Es que nadie ha pedido las cosas de la manera en que me gustaría que me las pidieran pero, ¡oye!, yo no vuelvo a mencionar que vengo con instrucciones.
Y para haber vivido muchas cosas durante 45 años, creo que es justo creerle -¡por fin!- a mi criterio.
No quiero volver a pasar por la desagradable situación de hacerle el favor a la gente de no lidiar conmigo, poniéndome blandita, facilita, suprimiendo partes bien importantes de mí, que no son necesariamente las mejores, o siquiera buenas. Son mis cosas y punto. Así se acepta a la muchacha o le mandamos a otra.
Se que pasa con muchas chicas: somos "demasiado" y ni siquiera la palabra "buenas" viene detrás de esa. No quiero enfrascarme en una batalla de sexos, de mujeres vs hombres, de filosofía barata de gurús de la masculinidad ni chicas Cosmo, no. Quisiera hablar desde la experiencia de no buscar más a la pareja ideal ni que busquen en mí a su pareja ideal, amable público conocedor.
Oh, wow, no supe cómo salió esto último pero es exactamente lo que quiero decir. No busquen en mí nada de lo que ustedes creen que desean, pues los deseos (y no me refiero al DESEO) no coinciden con la realidad. Y que justo por ello, terminan decepcionados y mentando madres.
Ya no basta con ser buenas personas, se requiere que hagan trabajo espiritual y como a la gente lo que menos le gusta es mirarse hacia adentro, déjenos a los que ya caminamos ese sendero y olvídense de que cumplamos con sus ideas mafufas del amor.
No, no, no, no me pregunten si ya llegué, si ya me fuí, si ya comí, si ya cagué. Eso, para mí, quedó en la secundaria. Olvidense de que los tenga presentes 24/7 en mi cabeza: soy Directora Jurídica, soy madre de dos entes que orbitan en su propio universo, sobrepienso muchísimo, tengo mil cosas en la cabeza, tengo muchas cosas que leer, tengo padres que empiezan a requerir ciertos apoyos, tengo una gatita en la oficina y una en la casa y sí, vivo hasta el carajo. Me levanto temprano, mi jefe me odia, la ciudad no coopera y yo ya no tengo la tolerancia y paciencia necesidad de agradar de hace años.
¿Suena egoísta? No necesariamente, folks. Solo les estoy diciendo que cuando he querido compartir mi vida, he sido jalada hacia el ideal ajeno, hacia los deseos un tanto infantiles de un apego ansioso. Y miren, yo también he estado ahí, tampoco es que me haga la mega macha pero, hoy por hoy eso ya no es sostenible para mí.
He entendido que necesito tiempo, cuidados, mimos, salidas, entendimiento ciego, autocrítica, dormir en el momento que me da sueño, desaparecer de la faz de la tierra y que no se me esté preguntando si estoy bien. No puedo con la responsabilidad de cuidar un cactus, menos la de cuidar un vínculo 24/7.
Lo mío es tener un corazón que vive en un hotel de paso, que es feliz en su baño tibio (¡tibiooo!), con sus libros y sus horarios complejos, sin sentir remordimientos por ser como soy.
Como dice mi Chepe Chepe: