domingo, 7 de mayo de 2017

Thirtysomething...(BORRADOR DE UNA ENTRADA QUE SÍ ALCANCÉ A TERMINAR DEL MISMO NOMBRE...)

Advertencia: El o la que vaya con el chisme a Marmota... zapeada segura, ¿eh? 

Sí, he superado la barrera emocional del "¡Noooo, diooooos, ¿por qué a miiiiii?!" en la que me vi envuelta durante mucho tiempo. Estoy encarrerada y enfocada. Estoy "fluyendo" bien bonito... sigo comiendo como cerdito pero ahora en mis tópers. Estoy... feliz.

Como bien lo saben, hace diez años, más o menos cuando comencé a escribir mi día a día en éste blog, trabajaba en un lugar llamado "Back to Business". El personal eramos en su mayoría mujeres, salvo nuestro entrañable "compañerito" Joaco, que venía siendo como el hermano menor de todas nosotras. La cuestión aquí es que yo era soltera y mis compañeras ya eran mamás, así que vivíamos en dimensiones totalmente opuestas: yo vivía "La vida loca" (literal) y ellas iban al cine con sus hijitos; yo planeaba fines de semana salvajes en Querétaro, ellas picnics en el Parque Lincon. Yo tenía veintitantos y ellas treinta y pico... ¡ah... juventud!
Y por ese tiempo no entendí mucho (o nada) de las cosas que ahora me llegan de p*tazo...

El lugar donde ahora trabajo es un interesante laboratorio dividido en tres reinos: el Reino Legal, el Reino Contable y el Reino de Recursos Humanos. Y como en todo reino, no faltan las conspiraciones, las alianzas y los acuerdos, pero sobre todo los ¡jóvenes!. ¡Woooow, me sorprende trabajar con gente tan jóven!
Un día normal en la oficina es ver con ternura cómo llegan las asistentes al comedor y entre risas y cucharadas de Splenda, dejan escuchar la maravillosa fiesta que armaron ¡en miércoles! y que para nada les dejó secuelas, o admirar su maravilloso cutis, o mirar con envidia sus atrevidísimos looks que les quedan fantásticos. Después, a la hora de la comida me comparten algunos de sus secretos, sus amores, sus ligues, sus pensamientos, sus anhelos... ¿así era yo a su edad? Wow de nuevo, jamás hubiera sospechado hace nueve años que algún día yo sería la treintona que lleva a pasear al parque a sus hijos mientras las veinteañeras gozan del divino tesoro de la juventud... ¿y eso me duele? ... ¡Para nada!
Claro que las admiro.

o simplemente, responder a su asombro cuando me preguntan ¡¿En serio está casada, Lic.?!, ¡¿En serio tiene dos hijos!? Lo amo. Me hacen sentir jóven; por cinco segundos soy "una de ellas"...


1 comentario:

Perro Zombie dijo...

Te recomiendo que visites este sitio... saludos . Twozies No me odies jajaja... saludotototes