viernes, 30 de marzo de 2012

Ruqueando en el Bar Tacvba.

Pues ahí tienen que eran tres amigos ya entrados en los treintas. Con unas patas de gallo que apenas asomaban la cresta pero que en términos prácticos, los ponía al mismo nivel de autoestima que el que gozaba Kurt Cobain minutos antes de ¿dispararse? un escopetazo.
En fin, la evidencia mostraba que ni con bótox mental aquellos tres amigos podrían revivir viejas glorias universitarias. 
Hasta que ELLOS emergieron de la tierra para hacerla cimbrar y al mismo tiempo, calentar sus viejos corazones ansiosos de más vida que la que los tribunales, escritorios carítzimos de caoba o camionetas de lujo pudieran ofrecer. Entre otras cosas.
Si la vida se trata de juntar momentos memorables -buenos o malos- quiero hacerles patente uno de los mejores conciertos que he vivido en mi tuberculosa vida (sí, aún no me compongo): El "Vive Latino 2D" con Café Tacvba y mis compadritos Carmen Pimentel y Angel Ocampo.
Aquello fue totalmente apoteósico. Y no sólo porque darse cita en un lugar emblemático para toda la fauna rockera -aunque los gruperos nos peleen la plaza cada año con su vitupereable "Vive Grupero"- es el principio del placer (aunque al final suframos como borregos alejados del rebaño por no encontrar nuestro carro) sino porque simplemente aquello siempre es una fiesta, una celebración al espíritu juvenil y a la música.
Dejando a un lado las diferentes ideologías políticas, los gustos musicales varios, las propuestas honestas o no, los problemas cotidianos, la situación económica y social, pero sobre todo los propios temores y carencias de espíritu, lo importante de aquello fue dejarse llevar por el momento, el mood desenfadado y sin preocupaciones, excepto la de encontrar el mejor lugar para gritar y brincar con la banda. Y claro, el sitio menos vulnerable para recibir baños de agua de riñón (como finalmente nos sucedió)
Después de disfrutar de un menú que lo mismo incluyó jochos que tacos de canasta y coca colas "al tiempo" que chelas bastante mal servidas, el único problema fue el dirigirnos a la carpa "fresa" para escuchar a la tal Carla Morrison, que si bien tiene dos que tres rolas chidas, lo cierto es que berrea que da gusto y se emociona hasta las lágrimas mientras unos la miramos excépticamente (lo siento, Angelito)
Se empezaba a sentir el run-run en los pies, como cuando en la cama te quieres brincar los preliminares y quieres pasar al "clinch" (quihubo con mis metáforas, eh?) directo y sin escalas; así se sentía la atmósfera previa a Cajeta de Uva.
Aún hubo que esperar a que el corito de "Pumped up kicks" con mariachi terminara de prender los aulladores ánimos y el bailecito de Kasabian nos pusiera en un estado semi erótico tal, que tomarse fotos con extraños parecía lo más normal del mundo (y aquí debo decirles que hay una donde un tatuaje hace las delicias visuales de las damitas...incluída yop, of course!)
Y como la naturaleza no nos dotó ni de altura ni de complexión, hubo de conformarse con acampar a un lado de las luces y una especie de ring de box metálico donde, supusimos, cabían los instrumentos más "acá" para que no se maltrataran (?). Al mismo tiempo que nos tomámos fotos con extrañ@s, hicimos buenas migas con otro grupo de treintones que, como nosotros, se encontraban perdidos en la marejada humana que aquello se iba convirtiéndo. Muy buena plática y desmadre con ellos, amén de que la "lluvia dorada" siempre une en esos momentos (¡Qué puercos son algunos, me cae!)
Las luces se apagaron y en el escenario principal se comenzaron a prender luces que semejaban lassers Jedi... los aullidos comenzaron a escucharse y la chilanga banda ya estaba lista para bailar... de repente, como un premio a nuestra constancia y pobre constitución física que nos mantuvo al lado del ring de box ya mencionado, emergieron, como dioses aztecas amenzadores, los Tlatoanis de éste y todos los corazones roqueros: los mismísimos Meme, Joselo, Quique y Mon Amour Rubén Albarrán -quien, debido a la cercanía, gozó y agradeció el beso ansioso que la suscrita le mandó, en pleno arranque de espíritu adolescente-. Señores, con ustedes... Café Tacvba.
Grande fue el momento de ver cara a cara/frente a frente a los culpables de muchas de mis desviaciones. Sublime fue compartir con Carmen y Angel aquellos acordes que me remontaban a momentos tales como la prepa y sus derivados, la Uni y sus barecitos de enfrente, noches de insomnio a la luz de vino y ate y sobre todo, el soundtrack de mi vida. Sí, cada canción es como una piedra en mi camino.
Por momentos como éste, vale la pena arriesgar el pellejo diariamente, ser un esclavo corporativo o soportar las lobotomizantes canciones infantiles con las que discurre nuestra existencia. Pero sobre todo, por amigos con los cuales compartir los sinsabores y placeres de la vida, vale la pena cada centímetro cúbico de oxígeno que respiramos. No sólo fue el concierto de tres escuálidas ratas treintonas, fue el espectáculo de toda una generación que está en movimiento, tratando de hacer de éste, un mundo mejor.
No lo olviden, queridos menos cinco lectores de siempre, desde su lugar ustedes siempre podrán hacer la diferencia.
El mundo nos pertenece.
Ahora y siempre...





sábado, 24 de marzo de 2012

¡HEY!

A ver, llevo en total 11 días enferma y mis pompas están más agujereadas que el colador de jitomate de la fonda de la esquina.
Y ¿acaso ya vieron que me compuse, ya dejé de quejarme de mis dolencias y mis pulmones ya pueden recibir sin protestar la nicotina de mis cancrillos favoritos? ¡Nooooo!
Pero hoy es sábado, muy temprano para andar amargando vidas ajenas. Día y hora en la que La Gatería no se asoma ni por equivocación por estos lares. Algo pasa.
No, no estoy dejando mi testamento on line ni mucho menos.
Quiero decirles que POR PRESCRIPCIÓN MÉDICA, la suscrita y su familia tiene a bien largarse cuanto antes a la playa, con el fin de recuperar un poco de la capacidad respiratoria que otrora gozaba.
Así que, manitos, con la pena pero me les pelo.
Sólo que aún ando malabareando los ene mil encargos a los que hay que despachar antes de salir de viaje, tales como: 
  • Hacer maletas de: ropa, juguetes acuáticos, juguetes motores, juguetes didácticos, libros de "Ardilla Miedosa" y Atlas de geografía; películas de Barney, Disney, Discovery; masitas pleidó, y demás subterfugios que el Matius tiene a bien atesorar, con el fin de que vaya en santa paz y no nos veamos en la necesidad de dejarlo "encargadito" en la caseta México-Puebla.
  • Mi maleta, por supuesto. Gracias a dios, mis padres previnieron la inutilidad futura de su hijita y la mandaron a los scouts con el fin de despabilarla un poco, razón por la cual mi equipaje siempre está perfectamente calado, garantizado y etiquetado a tiempo. Amén de guardar en bolsas de plástico toda la ropa que llevo, no sea que llueva y me quede chiflando en la loma.
  • Supervisar la camioneta: tengo que llevarla a verificar y a que le cambien el aceite.
  • A las dos tengo consulta en el doctor, para que me revisen los pulmoncitos.
  • A la una y media tenía que estar con Carmen Pimentel y Angel Ocampo en el Foro Sol, achicharrándome mientras bailáríamos al son de "Lost Acapulpo"....
Híjoles.... creo que ahora si no tengo excusas...
Nos vemos dentro de una semana y media, ahí cuéntenle.
Los quiero, bye!

viernes, 23 de marzo de 2012

Cosas contradictorias pero que perfectamente cohabitan en armonía (Y si no, la terapia lo arreglará)

Dios, sufro como Precious así, bien mal plan.
Ya se que debo abrazar mi ser con los dos brazos bien abiertos y libres de prejuicios (tal como Elizabeth Bennet NO hizo y ahí la tienen sufriendo, toda ella y de manera por demás ociosa por el orgulloso Darcy) y no andar cuestionando mis necesidades ni mis propias manías.
De hecho, sin nuestros muy particulares actuares, no podríamos hacer de este apestoso mundo lo que es: un lugar por demás variado y harto emocionante (sí, el día de hoy no lo criticaré porque con eso de que se sacude a la menor provocación, "no vaiga siendo" que en su próximo ciclo de lavado, me escupa con todo y chivas al infinito y más allá.)
Pero a veces es muy duro el aceptarnos tal y como somos. Corrijo: a veces es muy duro el aceptarme tal y como soy. Mi lado racional casi siempre anda de la greña con mi lado poético, hippiosón.
Y cuando una tiene una responsabilidad del tamaño de un Matius, la cosa se pone peor. Ya les he platicado mis múltiples cuitas donde casi siempre el "deber ser" se avienta un trompo con el "dejar pasar, dejar hacer". Es... ¡caótico!
Pero no solo como madrecita es que sufro a la hora de desiciones metacuamplusperfectas en materia educativa y formativa. También mis contradicciones de espíritu me juegan malas pasadas cuando mi parte racional me avienta el choro de que ya tengo 31 años y DEBERÍA ser como tal o cual mamá. Y es que (¡chales!) es gacho andar por la vida con minifalda y botitas para la lluvia, mientras la "sobriedad y la elegancia" son el "dress code" de la mayoría de las mamás del cole. O qué tal que soy la típica aquafiestas de  la ehmm... ¿fiesta? que quiere bailar Fey y la banda presente nomás quiere bailara a puro chunta ta chunta ta. O el leer -a escondidas, ¡por supuesto!- el TVnotas porque, o sea.. ¡qué oso, wey!. Aquello daría al traste con mi reputación de mujer de libros que -¡ay!- me encanta tener.
Pues sí, la parte racional casi siempre anda de regañona y pugna porque la hippie no se salga del huacal. Es por ello que, a pesar de que múltiples libros, personas, blogs y gurús de radio y televisión (exceptuémos a Sócrates), intenten hacerme entrar al aro del "conócete a ti mismo", se que al final seguiré mi instinto. Como los animalitos.
¿Que dónde queda el chiste de tener conciencia y ser un animal político y racional? No se, eso pregúntenselo a Aristóteles o a Mariano Osorio. Yo la neta es que cada vez que he seguido el "Libro de la vida" al pie de la letra me he dado unos santos riatazos que, mejor lo cierro y aplico el "¡sabiduria interna, dame poder...una mujer feliz quiero seeeeer!", tal como chillaba el alborotador hormonal de la infancia masculina llamado "caricatura de Gigi".
Sigo mi instinto y seguro que en el camino me pondrán los cuernos, me aventaré al drama de no ser el ama de casa perfecta, ni la abogada estrella de "Periozábal Martínez de Allende el Agua y Cante Jondo y asociados", ni la mamá super star a la que no se le moverá un pelo (ni de tonta ni de nada) de su muy estilizado peinado, ni tampoco la intelectual de ultra izquierda que se encuerará con todas las fotos de niñ@s desaparecidos y/o violados por curas pederastas en ésta visita del papa john's (y no por falta de conciencia, sino por salud. Mis bronquios no andan muy bien que digamos)
Se que no seré muchas cosas. Se que no llené los ideales románticos de mis ex novios ni las esperanzas de buenahija de mis apacitos santos. Que como esposa tal vez sea más desesperada que buena; que como amiga tenga el complejo de faro intermitente: que alumbro mucho para después permanecer en oscuridad total, sacando de onda al amigo más fiel. Que como mamita nunca llene los zapatos de Chepina Peralta-María Montessori-Martha Stewart-Pepita Gomiz et al.
Pero bueno, espero que la parte racional no se clave tanto en la textura y no exija un exorcismo de este cuerpo decadente que nomás no puede darle cabida a todos los gustos habidos y por haber. 
Y que al menos, ahorita cuando la temperatura en Ciudad de México anda en los 23° (en un amplio ejercicio democrático de la Primavera) y el de mi cuerpo está sobrepasando los 38° Celcius, mi parte hippie tenga a bien imponerse para hacerme "entrar en razón" y desconectarme del mundo y sus venturosidades, con el fin de proporcionarme un sano despeje mental y flemático.
Nop, parece que ya me voy a meter a bañar para luego ir al super y regresar inmediátamente a mis asesorías on-line, para posteriormente leer mis Libros -abandonados- del Rincón y terminar de elaborar el proyecto de "Promoción de la lectura en tu colonia".
Sip, la parte racional siempre tiene a su as bajo la manga...

