuneada  y choque impunemente a todos los que circulamos sobre Periférico? Esto último es el puro vacilón, c'mon! todos sabemos que es imposible alcanzar altas velocidades en esta ciudad... en fin.
Nada de eso, queriditos y enajenadísimos menos cinco videolectores de siempre, se trata -básicamente- de que así como le echamos la galleta (y la lana) al "Candy Crush" y en nuestro cerebrín empezamos a idear una buena manera de acabar con la maldíta gelatina, igualmente y con la misma intensidad y la misma motivación podamos vencer la gelatina ¡pero de nuestra desidia! y rápidamente comencemos a "subir de nivel" en nuestra vida.
Suena bien, ¿no? A quién no le gustaría sentir que en vez de invertirle y perderle en la vida, uno se va llenando de poderes, trucos y atajos que le harán el Chucho Cuerero, ya no del "Age of Empires" o de "Ninjas Gaiden 2", sino de la misma vidurria; la de uno, pues.
PERO, PERO, PERO, PERO...
Aquí vale la imperiosa e inevitable vuelta de tuerca: para empezar a gozar de las bondades de dicha teoría lúdica, lo primero es que te gusten los videojuegos y ¿qué creen?: que las arcadias y yo nop nop nop nos llevamos... 
Todo comenzó en el año en el que una muta de niña obediente a puberta del demonio: viaje familiar al Cancún de principios de los noventa, cuando aún era posible ir patinando sobre la zona hotelera y apreciar ¡AL MISMO TIEMPO! la vista de la playa y de la Laguna de Nichupté. Una joya que -ahora si- nuestros hijos jamás podrán imaginar.
Pues nada, que en esa época conocí de la mano de mis "adorables" primos Beto y Gabriel al famosísimo juego de Mario Bros. Aplausos.
A pesar de encontrarnos en tan paradisiáco lugar con alberca las 24 horas y una verdadera jungla pidiendo a gritos ser explorada (cosa que no hacíamos pues aunque era muy atrayente la idea, lo cierto es que la casa de mi tía Clarita era un lugar muy gustado de recreo para el jaguar) todos los niños nos encerrábamos a jugar dicho videojuego. "Nos encerrábamos" es una idea bastante laxa porque en realidad a mi no me dejaban jugar. Mis primos acaparaban la consola un día sí y el otro también y a pesar de mis ruegos -y de que ya habían acabado el juego mil veces- nomás no me dejaban apretar los botoncitos. "Ay, pero si te matan luego luego", argumentaban mis primitos. ¡Y era cierto! Oficialmente era, no una papa, ¡sino un reverendo nabo! para los juegos de video. Y claro, cómo no me iban a matar "luego luego" -¡maldítos champiñones del mal!- si yo me ponía híper nerviosa, me bloqueaba y finalmente, desistía de jugar.
Después de esas vacaciones invitaron a mis padres a una boda allá por Peñón de los Baños (o sea, bien lejos). Mi abuela me había dado una moneda, para dulces según ella. Fuí a la tienda y justo ahí, en ese lugar alejado de dios, la civilización y el transporte público (estábamos haciendo tiempo en lo que pasaba un taxi), se apareció una "maquinita" de Mario Bros. Tardé en darme valor para acercarme a ella, me cercioré de que no hubiera niños alrededor y cuando finalmente me atreví a echar mi moneda... que me llama  mi mamá para treparme al taxi... Ni hablar de la moneda perdida y del juego no jugado.
Segundo intento: Dana caminando sobre Insurgentes rumbo a su clase de ballet. Local con "maquinitas". Una moneda en su bolsillo. No hay "moros en la costa"... el corazón le late desaforadamente, ¿se atreverá a jugar en las "maquinitas"? ... Nop, pasa de largo y echa su moneda en un dispensador de pelotas rebotonas. Tiene 11 años, ¿como pa qué quiere una pelota? No importa, ha dejado pasar su oportunidad...
Y ya por último: hace dos semanas que andábamos en el cine, la Marmota y el Matius entran al local de videojuegos y ahí me tienen acompañándolos, muy mona yo... Me dije: "Esto debe ser superado ¿no crees, Dana?" y ¡zaz! que me planto frente al _____ (ponga aquí el nombre de la consola que guste porque yo no tengo ¡ni idea!) y ¿qué creen que me pasó?
Me congelé, la verdad. No pude ni siquiera entender qué personaje era yo, con cual botón saltar, con cual otro sacar el poder... mejor vino el Matius y me quitó de en medio...
Si la teoría de "la vida como un videojuego" es cierta, ¡pta madre, ya estuvo que fracasé!
Aunque -aquí siempre tratamos de encontrarle el lado amable a la bestia- quizá sea exáctamente lo que necesito para entender esos miedos, ese congelamiento y esa tendencia a desistir cuando me enfrento a situaciones que velis nolis, me sacan de mi zona de confort...
Ello será un camino más que recorrer, un aprendizaje más que asimilar, una experiencia nueva que les llegaré a platicar, un madrazo más que sobar...

Los quiero chaparritos, ¡feliz viernes!

domingo, 6 de octubre de 2013

YO PIDO.

Bueno, ¿qué me he creído yo, queridos menos cinco olvidados lectores de siempre (si es que todavía andan por aquí) que no les he venido a regar la plantita del gusto por el morbo ajeno?
El día de hoy platicaremos de cuando una no sabe elegir bien.
Y no, no nos vamos a poner filosóficos o profundos, (esas cosas déjenselas a Gabby Vargas, por Dios, ¿por quién me toman?) más bien hablo del no saber elegir un regalo para una misma.
O lo que es lo mismo: "Lo quiero pero siento que no me lo merezco".
Como ya he cacareado por aquí, hace poco cumplí años y la verdad es que personas muy queridas me dijeron "píde lo que quieras". ¡Wey!, si la treintena me está cantando a mi puerta y eso me hace llorar, el que me ofrezcan un Día de Reyes en Septiembre debiera ser grandioso, ¿o no?
Pues no, la verdad es que elegir -y elegir bien- siempre ha sido un problema para mi. (Y ex novios: no se rían que es en serio.)
Hubieran visto a los Marmota en ConocidoCentroComercialAlSurDeLaCiudad, en la tienda donde al firmar con tu tarjeta eres "Totalmente Pelmazo" (por la deuda que solo crece y crece), intentando elegirME un regalo de cumpleaños que fuera: bonito, pero tierno, pero no muy caro, pero cómo no muy caro si yo me lo merezco, pero no porque esa lana mejor la invertimos en los dulces del Matius, pero mejor un libro, pero mira el abrigo, pero mejor el perfume, ¡pero mejor NADA porque eres una histérica y ya mejor nos vamos!...

Ouh...

