viernes, 25 de julio de 2014

REINITA...

"Namás" pa' que vean cómo los quiero, condenadotes: ¡estoy interrumpiendo mis fantásticas vacaciones estivales sólo para que no digan que cómo los abandono!
En vez de estar en la alberca, con mi caipiriña en una mano y mi abanico en la otra, riendo de las agudezas de los galanes de balneario y dándome la gran vida, me dije "no, no Danita; tu deber es CANCELAR tus vacaciones en la playa y quedarte en la ciudad para que el viernes no olvides escribir en La Gatería".
Y pues aquí me tienen, chaparritos, por puro amor al arte estoy hecha bolita en mi cama, atascándome de dulces de tamarindo y escribiendo estas líneas para ustedes. 
Ay, las vacaciones... hermoso periodo de paz y tranquilidad para los citadinos que no tienen hijos y el infierno mismo para los que como yo, tenemos en casa a los bodoques, atiborrados de azúcar y televisión.
Bueno, no es para tanto...
 Ya bien les he platicado acerca de mi experiencia en los summer camps y todas esos saraos, ya les he platicado de cómo es la vida cuando uno está de vacaciones, ya les he dicho una y mil veces que la vida es una senda donde uno va cosechando lo que siembra y también les he contado como era yo cuando usaba brackets y zapatos ortopédicos. Practicamente lo saben todo ¿no?. Por ello, creo que sería un desperdicio que los forzara a leer inutilidades mientras bien pudieran estar leyendo el "TVNotas" y como soy muy considerada, los dejaré ir por hoy con la conciencia tranquila, a sabiendas que todo lo que deberían de saber, ya lo saben.
¡Qué sabihondos!
Pero antes de que se me vayan, permítanme nada más tantito que les cuente lo que pensé el otro día, cuando en mi Flipboard apareció una noticia de ¡escándalo!. Resulta que como ahora el mundo se encuentra más preocupado por la imágen de la Reina de España que por la Franja de Gaza, el fotorreportaje hacía alusión al pasado de Leticia Ortiz como edecán de una marca de cigarros, MUY CHAFAS por cierto, en su paso por México lindo y querido.
La imágen en lugar de conmocionar a las buenas conciencias desató una extensa platicada entre las universitarias, pues no ven con malos ojos que una mujer durante su etapa de estudiante se procure algún trabajo que la remunere, sabemos que los libros -con todo y becas CONACyT- no son gratis.
Hubo quien la defendió por demostrar ser chambeadora y estudiosa y otros quienes la califican como una trepadora. 
Equis...
Si supieran que en el tiempo en el que se tomó esa foto y su coronación como princesa, hubo dos jocosas (y fogosas) universitarias que también se procuraron su camino haciendo una que otra cosa similar.
Estas chicas eran "Niñas Bien"... ¡pero Bien Mañosas! y con su dulce rostro y trato excelente, hicieron suspirar a unos cuantos galanes que con gusto renunciaban a sus derechos de autor sobre tal o cual trabajo para que estas dulzuras no sacaran un cinco, o de igual manera traían babeando a uno que otro maextrazo que, con tal de no ver caritas enojadas, ponía dieces a diestra y siniestra.
Su modus operandi nunca fue escandaloso ni indecoroso, fue el llevar el "No me preguntes, solo soy una chica" y el "Solo me dedico a ser bonita" a un paralelo donde la inteligencia era valorada a partir de que la belleza abría la puerta, ¡y vaya que eran inteligentes! Nada que no suceda en estos días, pues. Solo que ellas no se avergonzaban ni pedían perdón ni se amarraban a los postes del feminismo. Simplemente eso era y ya.
Y bueno, así fue su reinado en la universidad y cuando la misma las escupió a la calle, sabían que contaban con las herramientas jurídicas suficientes para pelear en cuanto tribunal y junta de conciliación y arbitraje se les cruzara por el camino. O sea, sí eran princesas y "Niñas Bien...mañosas", pero también eran (son) agudas para eso del Derecho. Honor a quien honor merece.
Su coronación las ha llevado a diferentes reinos. Una manda en Polanco y la otra cuenta con su pequeño castillito en ConocidaZonaAlSurDeLaCiudad , ambas felices y prósperas, como en los cuentos de hadas pero también con los pies en la tierra pues saben que lo que tienen se lo deben a su educación.
Por ello es que qué más da que la Reinota de España haya vendido cigarros; lo que importa es que no se quedó solo en eso...
Feliz viernes chaparritos y recuerden, cuando una mujer es trabajadora (en lo que ella haya elegido) su reino se encuentra en su corazón.

viernes, 18 de julio de 2014

¡Cómo no te voy a leeeeeer, cómo no te voy a leeeeeer!