viernes, 16 de marzo de 2012

BIOGRAFIA NO AUTORIZADA

Ustedes me verán por la calle y si es que llego a llamarles la atención por equis o ye, pensarán muchas cosas de mi.
Si es que hemos interactuado durante breves minutos, podré haberlos dejado con alguna que otra impresión.
Y si es que gozamos del favor de tratarnos ya más en confianza, sabrán que puedo ser de una o tal forma, amoldada a sus consideraciones y a sus múltiples juicios de valor.
Pero en sí, pocos o nadie sabrán quién soy en realidad. Tal vez sólo mi querida Ana Isa o mi mamá, que a favor o en contra, creerá que su hija es tal o cual cosa, pero no ciertamente otra.
Ustedes, mis queridos menos cinco lectores de siempre, me tienen en un concepto que tal vez diste de ser igual al que yo me tengo. Y como decimos en Derecho: "a las pruebas nos remitiremos" ( y en la mayoría de los casos, sólo lograremos una verdad legal, que no la histórica).
Pregúntense -como siempre- a qué carámbas se debe tanto mambo jambo y yo les contestaré que se debe a que quiero curarme en salud y en vez de platicarles mis experiencias como parte de la tripulación de la Nave del Olvido, les adelantaré un pedacito de mi próximo libro. Un pedacito que tiene que ver con la solapa izquierda del mismo, o sea: aquel que se refiere a la biografía del escritor (unas breves líneas).
Nací en la siempre amada, soñada, odiada Ciudad Capital/Ciudad de México un 24 de septiembre, a las 02:15 hrs en el Centro Médico, cinco años antes de que se colpasara gracias al Terremoto del '85.
La mayor parte del tiempo la pasé en la Luna y esta falta de sentido de pertenencia al planeta Tierra y todo lo que a él le atañe me dieron la personalidad errática y un tanto extraña de la que hago gala un día sí y el otro también.
Desde temprana edad supe que lo mío era estar tras un pedazo de papel y un lápiz, una máquina de escribir y ya en tiempos de la modernidad, una escuálida lap top que únicamente me sirve para feisbuquear. En fin.
Cursé mis estudios básicos, medios superiores y superiores, siendo la abogacía mi profesión, a la que poco o casi nada dedico por seguir los impulsos de la naturaleza, quien dióme la oportunidad de convertirme en madre de una hermosa criatura que por aquí conocemos como "El Matius", niñito fuerte que me pierde entre tanto remolineo,  pero el cual me ha enseñado que la vida es el camino recto más sinuoso de lo que imaginaba y que también, dentro de la irregularidad del terreno, se encuentra lo más pleno que he podido vivir hasta hoy. No es mentira, me encanta ser su mamá.
Y bueno, pensando que la vida se acababa aquí, he descubierto que también me gusta tirarme al drama, echar pestes y escupir veneno, en un democrático y sano ejercicio de autoconocimiento.
En pocas palabras, se de qué patas cojeo pero también se que por ello me hago responsable de mis actos.
Pues bueno, después de estas y otras tantas chabacanerías, creo que he pintado un panorama general para los próximos lectores que se "unsumen" a los ya tradicionales (uuuy, quién losh quiere, condenadotesh!)
Los temas a tratar aquí son diversos, variados y casi siempre unilaterales.
Esto no es agenda Oysho, no es el consultorio de almas del Dr. Lammugre, no es el despepitadero de los programas de chismes y mucho menos es la Enciclopedia Británica (a la que le decimos adiós en este espacio).
Lo único que es LA GATERIA (además de surrealismo cómico, mágico, musical) es un lugar donde todo tiene cabida y usted tiene la libertad de pensar lo que se le de su venturosa gana.
¿Ya todo listo, aclarado y resuelto?
Sírvase entonces esperar otra semana, a ver de qué carambas le voy a platicar para entonces.
Por su atención, ¡gracias!
P.D. Por si no lo sabía, la suscrita padece un ligero trastorno emocional que la obliga a tomar Vextor, ya que de lo contrario, saldría en pijama y pantunflas a cantarle su precio a medio mundo.
Ya, pues.

lunes, 12 de marzo de 2012

Lunes de enfermedades respiratorias.

¡Ayyyy, muero de gripa!
Hoy es un lunes por demás apestoso, francamente. No es bonito empezar la semana con ojeras de panda ni voz sexosa de "Cadlitos" el de Rugrats (que era la voz ñoña y gangosa de Bart Simpson, ¡a mi no me engañan!). Con la misma ropa que he usado desde el sábado y el pelo lleno de pelos de mi gato Pelusa, que gusta de dormirse y hacerse bola arriba de mi cabeza (qué raros son los gatos, me cae)
Pero bueno, como esto es un ejercicio democrático de quejez ajena, será mejor que los deje hacer "sus cosas" de todos los lunes, en lo que yo me acomodo en mi sillón, con toneladas de cobijas encima y una taza de té, porque el café simplemente hace estragos en mi cada vez que ando efedrinosa.
Estoy triste porque no fuí a la ceremonia de Mateo, pero supongo que se alegra de que su madre-estropajo se quede en casita a disfrutar de sus telenovelas coreanas en lugar de ser un foco infeccioso ambulante (eso y el hecho de que su padre lo llevó a la escuela en MI camioneta y se quedará a disfrutar los cánticos infantiles de: "...es la promesa...de un niño....etc")
Bien, bien, suficiente nivel de amargura, es momento de dejar todo contacto con el exterior para ir a refugiarme en los cálidos brazos de mi almohada, que a veces más a veces menos, tiene a bien ser lo suficientemente esponjada para que yo caiga en profundo sueño reparador.
Tchúuuuu!!

viernes, 9 de marzo de 2012

De cuando decidí que debía madurar... (mmmm, no lo creo!)

Corría el año de 1998, un año importante en mi vida puesto que ya me hacía mayor de edad y mis maletas ya estaba en la puerta para emprender el viaje (imaginario) a la independencia.
En aquel convulsivo año, cursaba los últimos semestres de la siempre olvidada nunca suficientemente vapuleada Preparatorísima #4 de Tacubaya "Vidal Castañeda y Nájera" (nombre que hasta la fecha y pese a contar con el oráculo de la modernidad llamado Google, aún sigo desconociendo quién fué y pa qué sirvió) y como ya lo he platicado en otro post que lleva por cierto, el atinadísimo título de (Púche aquí----) "El '98", ese fue de los mejores años de mi vida por las personas que me rodearon, como Kary y las demás chicas.
PERO, fue más especial porque en ese año se celebró el primer Vive Latino en la historia del mundo mundial. Aplausos...
No se, hay partes en mi historia personal que parecen explicar los sucesos discordantes a los que me enfrento día a día en terapia. Por ejemplo, el hecho de que lo mismo llore con Fey y sus "Gatos en el balcón" a que me sienta la chica más mala del mundo mientras atropello viejitas al ritmo de Slayer o su versión chilanga: Moderatto (#Nooooot!!)
Por ello, no es de extrañar que para mi el rock en español o "latino" sea una fuente constante de buenos recuerdos, de buena vibra y sobre todo, de inspiración y aprendizaje de vida (ehm, en este punto exageré).
Así que cuando a mediados del noventayocho supe el cartel de las bandas a tocar, no dudé ni un momento en pedirle a mi papá que me adelantara la navidad, santo, matraca y judas para poder hacerme de mi boletuco y asistir a aquello que prometía ser el paraíso.
Por aquella época, en la que vivía donde da vuelta el aire y todavía le avanza un trecho más, apenas y se sintonizaba "Orbita 105.7", la estación que según patrocinaba el evento y la que repetía sin cesar un día sí y el otro también que "los boletos se encontraban a la venta en tíckers masquen y taquillas a razón de $400 varos "hasta adelante" o $120 bolas "preferencial".
Sobra decir que ésta ingenua de pacotilla rogó para que le pagaran el boleto de $400 pesos para que pudiera disfrutar de los gargajos en vivo de sus bandas favoritas: Café Tacvba, principalmente, Molotov,  Control Cachete, La Lupita, El gran Silencio, Todos tus muertos, Illia Kuriaky and the Valderramas y los Aciertopelados, entre otros. Y sí, parece que le conmoví el corazón a mi pater familias puesto que desembolsó sin chistar el varo soñado.
N'ombre, como rayo me lancé al Auditorio Nacional, me sentía el ser humano más afortunado del mundo, pues aparte la taquillera me mostró la ubicación de la plaza y yo escogí mi asiento, pensando en la glotonería de estar "hasta mero adelante"... ¡Oh, ilusa!
Faltándo poco para el evento, había que resolver cuestiones de logística elemental como: ¿quién rayos iba a pasar por mi y cómo carajos me iba a regresar a tan altas horas de la noche?
La ida no era problema, pues el desgarriate empezaba temprano y como fuera, podía llegar sin problemas al Foro Sol ataviada con un overol enooooooorme, top de tirantitos, zapatos gomosos de color azul, mochilita backpackera y sudadera GAP en color amarillo enooooorme, o sea, toda una Cloë Sevigny de Petatiux.
Por aquel entonces, mi papá purgaba sus fines de semana en la cárcel, es decir, como Coordinador Operativo de la dirección de reclusorios de la city. Así que era imposible que él o su escolta dejaran el importantísimo y placentero trabajo de organizar operativos para pasar por la muppet hija del jefe a un concierto donde, seguramente, no habría necesidad de recogerla porque ella solita encontraría modos para que una patrulla la apañara y la trasladara a cualquier delegación (y ya de ahí sería más fácil dar con ella, verdad?)
Pero bueno, el chiste es que me lancé al concierto como El Borras y dejé que el mundo rodara...
No saben la sensación de libertad que aquello me generó. El estar completamente sola, acompañada de más de 30 mil almas, escuchando las rolas que me hacían sentir única y superior en el universo, mientras dejaba que la atmósfera juvenil de mis núbiles años se intoxicara de aquel sentimiento de eternidad, de trascendencia.
Estaba siendo parte de un movimiento que lo mismo se hermanaba al EZLN, que al de Acteal. Que lo mismo gritaba consignas al "pinche gobierno de mierda que nos tiene así" (¿así?, ¿bailando y toda la cosa?) que vivas a los héroes del momento como "Marcos" y su pandilla.
Estaba viviendo MI momento histórico. Mi momento en el que habría de decidir el resto de mis días subsistiéndo en este precioso planeta. Era tiempo de romper con el pasado inmediato de ñoñez y nihilismo para abrazar la causa, cualquiera que fuera, mientras bailaba al ritmo del cántico que ha definido a mi generación: "Paparepapa eu eoooo..." Sí, "El baile y el salón" de Café Tacvba...
En aquel momento yo decidía ser siempre de la chilanga banda, defender a ultranza las creencias de la gente citadina que busca pluralidad, seguridad y justicia social, amén de cultura y oportunidad. Y sip, en parte por ello me hice abogada...
Nunca se me va a olvidar aquel festival, ni aquel noviembre de 1998.
Era el principio de un proyecto que, aún sin dar frutos inmediatos (habrían de pasar varios meses, una huelga en la UNAM y varios extraordinarios) ya estaba definiendo a la persona que soy ahora.
Porque lo mío, lo mío, lo mío, no es estar guardada en mi casa mientras escribo esto. Lo mío se trata de dar voz a los que con justa razón exígen su reconocimiento. Pero no hablemos más, nos vemos en las "pluris" y ¡por supuesto! nos vemos el 24 de Marzo de 2012 en el Foro Sol, para cantar -tal vez por última vez- el "paparepapa eu eooo"...
Feliz Viernes.

viernes, 2 de marzo de 2012

PROPIEDADES ELASTICAS PERFECTAMENTE ARRUINADAS.


Yo, yo, y, yo, yo no se ligar.

