jueves, 24 de septiembre de 2015

HOY CUMPLO 35 AÑOS...

Definitivamente no tengo los mismos ojos con los que veía al mundo a los quince años...
Si alguien (la típica gitana de feria gringa, maybe) me hubiera predicho que a los 35 me encontraría cuidando niños (los míos, exclusivamente) y casada (iba a escribir amarrada, pero dado que Marmota es un poco susceptible, dejémoslo en cazada), me hubiera reído tan fuerte (con esas carcajadas que solo me salen con mi prima Lluvia) que hasta lágrimas hubieran salido de la incredulidad...
Así que pulso "PLAY" en la lista "ONE LINE" de Edgarbage, en mi sesión de Spotify para crear ambiente y comenzar a discernir qué han pasado durante estos "últimos" veinte años y mirar si debo reír o llorar...
Hace 20 años, cuando probablemente ese mismo Edgarbage estaba cantando alguna jalada en el kínder, yo estaba cumpliendo quince años con torpeza adolescente y una timidez casi paranoica. Pensaba que entrar a la UNAM era una cosa buenísima, que la carta del entonces rector Sarukhán era la llave mágica a un reino donde sólo existían intelectuales en miniatura o sus némesis, los quarterback preparatorianos (de preferencia, estos últimos) y que todo serían fiestas y ligues y luego la Universidad, donde seguirían más fiestas (pero con Trova) y ligues (pero con maestros) y luego la vida adulta, donde seguramente la fiesta, diversión y ligues seguirían ad náuseam.
Ah, l'esprit de l'adolescence!
Pues bueno, con quince años y veinte libros leídos (es un supón, la verdad es que pueden ser más... o menos) estaba lista para darle el primer mordisco al mundo...
En resúmen, la vida sucedió: decisiones y amores fallidos, un lapso breve como homeless, amor a los gatos, más libros, una adicción a la coca...cola, pensamientos suicidas y una romántica estancia en el paraíso de los antidepresivos; la Uni, los amigos, la bohemia, las despedidas, los abrazos y promesas de "para siempre", los adióses, la aventura de lo desconocido, los tacones, las bolsas caras, los bueños vinos, la primera vez de muchas primeras veces, el poder; entonces: chico conoce chica, chica queda pregnant, chico se casa con chica, chica decide encarnarse en la piel de María Montessori, chica decide criar y despedirse del mundano mundo, chica cambia...chica ya no es TAN chica.
Chica cumple 35...
Y así, mientras este breve momento transcurre en soledad, mientras me tomo lo que queda de mi primer café matutino y escucho las respiraciones acompasadas de mi dulce Papita (oh si, lo olvidaba en el recuento: chica queda pregnant again...chica conoce chica), pienso con emoción que cumplir años es la oportunidad perfecta para meter la cabeza en el horno y darle vuelta a la perilla, pero también es la ocasión ideal para agradecer lo que día a día me ofrece la vida (all inclusive).
Cierto, ya no tengo la misma energía que a los 15 (y que tampoco era que digamos mooooy proactiva ¿eh?) y tampoco tengo espacio en mi agenda como lo tuve a esa edad (es que nadie me invitaba a salir, pa´qué más que la verdad). Se que mis "noches salvajes" han tomado una ligeríiiisima variante y si ahora me llegara a gustar alguna otra persona, contendría las ganas de coquetearle y me contentaría con mirarlo a través de mis gafas oscuras (de diseñador, ¡obvio!...tengo 35), porque la vida en pareja es bestialmente buena, pero la vida familiar lo es aún más... (¡mírenme, no pensaba eso a los 15 cuando le "bajé" el novio a mi ex amiga Alejandra!).
No puedo creer que he llegado a la edad en la que puedo decir "Hace 20 años..." y platicar alguna anécdota que ya no tiene que ver con papillas o bailecitos ridículos donde yo estoy vestida de princesa *Sniff.
He llegado a los 35 sin ganas de comerme al mundo porque me basta con una pequeña rebanada donde quepan mis hijos, mi Marmota, mi gato, mis papás, mi hermano, mis amigos, mis libros y ¡MILLONES DE PLANES POR REALIZAR!
¿O qué? ¿Acaso luzco como una mujer que está dispuesta a diluirse en los "hubiera"? Ja, ja, ja.
Feliz cumpleaños a mi, si, a mi. La que oserva y se azota por cualquier cosa, pero la que también quiere seguir experimentando y disfrutando el amanecer y los días grises, la que se puede envolver en su edredrón cual Juan Escutia y lanzarse al vacío de tristeza inexplicable para luego resurgir con bríos nuevos.
La que esto escribe, la que hoy escucha "One Line" de PJ Harvey y sonríe... 
(Sí, Edgarbage, eres el más nasty de mis amigos e inexplicablemente hoy has tenido un protagonismo ramplón en mi muy humilde blog, pero gracias por crear esa fabulosa lista musical)

