domingo, 7 de diciembre de 2014

Una voz más...

Llega un "rey" a México, precisamente a uno de los Estados donde tampoco "pasa nada". ¿Y qué le van a decir?, ¿De qué le van a platicar? ¿Que sólo ese estado es bello? ¿Que es un buen lugar para invertir porque el índice de delitos solo se reduce a robos de "Gansitos" y "Frutsis"?
Ya llega y ¿quién lo va a recibir? Seguro que seguirán las viejas prácticas de usar a los niños "de mejores promedios" para que agiten banderitas rojas y amarillas en deferencia al "rey" y verdes, blancas y aún 43 veces más rojas para representar a nuestro país.
Se le paseará, se le mostrarán bailables típicos y se hará gala de la gastronomía local. Le llenarán el ojo con las bellezas lugareñas y nadie mencionara que la consorte del "rey" alguna vez fue "chica Boots", allá por los andurriales de Guadalajara.
Llega una personalidad mediática política internacional en medio de una feroz espiral de violencia y descontento popular, donde vuelan copetes y no se nota que alguien pueda hacer verdaderamente algo, pues quienes mandan se encuentran ahorita llorando en televisión nacional para convencer a la otra parte del pueblo -la que se contenta con tortas y jugos- para que donen en favor de niños coptados bajo otros tipos de abuso (y no lo dije yo solamente, la ONU me da el permiso de parafrasearla)
Pero es imposible disimular el tufo y por más cadáveres que se traten de esconder, las mentes se abren poco a poco; la sensación de que algo amenaza a la tranquilidad se filtra hasta el seno de nuestras familias y mi hijo se asusta al ver policias, se pregunta si es posible que él también se pueda perder sin ser encontrado.
¿Es esto una manera digna de vivir?
Y no, no quiero crearle un país de mentiras ni distraer su temprana conciencia con zapatitos de cristal y patos que se vuelven cisnes. No quiero que crea en el Padre todopoderoso y bondadoso que nos vendieron en la primaria y que se llama "Gobierno". No quiero que crezca engañado ni que asuma el miedo como algo normal...
Pues entonces de qué le vamos a platicar al rey que nos visita, esa es la cuestión; ya pónganse serios, nos dirían los que organizan la porra, pongan su mejor cara, que no se note que están tristes.
Pues no estamos todos, así que ni eso podremos asegurar con "estar".
La vida puede transcurrir bellamente en otros lados; en casa de los senadores y diputados, por ejemplo.
Con sus 159 mil pesos de aguinaldo y demás compensaciones claro que con gusto olvidan todo y llaman a toda una nación doliente a superarlo. Que alguien le diga a todos los autores de superación personal que ya ni le busquen, que la fórmula para "superar lo malo" no son las lecturas puntuales de sus libros, ni sus conferencias, ni sus podcast. La onda es traer la cartera llena de billetes y unas muchachas al lado.
Que cursos de tanatología ni que la chingada; "nuestro" (a mi ni me vean, yo no voté por el PRI) Presidente tiene todo el "Know how" para salir adelante. Pregúntenle.

"...Te doy una canción y hago un discurso sobre mi derecho a hablar, te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar...Te doy una canción y digo "patria" y sigo hablando para ti, te doy una canción como un disparo, como un libro una palabra, una guerrilla...como doy el amor."

...Nudito en la garganta... nos leemos la próxima vez.





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