No se qué pasa conmigo que no puedo siquiera atreverme a pedir algo que me va a causar felicidad (pasajera, claro; nada es eterno en esta vida, ¡carambas!), porque una crece con muchas broncas en su cabeza y justo al llegar a la edad de las actuaciones, ¡cómo no voy a meter la pata a la hora del chousen!
A quién de ustedes no les sorrajaron un: "Cuidadito y andes de pedinche, porque te voy a dar de nalgadas." Y entonces ¡obvio!, llegabas a casa de la abuela o del tío gastalón y buena onda y eras el único imbécil que al ser requerido para elegir una golosina o un premio, mirábas primero a tu madre -quien en un sorprendente performance de miradas y gestitos, con la boca torcida te alcanzaba a decir "Ni se te ocurra"- y decías: "Yo no quiero nada abuela, muchas gracias". ¡Mátenme porque me muero, la neta!
¿Qué es todo ese rollo del pedir y del merecimiento? En primer lugar, papás: dejen de andar hostigando a sus hijos con eso del "No pidas", porque no está padre. Si a un niño le cortas su necesidad básica, primaria, inherente al ser humano del pedir, lo estás lisiando para toda la vida. Se convertirá en un adulto contenido que siente que efectivamente, no merece nada y cuando llegue la hora de que alguien le ofrezca su mano, su ayuda, su corazón, su amistad...simplemente lo rechazará por sentir que él  (o ella) no lo merece, que no es lo suficientemente valioso para ser considerado por el mundo para ser depositario de un poco de generosidad.
Yo se, yo se que a veces como papás sufrimos el huevo y la gallina cuando estamos en casa ajena y nuestro hijito se pasa de pedinche: ¿puedo más postre, puedo tomar agua, me regalas tu casa?
He sentido la cara arder de la pena cuando el Matius pide un dulce del Bote de las Golosinas de la casa de su mejor amigo y miren que me he contenido para evitar decirle "no pidas".
¿Cómo sabrá la gente a tu alrededor que necesitas un abrazo, un consejo, un préstamo literario o una taza de café más caliente? O mejor aún, ¿cómo sabrá tu pareja lo que en verdad estás necesitando en la relación si esperas a que él o ella te lean la mente?
Pasa en todos los ámbitos, en serio. Pedir y estar consciente de merecer por el hecho de ser valios@ debiese ser verdad universal.
Por lo pronto yo me sigo terapeando para agarrar valor y pedir mi soñado viaje a París como regalo de cumpleaños.
¡ Quién sabe!, en una de esas hasta me mandan en premiere classê con boleto de ida... ¡sin vuelta!


miércoles, 25 de septiembre de 2013

GRACIAS VIDA, VA DE REGRESO...

El día de ayer cumplí la fabulosa edad de 33 y, como dice mi abuela Ofe, "...entré a 34".
Ha sido un año en el que -pueden apostarlo- me he dado los madrazos más duros en mi estúltica existencia, pero Pero PERO (¿qué sería de esta vida sin los "peros"?) me los merecía.
Y como una no es de palo, lo menos que se puede hacer es sobarse, sacudirse las pompas y mirar a todos lados para ver quién carajos se dio cuenta.
Y así me encontraron estos años... por más que me les escondí.
Pero esta vez no es para tirarse al drama, al contrario. Si abres la panorámica sabrás que soy una persona común y corriente, rodeada de gente nada común ni corriente (bue...dejémoslo así) y que lo único que pide es vivir y dejar vivir.
La situación está del cocol, pero yo quisiera aportar mi grano de arena en vuestras conciencias y, si es posible, hacerlos pasar un momento agradable para después soltarles mi discurso político...
Resulta que cuando cumplí 23 años, "Las Mañanitas" me sorprendieron en un camión foráneo, el cual enfilaba el camino hacia la Huasteca Hidalguense. El por qué me encontraba en ese lugar es simple: estaba enrolada en las brigadas médico-dentales que el Movimiento de los Focolares organiza.
 (Si gustan más información, puchen www.focolaremex.org)
Y bueno, acompañada de Pollo y Elena, y con la lluvia proyectándose duramente sobre las ventanas, le di la bienvenida a dicha edad.
Al llegar a la comunidad de Santa Cruz, la gente ya nos estaba esperando. Rápidamente nos dirigimos hacia la escuela rural, pues ahí se montaría el comedor, la unidad dental y los consultorios médicos. Como la panza es primero, disfrutamos de un delicioso pedazo de zacahuil, especie de ¡tamalón! de pollo con salsa de jitomate, acompañado de café caliente de la región.
Señores, se que el ritmo de la vida es imparable, pero si ustedes en algún momento zen pueden imaginar un paisaje verde, con mariposas celestes transparentemente aladas y un aroma a naturaleza en estado puro, sabrán que vale la pena detenerse un momento para contemplar por instantes (pues la belleza es inasible) lo que uno simplemente es incapaz de concebir.
Así de extasiados nos encontrábamos, mientras desparasitábamos niños y llenábamos encuestas, mientras escuchábamos en una mezcla de náhuatl y español lo que la gente quería venir a decir, a pedir, a solicitar.
Y no sólo eso, también lo que estaban dispuestos a ofrecer y a aportar, con sus sonrisas de maíz tierno y la música de un idioma que nos hemos empeñado en borrar.
Las horas pasaron volando y fue necesario dar reposo al cuerpo. Esta vez, Elena y yo corrimos con suerte de que una familia nos adoptara y evitamos la dureza de las bancas de la iglesia. Son estas bendiciones y regalos lo que le dan sentido a cumplir años...
Al día siguiente, la lluvia dio paso al día soleado, los niños se acercaron curiosos a ver caras nuevas, amables o serias, a probar los "menjurjes" de la cocina; dulce, seco o salado, no importa si la compartímos juntos.
Como todo, llega la hora de partir y esa vez, la última que conviví con los niños de esa comunidad, sentí la necesidad de que todos conocieran esa realidad que se desparramaba llena de vida y de oportunidad de ayudar y por ello, les comparto esta experiencia. No para que digan "ay qué bonito", más bien para hacerles de su conocimiento que probablemente esta y otras comunidades se encuentran hoy más que nunca, en un estado de extrema necesidad.
Queridos menos cinco filantrópicos lectores de siempre: DONEN LO QUE PUEDAN, pues es innegable que en estos momentos en los que yo escribo esto y ustedes lo leen, alguien los está necesitando. Para que los miren, para que los consideren o siquiera les dediquen un pensamiento.
Por favor, queridos. DONEN y sientan cómo mágicamente sus endorfinas se ponen a trabajar.
Es por ellos y por todos nosotros. No olvidemos que todos somos uno.