Así la vida...así mis 20 años atrás...
Do you remember the first kiss?

Stars shooting across the sky
To come to such a place as this
You never left my mind

I'm watching from the wall

As in the streets we fight
This world all gone to war
All I need is you tonight

And I draw a line

To your heart today
To your heart from mine
A line keep us safe

All through the rising sun

All through the circling years
You were the only one
Who could have brought me here

And I draw a line

To your heart today
To your heart from mine
One line to keep us safe

And I draw a line

To your heart today
To your heart from mine
And pray to keep us safe

Watch the stars now moving

Across the sky
Keep this feeling
Safe tonight



Weeeey.... ¿¿¿¿¿¿¿neta, "Desesperado" de José José????????

viernes, 18 de septiembre de 2015

...

Primer café de la mañana: Me voy a disculpar con los menos cinco lectores de siempre (que a éstas alturas ya deben ser menos 6) por ser tan inconstante, tan huevas para asomarme por éstas ventanas a escribir mis desgracias y hacerlos reir. Prometo que ordenaré mi escritorio de todas las mugres que vienen a botar, desde los calcetínes de Marmota hasta los tópers del lunch del lunes, pasándo por las croquetas sin abrir de la Peluss... seguramente por eso está chillando, la muy ruidosa. Sí, eso haré. Yo me debo a mis lectores y son ellos los que merecen que me pula en mis habilidades gerenciales para poder librar CADA viernes una batalla contra la estulticia y entregar mi colaboración. ¡Ay, qué lindo suena!
Segundo café de la mañana: Mmmm... picar, picar, picar. La vida en esta casa es un eterno picar. Dietas, leche de almendras, el khale, la quinoa... papillas, la zanahoria, el arroz orgánico, la chía. Es demasiado.
Tercer café de la mañana: ¿Escribir? Ja, ja, ja, ...

Cuando comencé a escribir tenía sólo un dígito en mi credencial de la vida. 
Los primeros intentos por trascender los atesora mi mamá junto a mis dientes de leche y mi primer trenza; dice que le hacían mucha gracia mis cuentitos y hasta mis cartas a los Reyes Magos.
Observaba la vida, en verdad me ponía a pensar en "qué pasaría si..." (una vez me imaginé quedándome a vivir en una instalación del Museo Rufino Tamayo. Pensé que eso sería una cosa hermosa, durmiéndo bajo las serpentinas de colores que colgaban del techo y ¡hasta visualicé el espacio que tendría mi cocinita combo!)
Posteriormente escribía cuentos bajo la influencia de Borola Tacuche: quería que mi voz sonara con ese tonito arrabalero con el que me imaginaba que hablaba, con esa precisa claridad para arrancarme carcajadas. No se.
En secundaria llegué a colaborar en el periódico escolar (el muy prestigioso "Águila") bajo el seudónimo de "La tía Fulana" y en mi último año fui -durante un breve tiempo-  jefa de redacción. 
Y finalmente (y digo finalmente porque hasta ahí dejé de escribir de manera "masiva") intenté hacer una revista, "La chica panqué", que adquirió su nombre de mi (primer) apodo en la secundaria: "Panquecitos".
Básicamente eran ocho hojas tamaño oficio donde prácticamente me fusilé un ejemplar de "Eres Niños". Con todo y tests.

Todo apuntaba a que me dedicaría a escribir. Todos lo dábamos por hecho.

A veces, aún con toda la moustrosidad de eventos felices que pasan en mi vida, me cuesta trabajo venir a escribir... En mi muy interior (ese lugar donde guardo las palabras, los aromas, las miradas, los largos abrazos y mis momentos) siento que no merezco escribir.
¿Por qué?
Pues... no lo se.
Cuando te quedas en casa picando pepinos y recogiendo pares de calcetínes, es muy fácil poner tu vida en perspectiva al mismo tiempo que pones una carga de ropa en la lavadora. Y también es muy fácil ver los talentos de las demás personas y negar el tuyo por el simple hecho de que no lo dice un título universitario colgado en la pared del estudio de tus papás.
Yo no elegí dedicarme a escribir, elegí defender la justicia.
Y luego elegí crecer primero a un niño y ahora a una niña.
¿Cuáles serán los talentos que adornarán mi tumba? 
Tal vez ese rimbombante epitafio sólo estará grabado en dos corazones.
Y tal vez en un momento menos oscuro de mi vida -uno donde vea la luz en mis pepinos picados- ello sea suficiente.

Mientras tanto, "a veeeer... ahí viene el avion-citooooo..."

viernes, 21 de agosto de 2015

Y LLEGÓ EL FINAL...

Típico que te levantas de madrugada (a las 06:00 a.m. aún podemos considerarlo "madrugada", ¿verdad?) con hambre feroz, asaltas el refri para allegarte con las sobras de la noche anterior, bebes rápidamente el jugo que queda antes de que el gandalla de tu hijo mayor lo encuentre y se lo zampe y cuando estás en el décimo "munch" de tu primer bocado, sin haber escuchado los pasitos previos, te topas a tu hijito (el mismo al que le estabas dando baje con el juguito) mirándote fijamente en la oscuridad... ¡¡¡Ay Weeeey, no me espanten así!!!!
Y pues ya con eso hay motivo suficiente para que se me subiera el azúcar hasta el tinaco y se me borrara la idea que tenía para escribir, así que vámonos temprano que hoy es viernes y doy el tema por visto.

***

Ojalá fuera así de descarada, como esas mujeres que tienen blogs que prometen escribir cada viernes y luego se largan y no cumplen... pero no, mis queridos menos cinco abandonados lectores de siempre... una que es bien noble y no puede "desdecirse" de sus promesas y pues ni modos, aquí me tienen HOY... aprovechenme, gócenme, deléitense en mi candor porque así como están las cosas, no sabemos si mañana podremos siquiera prender un cerillo, ya no digamos la computadora.
Pues qué les cuento desde la última aventura de la que tuvieron conocimiento... resulta que para la Marmota fue más fácil vender mi nave que pagar la verificación (decisiones que toman los maridos, ya saben) y ¡sanseacabó! no más esconderme ni huir de la policía. Una medida muy eficiente pues me ha quitado un gran peso de encima... también me quitó la manera para moverme con un niño mayor, una bebé muy gordita y una mascota que sale poquito pero que también pide su paseíto de vez en cuando (parece que lo suyo es vomitar en vestiduras de piel y no en los ridículos sillones morados de mi sala), así que los días siguientes todo fue diversión y calor de hogar a raudales... ¿el lado B de la situación? Niños berreando de aburrimiento, una mamá peleando con absolutamente todos los taxistas del sitio y una mascota neurótica que escogió la actitud pasivo-agresiva de vomitar en mis tenis. Todo un poema, lo se. 
Con ese panorama y con las vacaciones a punto de terminar es que nos encontramos por estos rumbos, arrastrando unas ganas enooooormes de entrar a la escuela... que digo enooooormes, mega colosaaaaaales ¡carambas!. Damos de brincos porque ya empiecen las clases, qué bonito, qué agradable: Hola señora histérica con tubos, hola señor lentito y pazguato, hola niños corriendo cual caballos desbocados por las escaleras... que hermoso.
¿Soy yo o es que el verano terminó siquiera antes de comenzar?
Seguramente mi amargura veraniega se debe a que me resisto a creer que las vacaciones pasaron sin pena ni gloria para mi. A que finalmente llegó el momento en el que mi vida (o sea, MI vida) pasó de "awww, vacaciones de verano: fiestas, ligue, margaritas, alberca, besitos y mi bronceado perfecto" a "mamá: leche; mamá: llévame al fut; Gato: mis verduras; mmmma-mmmmá: dzúu guiiiiiii guuuuu".
Y no fue fácil ver las postales de toooodos ustedes en la playa, embarrándome en la cara su felicidad veraniega, ¿ehhhh?.
Jajaja, es cierto: a este verano le faltó irresponsabilidad, tontez, relajación... bueno, bueno...si tomamos en cuenta el incidente con la poli seguramente tuve eso y más pero, hablando en términos de vacaciones, supongo que el corralón no cuenta como lugar de veraneo.
Pienso que me he vuelto a dejar llevar por la corriente sin oponer mucha resistencia y ahora me quejo por que mi espíritu está un tanto "fofo" y lo resiento.
Muchas veces una cae en las mismas trampas con las que pretendemos engañarnos a nosotros mismos, sin querer escuchar lo que nuestro corazón grita con tesón. Personalmente soy desesperada (y desesperante, lo se u.u) y de repente quisiera correr -¡volar!- hacia la siguiente etapa de mi vida sin detenerme a pensar que estoy en el lugar indicado, que estos momentos con mis hijos todavía pequeños no van a regresar y que si mis raíces de repente se rebelan a hundirse más y más en la tierra, debo darles paz y esperanza de que ello me volverá una persona más fuerte.
Hoy es el verano, tal vez en otra ocasión será una pérdida diferente... la lección a aprender siempre es vivir y disfrutar con cada poro de tu ser el momento presente.
Aunque ese momento tenga un sabor agridulce a derrota, aunque la perspectiva sea escribir al lado de niños pegajosos y aburridos de los mimos sofocantes de su madre, aunque la vista sea una enorme pila de trastos sucios en la cocina...
Soy afortunada.
Feliz Viernes, queriditos... sigan chapoteando en su alberquita, mis niños, que algún día también se les acabará el verano... jajaja, nocierto manitos.