Ayer en el cine me abordó diréctamente un hombre que se adaptaba exáctamente a mis estándares de buen gusto: Alto, delgado, tez blanca, cabello largo y oscuro, nariz preciosa, tatuajes, pantalón negro y botas de motociclista.
Confieso que desde que llegámos a la cafetería del Cine Polis en Perisuri ya le había echado el ojo (es que neta, es el tipo de hombre que ¡me encannnnnta!) pero pues ni siquiera hice el intento de hacer eye contact porque ni al caso. En primera, porque ya se me olvidó qué hacer en casos de ligue involuntario: o sea que eso de encontrar el timmin necesario para hacerse notar sin ser demasiado obvia, de sonreírle de manera amistosa sin querer dar demasiada entrada o simplemente, de sostener una plática que signifique: "Si me gustas pero no quiero parecer demasiado desesperada por que notes lo brillante que soy, aunque en efecto, quiero que notes lo brillante que soy, pero a la vez no quiero que te aburras y sigas dirigiéndo tus atenciones hacia mi, pero te desprecio tantito para que te pique el ego y veas que soy una chica difícil y así asegure mi éxito contigo para que de ello resulte que me pidas mi teléfono y yo te de uno falso porque ps la neta no creo que pasemos de una ida al cine en lo que te digo que no necesito ligar porque mi hijito ocupa el 123% de mi tiempo y mi época de ligar con chicos malos ya pasó. Porque aparte ya se en qué va a acabar: tú estarás seductoramente encantador y yo reiré nerviosa, tratando de parecer "cool", hablándote de libros, música y películas. Tú alabarás mi sentido del humor, yo creeré que estaremos enamorados para siempre pero que al final del día, me dejaré romper el corazón por ti, por mi debilidad por los "chicos malos" como tú" ... ¡pues nomás no se me da!.
Eso y que  iba yo en las PEORES fachas de toda mi vida (ay Dianita, no se cómo te atreviste a salir conmigo así, verdad de dios), sin gota de maquillaje, con un ojo más rojo que el trasero de un macaco, el cabello de la manera más equis que me conocen (media colita sin gel, liguita incombinable, pelitos rebeldes sueltos. Una joya) y mis converse fucsia que atrevíme a combinar con una ¡lonchera! del mismo tono, a modo de bolsito.
O sea canela fina, pues.
Total que en esas jugarretas del destino resulta ser que, justo cuando se sienta a mi lado para hacerme conversación, yo me paro en chinga a pasarle el nepstel a Dianis, pa que hablara con –adivinen- la Marmota... pffffff.
Alcancé a escuchar que dijo: “sólo quiero hablar contigo, no te asustes. No te voy a hacer nada”.
Pero en esos momentos en los que no hilas A con B yo ni caso hice, porque justamente hablaba con Marmota, quien a mil kilómetros de ahí, me preguntába qué tal lo pasaba el Matius en su campamento (¿¿¿¿quién y en dónde????)
Total que no supe ni que pex. El cuate se pasó al asiento de enfrente y como no volvió a decir nada, yo honestamente no hice por voltear a verlo coquetamente con mi ojo rojo despintado porque no entendí lo que intentaba realizar.
En eso, mi amiga Diana me jala para irnos a nuestra función y le pregunté que si ella había escuchado lo que aquel jóven hubo de mascullar y al efecto dijo: “¡Te dijo que no te asustaras, solo quería hablar contigo!” ... Just shot me.
¡Era la oportunidad de MI vida en la que ya nadie hace por echarme un lazo –ni arreglada ni en fachas- y yo sinceramente me la perdí por, precisamente, haber perdido el toque para ligar!
Y miren, tal vez suene a comercial barato de Miguel Angel Cornejo, pero no es que yo ande por la vida queriéndo pegar mi chicle a diestra y siniestra.
Es sólo que se siente bonito que a la edad tengo, con las neuras que me cargo, los kilitos de más que ostento y canitas verdes by el Matius, alguien note que, sin la necesidad de platicar conmigo para que en efecto, termine de gustarle de a de veras, soy material de ligue (cualquier cosa que eso signifique).

Es eso o ya debería dejar de leer a Jane Austen a tan altas horas de la madrugada.



miércoles, 29 de febrero de 2012

Cuando los ìdolos se caen...

Hace unos días, mientras me encontraba degustando mis sagrados alimentos en una fonda de muy malos bigotes y de peor trato (cada que me quejo de las fondas y/o "Le Cirque", recuerdo el gag de "coma como en su casa"...ok, yap.) veía un reportaje digno del WordPress región 4 o más específicamente, transmitido en el canal 7. El tema a tratar versaba sobre el culto de cierto tipo de gente (gente con ¡graves! transtornos de personalidad) a los artistas juveniles del momento. Pasaron la historia de una chica que tenía no se qué enfermedad en el riñón pero que ni así dejaba de asistir a los bailes y coleccionar demás memorabilia de la Banda el Recodo (¡cáaamara!). Y palabras más, palabras menos, ella aseguró que los consideraba a todos como a sus hijos, que los que le dolía a alguno de ellos le dolía a ella -ahora entiendo lo del riñón- y cositas por el estilo.
El sociólogo que hacía el análisis de las personalidades entrevistadas daba un veredicto nada halagüeño: sufrían de baja autoestima, de una clara evasión de su realidad, etc.
O sea que, por nuestra salud mental, sería bueno que nos fueramos deshaciendo de nuestra colección de *Ponga aquí el artista de su preferencia*
Y por estas divagaciones es que recuerdo un episodio bien vergonzoso de mi vida (sí, otro más)
Pues ahí me tienen: Danita chiquita, flaquita, dientitos de conejo, pelito largo y una franca indispocisión para adaptarme al medio en general; corrían los meses del '89 y yo cursaba el 4° de primaria  -suficiente tiempo como para aclimatarme un poco en la nueva escuela de la que ya les he platicado- y en mi salón había una chica que me fascinaba.
Me tenía embobadísima con sus maneras de ser, con su creatividad, con su ingenio. Lo que Rosa Bertha hacía y decía, para mi era LEY.
No es que estuviera enamorada de ella,  pues en ese momento mi escolapio corazón latía por Raulito Cano Sandoval, era más bien una admiración que rayaba en la sujeción. Comprendo ahora lo que el sociólogo intentó explicar en la capsulita: yo no me consideraba ni creativa ni ingeniosa y si, quería evadirme un poco de mi realidad cada que estaba con Rosa Bertha, pues ella tenía tanta imaginación que bien podía alcanzar para las dos.
Sobra decir que yo estaba muy lejos de ser la mejor amiga de RousBert, es más, pue'que hasta le cayera bastante gorda. Ella a pesar de su ingenio distaba mucho de tener las calificaciones que su servilleta ostentaba en su boleta y, ¡peor aún! a ella también le gustaba Raulito Cano. Claro ejemplo de que los ídolos no corresponderán  a los sentimientos de sus adoradores.
Un día tuvo a bien decir a quien quisiera escucharla, que se había ganado una cena con Luis Miguel y que por ello lo iba a conocer. Cualquier persona con un poco de criterio -y más aún, conociéndo la vena soñadora de RousBert- lo hubiera dudado, pero en mi caso caí como la que más. Llegué muy emocionada a casa a platicarle a mis papás la gran aventura que RousBert estaba a punto de vivir.
Mis papás obviamente sonríeron complacientes, pero trataron de hacerme entrar en razón: "mira Danita -diminutivo que hasta la fecha y pese a mis treinta y tantos años, continúan endilgándome- eso no es posible, porque... bueno, ella es una niña, ¿cómo la va a dejar ir su mamá?" O algo por el estilo pero igual de sensato.
Por supuesto que yo no quise escuchar razones y me quedé con la verdad de RousBert. El viernes antes de la cita, llevó a la escuela una especie de vestido entallado negro, con florecitas rojas y bieses amarillos (creo que ha quedado claro mi tendencia a almacenar datos perfectamente inútiles) y según ella, con ese vestido se vería mayor y a Luis Miguel le gustaría mucho (?)
Pasó el fin de semana y yo ya quería que llegara el lunes para escuchar los pormenores. Cuando comenzó el relato de sus aventuras, salieron cosas como que la recogió el chofer, que Luis Miguel la tomó por la cintura en la alberca y demás detalles escabrosos por el estilo. Jamás dudé de su palabra, por más que las demás niñas arguyeron muchísimas incoherencias y razones de peso para demostrarle su falacia. Mis papás aún se burlan de que yo hubiera creído semejante cosa.
Sin afán de justificarme comentaré que dejé de ser incondicional de RousBert y su mundo fantástico, no por descubrir el engaño -proceso mental que nunca se llevó a cabo, debo añadir- sino por no querer ser mi amiga y reconocer en mi a una niña capaz de ser interesante. O sea que mi ego me salvó de una debacle segura. Yo no se en qué otros enredos me hubiera visto si mi ego dolido no hubiera entrado en acción.
Así debería de salvarnos a todos nuestros egos, sentidos comunes, voces de conciencia, etc., de posibles atropellos a nuestra persona en aras de consagrarnos a quien no debemos. A quien no corresponderá con las mismas ganas nuestros afanes. Y no sólo a los "artistas" o personajes famosos (¡te empezaré a odiar, Carmen Aristegui! jajaja, #Not) sino a las personas en quienes depositamos nuestras ansias de reconocimiento.
Ir por la vida con la conciencia sujeta a alguien que guarda su distancia, a alguien que abiertamente nos rechaza o que simplemente no le importamos lo suficiente para dedicarnos una mirada, es ir a ciegas hacia el precipicio.
Tal vez estén hartos de que les diga esto pero es menester que lo repita: Primero ustedes, luego ya veremos.
Los demás, seguramente están pensando en lo mismo y creanmeeeee: si no brincan por ustedes mismos, ¡NADIE lo va a hacer! (en este punto, los perros están disculpados)
Querrámonos como nadie más nos querrá, ¿a que sí?
Feliz Miércoles.


viernes, 24 de febrero de 2012

Viernes de "no sabe/no contesta"

Como bien se dieron cuenta mis menos cinco lectores de siempre (¿O ya son menos seis? ¡Quién sabe, a cada rato ando dejando gente en el camino!), en todo el largo día no he tenido la maldíta delicadeza de venir a escribir a éste, el blog favoríto de las damitas del hogar y demás damas de compañia.
¿Motivos? Pues... si el tener en casa a  un hijito de cuatro años que goza de un sistema escolar deficiente, el cual ve con beneplácito que los escolapios del país falten a clases "el último viernes del mes" en aras de procurar una junta de sepa qué madres, no se les hace un buen motivo... ¡entonces quiere decir que están leyendo el blog equivocado!
Ok, ya. Tenía que desahogarlo, escupirlo y endosarlo para que el veneno me deje a bien mover mis articulaciones y teclear a la máxima velocidad algunos parrafitos decentes, con tal que no huyan a espacios menos tóxicos.
Anyway.
Resulta que tomé a mi hijito de la mano y lo llevé a conocer el mundo, es decir: lo trepé al metro de nuestra amada metrópolis (y si no la aman, ¿tons por qué carambitas siguen viviendo en ella -los que lo hacen, claro está; los que no, ¡pues no!- eh?). Como les decía, que trepo al Matius al metro y que nos lanzamos a la Feria del Libro del Palacio de Minería. Para no variar, cada que salgo con él me hace pasar las verguenzas naturales y propias de su edad; nada raro. Esta vez se trató de gritar a los cuatro vientos que por qué él no conocía el metro y por qué no viajábamos más seguido en él, al fin y al cabo está bien bonito y la rú. Pues total, ya llegámos a nuestro destíno y fue el más feliz al hacerse de otro libro de "Ardilla Miedosa", que es su hit en éstos momentos. Entramos a conferencias varias donde recicló basura y durmió una pequeña siesta, respectivamente, y al final me alcanzó a sablear algunos rompecabezas y otra clase de chunchitos.
Muy bonita la feria, muy bonito mi hijo, viva yo, sip.
Bueno, creánme que éste post no era ni de Matius, ni del metro, ni de la Feria del libro.
La neta es que cuando me senté a escribir, me puse a leer primero los reclamitos en el feisbu y los tuits del tuiter -¿de dónde más si no?- y ya cuando quise entrar en materia noté que me faltaban como que ciertos cabitos que atar, pero la verdad es que ¡ya ni me acuerdo de qué les quería platicar!
¿Qué les parece si por hoy todos nos hacemos de la vista gorda, nos quitamos ropa estorbosa, preparámos una meriendita y nos entregamos a nuestros más bajos placeres? Total, hoy es viernes, estamos en febrero, se estrenaron dos tres peliculitas pedorras, el mundo no dejará de moverse por encontrarnos tirando estilo con ídem y sinceramente, estoy MEGA CANSADA para seguir escribiendo sandeces (¡Aunque no lo puedan creer! Yo se, yo se)
Prometo recompensarlos la próxima semana, de veras manitos.
(Uffff! Creí que gritarían: "¡¡Que devuelva las entradaaaaas...!!")
¡Siguienteeeeee!

domingo, 19 de febrero de 2012

Despedida.