Gracias por sus felicitaciones, son un público excelente. ¡Qué vengan los 34!

viernes, 13 de septiembre de 2013

AMOR A LA PATRIA

Esto no es una elegía, no es un romance ni un verso... como lo cantó Silvio Rodríguez; más bien es un discursito que viene molestándome como callo en meñique.
El amor a la patria ¿se aprende o se trae? Sepa la bola, queridos menos cinco patrióticos lectores de siempre. De lo que le he aprendido a la vida, -si es que algo le he aprendido- es que se conoce, se interioriza y luego lo adhieres a tu ADN o simplemente lo desechas cual toxina.
De niños en el jardín de infantes te enseñan a que hay que ir de blanco los lunes, cantar muy fuerte "Mexicanos al grito de guerra...", hacer el saludo a la bandera con los dedos muy extendidos y el brazo muy derechito. A marchar "como soldaditos" y tocar pitos y matracas sin miramientos ni recatos. Todo ello, aderezado con unas trenzas o bigote postizos, pa' verse muy monos, muy patriotas...
En la primaria, los maestros quieren que a huevo participes en el Concurso de Coros de Escuelas Primarias; bueno, pase. Consideré que con dos años consecutivos, el tercer lugar de la mano del genial músico Armando Rosas era algo digno de mencionarse, así que ahí tienen mi contribución al bad romance con México.
Y en la secun, qué mejor bienvenida a la adolescencia que comenzar la primera clase de "Civismo" con una profesora a la que apodaban "La Chilindrina", soltándonos la verdad, la neta: que los Niños héroes ni eran niños, ni eran héroes. Que eran unos auténticos labregones que se quedaron ese día en el castillo-colegio castigados, por andar embriagándose con los licores de la patria.
Claro, al rato nos cambió la jugada y por supuesto, fui una de los 6500 alumnos que abarrotaron (el mero día de la clausura) la exposición "Símbolos Patrios" que la Segob tuvo a bien organizar, con cola kilométrica y toda la cosa y aún así, ello no puede considerarse una absoluta prueba de amor patrio pues asistímos más a fuerzas que de ganas, por ser considerado como el 80% de la calificación de "Civismo". ¡Háganme el usual rechiflado favor!
Ya en prepa y Universidad, la patria era un ente al que sólo se tomaba en cuenta al iniciar una competencia deportiva o en temas de política. Dejó de ser atrayante, mística, musical...
Con ironía o sin ella, vi como algunos consideraban partir hacia otro país, en busca de un poco de calor que -ellos decían- sólo se sentía al escuchar algo sobre unas "barras y unas estrellas".y de pronto quedamos solos, con todas las enseñanzas de lo bueno y lo malo, pero con una confusión que a veces solo lograba tener sentido cuando se escuchaba en el Angel "¡Nos vamos al mundial, nos vamos al mundial!
"Ahoy", yo les puedo asegurar que México, el país, el espacio geográfico, la zapatilla de dama que se alcanzó a vislumbrar desde la Estación espacial Mir se encuentra esperando a que alguien lo quiera. A que alguien se fije en su forma de ser, en su interior y no se vaya con la finta de una voluptuosa Sierra Madre Oriental o un super sexy Golfo de México. Está ansioso de que alguien note lo chulo que se puso su Itsmo de Tehuantepec o lo bien torneado de su Bajío. Y que esos bichitos que circulamos en manada o de a soldado, es lo más bonito que puede brindar al mundo. Quiere novia, México. Una novia que lo subyugue con sus besos y que le diga al oído frases subiditas de tono...
Y ¡maldíta sea! yo les juro que venía con el ánimo de quejarme de lo podrido que está este país, su gente, sus baches, su aire enviciado y su cochina clase política. Pero cuando te enamoras de alguien -¡cuando te enamoras de a de veras!- poco importa su pasado, su origen o su lana. Lo amas y ya.
Y yo, si no te amara México, no estaría agradeciéndote el haber nacido de ti.
Vive, México.
¡Vive!

viernes, 6 de septiembre de 2013

ET MUSICA LITTERATURA.

Muchas veces en la vida se trata de lo que tienes y de lo que no.
En el sentido práctico, se puede presumir que todos tenemos una idea de carencia relativa en la cabeza: nunca es suficiente lo que se tiene, pero tampoco se sufre por ello. Al menos, no a nivel del poeta José Asunción Silva (A very serious deal, if you know what I mean!)
Pero bueno, como aquí tratamos los temas con la profundidad de un charco en Periférico, les platicaré que la  mancanza es responsable de que yo sea así, de veras.
Si no, ¿por qué estaría explicándome -justificándome- cada viernes por todo lo que he pasado en la vida, por cada punto que es como herida costrosa en mi corazón? Por ejemplo, la música.
Ya les he platicado infinidad de veces que la mía fue una niñez bastante sui géneris, con mis papás medio hippies/revolucionarios, celebrando mis cumpleaños rodeada de la plática de tíos y tías intelectuales que lo mismo hablaban de feminismo que de los Bitles, pero donde los "gadgets" y la tecnología brillaban por su ausencia. Había carencia de electrodomesticidad, pues; tanto, que los CD's los vine escuchando en casa cuando el iPod ya se había inventado, ¡por favor! ¿de qué me hablan?
Y como la mía es una generación a la que le entra la música antes que la letra, tranquilamente puedo decir que yo estaba totalmente fuera de onda. 
Sin reproductor de CD, sin televisión por cable y sin amig@s en mi misma situación (pues la gran mayoría disfrutaba de contemplar en la sala de su casa, el mueble donde otrora estuviera la consola y ahora se miraba un magnífico CD player), por supuesto que yo estaba condenada al ostracismo, al oscurantismo musical; de tal suerte que no sólo me libré de caer en las garras de cuánta guarrada se tocaba en esa época (80's-90's) sino que además me perdí de joyas como el grunge, el indie, el _______ (ponga en este espacio el género musical  que mejor le parezca).
En serio, me hubiera gustado muchísimo ser muy fan de, no se... un Oasis, o una Courtney Love en el preciso momento en el que gestaban la rola, la melodía, el concepto. Pero, nada... la mancanza era la mancanza. 
Por ello, me avoqué a los libros. 
Con los libros, nadie me tachaba de "pasada de onda" si me pillaban por ahí leyendo a Pushkin o a Emmerson; en primera, porque ni los conocían y en segunda, porque los libros son atemporales, no tienen fecha de caducidad (a menos que sea el "Almanaque Mundial de 1974", ¿verdad? porque ahí sí, ni cómo); los libros no obedecen a tiempos terrenales, a modas pasajeras ni a filosofías hipster, trendy o whatever.
Que de repente algún tema se pone de moda (como los magos, los vampiros o el crecimiento personal), bueno, pase. Pero que se escuche decir a alguien: "Ay no, fíjate que ya no leo a Borges porque se volvió muy como 'pop', ¡no?", es rarísimo. 
Y por favor, ¡que no se entienda que ésto es un Celebrity Death Match entre la música vs la literatura, es ocioso comparar o poner a competir a dos artes tan distintas! 
Sólo quiero decirles que a falta de medios para allegarme de música, me refugié aún más en la literatura y no saben cómo me hubiera gustado sentir esa pasión que muchos de ustedes sienten cada vez que escuchan un riff o un solo de guitarra o requinto jarocho. 
Claro, ello no impide que no tenga mis gustitos y mis manías en cuanto a la música, ¿eh?, porque lo mío, lo mío es la tambora zacatecan ¡y qué y qué!