viernes, 31 de julio de 2015

YO, YO, YO ME LE PELÉ A LA POLI ... (y no estoy nada orgullosa de eso)

Me orillaron a la orilla unos policías de la Secretaría de Seguridad Pública en plena colonia "nais".
No fue NADA agradable ser voceada por su altoparlante, hacer la maniobra de estacionarse en la -msí- orilla, bajar los vidrios (polarizados, muy mal yo) y pensar "¡bueno, y ahora qué ching*dos hice!". Las autoculpas, ya saben...
Mientras el policia Nachito se presentaba, pedía ver mis papeles (ay jóven, ¿de qué papeles me habla?) y se acomodaba sabrosamente sobre mi puerta mientras metía media humanidad por la ventana (¡nooo, tacos con cebolla no!), vi por el retrovisor la cara de shock de mi muy amado hijo Mateo... si había regresado bronceadito de su campamento, en esos momentos estaba blanco.
Con tranquilidad y torpeza me identifiqué, repasé mentalmente mis clases de Derecho Penal (¿por qué cuando alguien está en problemas recuerda lo menos útil?) y simplemente dejé que el poli cacareara...
Que si la verificación del segundo semestre, que dónde está la calcomanía, que por qué traía aún los sellos del corralón, que un coche es una responsabilidad...etc, etc, etc. 
Sí, don Poli, tiene usted TOOOODA la razón, una no debe dejar de checar esas cosas en su lista de "Por hacer". Sí, don Poli Nacho, usted se ve que es a todas luces un hombre responsable, nada más dígale a su compañero que se aleje con su rifle a otro lado, que aquí me está espantando al niño...
Y bueno, como mujer valiente que soy le dije que órale, que llamara a la grúa porque en ese momento me iba a bajar de mi carro y yo personalmente lo iba a enganchar para que lo arrastraran -again- al corralón. Que al fin y al cabo me falta que me roben la salpicadera derecha y así por fin pueda estar pareja y estética mi nave, por que: ¡qué son esas cosas de nada más robarse una de ellas!
Don Poli Nacho nomás no se activaba, me repetía que cómo nos íbamos a arreglar. Pero a arreglar de qué o qué; ¡ni que nos estuvieramos pinchis poniendo de acuerdo para ir a un baile, carajos!
Para esto, el Matius ya lloraba francamente a lágrima viva (maldíta sea mi maldíta costumbre de escuchar noticias como si fuera el Discovery Channel; maldíta sea este maldíto tiempo violento en el que no estoy dispuesta a cooperar con corruptelas). Y bueno, nomás no me decía nada en concreto y la neta, la neta, si quería que le soltara unos pesitos pues le iba a tocar bailar con la más fea y no precisamente porque se fuera a topar con mi intachable calidad moral (ejem, ejem) sino que no traía ni un decente billete de a cincuenta en la cartera (pero qué tal los libritos).
O sea, que si se llevaban mi nave, ellos tendrían que darnos aventón a la casa porque ni para el taxi...
Supongo que las lágrimas y gritos desesperados de mis hijitos (porque a esas alturas Alondrita también estaba cooperando con lo suyo; más de hambre y sueño que de total comunión con su hermano, pero llanto al fin) ablandaron -o desesperaron, ¡bienvenido a mi club, hermano!- al poli, el cual amablemente me pidió que me sacara para la ching*da, que "sólo porque sus hijos están llorando y porque ya va a llegar a su casa, ¿verdad, señora?, ándele pues." Y pues si, ni bien terminó de decir "...y si la vuelven a parar, dígale que el comandante Ignacio ya la atendió"... cuando yo ya estaba en mi casa.
Ah caray, ¿en verdad dijo "la atendió"?


*   *  *

Lecturas varias: ¿tuve suerte? Tal vez.
¿Me gustó lo que me sucedió? Para nada.
¿Mis hijos me salvaron el pellejo? Definitivamente.
Conclusión: Mom fails again.

Y así voy por la vida...




viernes, 24 de julio de 2015

LIMPIEZA DE VERANO

Pues si, ni modos que ahí no haya...
Marmota no se queja de que la mayoría de lo que hay en la casa sea mío (libros, películas, ropa, pelos en la rejilla de la regadera) PERO parece que la idea de que haya libros hasta en el baño no es precisamente de su agrado. Ash, ¿quién en su sano juicio (y en su sano colon) no se lleva una lecturita al baño? 
Desde "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", pasando por "Juventud en Extasis" hasta el "Video Risa", todo es bueno para acompañar al ser humano al lugar donde se supone que debiese ir solo y ¡perdón! pero meter la Tablet para tal efecto es simplemente impensable. Solo piensen en que no está padre aventarse una película completa mientras la demás gente baila en una pata de tanto esperar su turno.
En fin, en fin... pues nada, en aras de procurar la felicidad doméstica me dispuse a desalojar -literalmete- mi ser del baño y pensando en que mi casa ya parecía nido de mapaches, me seguí con los libreros y mi escritorio... Debo confesar que ahora "entiendo" al Gobierno local y federal cuando se deciden a emprender obras de mejoramiento vial y empiezan tantito a escarbar, dejan la tierra durante meses, llegan las lluvias, todos caemos en los baches, demandamos, nos suben los impuestos para poder pagar los daños, nos dan largas para pagarnos, vuelven a subir impuestos pero ahora son para pagar las elecciones en las que nos prometen que van a mejorar nuestras vialidades y pagarnos los daños, votamos (porque no queda de otra), no arreglan un carajo y volvemos a caer en el mismo bache.
Así en mi casa, pero con libros y con la promesa de que si me compran más, entonces me desharé de algunos... (ajá).
Este gen de acumular está muy presente en mi y a pesar de que se su significado (el miedo a olvidar, a ser olvidada) a veces no puedo evitar que brote y se extienda cual verdolaga, haciendo que el popote del primer refresco que bebí con mi primer novio -formal- conviva con los boletos del primer concierto al que fui con Marmota y a la vez, con el primer diente de leche del Matius que el Ratón Pérez dejó en mi tocador... una orgía de recuerdos, cállense, ya se.
Por tal motivo y con todo el dolor tuve que ponerme seria conmigo misma y hacerme de tripas corazón para la cacería de recuerdos y su inevitable despedida; me armé de valor y saqué las ¡cajas! con cositas (souvenirs de la vida, les llamó yo) que representan ene mil momentos lindos, bellos, preciosos, etc, etc, etc, los miré por última vez y por fin les dije adiós.
Y como se que tales momentos inevitablemente están ligados a personas, en estos momentos pongo el inventario de tales efectos para que quien guste, pueda recoger su espíritu (porque los objetos están bien apertrechados en el camión de la basura de mi colonia...¡ay dios!, qué van a pensar de mi los señores de la basura!):
1.-Pedacito del disco "Aquamosh" que mi mamá me rompió en castigo por mi rebeldía adolescente.
2.-Acta de nacimiento de la tortuga que liberé en Tecolutla (Ay, "Almendrita", ojalá que sigas viva)
3.-Servilleta con el número teléfonico del guapo que me gustó en 1999
4.-Lista de útiles de kínder I, la primera lista de útiles del Matius (no se por qué carambas la guardaba)
5.- Cartas que juran amor eterno de A,B,C,D,E,F,G,H,I,J,K et al. (Sí, todavía las conservaba. Nop, no nos podemos ver para que puedan ser devueltas personalmente)
6.- Lápiz con el que una vez jugué gato con "X" mientras esperábamos el Pumabús.
7.- Boleto del metro con una dedicatoria muy amorosa de 2004
8.-CD's con música varia
9.-Peluches con nombres diversos
10.-tickets, servilletas, entradas de cine para películas que ya solo pasan por Golden.
Y mientras todo aquello se iba a la basura, me quedé pensando en lo difícil que era para mi desprenderme del pasado. Que prefería acumular en lugar de resolver el presente y meterle energía a lo verdaderamente importante. No es que aún guardara los mismos sentimientos hacia las personas con las que crecí y me desarrollé, más bien era el último recurso para aferrarme a tiempos felices, pero ¿saben? en realidad los tiempos felices solo son oasis en el largo camino que recorremos día a día, son un referente para que no desfallezca la esperanza y le demos la razón a Yuri con aquello de que "siempre vendrán tiempos mejores".
Yo sabía que en efecto, la he pasado muy bien en el pasado y que acumular tales recuerdos simplemente era por el miedo a que en el futuro no lo fuera a pasar igual de bien. Desprenderme de todos aquellos objetos solamente confirma la fe que tengo en mi presente, la maravillosa oportunidad que tengo de ser feliz y positiva con lo que a diario se me presenta y con las personas que cerca o lejos, están en mi vida.
Finalmente lo que importa es la experiencia adquirida y el compromiso de producir nuestra felicidad diariamente.
Los objetos a veces son el referente material del alcance de nuestras metas y otras veces son el testigo incómodo de nuestros fracasos o de lo que no pudo ser.