Se siente como un lento empuje hacia atrás.
Como si un alud de arena  cayera de repente, enterrándo pensamientos; desacreditando todo lo que hasta ese momento perduraba en la duda.
Es irresponsable guardar esperanzas de un castillo de arena.
Tan frágil, tan absúrdamente frágil.
Y sin embargo, la arena podrá ver pasar al mar una y otra vez hasta quedar reducido a talco o, favorecida por la brisa, convertida en perla.
Cualquier cosa sería valiosa pero a ti ya no te queda tiempo; ni ganas. Ni un sólo gramo de voluntad para levantarte e irte. Se fue el fuego, quedaron las cenizas. Llegó el viento... y sopló.
Ahora danzará una eterna música melancólica que la maltratará hasta volverla nada.
Corta las cadenas y luego tíra al agua la evidencia.
De tu pecho se abre frondoso el árbol de la libertad.
La opresión es un enojo mal comprendido. En el enojo habita el remordimiento. De haberse abandonado al perfume de lo absurdo y recogerse rápidamente arrepentido. Al cabo todos eramos uno en inocentes palabras.
Nacerá otra ola, otro viento, otro fuego y otro tiempo.
Sucederán cosas que no necesitarán explicación.
Y a la distancia, se observará una huída cubierta de un dulce adiós.
De la dulzura, también nacerá una flor...

viernes, 17 de febrero de 2012

Mentalmente exháusta...

Apenas llevo 5 minutos sentada y ya me quiero parar. Quiero darle la espalda a esta pantalla en blanco que no se deja llenar de palabras, de versos ni de frases que, no es por nada, pero ya las quisiera Borgues para un domingo.
Estoy -como el título lo dice- mentalmente exháusta.
No es muy buena idea terminar la semana con una sesión en el diván, pues lejos de ser eróticamente estimulante, significa que tendré un fin de semana totalmente lleno de huequitos por llenar. Como que el extreme makeover sentimental no es lo mío, pero aún así estoy consciente de que es por el bien de la humanidad (en éste punto: imagínenme levantando en alto mi puño, mientras mi cabello ondea lentamente y una fanfarria se escucha como música de fondo... Ya, gracias.)
Digamos que tres puntos me cosquillean por comentar, pero en lo que decido a qué darle prioridad,  observo cómo es que Mateo ha abandonado la sala para encerrarse en su cuarto: "Ya vas a escribir, mami" suelta con un aire de infantil fastidio...
Pues bueno, en último lugar de importancia está el hecho de que hoy que pasé por CU camino al Psic. tuve a bien detenerme a maquillar mi carita en el baño de la Biblioteca Central. Mientras me encontraba ocupada en tan entretenida tarea, vi pasar un desfile de jovencitas, señoritas, damitas o cualesquiera que fuere su denominación que haga alusión a una persona del género femenino en sus veintes.
Entre una mezcla de maternal ternura y franca ironía las escuché a una por una dirigirse a sus respectivas interlocutoras con temas varios: desde el "...no mames, wey, va a estar de poca madre el reven en casa de Liliana", hasta "híjoles y no sabe que yo supe, pero me hice la que no sabía". Sí, totalmente me he convencido de que de ahora en adelante me acostumbraré a cantar a dúo con mi padre "Forever young" de Rod Stewart en las fiestas familiares, en el carro y hasta en el micro (si es que tengo la suerte de que vayan escuchando "Mits fm" con tal de no sentir que abandono el campo.
En segundo orden de importancia, cuanto más pienso en mi novio imaginario, más pienso en la fotografía. Tomar fotos al paisaje puede ser una manera de esconder lo que se padece. A veces es más fácil dejar que nuestra mirada recoja el modus vivendi ajeno que exponer el propio al ojo ajeno. Me gusta tomar fotos de instantes. No siempre se materializan pero trato de guardarlos en la mente (aunque estoy bastante lejos de tener una memoria fotográfica). Y también me gusta hacerme autorretratos, pero éstos no siempre salen como yo quisiera.
Se que podría salir mejor si otro me fotografiara pero, la sola idea de desanudar mis sentimietos , desenvolver una trama, inventar un personaje o darme por vencida y dejar que descubran mi alma, me causa náuseas. Qué acto tan intimista es dejar que otro te retrate.
Por eso a veces me arrepiento de no haberlo capturado en imágen. Seguramente hubiera descubierto más de lo que me mostró, mi querido novio imaginario.
Seguramente estaríamos a la misma distancia, física y mental que ahora, pero podría afirmar categóricamente que "tu retratito lo traigo en mi cartera" (o bueno, en éste caso, en la chompu). Y sí, después de escribir ésto, me doy cuenta que me parezco cada vez más a la gente que piensa que las fotos roban el alma...
Y tercera y última -last but not least-...
...Qué cansado es ir por la vida tratándo de justificar mi propia existencia, cuando en el fondo ya es bastante exháusto padecer (y procurar y defender y reconstruir día a día) mi propia existencia...
Así es, queridos mainus faiv usual ríders, ésta soy yo después de un buen revolcón emocional...
Pero como dije, tengo toooodo el fin de semana para reponerme.
Feliz viernes!

martes, 14 de febrero de 2012

EL AMOR QUE EMPIEZA COMO AMISTAD Y TERMINA EN AMISTAD.

AMOR.
Qué palabra más manoseada y a la vez más enigmática.
Lo que cada quien hace con su concepto de amor nos da como resultado una sociedad caóticamente estancada en sus lamentos.
La amistad, en cambio, es una sinfonía inconclusa que pocos saben tocar. Y los que logran dominar sus difíciles acordes, son los seres más felices del planeta y sus alrededores. Conozco personas que dicen: "yo soy pobre en dinero pero rica en amig@s". Otros han dicho que la amistad es una moneda de cambio en desuso y que únicamente sirve como pasaje para un acostón. Yo personalmente, no me imagino acostándome con mis amigos (ehmmm, tal vez con alguno... tal vez no... who knows?)
Miren, no me hagan mucho caso y no se tomen tan literal lo que escribo el día de hoy. Sólo soy una mujer parada enfrente de una pantalla, pidiéndole a un chico que la ame. Sin tanto trámite, sin tanto chit chat.
Tal vez el dejo amargo que destilo es porque mi corazón y mi cabeza aún no se ponen de acuerdo quién es "el jefe" y de quienes son los chicharrones que van tronar. Claro, la única que pagará los platos rotos se encuentra stalkeando facebuks ajenos y soñando cosas que definitivamente no sucederán. ¿Que cómo lo sabe? Ah, por su maldíta forma de pensar y sentir. Por la manera en que quien esto escribe se enamora. Por el simple hecho de tener el tino de echar todo a perder.
Fíjense que hoy que paseé románticamente por Coyoacán con mi santa madre y el Matius me percaté, sin querer hacerlo, de lo mucho que esta fecha dice para la chaviza y momiza, respectivamente. Por un lado, el lado jóven de la sociedad se dedicó a deambular de la mano, comerse a besos franceses en las bancas y exhibir sus creaciones en látex y helio (no, no eran condones voladores, aunque casi.)
Recordé mi época teen, sintiéndome eufórica a más no poder por la fecha, haciendo cartitas, comprando peluches, recibiéndo rosas, dedicando canciones, abrazando amigos... ¡Ah, cómo extrañé esos momentos en los que uno confunde pasión, amor, amistad y no exclusividad!
Pero esas cosas ya no pasan cuando el censo del INEGI te marca como "población en edad madura". Al menos la euforia y el optimismo ya se encuentran en un estado paranoico y el corazón va adquiriéndo textura rocosa.
Aún así, me dió nostalgia ver parejas de "adultos en plenitud" (no me vayan a acusar los del INSEN) dando sus paseítos con su cafecito en mano. Fue una imagen tierna y será lo único bonito que adorne el post del día de hoy.
Lejos de decirles que el amor apesta, que la vida es mejor cuando te vas como veniste, que para amar: sólo las mascotas; que el amor de los hijos es el único que cuenta, que encontrarás al amor de tu vida si..., que el amor de los padres es incondicional y tantas cositas más, diré, a modo de despedida, que el amor existe siempre y cuando te des al otro sin esperar nada a cambio. Sin querer cambiar al otro, sin sentir que te pertenece o le perteneces eternamente; si en tu cabecita está primero el otro antes que tú, definitivamente no es amor. Si no te amas a ti mismo, cómo vas a amar a otro. Si no sabes lo que quieres, difícilmente podrás saber lo que buscas en una relación. Si te has caído y piensas que otro te levantará mejor, no sabes lo que es amar.
Para mi, amar es darme al otro por el simple placer de dar. Con la confianza y certeza de que recibiré lo mismo que yo doy. ¿Saben por qué? Porque se lo que valgo. Y la persona que descubra ese valor, sabrá que no necesita amarrarme con trampas para evitar mi huida. La persona que se sabe valioso y digno de amor, comprenderá lo mismo que yo: que para amar y corresponder, primero se empieza por uno mismo.
Feliz 14.
Con amor para mis menos cinco lectores de siempre...



viernes, 10 de febrero de 2012

El clóset de Dana

Despejando un poco la bruma que cubre la ciudad -y mi mente, añado como siempre que encuentro brillante una acotación mía- me dispongo a escribir el post de éste día, mientras decido si pongo o no, un pie fuera de la camita.
En éstas semanas en las que me he visto en la gustada opción de "trabajar", he necesitado desenterrar del clóset sendas prendas "oficinosas". Desde el clásico traje sastre hasta la minifalda en su versión "gente decente/profesionista de lujo" con mallas opacas y pumps, tal como dictan los cánones de la moda en Mixcalco.
Pero todo esto me ha hecho darme cuenta de que siempre he tenido problemas con la ropa. Y cuando digo siempre, es SIEMPRE.
Recuerdo que cuando era pequeña, mis papás me llevaban a Liverpool del Zócalo a comprar ropa (hago hincapié en el lugar no por snobismo sino porque me encantaban los jochos con Chaparrita sabor piña que comía al finalizar el choppin) y era muy decepcionante que ambos pelearan por ver cual prenda me quedaba mejor. Mientras para mi mamá el estilo "principessa" era su hit, mi papá era feliz comprándome unos pantalones de mezclilla y ¡playeras tipo polo!. Lo peor del caso es que las etiquetas de la ropa que escogía mi papá decian "NiñosNiñosNiños..." ¡O sea!
Bueno, no hablemos de problemas ropales a la edad de 10 años; en esa época ya no eras ni niña ni mujer, pero tampoco había vestidos o pantalones con esa denominación. Recuerdo un "conjuntito" color lila que mi mamá me compró en Aurrerá de Buenavista (antes de que se convirtiera en Wal Mart y se incendiara) que era un completo espanto (lo siento, mami) porque el suetercito tenía la cara en punto de cruz del gato "Silvestre" y la falda no era ni chica ni larga, sino todo lo contrario. ¿Qué usar con semejante atuendo y unas piernas flaquitas y peludas? Unas mallas blancas ya no eran opción por ser reservadas para clases de ballet y unas tobilleras con olanes ¡menos! porque los zapatos que en aquel tiempo usaba eran los clásicos "de goma", pues tenían doble función: para ir a la escuela y para ir a los scouts (¡imagínenme vestida de scout y  con unos Loboutin, seguro que tendría más cicatrices que las actuales!)
Vaya ¡hasta con la cochina ropa de las cochinas Barbis tenía problemas! Cuando juntaba mis domingos y me lanzaba al tianguis para ajuarear a mis muñecas, siempre escogía los peores modelos y no precisamente por mi mal gusto (ejem, ejem) simplemente porque al llegar a casa, las muñequitas se negaban a cooperar (tal vez en protesta de sendos trapitos corrientes para chicas tan finas ellas, osh) y ya no les cabía una mano, la falda no les subía por sus sendos carniplasticosos muslos, o el vestido era halter y para que le cupiera, había que decapitar a la barbikiú. O sea, neta que mejor lloramos.
A la fecha, la ropa de la Barbi que más recuerdo es una especie de bata de camisón transparente que me encantaba y que juraba que cuando fuera grande tendría uno igual para mi, aunque la vida me llevó por otros rumbos y me hizo friolenta a más no poder; al grado de que lo más sexy en mi son mis neuronas... ¡carámbas!
Como les decía, crecí en una generación olvidada por la moda. A lo más que podías aspirar a los 12 años era a vestirte igual que "las garibaldis", con hot pants y botas altas mosqueteras, mientras bailábas en las tardeadas a "que te la pongo, que te la pongo" y ser tratada peor que bicho por las compañeritas que se vestían igual de ñoñas que tú.
Era un suplicio, la neta.
Hoy día enfrento una profunda disputa con mi clóset, pues como dije al principio, he tenido que desenterrar prendas abogadescamente terribles. Y cada vez que lo hago, mis jeans y sudaderas me miran con ojos asesinos por haberlos abandonado.
En fin, no es de todos los días y el mareo que me producen mis tacones lo combato con dramamine.
Eso sí, he jurado que nunca, por más que me lo prometan y me lo cumplan, me pondré un camisón transparente como el de mi Barbi.
(Pa qué? si así sin nada es mejor....awww!)
Ja!, #Not.




domingo, 5 de febrero de 2012

Intermedio de Superbowl...