Feliz viernes, queridos menos cinco musicales lectores de siempre. Los quiero!

viernes, 30 de agosto de 2013

REPROBANDO/APROBANDO EN LA VIDA

Señores y Señoras... están a punto de presenciar el desplome de un alma que muere de sueño, de desesperación por acumular ideas que no llegan al papel (¡Y menos a La Gatería!); un alma a la que el café ya no le sabe como antes, ni las flores le colman el olfato, ni... si. Ha sido una semana cansada: el regreso a la escuela del Matius, horarios de oficina del marido bastante "cuestionables", hormonas vueltas serial killers... ¡nada que cualquier mujercita no pueda soportar/solucionar! (Pero yo no soy cualquiera... tu sais!)

...
Bueno, ya. Basta de quejicosis y vamos a entrarle a la materia.
¿Cómo están, queridos menos cinco olvidados lectores de siempre? ¿Cuántas horas los han tenido secuestrados en el auto los maistros protestantes? Ayyyy, qué cosas...
El día de hoy les voy a platicar algo muy feo, manitos, porque ustedes son bien a todo dar y se chutan toda las dosis de sinsentido que me da por escribir (¿Ya ven? Les dije que se mocharan con su cooperación para mi curso de "lectura y redacción" del Instituto Patrulla.)
Whatever. Lo que les quiero platicar tiene que ver con la escuela; es más, es tan importante en mi carrera que, sin dicha experiencia, hagan de cuenta que ni siquiera tendría una foto panorámica donde visto toga y birrete, en el estudio de la casa de mis papás. ¡Así de fuerte es esto, chihuahuas!
Resulta que cuando cursé el 1° año de prepa, en vez de entrar a la clase de Física, mi amiga Alejandra y yo preferíamos asistir a la cata de tortas, gorditas, tamales y cuánta mugre vendían afuera de la escuela. Es que ¿quién puede pensar en Copérnico y sus "tarugadas" cuando se tiene el estómago -sospechosamente- vacío? (Aparte el maestro parecía zombie viviente, era medio misógino y su método de enseñanza no le pedía nada al del régimen comunista en Rumania)
Total que tronamos impunemente Física (entre otras materias, la neta) y por tal cosa mis padres mandáronme a "regularizar" a un supuesto "Colegio de Matemáticas", cercano al Metro Viaducto y a los tacos del mismo nombre.
Pues nada, que pasé la semana de "regularización" en la inopia total y cuando presento mi extra... obvio, no lo pasé.
Hubieron de pasar 3 años (porque han de saber que repetí 5° de prepa) y cuatro novios para que lo aprobara, y no obstante que la 1° vez no lo pasé, me seguían mandando al mentado colegio "a ver si por obra del Maligno se le pegaba algo, Netza*, es que la niña, más que nada..." y yo, ps sí asistía, pero la verdad es que nada se me pegaba porque no tenía ni idea de qué carambas era la suma de vectores. Es que hasta en ese curso tenía mi pandilla y echábamos mucho relajo. Me declaro culpable de que el profesor me alucinara y no quisiera verme de nuevo en su salón. 
Pues bueno, como no hay mal que dure cien años, al fin la máxima deidad existente se apiadó de mi y puso en mi camino a dos ángeles (igual de burros que yo) que parecían discutir sobre quién cargaba en su "mocla" unas hojas bastante sospechosas.
Dichas hojas resultaron ser ... ¡el extra de Física!
Comprometiendo mi honra y mi buen nombre les lloré, les rogué que para que por fis-por fis me dejaran sacarle copias.
Al principio dijeron que nel, pero yo creo que ya me estaba poniendo muy intensa que seguro pensaron "Mejor se lo prestamos, no vaya a ir de bocona a delatarnos". Yo les aseguré que no los delataría, que lo necesitaba únicamente para aprender a hacer los ejercicios, no fueran ingenuos, las respuestas ni venían.
Que al fin y al quepo a mi todavía me quedaba una clase en el mentado Colegio de Mate y yo ya iba en camino.
Cuando llegué al salón el profe estuvo a punto de sacarme de ahí, pero igual apliqué la aturdidora "porfis-porfis" (y a los 17 años supe que con eso haría lo que quisiera con los hombres...) y no tuvo más opción que la de ceder.
A regañadientes me enseñó a hacer los ejercicios del exámen y ahí nos dimos cuenta que los PUTOS (perdón, de veras perdón por el bold) exámenes extraordinarios de la Prepa #4 de la UNAM estaban MAL, pues al comprobar la respuesta con las opciones que venían, NINGUNA era la correcta. Y de varias, ¿eh?
El complot quedaba descubierto: la segunda causa de Fosilización en la UNAM eran los extras amañados (la primera, ya lo dije, es tirar la hueva), pero como en ese momento no interesaba descubrir misterios ni hacerme la activista (lo importante era pasar esa maldíta materia para poder largarme a la Universidad) no hice más que presentar mi extra. 
El cual pasé con 7. ¡Aplausos!
Lo primero que hice fue marcarle a mi papá, para decirle (y agradecerle) que ya había pasado el f*ck'n extra, lo demás... ya no me acuerdo.
Al recogerme en la escuela, su escolta me felicitó timidamente "Ay señorita, qué bueno que ya pasó su exámen, su papá estaba muy contento..." y ello me dió mucha pena. O sea, qué oso ser felicitada por lo que debió ser mi obligación desde un principio, ¿verdad?
En fin, la vida aún tenía muchas lecciones que darme y yo por mientras, agradecí mentalmente al par de bribones que me proporcionaron el exámen. No se si lo hayan pasado, ojalá que si. Y por si las dudas, en mi discurso de agradecimiento, los tuve muy presentes pues sin ellos, doña Blasita no estaría viniendo de su pueblo cada quince días a preguntarme si "¿ya salió mi asunto, abogada?".
Yo le digo que me llame, pero ella insiste en traerme tortillas hechas a mano...
Y yo lo agradezco.
Feliz Viernes, mis amores.






*Apócope del nombre de mi papá.

miércoles, 14 de agosto de 2013

FOCUS, DAMMIT!

'Pongan ustedes que yo estoy a su disposición y no me quejo; 'pongan ustedes que cumplo antojos y enderezo jorobados; 'pongan ustedes que hoy es viernes y que La Gatería sale hoy, para beneplácito de todos (aunque en el fondo ustedes y yo, mis queridos menos cinco lectores de siempre, sabemos que nos estamos contando unas mentirotas re sabrosas) y 'pongan ustedes que no traigo una sobredosis de cafeína que me hace estar haciendo tacatacatacataca en medio de la noche, mientras marido, niño y gato duermen, lo que viene siendo, el sueño de los justos.
Y ya que nos acomodamos re bonito en nuestros respectivos sillones y estamos en éste trueque de vacilón, déjense envolver por los inciensos de la noche y disfruten brevemente mis dislates de "miércoles" (literal)
Resulta ser que desde hace casi un mes me los ando trayendo en ascuas (a ustedes, queriditos, ¿a quién más si no? ¿Ya se van a empezar a hacer los desentendidos?) con el asunto de "grandes cambios, grandes decisiones" y la verdad es que ya chole y qué hueva que nada más los ande calentando y no los meta a bañar. 
La cosa está así; un día llegó la Marmota a casa y me dijo que ya era MI hora de retomar mis sueños before Matius y que "órales, llégale a tu mero antojo". 'Tonces yo, previa chilladera de agradecimiento, enfilé mis pasitos hacia Casa Lamm, porque a mis CASI 33 años ya iba siendo hora de que alguien se apiadara de ustedes, queridos -5, y me diera unas buenas (necesarias, impostergables) clases de escritura. Digo, se que nos queremos mucho pero, estoy consciente que aquí parece más la Nota Roja, (por aquello de que destrozo la sintáxis sin pudor) que la columna de "Pregúntale a Chuchi". Un verdadero horror.
Pero...los caminos de la vida no son como yo pensaba, como dice la canción.
La practicidad (y el varo) me llevan por otros lados y... *pausa para contener un sollozo* ... es difícil darse cuenta que la vida a veces sí es "Enchílame otra gorda" y todo es felicidad y "en veces", también es un sendero plagado de "demoradores", ente imaginario al que comparo con los topes de Ciudad Universitaria: infranqueables.
Por eso mejor me tomé un respiro; agradecí la oportunidad que se me presentaba y preferí dejarla pasar.
No me arrepiento de volver a pausar el leitmotiv de mi vida, la mía-mía. Yo se que sólo es una estación de paso, un momento de calma y aprendizaje, una prueba de paciencia, resistencia y madurez.
Si a los 33 años tengo la certeza de lo que quiero hacer de cierto punto en adelante, creo que la llevo de gane.
Preocúpense cuando llegue un día a sus pantallas y les espete un "HASTA SIEMPRE"...
¡Preocúpense, les digo!
...
*pos'estos...
AVISOS PARROQUIALES:
Por motivos conocidos no felicité a mi amiga Laura P. en su cumpleaños. Manazo para mi por tan imperdonable crimen y un abrazo y felicitación llena de cariño para ella, fiel menos una lectora de siempre.

¡Ya, pues!

miércoles, 7 de agosto de 2013

I'm a chilanga in Queretarou...

¿Qué onda, guapos? ¿Cómo me los trata la Ciudad de México?
En estos momentos me encuentro tomando unas merecidas vacaciones; no más "apúrate, niño que no llegamos" ni "¡¿otro gasolinazo!?, pero si la Magna cuesta igual que la Premium"...
Ando en Querétaro, ciudad colonial que siempre me recibe por estas fechas con cierto temor, cierta cautela pues, en el lapso de casi 20 años, me ha visto ir y venir rompiéndo corazones, esquemas, reglas del buen decir, del bien portarse y hasta una que otra regla de tránsito (¿por qué los chilangos seguimos manejando como si estuviéramos en Periférico en hora pico, aunque estemos circulando por el tranquilo Boulevard Bernardo Quintana?)
En fin, que aquí me tienen y estoy feliz de sentirme consentida, apapachada y chuleada en cuanta plaza me paro... ok, ok, no, la verdad es que mi toque ligador se ha ido perdiendo, pero... se vale soñar, ¿no?

Y bueno, les prometo que en cuanto regrese a casa, volveré a tocar los temas que nos gustan a tod@s, sólo será cuestión de irse haciendo a la idea de que en casa me están esperando una Marmota algo enojada, una gata Peluss medio abandonada y una fila INTERMINABLE de pendientes que aguardan pronta solución.
La vida, pues, que no entiende que todo, absolutamente todo debería ser una contínua vacación...
¡Nos leemos pronto, mis queridos menos cinco vacacioneros lectores de siempre!

jueves, 1 de agosto de 2013

REGAÑO SEMANAL.

Cuando uno se encuentra mal -de la cabeza y del cuerpecito en general-, difícilmente la vida pasa por aburrida.
Se vive en una emocionante especie de montaña rusa y ¡cielos! los que viven a nuestro lado también se trepan en ella.
Eso no está padre, no cuando las subidas y las bajadas parecen ser sopita diaria en el menú emocional.
Generalmente mis menos cinco lectores de siempre andamos en un rango de edad en el que se SUPONE, ya nos conocemos al derecho y al revés.
Esto es, que ya sabemos de antemano que si nos aprietan tal o cual botón, reaccionaremos de cierta manera y por ello, sabemos todo el trámite que sigue a dichas reacciones.
Pues bueno, nosotros lo sabemos ¿y qué pasa cuando ya nos han tomado la medida? Pues que entonces nada nos parece. Porque si ya le quitan la emoción al asunto, si ya saben de qué va el truquito de "me tiro para que me levantes", el de "no tengo nada (pregúntamelo diez veces y a la onceava, TAL VEZ te diga lo que me pasa)" o mi favorito, el "¿que de qué?", entonces la montaña rusa se convierte en un paseo en pony.
Y así ya no sale, jóven.
¿Por qué los seres humanos hemos desarrollado tales mecanismos de existencia?, ¿acaso vinieron con la evolución?, ¿todos seremos iguales?
Podemos pensar que estos mecanismos existenciales son una manera de suplir la falta de habilidades que nos brinden calidad de vida.
Así, la fallida habilidad de comunicación se camuflajea mediante una pelea colosal en el carro, cuando tu acompañante te pregunta inocentemente un: "Cuchi, ¿tienes calor?" y tu, instalada en pantera, le respondes con un "¿y tú qué crees, engendro de satán, que éstas chapitas son producto de mi rubor? ¡Pon el clima, no seas tarado!" ... ¡O sea, cálmate!
O que tal que ante tu falta evidente de habilidad para  procurarte un gusto, un capricho, empiezas a mutar en un ser callado, que sólo responde con "mmmj's" cada vez que se te cuestiona, pensando que cómo es posible que nadie pueda leerte la mente y darte eso que justamente estás anhelando. Así no se puede.
Y claro, estas situaciones desatan verdaderas hecatombes y resultado: todos están trepados en tu carrito emocional, sin siquiera haber comprado boleto.
Que feo, ya bájense todos ¿no?.
Si ya sabemos que somos como somos, más vale irle midiendo el agua a los elotes, irse conociendo a profundidad y hacer el esfuerzo sobrehumano de cambiar, porque a ningún lado conducen estas montañas rusas emocionales... bueno, si: ¡al mismísimo infierno!
Y si ustedes quieren dejar de sufrir, antes de que se peguen un tiro, mejor péguense esto en la cabeza: cada uno con sus humores, cada uno con sus consecuencias.
¡Y se me callan!


viernes, 26 de julio de 2013

Hummm...

Antes de que existieran las redes sociales ¿cómo le hacíamos para quejarnos y gritar nuestro malestar al mundo? ¿Cuál era la manera de atraer la atención y satisfacer la necesidad de consuelo, apoyo, afecto?
Los que tenían suerte, podían pagarse una suerte de "escort emocional" al conseguirse una pareja que les solapara todos sus desajustes emocionales y materiales, pero la mayoría de los mortales teníamos que conformarnos con esperar a que algún alma caritativa nos hiciera el favor de preguntarnos "¿cómo estás?" para dejarnos ir con todo nuestro historial emotivo, hasta dejar completamente mareado al incauto interlocutor.
Por ello: ¡bendíto seas, Feisbuk!
Ya, es toda mi colaboración el día de hoy...
Bien pueden ir a sus respectivas redes sociales (o a mi mail) y quejarse todo lo que quieran...
Mientras, una foto de lo que podría estarme pasando en estos momentos:

Besossss... ¡feliz viernes!

lunes, 22 de julio de 2013

Back in time!


¿Les sorpende esta entrada de La Gatería en casi martes?
No se, andaba por aquí pensando un poco cuando me topé con ésta joya...
Elección de carrera y el querer tener novio como los de las películas gringas, esas eran mis prioridades en los noventas...
Aquí estoy de nuevo, frente a una nueva elección de vida... ¿Cuál creen que sea?
Y sip, esta música -aunque bien pasada de moda y de contexto- tendrá que inspirarme para hacer la mejor elección...
Chaaaan... chaaaan...

¡Ay, carajo!

Ya esta a punto de acabar el domingo, lo más probable es que me agarre "el sereno" aquí, metida en el interné, dándole duro a la tecla y tratando de encontrarle sentido a la vida; lo usual, ya saben...
Ha concluido la primera semana de vacaciones y por lo tanto, la primera semana de las clínicas de fútbol del niño chiquito que vive en mi casa.
A partir de ese momento, mi tiempo no sólo se ha dividido aún más pues a las fiestas infantiles, las juntas escolares y a los desayunitos con las "mamiamigas" se ha sumado la actividad de llevar al crío al fútbol; he adquirido una nueva etiqueta en mi vida, la de "soccer mom" y ¡upsi daysy!, me da un chorro de ilusión.
Aún no he logrado recuperarme del todo de la impresión, queridos menos cinco domingueros lectores de siempre; el primer día del fut fue un "revival" del primer día en la guardería: niños aturdidos y papás llorosos.
De repente me visualicé en viernes a las cinco de la tarde, con toda la camioneta llena de escuincles sudados y con las rodillas lodosas, bajando hacia Periférico en busca de un McRoñas para llegar a la fiesta de Petito.
Y yo, claro, en la neura por el maldíto tráfico, la algarabía infantil y mi complejo de culpa por no disfrutar el panorama...
¿Todas las mamás pasarán por lo mismo o sólo aquellas que tenemos un número de expediente en el Sistema Nacional de Salud...mental?
En una ocasión, cuando tomé un seminario de juicios orales, el ponente preguntó que cuál había sido el reto más difícil de afrontar. Yo levanté la mano y contesté que el de ser madre. Murmullos y risitas se escucharon en la sala, pero yo seguí en mis trece, diciendo que a mi personalmente me valía madres quedarme sin testigos, siempre y cuando no me quedara sin galletas y leche en el refri, pues el veredicto por ser mala madre sería inevitablemente el de culpable. Claro, el Matius era pequeño y aún no entendía a la perfección este bisnes de ser mamá. No imaginaba que años después también estaría riéndome a causa de recordar mi ingenua respuesta...
Pero, ¿por qué les estoy contando esto?
Supongo que el punto lo perdí hace varios renglones atrás y dudo mucho que quiera ser encontrado, así que no cansaré más mis ya de por si cansadas neuronas (miren que sólo me quedan dos despiertas y ya están a punto de checar tarjeta) y me despediré por hoy con la esperanza de encontrarnos aquí, en La Gatería, el próximo viernes...
¡Feliz inicio de semana!


jueves, 18 de julio de 2013

Jane Austen y la lluvia.

El día de hoy, este humilde blog y su servilleta rendimos homenaje a la mujer que ha provocado suspiros de nostalgia por las campiñas inglesas, por los Darcys del mundo y por la fina ironía que cala las conciencias más obtusas, tal como la lluvia lo hace en los reumáticos huesos de los visitantes de Bath.
Me refiero, of course, a Jane Austen, que el día de hoy "celebra" su aniversario luctuoso #196 y que no pasa un solo día en el que no deseemos que su maravilloso talento siguiera produciendo más y más libros.
¿Qué pasa, qué sucede? ¿Por qué tanto alboroto con Janecita?
Bueno, pues resulta que hoy la ciudad de México está tapizada por nubes a punto de reventar, motivo por el cual no llevé al Matius a su práctica de football -lo que me tiene en la neura pues ahorita no se que hacer con su energía desbordante-, y tal condición climática me remonta a las novelas de Austen, ambientadas en la Inglaterra de la época georgiana y a las tardes lluviosas de libros y café. Los tópicos más usuales aquí, en La Gatería.
¿Quién de ustedes, queridos menos cinco austinianos lectores de siempre, no ha sentido el arrebato de una pasión cegadora, o ha experimentado el nacimiento de un cariño que con el paso estudiado de los sentimientos, se transforma en un robusto amor?
Seguro que en alguna ocasión hemos sentido ese atontamiento físico provocado por mariposas en la panza y si a eso le agregamos la disposición fascinante de algún galán de no malos bigotes, puessss...
O tal vez,mediante algunos cuchicheos y triquiñuelas entre damas, se llegan a provocar tal cantidad de malos entendidos que simplemente una quisiera que las horas terminaran pronto con la agonía de no saberse amad@.
Pues de eso y más tratan los libros de la Austen, que si bien sus biógrafos se empeñan en hacernos creer que murió sin haber amado, yo quisiera tener la esperanza de que tanta exquisita prosa fue producto de una fuerza superior a la inteligencia.
Es eso o me mato. Me mato, queridos, porque se que a pesar de lo vapuleado, escupitajeado y demás ofensas, el amor... EL AMOR es la fuerza que debería mover al mundo. Ya, ya lo dije y ¡demándenme!
Se que muchas veces he cometido la torpeza de renegar de él, de tratar de verlo lejos de mis terruños bajo el precepto de que el pasto del vecino es más verde que el mío o de suspirar por el mismo, bajo el influjo de un aburrimiento terrible... pero de que el amor se encuentra en mi vida, ¡ni dudarlo!
Porque cuando una ya pasa de los veintes (y más) se debe hacer un alto, tomar aire y ser brutalmente honestas (u honestos, perdón.) con un@ mism@ y decir: "A ver, me la paso chillando por no sentirme amad@ pero ¿qué tan cierto es eso, en realidad?"
Para los "solitarios": Ámense así mismos como nadie los ha amado y los amará.
Para los creyentes: Amen a Dios por encima de todas las cosas.
Para los papás y mamás: Ámense, amen a Dios y amen a sus hijos.
Para ustedes mis menos cinco amorosos lectores de siempre: Ámense, amen a La Gatería y lean a Jane Austen, que si bien no tiene nada que ver con mi discurso amoroso (y que seguramente lo criticaría por ser sobradamente cursi y fuera de lugar), si les va a procurar una nueva* perspectiva del amor...
Feliz jueves, los amo.

*Nueva en 1800...

viernes, 12 de julio de 2013

DIA DEL ABOGADO.

A petición del respetable:
Hoy viernes es un día muy especial para nosotros los abogados; no sólo por ser "nuestro día", ni porque los Tribunales salen de vacaciones y con ellos, nosotros también (así es, señora Chucha: en dos semanas no podrá marcarme al celular las veces que se le pegue la gana, preguntándome lo mismo de siempre.), sino porque es el día en el que el .1% de la población en general puede reventarse a gusto en la cantina, sin pretender que se está "en una junta muy importante con el cliente" o ¡peor!, en una "audiencia" (ajá, a las dos de la mañana, ¿no?)
...
¡ESPEREN! ¡Pero si eso es cosa de todos los días!

No es cierto, colegas. La verdad es que alrededor de nuestra profesión existen muchísimas leyendas urbanas, chistes y malos entendidos. Al abogado se le considera una especie de "mal necesario", cuando en realidad la sociedad debería reflexionar sobre lo útil que resultamos a la hora de componerles la existencia. Y es como en todo: naces, creces, conoces y respetas las leyes (tanto jurídicas como las de la vida), te reproduces (o no) y mueres (¿o no?). A ver, ¿en qué momento dije: "naces, creces, te reproduces, abandonas a tus hijos, te demandan pensión alimenticia, te niegas a proporcionarla, te denuncian por abandono de menor (o lo que resulte), te meten al bote, llamas a tu mamá, tu mamá me llama a las cinco de la mañana para que te vaya a sacar del bote, prometes hacer todo lo que te digo, sales del bote, no me pagas y ¡encimas dices que soy un "canguro", por ser una ratota de (aquí alzas tu brazo derecho hasta sobrepasar tu propia estatura) "este tamaño""...? O sea, no.
Quienes elegimos ésta carrera de antemano sabíamos que cabía la posibilidad de hacerlo por amor al arte, por el puro y llano deseo de "acabar con las injusticias" (cualquier cosa que eso signifique), por escalar una posición política y/o económica o por que "las matemáticas no se me dan". 
Como haya sido lo cierto es que -unos más y otros menos- nos pusimos a las ordenes de esa fuerza oscura llamada "justicia" y, como en cualquier trama de espionaje, super héroes o ficheras, a veces eres el "héroe", el "villano" o "la guapa de dudosa reputación por conseguir sentencias favorables a través de una vasta experiencia en juicios ...orales".
Y miren, sin afán de sonar a queja o sha la lá, la verdad es que TODOS (si, también ustedes, queridos menos cinco lectores jurisconsultantes de siempre) en algún punto de su vida han necesitado o necesitarán a un abogado. Que lo hagan en términos felices o desagradables será su responsabilidad o su suerte.
Sólo les pido que antes de despotricar contra el gremio recuerden que: nosotros NO los metimos en ese brete, que no esperen a que trabajemos gratis pues ustedes no se meten a un restaurante y esperan a que les regalen la comida, que efectivamente queremos estar en contacto con ustedes pero que ello no significa que nos hablen el sábado a las diez de la noche "para ver como va mi asunto" y que sin dudarlo, haremos lo que esté en nuestras manos para que ustedes puedan recuperar la paz y la digestión en sus vidas.
De lo demás, dejemos que se ocupe la justicia divina, que si bien es "más tardada", lo cierto es que de esa nadie escapa.
Y si aún penden sobre nuestras cabezas ideas macabras acerca de nuestro oficio, déjenme aclararles que al final del día los abogados siempre estamos con la duda sobre si hicimos lo "justo" y lo "correcto".
Pero para ello, nada mejor que éste galimatías, que es la base de nuestro sistema jurídico nacional (y si no lo es, pues ¡debería!):

"Se encuentran dos abogados en la entrada de un Hotel y se dan cuenta que cada
uno anda con la mujer del otro...
Pasada la incomodidad inicial,
uno le dice al otro en tono algo solemne y con cuidada dignidad:

'Estimado colega, creo que lo correcto sería que mi mujer venga conmigo a mi coche y que
su mujer se vaya con Ud. a su coche.'

El otro le respondió:
-'Coincido en líneas generales con su planteamiento, querido colega.
Quizás eso sería lo correcto, pero no estoy seguro que sea lo justo...........
Por que ustedes están saliendo del Hotel y nosotros vamos llegando!!!!"


¡FELIZ DIA, COLEGAS!

