domingo, 6 de noviembre de 2011

PONIÉNDONOS AL DÍA (¿Y A LA VANGUARDIA TAMBIÉN?)


Caminaba cual gacela salvaje sobre Av. Insurgentex. Un abrigo rojo resguaraba mi cuerpo del frío
Era el ruido de mis tacones a paso seguro lo que el pavimento agradecía y no la turba de mushashillas sin oficio ni beneficio, paseantes del hundido Parque Hundido.
Sentíame segura del mundo glamourouso en el que habitaba, donde seducir online era, no un capricho juvenil, sino un modus operandi para glorificar lo que Jasquiere llamaba “el status quo del bon vivant”.
Pero nada, nada me hacía pensar que un día viviría de manera antípodamente real.
O sea:
Me encuentro escribiendo esto en domingo cuando debí hacerlo en viernes (gracias maldíta úlcera péptica de merde).
Que ahora divido mi semana entre los días que me tiro al drama y los días en que hago actividades que me permiten tirarme al drama.
Lo más fabuloso de mi extraña semana fue comer la oaxaqueñísima (y por lo tanto MORTAL) comida de día de muertos de mi abuela Ofelia.
En estos precisos minutos estoy sufriendo las consecuencias de ser una madre descuidadísima y cero multitask porque, imagínense que yo, trepada en la ola llamada “soy una mamá bien cool que lleva a su hijito a merendar al Jarocho de Coyo, porque no sólo es su hijo, sino que también es su partner, su  brother, su cómplice del crimen; aquel al que le platica ondas bien filosóficas y ven juntos las estrellas, poniéndoles nombres como “La Gran Panchita” ó “Changuito 22””... ¡¡resulte bien torpe a la hora de asignar el chocolate y el capuchimoka y termine dándole cafeína a su querido vástago!!
¡¡Razón por la cual el pequeño Mateous se encuentra hiper activo cual hámster en ruedita y yo me estoy jalando de los cabellos porque estoy hasta el sóquet de la putísima semana que me tocó protagonizar y todavía estoy trabajando horas extras en la chamaba llamada: “mami juega conmigo a lo que se me ocurra y si no, ps lloro”!!
Arghhh!
Creí que con el Vextor vería las cosas de color rosa, pero nel.
Cuando se toman antidepresivos después de años de jurar que “ahora sí los tomaré, porque me esta llevando el carajo... ok, puedo vivir otro tiempo más así”, espera que éstos solucionen aquello que uno no quiere cambiar. Y me da tanta risa haber pensado así al principio, porque sin más ni más, casi estoy volviendo a creer que los reyes magos me traerán (ahora sí) la casa de la Barbie ochentera (sí, ya saben! Aquella que tenía elevador y era en forma vertical porque ... lalala...)
Duro ranazo es el tener que afrontar la más realosa realidad, sin las armas a las que yo ya estaba acostrumbrada (como la negación, la disociación, el narcicismo...et al) y de paso verme envuelta en  los eternos problemas de toda la vida: el de madre vs hija, suegra vs nuera, buena amiga vs mala amiga, mal esposo vs buena esposa (que no solo es buena sino buenísima. Carambas, si no lo digo yo, ¿quién?)
En fin, hay tanto que quiero contarles pero una bala de pintura ha hecho diana en la pantalla de la lap justo en éste momento y si no cuento hasta diez mientras inhalo y exhalo por la fosa nasal izquierda, un pequeño niño terminará durmiendo en el jardín.
Con su madre haciéndole segunda, claro está.
¿A poco creen que soy tan desnaturalizada?
(Ok, guárdense su respuesta, gracias.)

No hay comentarios: