viernes, 5 de julio de 2013

HOTEL DE PASO

Vieran de ver el revuelo que está causando la próxima inauguración de un hotelito de paso en el mero corazón de mi zona "residencial". Mero enfrente del supermercado, del centro comercial que es "parte de tu vida" y de varios colegios nais. ¡Es desconcertante! No ha habido día en el que "las buenas conciencias" opinen que esto es una tragedia y que "por qué no nos juntamos, mana, para ir a hablar con el delegado, porque esto no puede ser".
No crean que les voy a salir con el discurso fácil de la moral y las buenas costumbres y bla bla blá. 
Muy al contrario, se agradece que las personas encargadas del encamamiento capitalino dispongan de un abanico de opciones que contemple toda la geografía del De Efe, porque no es nada bonito vivir en el sur y que tus únicas oportunidades de salir de la rutina te las ofrezca el "Cuore" (¡Ay, no se hagan!)
Con esto de que andamos llevando la sexualidad a otras dimensiones a través de lecturas tipo "Cincuenta sombras de Grey" (¿ya leyeron "Cincuenta sombras de Gregorio"?), una se siente con la confianza suficiente para poder venir ante ustedes, mis muy amplísimos de criterio menos cinco lectores de siempre, a desmenuzar sendos temas que regularmente se esconden bajo la alfombra y que por ende, se deforman con el paso del tiempo.
Hablar de sexualidad, de manera abierta y sin tapujos es liberar un poco la presión que se acumula al paso de los años, bajo predicamentos obsoletos que han marcado a generaciones enteras... por lo mismo, hablaremos de todo menos de conceptos, definiciones y presiones, a menos que se trate de la presión del jacuzzi de la habitación número 435.
La primera vez que pisé un hotel de paso, no tenía la menor idea (ni intención) de acabar ahí.
Digamos que "me chamaquearon" de mala fe. Y no dudo que esa primera vez (de visitar un hotel, aunque...) tan a la malagueña, tan a la sorda, haya sido el detonante para perder el pudor (y otras cosas) y la pena ante situaciones bastante peliagudas; si ya había conocido un lugar de esos, pues qué más daba correr tal o cual otro riesgo en la vida. ¿Pena? Pena robar y que te cachen, ¿si o qué?
Y una se va curtiendo, ¿saben?
De pronto desanudas la rigidez de las emociones, de los sentimientos; te vas conociendo poco a poco y lo que descubres es alguien maravilloso, que ha podido dejar afuera los temores y que ahora se lanza (responsablemente) a la aventura. No importa el mañana, solo el "aquí y ahora", el "tú y yo, pa' siempre"...
La primera vez en un hotel de paso es sencillamente terrorífica; el simple hecho de pasar por la recepción, donde el encargado te dirige una mirada torva que tú descifras muy bien, hace que recuerdes todas las jaculatorias que Hermana María se empeñó que memorizaras, so pena de no promover tu Primera Comunión (y que justamente viene TAAN al caso en estos momentos...).
Para el momento en el que te encuentras en el elevador, tu color ha cambiado de "marfil" a "blanco ostión" pero piensas que ello se debe a la pésima iluminación y que seguramente en unos momentos más, te saldrán las "chapitas" más encantadoras de tu tierna infancia.
Con nerviosismo, abarca la estancia con la mirada, tratando de contener las primeras lágrimas del momento al darte cuenta del lugar en el que te encuentras. Quizá no era del todo mala la idea de haber ido al Museo de las Intervenciones, finalmente. Suspiras... observas al "papazote" que te está mirando exáctamente igual que el encargado y ya, instantáneamente tu mood cambia. Decides que tú y sólo tú pondrán el ambiente para la fiesta, (porque los globos...esos se los pone "Él") y comienzas a pasear tu silueta desnuda frente a los chorrocientos mil espejos de la habitación (¡bueno, hasta en el excusado, carambas!) y en un arranque de valentía, prendes la tele para comprobar que si es cierto, que oficialmente estás en un hotel de paso encuerada y tumbada frente al canal de películas porno... En serio, ¿era necesario venir hasta acá para darte cuenta que a los veinte, junto a un galán igual o peor de teto que tú, la vida se trataba de ESTO?
Pero a los treinta...
¡Ajajay!
A los treinta lo mejor de la vida está sucediendo y ¿qué creen?
¡Que seguramente muuuuchos estaremos el día del corte de listón y ahora sí, con pleno conocimiento de para qué sirve el silloncito en forma de "resbaladilla"...!
¡Feliz viernes y no digan que no se los advertí!



5 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajaja me encantó!! Temibles experiencias :P jajajaja ya que le des eL Vo.Bo, pasas el dato, qué tal que se ofrece (uno nunca sabe ;) )


Te quiero tuin! (ojo: público como "anónimo" porque no me deja entrar a mi perfil.)

Herson dijo...

hola niña gato es cierto a los 20's visitar esos lugares es tabu, y algo muy malo, pero en estos momentos a los 30's es otro hotel cualquiera en donde vas a hacer el amor sin que te molesten y donde puedes gritar y nadie va a ir a preguntar si estas bien ;)

Dana dijo...

Jajaja, exacto!

Dana dijo...

Jajaja, exacto!

Anónimo dijo...

COMADRITA.... ME LO HABIA PERDIDO... QUE BUENO QUE RECORDE QUE TENÍA ALGO PENDIENTE QUE HACER Y ME METI A MI SITIO PREFERIDO,LA GATERIA!
ERES GENIAL.. NETA DESCRIBISTE EXACTAMENTE COMO SE SIENTE UNA AL PISAR POR PRIMERA VEZ DICHO SITIO.... ME ENCANTAS!
IGUAL QUE LOS DE ARRIBA, CUANDO SE CORTE EL LISTON Y VAYAS A DAR EL BISTO BUENO NOS PASAS EL DATO PORFA, ADEMAS ESTOY SEGURA QUE POR INAUGURACION HABRA UNA QUE OTRA PROMOCION BUENA NO???
BESOS TE QUIERE TU COMADRITA DANNY!