Ja ja ja, se que es "Domingo de Superbowl" y que pocos o ninguno leen mi columna (a no ser que sea la vertebral... ahhh ¿verdad?, ya vi dos manitas levantadas...)
Pero bueno, a mi el futbol americano me importan una pura y dos con sal desde que descubrí que no era necesario ser la chica popular para salir con el quarterbaker de la prepa... o que ni siquiera era necesario que hubiera equipo en la escuela para ser novia de algún jugador de americano... (sigan provocándome y diré cosas muy feas de mi ex novio de la prepa, el cual -oh si- jugaba americano)
Anyway, hoy haré de cuenta que estoy frente al espejo, cepillándome el pelo hasta dejarlo estático y platicándo con la mujer que me mira fijamente y me hace señas de "¡wey, no mames! ¡¡Vámos a ver mejor una película en lugar de estar fregando al prójimo!".
Ayyy, quisiera hacerme caso de vez en cuando, pero pues ustedes saben que no nací más que para cabra loca y en ese tenor, me sostengo hasta el final.
Por lo tanto, ya que nadie me "escucha" ni nadie me "lee", podré dar rienda suelta a mis dedos, que son lo más sagrado que tengo del codo para abajo.
Resulta que estoy con el pecho agitado; mi mente se encuentra en febril delirio y creo que he estado a punto de enloquecer con tantos sobresaltos.
Mi doncella me ha tocado dos veces la puerta y me insiste en que baje a recibir a ... porque si no, tal hombre es capaz de tirar la puerta. Mientras decido si bajar o no, echo una cucharada de vino dulce en un vaso de agua, para templar los nervios que me dominan como el viento azota las ramas de los sauces...
Ok. He caído en cuenta que me hace mucho daño leer como una desquiciada durante las madrugadas, con mi gato Pelusa sobre mi cabeza (a falta de turbante, cualquier gato es bueno...) porque tarde que temprano, termino posesa de la historia. Me pasa con los libros, me pasa con las películas... ay dios, ¡ojalá también me pasara en la vida real!
Pero bueno, después un pequeño desvarío, es hora de continuar con lo propio: leer "Nación Prozac"...
Y de eso, creánme, conozco de sobra...
(aunque yo tomo Vextor.)

viernes, 3 de febrero de 2012

La chica nueva se inicia...

¿Dónde caben las ganas de trascender, los rayones en la pared, la ropa blanca pintada "por equivocación", los sueños más fumados -y a la vez, más deliciosos-, los dolores de cabeza, los olvidos, los traumas de siempre y mil trescientas ochenta y dos cosas más?
En ninguna parte, es verdad.
¿Qué pasa cuando una simple mortal como, digamos yo, se empeña en querer comerse al mundo en un solo bocadito, sin masticar (no es de niñas bien comer como un cerdito), sin eructar (¡imagínen el horror pintado en la cara de las Corcuera y Corcuera!) y sin rechistar (porque se ha dicho hasta el cansancio que una mujer no es tal si no trae malabareando ene mil causas, cosas y consecuencias sobre su cabecita. El "empoderamiento" dicen algunos; yo lo llamaría: "querer andar de chile frito", maybe.)
Sí, así es, La Gatería no había sido publicada el día de hoy hasta unos precisos renglones más abajo, pero como ya se que nadie me creerá si les salgo con el dichoso cuento de "es que no tuve tiempo porque tuve una junta directiva muy importante a las ocho de la mañana, luego volé a la ceremonia conmemorativa del 5 de Febrero en la escuela de mi Matius porque este mismo mentado muchacho iba en vías de ser el maestro de ceremonias que haría palidecer de coraje a mi Elbis Esther Gordillo a razón de cuatro pesos la hora/tícher; luegos me largué a desayunar con la misma panda de mamás que yo juré y perjuré JAMÁS de los JAMASES entablar relación interpersonal alguna, mas que los primitivos "buenos días/buenas tardes" con los que yo marcaba mi territorio intelectual vs camionetas de lujo/spas/uña postiza/cafecito para echar el chisme,para luego rematar con un ¿por qué no nos tomamos otro cafecito pero en mi casa? y ahí tienen a esta pobre mujer trepada en uno de esos armatostes que sólo me causaron mareos y náuseas, yendo a parar a una casa que -¡oh dios!- parecía recién publicada en el AD..."
O sea, creo que algún menos un lector de siempre me lo creería? (me acabo de hacer bolas con el "doble negación igual a una afirmación...¿aplica igual la matemática con la gramática? O sea, si yo digo "ningún menos un lector..., ¿quiero decir que entonces sí habrá UNO que me crea? ... mmmm... ¡difíshil!)
En fin, amigos gatunos, la respuesta es sí.
He vendido mi alma al diablo, se que les parecí graciosa con mis pláticas de los libros de rimas en inglés que están en oferta en tal o cual librería, mis referencias a películas suecas de los años sesentas y a la charla bokowskiana en relación a las cervezas, los cigarros y las prostitutas.
A mi en lo personal, me maravilló darme cuenta cuánto tengo en común con estas mujeres que no necesitan ocultar sus carcajadas cuando hablan de amantes, cenas clandestinas y una muy amplia chequera (y no prescisamente porque andemos cojeando de la misma pata) y esta revelación me está causando una risa loca que será mejor aplacar leyendo mi versión secundariosa de "Cumbres Borrascosas".
Al menos el drama es el drama y eso cualquiera lo agradece, mínimo para saber que se cuenta con un órgano cardiaco capaz de llevarse estos y otros secretos a la tumba...


miércoles, 1 de febrero de 2012

Recuento de los días sin publicar...

Ya me caché escribiendo en martes... otra vez.
El martes es de los días que menos me gustan y no solo por el superficial hecho de no circular, es que lo percibo como un "lunes para perdedores". O sea, que todos están en la neura del lunes y la ru, pero para el martes, la maquinaria de la rutina ya está trabajando perfectamente y ni quién se acuerde de la "renegancia" del inicio de semana.
¡Pero yo no!
Los lunes generalmente tardo en reaccionar y es como un día en el limbo para arreglar aquello que no cupo el día domingo. Como una extended verssion de lo que puede ser el tiempo si éste tuviera la propiedad de estirarse cual chicle "Motitas". Por lo tanto, me cae el veinte de la semana, la rutina, los pendientes y el caos hasta, sí, el martes.
Bueno, pero fuera de todo éste chit chat de pacotilla, lo que en realidad me impulsa a escribir en martes (¡oh, por dios! ¿podría ya soltar la idea del "martes"?) es un profundo remordimiento de conciencia (¿tengo?... emh,... a ver, riñones: check! vesícula: niet! arruga en el entrecejo: ultra check!...conciencia:...uh?)
Muero de angustia, muero de pena, muero de sentimiento y también muero de remordimiento por no haber sido 100% sincera con usted, damita, caballerito, menos cinco lectores de siempre... es que... -dejen tomo aire para agarrar valor-...
RESULTAQUESÍLEHICEFIESTAALMATIUSPERONOPUDEINVITARLOSATODOSPORQUEYACONOCENLOQUEPASACUANDOLOSPAPITOSNOSEPONENDEACUERDOYVIENENLOSREPROCHESYLASCOSASQUENOVIENENALCASOPEROENTONCESTERMINAUNAMANDANDOTODOALAFREGADA(DENUEVO)YDECIDEPOSMEJORHACERDOSFIESTASPEROPSTODOTERMINAMALYENTONCESYANOHUBOCHANCEDEORGANIZARLOBIENYPORESOESQUEMISMENOSCINCOLECTORESDESIEMPREPSSIMPLEMENTEYANOALCANZARONBOLETO...
¡uf!
Sí, así es. El Matius tuvo sendos jubileos y síp, lo siento mucho pero no los pude invitar.
Antes que decidan en qué piedra me voy a inmolar, quisiera ponerles a su consideración no una ni dos ni tres cosas, más bien sería todo una vida de explicaciones pero que se las puedo resumir de muchas maneras (sin albur) y de todas formas, creo que ni siquiera alcanzaría a explicarlo del todo.
Si les sirve de consuelo, quisiera comentarles que todo fue estrés pre y post traumante y mi estómago (y mi bolsillo) aún están pagando las consecuencias.
En fin, qué les puedo decir que no lo sepan ya, la vida es una y hay que tomarla como viene pues difícilmente volveremos a pasar por aquí de nuevo (a menos que se apelliden Muñoz Rocha y paguen hartas cirugías)
Queda en el recuerdo para la posteridad que lamento mucho no haber podido invitarlos (ustedes ya saben quiénes son) y que mañana temprano voy de nuevo al psiq.
Me siento flotando en una lámpara de lava...

viernes, 20 de enero de 2012

Feliz cumpleaños, Matius!

Hoy Mateo cumple la nada despreciable edad de 4 años. Wow! No puedo expresar con suficientes adjetivos calificativos, adverbios o preposiciones lo que siento al ver a mi hijito cada día más grande.
Para quien no conoce a Mateo, les diré que es un niño como todos los demás, excepto que los demás no vienen integrados con la mami de Matius. Y no lo digo por presumir, al contrario. Se por experiencia propia lo mucho que llega a pesar el no haber escogido a tus papás (y no me salgan con esas filosofías de "los niños escogen a sus papás desde el cielo, porque la verdad, verdad: ¿cuándo han visto que un espermatozoide piense en otra cosa que no sea llegar "al infinito y más allá". Y podrá ser "el cielo" en esos momentos, pero no creo que tales imágenes sean aptas para nenitos... jum!)
Como les decía, nadie escoge a sus progenitores y por ende, los papás TAMPOCO escogemos a nuestros hijos, pero fíjense qué curioso: a pesar de ésta "no selección", los padres tenemos la obligación ética, moral, ontológica, biológica de procurar un buen entorno para el desarrollo de nuestros querubes. O sea, que si de por si el Matius tiene que hacérse su lugar en este mundo, la tiene más pelada por la madre que le tocó. Y miren, no es que me tire al piso para que me levanten y digan con toda la buena onda del mundo "no, Dana, cálmate, si eres re buena mami...", es porque conozco de qué patas cojeo y se que siempre le ando buscando tres pies al gato (dejaría de ser ésto una Gatería, ¡por Dios!)
Imaginen ustedes que su mamacita santa es una persona histérica, desesperada, ansiosa, obsesiva con detalles que nadie nota pero que son como los dedos índices de donde se sostiene el mundo; piensen ustedes que su mamá necesita su bendita pastilla de la felicidad todas las mañanas, que no le da pena salir a la calle en pijama y paNtunflas para llevarlos a la escuela y que al recogerlos, los salude con "besos de nutria" o de "sapo"; que cuando invita a tus amigos a jugar se viste de princesa o conejo o habla con voz de lobo feroz todo el tiempo. Y además, de comer les sirve menús espaciales o cosas como "dedos de niño machucado".
Que los lleve a Coyoacán a escuchar señores raros con trajes raros y que luego -sin querer- les suministre su primera dosis de cafeína; que a la hora del carro, en vez de escuchar a Barney o wtf les ponga a KISS o AC/DC, o Pantera...
Que sus fines de semana, en vez de pasarlos tranquilamente en casa, jugando carritos, su madre los saque a museos para ver cosas raras como señores encuerados enoooormes o películas donde hay gatos de dudosa reputación. Y el peor pecado: que su mamá se suba con ustedes al brincolín en el parque (y en las fiestas también).
Creanme, si yo aún sufro como Precious por seguir en eterna lucha adolescente con mi mamá por el control de mi vida -ja ja ja, ok, no es para tanto- imagínen lo que será del Matius en la edad de merecer, arrastrando tantas experiencias "extremas" vividas al lado de su mamá.
Por si las dudas, creo que el mejor regalo que puedo darle a mi hijo el día de hoy, en su cumpleaños, es un poco de espacio y responsabilidad de hacerse cargo de sus gustos y preferencias.
Si hoy quiere celebrar jugando a la casita o a los carritos en vez de quedar suspendido en el aire bajo las sugerencias de su mamá, creanme que seré la primera en aceptar gustosa pues finalmente los papás lo somos por elección y en nuestro "manual para padres" imaginario, debería decir con letras de oro: "Respetarás las decisiones de tus hijos, así contravengan a tus deseos, pues son seres humanos independientes a ti" y "Amarás a tus hijos y dejarás que se den los madrazos que les corresponda, pues de ellos aprenderán a levantarse. Ah y tú estarás ahí para apoyarlos".
Sólo espero que de todo esto algo sea constante y presente: que Mateo nunca dude lo mucho, muchísimo que lo amo por el simple hecho de ser mi hijo.
¡¡Feliz cumpleaños, ratita bebé!!
(Ah sí, también padece el hecho de que a su mamá le encanta ponerle cada "sobrenombre"...)

martes, 17 de enero de 2012

Oaxaca in my mind...