viernes, 5 de julio de 2013

HOTEL DE PASO

Vieran de ver el revuelo que está causando la próxima inauguración de un hotelito de paso en el mero corazón de mi zona "residencial". Mero enfrente del supermercado, del centro comercial que es "parte de tu vida" y de varios colegios nais. ¡Es desconcertante! No ha habido día en el que "las buenas conciencias" opinen que esto es una tragedia y que "por qué no nos juntamos, mana, para ir a hablar con el delegado, porque esto no puede ser".
No crean que les voy a salir con el discurso fácil de la moral y las buenas costumbres y bla bla blá. 
Muy al contrario, se agradece que las personas encargadas del encamamiento capitalino dispongan de un abanico de opciones que contemple toda la geografía del De Efe, porque no es nada bonito vivir en el sur y que tus únicas oportunidades de salir de la rutina te las ofrezca el "Cuore" (¡Ay, no se hagan!)
Con esto de que andamos llevando la sexualidad a otras dimensiones a través de lecturas tipo "Cincuenta sombras de Grey" (¿ya leyeron "Cincuenta sombras de Gregorio"?), una se siente con la confianza suficiente para poder venir ante ustedes, mis muy amplísimos de criterio menos cinco lectores de siempre, a desmenuzar sendos temas que regularmente se esconden bajo la alfombra y que por ende, se deforman con el paso del tiempo.
Hablar de sexualidad, de manera abierta y sin tapujos es liberar un poco la presión que se acumula al paso de los años, bajo predicamentos obsoletos que han marcado a generaciones enteras... por lo mismo, hablaremos de todo menos de conceptos, definiciones y presiones, a menos que se trate de la presión del jacuzzi de la habitación número 435.
La primera vez que pisé un hotel de paso, no tenía la menor idea (ni intención) de acabar ahí.
Digamos que "me chamaquearon" de mala fe. Y no dudo que esa primera vez (de visitar un hotel, aunque...) tan a la malagueña, tan a la sorda, haya sido el detonante para perder el pudor (y otras cosas) y la pena ante situaciones bastante peliagudas; si ya había conocido un lugar de esos, pues qué más daba correr tal o cual otro riesgo en la vida. ¿Pena? Pena robar y que te cachen, ¿si o qué?
Y una se va curtiendo, ¿saben?
De pronto desanudas la rigidez de las emociones, de los sentimientos; te vas conociendo poco a poco y lo que descubres es alguien maravilloso, que ha podido dejar afuera los temores y que ahora se lanza (responsablemente) a la aventura. No importa el mañana, solo el "aquí y ahora", el "tú y yo, pa' siempre"...
La primera vez en un hotel de paso es sencillamente terrorífica; el simple hecho de pasar por la recepción, donde el encargado te dirige una mirada torva que tú descifras muy bien, hace que recuerdes todas las jaculatorias que Hermana María se empeñó que memorizaras, so pena de no promover tu Primera Comunión (y que justamente viene TAAN al caso en estos momentos...).
Para el momento en el que te encuentras en el elevador, tu color ha cambiado de "marfil" a "blanco ostión" pero piensas que ello se debe a la pésima iluminación y que seguramente en unos momentos más, te saldrán las "chapitas" más encantadoras de tu tierna infancia.
Con nerviosismo, abarca la estancia con la mirada, tratando de contener las primeras lágrimas del momento al darte cuenta del lugar en el que te encuentras. Quizá no era del todo mala la idea de haber ido al Museo de las Intervenciones, finalmente. Suspiras... observas al "papazote" que te está mirando exáctamente igual que el encargado y ya, instantáneamente tu mood cambia. Decides que tú y sólo tú pondrán el ambiente para la fiesta, (porque los globos...esos se los pone "Él") y comienzas a pasear tu silueta desnuda frente a los chorrocientos mil espejos de la habitación (¡bueno, hasta en el excusado, carambas!) y en un arranque de valentía, prendes la tele para comprobar que si es cierto, que oficialmente estás en un hotel de paso encuerada y tumbada frente al canal de películas porno... En serio, ¿era necesario venir hasta acá para darte cuenta que a los veinte, junto a un galán igual o peor de teto que tú, la vida se trataba de ESTO?
Pero a los treinta...
¡Ajajay!
A los treinta lo mejor de la vida está sucediendo y ¿qué creen?
¡Que seguramente muuuuchos estaremos el día del corte de listón y ahora sí, con pleno conocimiento de para qué sirve el silloncito en forma de "resbaladilla"...!
¡Feliz viernes y no digan que no se los advertí!



viernes, 28 de junio de 2013

EL FINAL

Cuando pensé en lo aterrador que sería tener un hijo, con todas esas noches en vela cuidando la respiración del crío, jamás pensé que lo más fácil del mundo sería procurar el eructo sanador al término del breastfeeding. Yo creí (ji ji, jo jo) que la diversión comenzaba al momento que dejaban el pañal y practicaban su primer "solito".
Ahora entiendo esas sonrisas de ternura que mi madre me echaba con los ojos entrecerrados, mientras le platicaba mis planes de llevar al Matius a los museos, a conciertos a Bellas Artes y lo guapo que se vería en su uniforme, en su primer día de clases...
Queridos menos cinco lectores de siempre: se que adoran que les hable de mis peripecias de vida y romances fallidos con músicos famosillos, pero quiero que sepan que antes que otra cosa en la vida, soy la orgullosa madre de un niño fantástico. Y si, como cualquier mamá, me preocupo de lo que se lleva a la boca hasta lo que sale de ella (palabras o comida, da igual), con mayor razón me ocupo de lo que entra a su cabeza y a su corazón.
Y... ¡no es fácil, chihuahuas!
Imagínense que hasta hace siete años, su mayor preocupación era la de saber diferenciar un Chablis de un Chambertin; ahora imagínense que de un momento a otro, deben saber elegir el mejor pediatra, la mejor mamila, la mejor escuela... ¡cansa; si o qué!
Mañana es el último día de escuela del Matius... y el mío también.
Se que muchas mamás entenderán a lo que me refiero: pasaste más de la mitad de tu vida en la escuela y de repente tuviste hijos, ahora pasarás la otra mitad que te queda de vida tratando de hacer que tus hijos pasen la mitad de su vida en la escuela, para cuando ellos tengan hijos (que serán tus nietos) pasen lo que les quede de vida haciendo que -sip- ellos a su vez, vayan a la escuela... ad náuseam.
Mañana es el día en el que los padres del mundo (ok, ok,) verán coronados sus desvelos, privaciones y esfuerzos al ver subir a sus querubes hacia el Olimpo de los más aplicados recibiéndo sendos Diplomas de "Aprovechamiento y Conducta". Será el día en el que las chicas "de sexto" se pintarrajeen felizmente las camisas con los "Siempre amigas", "Suerte en la Secun" o "Tencha: siempre te amé". El día en el que se escucharán en toooodos los planteles "Las Golondrinas", hórrida muestra del orgullo vernáculo que sigue siendo parte del soundtrack de todos los escolapios de Mexico (¿qué se cantará en Finlandia, el número uno en calidad educativa? ¿Acaso será "Koulun jäähyväiset"?)
Mañana será el día en el que podrás sorrajarle a la comunidad escolar entera (siiiii, esa que te ve feo a la hora de la salida porque llegas aventando lámina y con el traje sastre todo arrugado de venir manejando desde Plaza Juárez, con el estrés de las audiencias a cuestas) la medalla de excelencia que tu retoñito ganó gracias a que has dejado tu vida en un eterno suspenso, en aras de enseñarle a construir la suya.
Mañana será mi último día de clases, porque gracias a mi desorden generalizado de ansiedad, tuve a bien escoger la escuela más proactiva, comprometida y activa de toda la zona escolar sur y ¡claro! los padres somos parte fundamental en la columna vertebral escolar, así que ¿como por qué no deberíamos asistir a todos los cursos/conciertos/muestras pedagógicas/festivales, etc. que se llevan a cabo en el Cole?
Y si no terminé una maestría a causa de la  maternidad, pues ya va siendo hora que me la den "honoris causa", porque he pasado el mismo número de horas en el cole de Matius que lo que hubiera empleado en el conocimiento de la noticia criminis... 
Pero nada de eso importa, queriditos -5...
Partiendo del hecho que haga lo que haga, el Matius terminará en algún punto de su vida en un diván de psicoanalista, lo mejor que puedo hacer en este momento es el de tratar de aligerar un poquito la cuenta y si mañana mi lugar es estar tomando pics como fotógrafo en boda de pueblo, echando porras hasta desgañitarme y berreando a moco tendido porque mi rata bebé es cada día menos bebé, pues que así sea.
El mundo, la vida, la espiritualidad, el taoísmo, U2, la canción del "Pollito pío"... todo vale un soberano sorbete cuando escuchas el más sincero "te amo" de toda tu vida...

¡Aunque se nos vaya la vida en ello!

*Se quita el birrete, lo avienta emocionada...*