¡Ya, ya chaparritos, cálmex! El mundial ya fue, estoy de acuerdo que #Noerapenal y ya nos dieron donde más nos dolía... reformas everywhere. Mañana iremos a protestar al Angel y al Zócalo, ahí nos vemos. Ok, ya... ¡relajémonos! 
Un día como hoy pero de 1817 murió la querida Jean Austen, famosa autora de novelas como "Orgullo y Prejuicio" y otras tantas que ya he mencionado por aquí. Se murió, se nos adelantó (como dos siglos, mínimo) y nada de lo que se haya escrito después es digno de mencionarse. Así, radical.
Ok, no. 
Como parte de mi terapia ocupacional, hube de releer dos novelas suyas, las que más me dan "repelús" y que por ello, tenía que comprender qué carambas era lo que me hacían dudar de su excelente prosapia. Al tiempo que las releí y las comprendí un poco mejor se atravesó una autora sueca, Camilla Läckberg, quien ha escrito una serie de libros mejor conocida como "Crímenes de Fjällbacka". El libro -debo confesarlo- ha estado en mi muy procrastinadora lista de "Por leer" (lista a la que le siguen las siguientes: "Por llamar", "Por hacer", "Por conocer" y la más olvidada de todas, "Por pagar") desde el 18 de febrero de 2014... ¡escándalo!...
Y francamente lo había tenido en la congeladora por mero capricho, lo acepto. Cuando un amigo se interesó en dicho libro, automáticamente perdí el interés en él, como cuando alguien que te gusta muchísimo empieza a acercarse a ti y entonces pierde el encanto. O algo por el estilo.
Total, que dije "ahora o nunca: o lo lees o lo regalas". Y ps que lo leo. Y ps que me empecé a clavar con la méndiga trama. Y ps que no había poder humano que me sacara del baño porque no podía dejar de leerlo (ah si, si en casa quiero ponerme a leer, debo encerrarme en el baño con o sin motivo para poder estar a gusto y sin interrupciones del tipo "Gato, ¿dónde está el mando a distancia?" o "mami, dame cereal").
Y de repente dejé de pensar en la campiña inglesa, en Mr. Darcy, en Bath o en Sropshire; todo se volvió Suecia y el anhelo por experimentar en mis poritos el frío inclemente que preservaba mejor el cuerpo de la chica que fue hallada en la bañera, completamente desnuda. Mientras en Parque Mansfield seguramente estaban tomando el té y conspirando para hacer llorar a la pobre Fanny Price, en Fjällbacka se estaban preguntando qué relación tenían el vago del pueblo con la hermosa "Princesa de hielo" y no, no paraba de tratar de aplicar mis conocimientos de Medicina forense y Criminología para establecer un patrón o un perfil criminológico. Al final me llevé menudo chasco, la verdad siempre es la hipótesis más obvia.
En fin, que llegó el martes y yo ya había dado cuenta de tan suculenta lectura, así que lo que seguía es algo que conozco taaaan bien y que entre librodependientes llamamos el "síndrome de abstinencia literaria". Justamente lo que más temía se concedió (aguas con sus facultades de atracción) y a las 16:48 p.m. estábale marcando a la Marmota como una desquiciada paranoide, pidiéndo su ubicación y el tiempo en que tardaría en llegar a casa para que se quedara un rato con Mateo y yo fuera tan amable de irme a buscar el segundo, el tercero, el cuarto título de la serie. A grito pelado lo amenazaba con dejarlo sin comer una semana si no se apresuraba a llegar. Huelga decir que llegó y corrí como la maniática que soy en busca del Sangrons más cercano (fue el lugar donde topéme con dicha serie) y con manos temblorosas hurgué en cada maldíto estante que tenían, casi al borde de las lágrimas porque pa colmo, había promoción "sólo para tarjetahabientes Sangrons", ¡bah, ni quien quiera su apestosa tarjeta!... pero yo moría de desesperación por no encontrar mi vicio nuevo, ¡ay dios!
No se en qué momento sentí en mi hombro un apretón que conozco tan bien y escuché un dulcísimo "mami, olvidaste tu cartera" que me hizo voltear para comprobar que ahí estaban mis Marmotas, uno con el libro en la mano y otro con mi cartera. Mutis absoluto.
Total, que ya para no hacerles el cuento MÁS largo, he terminado de leer el segundo libro, pero como la autora tuvo el tino de que no me gustara, el síndrome de abstinencia está bajo control. Se que voy a seguir leyendo (y engrosando la cartera de cierto hombre de cierto país que es el más rico del mundo -o sea, el hombre, porque el país ¡ni cómo!-) y que cuando termine de leer todos los libros de la serie seré la mujer más triste del mundo. Lo se porque cada vez me pasa lo mismo: Siempre quiero más.
Afortunadamente estaré muuuuuy ocupada en el futuro y eso le pone freno al mounstro gordito que vive en mi (y en mis caderas) y que baila de gozo cada vez que lo llevo a una librería. 
Con o sin cartera en la mano.
Feliz fin de semana chaparritos y plis, lean.