Ya se que en lo referente al tema a tratar, el título queda MUY mal, pero quiero decir en mi defensa que fue lo primero que se me vino a la mente.
Hace poco menos de cuatro minutos que chequé tarjeta de salida del trabajo y lo primero que hice fue darme mis tres caladas al cigarro (que, según conocimientos de mi psicóloga, significa "escapar") para luego venir a empaparme de los cotilleos de Palacio... nacional. O sea, que me entretuve leyendo mis columnas favoritas en los diarios electrónicos de estos lares y pues grandes acontecimientos han destanteado mi ser.
Hay un ... ¡rayos!, ni siquiera se cómo llamarlo: ¿portal?, ¿diario?, en fin... llamado "Animal Político" que es sumamente variado e interesante. Lo recomiendo ampliamente, en especial la columna titulada "La Sartén por el Mango" (ya había hecho un pequeño discursito acerca de cómo influía en mi, gracias a dios, sólo lo supo UNA persona), escrita por una "malísima" ""Mala Madre"" (¡dobles comillas!, ¡ohhhh, sí que debe ser mala!)
Todo lo contrario, excelente columna, excelente periodista, ergo...
Pero bueno, la cosa es que el día de hoy en su publicación, toca un tema de mucha importancia: El racismo.
Sin ánimos de plagiar, piratear y/o "homenajear", quisiera contarles mi punto de vista al respecto. (¡Pues si no quieren saberlo, me parece que hoy martes sale el TV notas!)
Inconsciente y francamente campechana he sido siempre; me gustaría decirles que la mayor parte del tiempo  me ha valido una pura y dos con sal la opinión ajena, pero a ustedes no les puedo mentir, lo saben, así que ha llegado el momento de OTRA confesión (¡Tócala de nuevo, Chamín!)
Hubo parte de mi niñez en la que fuí discriminada. ¿La razón (o más bien "mi pecado")?, asistir a un colegio particular sin contar con el "nivel" económico de la mayoría, tener dientes de conejo y una herencia oaxaqueña que no se puede ocultar (¿pa qué?).
Tales características no casaban con la idiosincracia del cole; era casi una afrenta al buen gusto el que yo no tuviera clases en la Guay, ni una abuela gringa que mandara juguetes novedoso, ni un papá que fuera CEO de alguna compañía a nivel internacional (mis posibilidades eran: hacer ejercicio en el Monumento a la Revolución, mi abuela Ofe es 100% mixteca, cocina delicioso y con sus comadres aún habla en su dialecto y mi papá era funcionario de CONACYT, o sea que yo era rica, pero para "ellos" no.)
Así que mi no siempre presente ingenio tuvo que salvarme literalmente el pellejo varias veces para no caer en provocaciones que arruinaran mi estatus de "becada". Ir a la escuela se convirtió en martirio y no siempre salí bien librada de ahí, pues lo mismo me aplicaban la ley del hielo que me escondían cuadernos o me ponían en ridículo frente al salón. No crean que mi sufrimiento era tan telenovelesco, suponía más bien una incomprensión de mi parte hacia la situación. No entendía el por qué eran tan crueles las niñas güeritas conmigo, ni por qué me excluían de sus juegos ni de su compañía, si hasta sacaba buenas calificaciones, estaba en cuadro de honor y mi noviecito era uno de los muy guapitos del salón.
Pero así es de enigmática la condición humana y no me los voy a cuentear diciéndoles que aquel bullying me hizo más fuerte. Bien al contrario, aquí ando, en el sillón de la terapia, tratando de desenredar ese y otros nudos gordianos que mi mente tiene a bien atesorar.
Lo que sí les puedo decir es que se me hace una tontera el hacer divisiones entre seres humanos. En nada nos diferenciamos más que en lo que sentimos dentro hacia los demás y creanme, hay muchos güeritos buenos y malos; hay muchos morenos buenos y malos y hay ene cantidad de colores buenos y malos.
Lo que casi no hay es una cultura de tolerancia y respeto hacia el prójimo.
Pero no se preocupen, ocúpense de lo suyo y luego platicamos.
Ámonos!

viernes, 13 de enero de 2012

LECTORA ENOJADA...

No se a ustedes, pero a mi me molesta que  me mientan.
Y cuando escucho los anuncios radiofónicos de los "suspirantes" del PAN donde éstos hacen un desplegado de dialéctica, retórica y Vargasdulchísmo, ¡y que de ribete, al mero final digan que ésta propaganda sólo es para militantes del mismo partido!, entonces me revienta saber que, a pesar de mis estudios universitarios, de mis múltiples cursos que he tomado y de la educación que he recibido en general, éstos paluchos sigan considerándome como menos que un protozoario que no merece siquiera un poco de respeto a su inteligencia.
Y me caga, neta que me siento peor que cuando equis novio JURABA que era el más fiel de los hombres mientras se limpiaba el lápiz labial de su boquita.
Ya no se diga lo mismo del candidato presidencial del PRI.
Se que es chisme viejo, se que ya se nos olvidó sus mil y un "chispoteos" y que las noticias de las nuevas bubis de Sabrina y el trasero de -ponga aquí al papacito del momento- se han encargado de "borrar" mágicamente estos dislates, pero yo sí quisiera agregar que me ofende el saber que un engominado y -para muchas- bien parecido hombre, sea capaz de decir tantas burradas en tribuna nacional con la mayor impunidad.
Solamente para cerrar éste punto, me molesta ampliamente que la industria editorial sea ocupe de publicar todos los libros de todos los políticos que pretenden subirse al ladrillo del poder, simplemente por ser "tiempos de campaña", cuando hay muchos libros de todos los géneros -buenos o malos- que no encuentran quién les haga el favor de reeditarlos por ser considerados "inútiles". ¿Datos?, claaaaro: "La Dama de Negro" de Susan Hill o "Por favor y Muchas Gracias" de Richard Scarry, son dos ejemplos de libros que NO he encontrado por ningún lado. Y obvio, me importa un rábano lo que Peña, Mota, Navarreta y tooooda la panda politicona me tiene que platicar en sus MUY sobados libros.
Lo cual me lleva a lo siguiente: no he sido enteramente sincera con ustedes, queridos y letrados menos cinco lectores de siempre. ¿La razón? Soy profundamente respetuosa en cuanto lo que ustedes quieran o no saber de mi y procuro dar siempre un panorama general de mis desgracias, p-pero a veces es necesario abrir mi pecho cual granada y sacar lo que me quema, que en éste caso es el de compartir los tres libros que han marcado mi vida (¿solo puedo tres?)

  1. "LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ" de Margaret Mitchell. Este libro me lo prestó mi amiga Rosalba Perfecto en la secundaria, en plena efervescencia hormonal y cuando yo derrapaba por un jóven cuyo nombre no puedo decir -ni diré, por pudor-. Cuando leí lo que Scarlett O'Hara fue capaz de hacer por su supervivencia, renunciando momentáneamente al amor e impulsada precisamente por dicho amor, no pude más que impresionarme de lo que la condición femenina era capaz de hacer con tal de lograr sus objetivos aún cuando las situaciones le son totalmente adversas. Simplemente, sublime.
  2. y 3. "BAJO LA RUEDA" y "LAS BUENAS CONCIENCIAS" de Herman Hesse y Carlos Fuentes, respectivamente. Se que el más famoso libro de Hesse es otro, cuyo título tiene que ver con los cannis lupus; pero en mi caso, "Bajo..." me impresionó a la par que "Las buenas..." por tratar un tema similar: el hechizo que ejerce una mente brillante por encima de las demás, que son tal vez más cortas de luz, pero que son compensadas con una mayor inteligencia emocional. Este milagro de poseer un entendimiento superior no siempre produce los resultados proyectados por la sociedad que ensalza -pero que a la vez condena con ostracismo y envidia- dicha inteligencia. Es decir, yo nací con un don. La sociedad lo reconoce y espera un beneficio de dicho don. Si no lo logro materializar y en el camino  me gana mi condición humana, seré vapuleado y despreciado por la misma sociedad. Ahhhhh, suena poco menos que desalentador.
Pues así es amigos, si a mi me hubieran preguntado en la Feria del Libro de Guadalajara, éstos son los libros que hubiera comentado.
Pero como tengo un blog de medio pelo, no solo les he pasado al costo "Mis fabulosos tres", si no que me permetiré sorrajarles uno que otro título que termine por explicar por qué me molesta que a "Gelboy" se le hayan cuatrapeado las palabras y confundido los autores.
Ahí les va: (y ya sin las molestas comillas, dénme esa licencia por su madrecita santa)
ORGULLO Y PREJUICIO
PERSUACION
DAVID COPPERFIELD
LA BROMA
EL LIBRO DE LOS AMORES RIDICULOS
LA PIEL DEL CIELO
RAYUELA
DELIRIO
LA NOVIA OSCURA
BESTIARIO
EL ALEPH
CIEN AÑOS DE SOLEDAD
EL CONTRATO SOCIAL
PEDRO PARAMO
AGUA QUEMADA
EL ANTICRISTO
LA GAYA CIENCIA
ULISES
DUBLINESES
CUMBRES BORRASCOSAS
EL CLUB DUMAS
¡MUJERCITAS!

EL PRINCIPITO
ETC...

Gracias por permitirme el desahogo, queridos, amados, bellos, -5 lectores de siempre.
Feliz viernes.
(y lean, lean, lean... no importa qué ni cual. No les vaya a tomar por sorpresa una entrevista de banqueta y se les ponga la mente en blanco.)


martes, 10 de enero de 2012

Limpiando el clóset.

No se...
Anoche me propuse aligerar el equipaje, después de una taza de té y unas cuantas chaquetas mentales de "es por mi bien, así estaré mejor, todo pasa por algo y eso ya fue".
Así que me dediqué a escombrar unas enormes bolsas negras cuyo contenido era poco más que conocido pero ya hasta empezaban a oler feo. Era "El Pasado".
El pasado es un lugar que suelo visitar cuando el buen presente se niega a cooperar con mis ideales o con mi fina y particular visión de la vida en tiempo real. Ya había dejado de pasear por ahí, pero de repente llegó un vendaval y arrasó con mis nuevas y oshiosas ideas (lo sé, soy tan débil. Como cuando platico con argentinos o regios y a los cuatro minutos empiezo a hablar con sus acentos... No al mismo tiempo, imagínenme lo alucinada que -de por sí- me vería y/o escucharía... ¿De qué les estaba hablando y por qué estoy divagando dentro de un paréntesis?)
Tonces, con pijama y pantunflas, bajé al "sótano" de mis papás -porque estoy viviendo con ellos- y zaz/cuaz, que comienza la batalla por deshacerme de cuanto chunche había por ahí.
Salieron mis apuntes de la Universidad y fueron los primeros en desaparecer; en parte porque como nunca entraba a clases, lo más coherente que se lee de ellos es: "...el procedimiento penal inicia con la noticia criminis" y de ahí se saltaba a "...el sentenciado tiene derecho a un término de...", "...el juez en materia de arrendamiento". O sea, que para maldíta la cosa me servirían, la neta. Además estoy convencida de que si quisiera retomar el Derecho, tendría que volver a estudiar la carrera por la cantidad de reformas que ha habido. Que el país ya no es el mismo, pues.
Dije "en parte". Resulta que de ahí se desprenden ENE cantidad de cartitas, recaditos, dibujitos y demás cursilería escolar que el entonces novio en curso tuvo a bien sorrajarme en aras del "amor". Así que si quiero que las cosas fluyan, debí de tirar cartitas con letra preciosa, feíta, pasable, chuequita. Cartas que le cantan lo mismo a mis ojos almendrados que a mi "insuperable" buen humor (uh? supongo que por aquella época debí tener ¿qué? cuatro años!!)
Papeles y papeles fueron cayendo al olvido y a la basura: copias de sentencias, actas constitutivas, exámenes reprobados, trabajos  engargolados con una abejita diciendo "sí trabaja", fotos, recortes de periódico, recibos de honorarios, tickets, boletos de conciertos, dibujos, teléfonos de gente que ni recuerdo, mis primeros cuentos -malísimos, por cierto-, posters, revistas, muñecos de peluche, discos -uno de Alejandro Fernández ¡PIRATA! donde el interfecto tuvo a bien ponerme "dedicatorias"...iag!-.
Y bueno, después de aquella catársis papelística yo espero quitarme el mal hábito de acumular cosas que no tienen que ver conmigo y de ser posible, devolvérselas a sus respectivos dueños.
Pero hay cosas inámobibles y de ello daré cuenta al paso de los días...

viernes, 6 de enero de 2012

Sigan la estrella de Belén...

¡CHIN!
¡Olvidé por completo mi cita de todos los viernes aquí en La Gatería!
Miren, no les voy a mentir... adiós.
Jajaja!
Ok, ok, ya en serio (?), sucede que hoy es Día de Reyes ¿correcto? Tons, ustedes saben -y si no, permítanme romperles la ilusión- que los Reyes Magos a veces no se dan abasto entregando mercancía a cuanto niño pedinche hay por ahí, y dejan cheques firmados junto con sendos poderes notariales a los papis para que seamos sus representantes legales aquí en la tierra y podamos pintar una sonrisa en las caritas infantiles... (Dios, escrito suena peor de lo que es)
Es por eso que ahoritita que acabo de regresar del parque con el Matius, me pongo a su completa y entera disposición para que juntos desmenucemos éste y todos los tópicos que se nos ocurran de aquí a que Mateo despierta de su siesta.
Este día siempre ha sido mirado con un sinfín de matices: desde los que lo adoran -los niños- hasta los que lo sufren -como los padres, por ejemplo. Ah y uno que otro vecino cascarrabias que protesta por todo; desde la intromisión S.W.A.T. de los globos mensajeros en su patio, hasta del "ruiderajo infernal" que arman los niños al jugar. Pero a casi nadie deja indiferente.
¿Qué es lo que tiene de especial? Creo que es el hecho de que por sóla una noche nos permitimos soñar con esperanza. Es decir, nos abandonamos a nuestros más intimos deseos materiales -no podría ser de otra manera- y tenemos un 90% de confianza de asegurarnos unos buenos regalos.
No es lo mismo pedir equis objeto a una mami histérica en la fila del super un viernes de quincena, en donde de antemano sabemos cómo va a terminar esa historia, a hacerlo a tres seres que son casi unos superhéroes.
Todos los niños duermen la noche del cinco de enero con una cosquilla en la panza que ya de grandecitos, lo más parecido a ello es cuando tienes a tu primer "novi@" y no puedes esperar a que sea de día para verl@ en la escuela.
Personalmente guardo memorias muy gratas de todos mis días de reyes, puesto que siempre me trajeron lo que yo les pedí. Desde patines, barbis, carros a control remoto, calzones de bomberos (favor de ni siquiera intentar imaginarselos) muñecas que hacen pipí, popó y fuman ya entradas a la pubertad, hasta un pizarrón enoooorme (al que, después me vine enterando, mi papá se trajo cargando cual heróico Pípila por todo Eje Central, Av. Juárez, un cachito de Reforma y luego Insurgentes Centro. Tu sais!)
¡Bueno! con decirles que hoy seis de enero de dos mil doce, bajo el árbol de la casa de mis papás me han dejado un juego de té (el cual, sospechosamente Mateo ya le echó el guante...en fin...) y unos fucsisímas tenis Converse, con una simpática notita -que por la letra, sospecho era Baltazar- donde decía: "Seguramente cuando estén mugrosos te gustarán más"...
Awww, no inventar!
Pues si, chicos. La neta hoy es un día feliz y no sólo porque me he acordado de tomarme mi bendito Vextor. Es un día feliz porque a riesgo de recibir jitomatazos, la alegría de los niños es extremadamente contagiosa.
¡Y hasta sabe a vainilla!
Si no les trajeron nada aquellos tres buenos hombres, no se preocupen. Siempre queda el recurso de mancharse con el que le tocó muñequito en la rosca y entonces sí, suspirar con alivio por haber llegado sanos y salvos al final de la ruta del evento más importante del año: El Maratón Guadalupe-Reyes.
¡Feliz año!

viernes, 30 de diciembre de 2011

You say "Good bye" and I say "Hello"...

Así como tantas personas nos han dicho "adiós" a lo largo del año, también es cierto que el ciclo continúa y saludamos alegremente a lo que está por venir (¡que no el porvenir!)
Amigos, romances de verano, kilos de más y de menos (éstos últimos, los menos probables), cambios de casa, de rutinas y de vida en general, todos ellos han pasado y trapeado con sus historias a la siempre alerta cual zuricata, Gatería.
Mientras Mateo juega alegremente a aventar las esferas como si fueran manzanas recién cortadas, yo intento resumir lo que ha sido éste año y, lo que con fe y convicción en la máxima deidad existente, espero que sea el siguiente. Se que ésto último suena bastante "naif" pero lamentáblemente la esperanza es defecto de algunos humanos como yo, que con base en experiencias pasadas, ya no tiene más que perder.
Pero antes de ponernos sentimentales y de derramar las de Villadiego, sépanse que éste año tuvo sus cosas buenas. Dejando de lado mi encuentro cercano del tercer tipo con los meros malosos de éste país, éste ciclo por concluir ha sido de los más productivos en cuanto a crecimiento personal (tanto, que hasta Gaby Vargas estaría orgullosa de mi) y me ha dejado un gran sabor de boca el darme cuenta que, aunque se sufra y no se tenga "tooooodo" en la vida, lo más importante es  tomar conciencia de nuestras acciones y hacernos responsables de ellas. Aunque duela, aunque en el camino se pierdan "amigos", orgullo, dinero y amor, nada causa más felicidad que el saberse libre en el sentir, en el pensar y en el actuar.
Y bueno, (dejaríamos de ser humanitos) también están los logros materiales y de ellos doy gracias por tener "con qué" mantener sano, feliz y productivo -amén de ocupado- a mi muy amado Matiuski, cómplice de múltiples aventuras, sinsabores y disparates que también hemos protagonizado a lo largo del año (como el de su primer encuentro con la cafeína... ay dios, ¡nunca en la vida...!)
Por cierto, el Matius ya anda rondando por mi escritorio para que le haga caso (y tiene formas TAN sutiles como el poner su flota de camiones sobre el teclado), así que no me queda más remedio que despedirme de ustedes por éste año agradeciéndoles, como siempre, por el favor de su preferencia. Yo se que habemos much@s contándo nuestras cuitas por ahí, pero el hecho de que escojan a La Gatería para reir y llorar, es algo invaluable para mi...
¡YA!, ¡Dije que no iba a llorar!
Que no nos falte salud y conexión inalámbrica gratuita el próximo año, para seguir compartiéndo drama, majaderías y atentados contra el sentido común.
Feliz fiesta de Fin de Año y no se me vayan a atragantar con las uvas, que de por sí son menos cinco lectores de siempre...


¡Órale 2012, éntrale que aquí ya te estoy esperando!




martes, 27 de diciembre de 2011

LO QUE NO FUE...


Han pasado los mismos años que narra cierto poema romántico.
Si lo que aquí escribo llega a insultar tu sensibilidad o pudor, además de tu anonimato, te pido que postergues la lectura para cuando los años y las canas te sienten mejor.
Lamenté que hayas sido mi hombre ideal y que el desconcierto de nuestra propia naturaleza nos haya impedido concretar lo que se pensó, fue un sueño de mediana juventud.
Sólo tuvimos dos ciudades para amarnos, si acaso aquello fue “amor”.
Las mismas ciudades que quedaron selladas para no retornar a los mismos viejos hábitos de perdernos y encontrarnos en distintas circunstancias.
Ahora puedo describirlo todo con un dejo amargo bajo los labios, con las ronchas que deja el tiempo muerto entre cordónes de teléfonos y postales imaginarias. Tal vez Chopin nos cobije durante las madrugadas solitarias y cuando las “Polonesas” hieran los oídos tercos, estúlticos de tanto esperar las palabras olvidadas, descubramos lo que hemos dejado ir.
Aún así.
Aquello ¿qué pudo ser? ¿Casualidad, destino o una franca broma de nuestros ansiosos corazones hartos de esperar? Es ocioso tratar de entender cómo tardes de filosofía, vino tinto y humo de tus cubanos se mezclaron con mis antipáticas maneras de entender el amor. Tan despreocupante era vivir en esos días que la misma inercia nos llevó a los brazos de uno y otro. Pero, aún así.
Cocteles de fina ironía se volvieron tóxicos bajo nuestras risas, las alas invisibles de nuestras aspiraciones encontraron su lugar en habitaciones dulces, dulcísimas, de guayaba y membrillo.
Viajes en tren que terminaron narrados en cassete y muchas conchas y caracolas durmiendo dentro de las mochilas.
Pero, ¿por qué reprochar lo que no estaba destinado a ser si en el entendimiento primitivo todo era tan claro?
Tal vez porque lo inexistente siempre deja un polvo extraño bajo los párpados cansados, bajo el enorme peso de la duda.
Bajo la simple danza de los deseos insatisfechos y los afanes malogrados.
Aún así, tus regalos deberían de llegar...

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!

Bueno, ya falta un poco menos para que la mayoría recibamos a la Navidad.
Fuera de posers, grinchs, fanáticos religiosos y niños pedinches (y uno que otro adulto contemporáneo muy conectado con su "Peter Pan"), la festividad no deja de tener su encanto y emoción.
Cuando la vida se contempla desde un poco más arriba de la escala espiritual evolutiva, la Navidad ya no huele a pino contrabandeado, a pierna al horno de la tía Margot ni a juguete emplomado made in China.
La Navidad huele a santidad, a paz interior, a luz matinal de un nuevo día.
...
Pero ese no es mi caso...
La navidad en casa de Dana huele a sal de mar por recuerdo a mi hermano Davide, hoy ciudadano cancunense. Huele a gato recién llegado y a una rica mezcla de galletas de miel con café y ponche, además de mandarinas y cañas guardadas en el clóset del Matius.
Descubro que la navidad es más allá de estrenar un lindo outfit, de tener a alguien a quién besar bajo el muérdago, con mariposas multicolores revoloteando en la panza (aunque lo extraño). Es más que estresarme por no encontrar los tíckets de compra, facturas y notas de los juguetes que "Santa" le traerá a Matiuski y un poco más allá de añorar que todo fuera perfecto para entonces sí, poder ser feliz.
De qué me sirve renegar de mis raíces religiosas si lo que más necesito es creer que hay un ser superior a mis fuerzas, a mis entendimientos y a mis mortales posibilidades. Y mi necesidad parte no de una salvación material y palpable, no de un "híjoles, qué hueva me da organizar mi vida...échame una mano ¿no, Chuchín?"
Es la necesidad de expandir mi alma y alcanzar a todos aquellos que necesitan un consuelo, un poco de amor  o simplemente la certeza de saber que existen, por el hecho de ser reconocidos por alguien más.
Sip, me llegó la hora de compartir lo más profundo de mi ser, aquello que no muestro más que cuando se que hay merecimiento de confianza o un profundo vínculo personal.
En este caso, lo compartiré con ustedes, mis menos cinco fidelísimos lectores de siempre. Conozcan lo mucho que los amo por la sola razón de compartir uno o varios momentos alegres, por la satisfacción que me brindan al disfrutar cada palabra que aquí medianamente se piensa (¡oigan, no puedo pensar y sentir al mismo tiempo!, ¡Nuncamente he podido!)
Y sin muchos aspavientos y/o parafernalia, les deseo la mejor de las Navidades.
Estoy segura que la tendrán porque el momento es aquí y ahora.
La felicidad es hoy.

¡FELIZ NAVIDAD!

viernes, 16 de diciembre de 2011

BICENTENARIO GATUNO

¡No lo puedo creer, ésta y no otra es la entrada número 200 de la siempre vapuleada y trapeada Gatería!
Guaaaau! (o tal vez quiera decir "miaaauuu")
¿Qué no ha pasado en cien publicaciones más?
De todo, queridos menos cinco lectores de siempre. De todo.
Pero obviemos temas obvios y tristes; dejémos de lado las cuestiones políticas y personales. Esta vez no mencionemos lo cotidiano en un sano ejercicio de festividad y relajémonos hasta tal punto en que yo comience a contar intimidades bastante secretas.
JA! No.
Sólo queda agradecer el detalle de su fina y agradable paciencia para leer éste y otros dislates, se necesita valor para aceptar que se es lector de La Gatería, más que nada  por su maldita costumbre de tratarse de un blog personal de una treintona que no hace mas que quejarse de la vida, de sus citas fallidas, de lo mal que ve el  mundo y de las muchas piruetas que realiza para vivir medianamente feliz, en un lugar hostil llamado "su cerebro".
Por ello, de nuevo gracias por parar de cuando en cuando para enterarse de qué va mi vida en ese momento.
 Han quedado temas en el tintero de ésta semana pero quiero comentarles dos cosas:
1) Para no variar, he descubierto que a pesar de tener los años que tengo, aún sigo sin saber cómo rayos conquistar a un hombre.
2) A pesar de todas las advertencias y experiencias desagradables con los motores de seis cilindros, el día de hoy escribo desde la compu de mi mecánico de confianza (ver Gatería de fecha 14 de enero de 2011) porque resulta que el radiador de mi camioncita se ehmmm.... digamos... er... pues ya no funciona.
Y bueno, qué más quisiera yo quedarme aquí a echar el chal, pero el Matius ya está sacando de quicio a Don Rubén  con sus mil y un "por qués".
Gracias, vamos por otras cien más!

viernes, 9 de diciembre de 2011

Viene, viene.. quebrándose...quebrándose...

Este post, a decir por el nombre, no es acerca de mis peripecias mientras conduzco. Ni de cómo es que aún sigo manejando tan pésimamente mal a pesar de hacerlo casi diario.
Este post es (espero yo) una especie de catársis para liberar a mi cuerpo/alma de un dolor que se ha ido acumulando y que inexplicablemente no logro ni entender, ni sacar de mi.
Les contaba ayer que me sentía del nabísimo por una gripa que si bien no sería la última que padecería en la
vida, si es como que lo último que me faltaba para acabar de sentirme terriblemente mal y ¡bueno!, en algún punto tenía que quebrárme y sacar todo lo que se me fue juntando en los últimos días.
No pude escoger mejor momento que la hora del cuento con Mateo.
 Me precio de ser una mamá que impulsa y promueve la lectura, así que esta hora es sagrada para él y para mi; nos acomodamos en su camita y comienzo a contarle la historia haciendo mil voces y efectos especiales. Pues nada, que a medio camino de "Woody" y "los chicos" a "Sunnyside" , que se me quiebra la voz.
Se me quebró la voz y con ello el llanto encontró un escape en el cual se enjuagaron muchas frustraciones de días y tal vez años. Mateo se quedó un tanto perplejo y solo atinó a abrazar a su llorosa madre que ardía de pena pero que le pedía continuar con el relato otro día. Apagué la luz, salí de su cuarto y aquí me tienen, escribiéndo a la luz de 57 megabytes por minuto.
Dije que me sentía frustrada. Es cierto.
Me siento frustrada de dedicar el 95% de mi tiempo a interactuar con Mateo y que de repente, sin decir "agua va", cambien sus preferencias hacia su padre. Lo entiendo hasta cierto punto. La mayoría de las veces el padre ausente es el más querido, el más añorado, el más extrañado. Y la mamá, que está todo el día bailando al ritmo de "siéntate bien, haz la tarea, recoge tu plato, ahorita jugamos" es la pesada insufrible.
Ya se, son condiciones intrínsecas en la relación parental, no he descubierto el hilo negro, viva Freud y sus ene mil discursitos. Pero duele.
Duele porque he puesto todo, todo mi corazón en hacerlo feliz, en mantenerlo sano y cuerdo y que a la hora de sus eventos importantes, no quiera participar hasta no ver a su papá. ¿Y si papá no llega?
Lo siento, nada me ha partido más el corazón.
¿Qué hacer? ¿Acostumbrarme a ser invisible? ¿En quién encuentra consuelo mamá? ¿En su familia de origen? ¿...?
Ese tema ni me lo toquen ahorita porque me suelto a berrear otro poco más.
Resulta que mi hermano Davide, mi único hermano, el famosísimo Dr. Mitocondria, se va a Cancún a terminar sus estudios de medicina.
Se que suena raro, que no tiene lógica pero así es. Mi hermano ha decidido hacer su internado en las paradísíacas playas del caribe y se va. Un año.
Para quien no lo sepa, amo a mi hermano casi como se ama a un hijo, puesto que le llevo nueve largos años y prácticamente hemos estado juntos en las buenas y en las malas. Y se que tenemos cosas sin resolver o más bien, yo tengo cosas sin resolver con él; cosas que le cuentas a tu terapeuta y que una no debería estar despepitando en un blog de medio pelo. Por ende, el que se vaya me deja con una interrogante muy grande y con un sapo más que tragar.
Y pues nada, que en esas y en muchas otras ando. Un poco apenada pues no es mi intención incomodar a nadie, ni amargarle la existencia ni mucho menos. Son cuestiones que ahorita, a las 22:23 me están doliendo y exigen una salida.
Como tantas otras veces, tendré que tomar mi propio consejo y decir: "Esto también pasará. Vívelo con un sufrimiento gozoso; en la esperanza de saber que pronto terminará".
...


jueves, 8 de diciembre de 2011

Achúuuuuuuuuuuu!!!

En la sesión de ayer, el clóset fue un tema importante.
Decía la psicóloga que el clóset representa el inconciente y que cuando uno enferma de gripa -la cual, según los preceptos de la medicina alternativa o algo así, significa "confusión mental"- lo más recomendable es limpiar el clóset pues de ésta manera se ordenan los pensamientos y la gripa se disipa.
A ciencia cierta no lo se y creo que no lo comprobaré pues me siento muy cansada y muy triste por estar enferma de un virus que se, es inevitable contraer y máxime si en casita vive muy feliz y quitado de la pena una persona que es foco contínuo de infecciones.
Y bueno, finalmente y dejando de lado mi perpetua lucha adolescente contra los consejos sabios de mi madre, no me queda más que darle puntos y reconocerle méritos cuando ella bien afirmaba en ese entonces (con tonito de "te lo dije" y "¿qué vas a saber más que yo?") que yo me enfermaba de la gripa o de la panza cuando debía enfrentar retos importantes: llámense exámenes, truenes con el novio en turno -los cuales, por cierto, llegában a mi casa para platicar con mi mamá y ponerse a llorar... jijiji... ¡lo juro!- o decisiones que marcarían el rumbo de mi siempre extraviada y dispersa vida.
O sea, que aunque me estoy haciendo guaje y lamentándome de lo lindo por cuanto rincón me brinda un poco de sombra, hay tela de donde cortar y en mi caso se que hay cosas que no pueden esperar más y que el enfermarme no es más que una llamada de atención de mi cuerpo para que ponga orden ¡IPSO FACTO! a lo que me ronda en la cabezota.
¡Porque aparte mi gripa es bien estúpida! O sea, no es una gripa bonita donde te traen caldito de pollo y tecitos herbales a la cama, ni hay quién está haciéndome piojito y hablándome chiqueadito :"¿Quierech mách chopita?", ni siquiera es la gripa donde estoy tumbada en camita con chingos de cobertores, que harían  palidecer de envidia a los saunas de Tacubaya (me han contado).
No es la gripa donde estoy vestida como indigente de viaducto, con pants, sudadera cafetacvbosa, abrigo y gorro orejero, a decir de guantes muppetosos y bufanda en colores rastas, con mis omnipresentes -y apestosas- pantunflas rosas peluche. Y menos es la gripa que te da el pretexto de desconectarte del mundo y decir: "puedes rodar sin mi y no pasa nada" (#ayajá, cálmate "salvadora del mundo mundial"). Quiero decir, no es la gripa donde puedo delegar funciones y responsabilidades para poder dormir tranquilamente un rato sin el apuro de: despierta al niño, baña al niño, viste al niño, alimenta al niño, prepara la mochila de natación del niño, lleva al niño a la escuela y regresa a tu casa a resolver todo el caos matutino que deja el niño en tus escasos 10 metros cuadrados... Y luego vuelve por el niño, para que las siguientes seis horas la misma rutina se repita con sus muy cuestionables variables.
Y si busco un poco de consuelo, se que me voy a dar un portazo en la nariz, porque inevitablemente, la vida de los demás va corriendo paralela, perpendicular o simplemente en sentido bien opuesto a la mía. Y que no es que eso esté  bien o mal; es que he llegado un tanto cuanto tarde y ya han repartido las fichas de admisión. Y claro, yo no alcancé por estar papaloteando.
Como siempre me sucede cuando me enfermo de una estúpida gripa.



viernes, 2 de diciembre de 2011

CHICKFLIKEAME LA NAVIDAD...

Ya llegó la época en donde los más profundos deseos consumistas al fin tendrán un escape; la época que da el pretexto perfecto para abrazar a Conchita de Contabilidad y pedirle de favor que si nos borra unas cuantas faltitas, a cambio de una generosa botella de rompope.
Es la época en la que la Ciudat más hermosa del orbe, la siempre caótica y patidifusa Ciudad de México se vuelve Nueva York y todos los intelectuales tenemos foro para salir y exponer las frustraciones cursilonas que callamos durante todo el fuckin' año (Amén de tener la excusa perfecta para lucir nuestros trapitos "made in Condechi" y presumir botas largas, abrigos largos, bufandas largas y la clásica boina parisina -pero que fue comprada en Liverpool- dándonos el look de "soy newyorker de pura cepa")
Ajía, ajía, ajía.
Poes nada, la neta es que estoy grincheando de lo lindo y qué y qué.
Ya saben -porque si son fieles lectores, se acordarán que lo dije el año pasado- que a mi la Navidad realmente me pone. Es la época más feliz del año para mi y la rú. Pero ésta vez no atino a saber qué carámbas pasa en mi flaco corazón de arándano que no me puedo emocionar ni tantito.
Ok, a lo mejor es muy adelantado imaginar que toda la temporada me la pasaré con jeta verde y gruñendo a la menor provocación cada vez que alguien se acerca con "Jingle bells" como ringtone (¡es que hay un límite, por dios!) Tal vez cuando me toque ver a Mateo en su traje de ratita y bailando "El Cascanueces" me reconcilie con el christmas mood y hasta termine yendo a la Casa de los Amigos a cantar los tradicionales villancicos en inglés. O quizá hasta acabe comiendo fruitcake (¡Wácala de perro!)
Sí, si se que me pasa. No, no tiene que ver con que de repente mi "pastillita de la felicidad" me ha ubicado en tiempo y lugar y me sienta anticuada para ello. Es que cuando levantas la vista al horizonte y te encuentras una nubesota negra tapando tu arcoiris, a veces es más fácil caminar hacia el lado oscuro (Luke...-bufido-....soy....-bufido-...tu padre...JAJAJA!! ...#ok,not)
O no, a lo mejor es que me siento un poco agobiada por el tema de "...todo es felicidad, hey!".
O simplemente estoy de mal humor porque hace frío y muero por estar acurrucada contigo, tomando café y platicando de la insoportable levedad del ser, en vez de estar corriendo como ardilla clonazepámica.
O tal cual: Charlie Brown tenía razón y la navidad es deprimente.
Con o sin Snoopy.