viernes, 11 de julio de 2014

DIPLOMA DE APROVECHAMIENTO

Cuando se acercan las fechas de premiación, todo parece entrar en revuelo y alharaca; los moños blancos son aún más blancos y las rayas de los pantalones parecen más derechas que nunca: es la hora de brillar...
Recuerdo cuando era chica y la ceremonia de premiación me venía de lo mejor. Me encantaba cantar las canciones que la Miss de Inglés nos enseñaba y cuando en 1990 "We are the world" sonaba en todo el Colegio Inglés Elizabeth Brock", se podía suponer quién era la niña que más fuerte (y horrible) cantaba. 
Pero era feliz: todas las ceremonias de fin de curso eran garantía de premios, diplomas, lágrimas y despedidas.
Para Matius y para mi es el fin de una etapa que comenzó cuando mi hermoso y bien portado hijito entró al Kínder. Según registros de esa época (ver Gatería 15 de agosto de 2011) yo estaba muy emocionada y feliz, pensando que aquello era el camino correcto hacia Harvard.
"Ahoy", tres años después, la alusión me da ternura, como casi todas las cosas que desconozco y comienzo a comprender: no se trata solo de crearle una base de conocimientos básicos y demostrables pues eso cualquiera lo puede lograr. 
En tres años nos hemos tumbado panza arriba mirando estrellas, el cielo, las nubes... hemos correteado gatos y conejos y también hemos entendido que a veces habrá momentos de lluvia y llanto. Que el valor de los libros se mide en relación a la tranquilidad de una tarde apacible y que los amigos lo son hasta que rebasan el límite del respeto, cuando se burlan de uno o lo hacen menos y que al contrario, cuando hay empatía y curiosidad por lo ajeno, las horas se escurren como caramelos expuestos al sol. 
Han sido tres años de fines de semana copados por sus compromisos sociales, donde he conocido toooda la amplia gama que abarcan las fiestas infantiles, los eventos deportivos, los bailes escolares. Y aunque se que esto no terminan, soy consciente que de manera eventual se perderán estas costumbres y poco a poco recuperaremos independencia en cuanto a nuestra agenda. Aún así, ha sido una etapa fantástica. La he disfrutado muchísimo, tener un hijo en etapa preescolar es lo máximo.
Si en estos años hemos caminado de la mano, se que a partir del próximo ciclo escolar, cuando entre a la primaria, algunos trechos los caminaremos juntos y en algunos otros miraré sus pasos alejarse de mi lado.
Snif.
Por lo pronto, disfrutaré el verano, las carcajadas y las paletas de limón.
Dice Fito Paez, a propósito de la vida que: "...es una hoguera que quema toda ilusión. La vida también regala gente divina de corazón. Las cosas siempre suceden, las más hermosas son sin querer. ¡Qué suerte que hoy la alegría tiene tu nombre y tu piel!"... Mateo.

Feliz inicio de vacaciones a tod@s los escolares y a los papás y ciudadanos de a pie: ¡Que dios nos agarre confesados!

ESTÁS CABRÓN, MUNDO.

El mundo, la Tierra, la humanidad, el futuro del planeta, la sobrevivencia de la humanidad... todo está cabrón. ¿En qué momento perdimos la cordura, el sentido, el rasgo que nos diferencia de los seres no racionales?
Es... increíble todo lo que está sucediendo alrededor de nosotros. En el panorama internacional con bombardeos entre dos naciones que ya ocupan la guerra como mero negocio, como un burdo hobby sin importar las pérdidas humanas. En nuestro país, donde la cultura del menor esfuerzo o de la satisfacción inmediata ha ido ganando adeptos y... no tengo qué decírselos yo, sabemos que estamos a punto de dar un retroceso en materia de libertad de expresión similar al que viveron nuestros bisabuelos o abuelos. Bienvenido PRI, espero que los que votaron por dicho partido sean conscientes que no sólo de buen físico vive el hombre, sino que se necesita materia gris para completar el modelo. Quiero escuchar a las Peñaliebers gritando "Enríque, bombón, te quiero en mi colchón" cuando el futuro de su prole haya valido madre, sin importar la clase social a la que pertenecen.
Y bueno, la ciudad de la que he sentido tanto orgullo también está condenada al averno. Decisiones tomadas con las patas de gallo del querido Gobernante del DF son aplaudidas por las élites que seguirán sin sentir sus prebendas mancilladas o mermadas. ¡Bien!
Definitivamente no propongo ningún comunismo o socialismo, somos seres egoístas y jamás hemos consentido el parecernos a nadie más. A tener lo mismo que los demás, a ser como los demás.
Mi sentir es simple: educación, conciencia colectiva y espiritualidad son fórmulas que dan flojera, pero que en realidad son la llave para hallar el camino hacia una libertad real.
El camino es sinuoso, la carga es pesada y la voluntad flaquea, pero somos seres humanos y estamos diseñados para ello. No podemos seguir por la senda del hedonismo o el estoicismo.
Estas son mis reflexiones, quien guste compartirlas es bienvenido y quien no, su opinión es respetable. Finalmente el que censurará ambas posturas se encuentra leyendo esto y no tardará en dejar sentir su respuesta...
Mientras haya un espacio donde expresarse, aquí seguiré al pie de teclado.
Feliz viernes.