Que el Diógenes que vive dentro de cada uno se manifieste únicamente para acumular experiencias y no los haga aferrarse a lo material, porque en serio... los costales de basura son muy pesados para cargarlos toda la vida...

¡Feliz viernes, queriditos!




miércoles, 15 de julio de 2015

Viajar, Viajar: EloToño Best Day



Normalmente hablo de mi y de mi particular manera de enfrentar/dormirme/visualizar/fracasar/ en la vida, pero esta ocasión es para platicarles de mi primo Toñito, que a pesar de ser un señor de barba, casado y con hijito, sigue y seguirá siendo "Toñito" for ever and ever.

Pues resulta que Toñito  y su familia -Elo, su esposa y Toñito Jr. su hijito- son todos unos paseadores que lo mismo andan en Jojutla de Benítez que en Nueva York, así de internacionales, así de multiculturales...

Esta vez dejaron los Cancuns para irse a recorrer El Perú y nos dejan un video -padrísimo, por cierto- en el que narran sus aventuras.

Cuando lo vi, neta morí de envidia y no precisamente de la buena.

Ahora viene la parte en la que pido su apreciable ayuda para que lo vean, le den "me gusta" y entre todos, mis menos cinco lectores de siempre y yo, los mandemos muy lejos... quizá hasta Timbuctú.

Los quiero, feliz miércoles...

VIAJAR, VIAJAR...

Normalmente hablo de mi y de mi particular manera de enfrentar/dormirme/visualizar/fracasar/ en la vida, pero esta ocasión es para platicarles de mi primo Toñito, que a pesar de ser un señor de barba, casado y con hijito, sigue y seguirá siendo "Toñito" for ever and ever.
Pues resulta que Toñito  y su familia -Elo, su esposa y Toñito Jr. su hijito- son todos unos paseadores que lo mismo andan en Jojutla de Benítez que en Nueva York, así de internacionales, así de multiculturales...
Esta vez dejaron los Cancuns para irse a recorrer El Perú y nos dejan un video -padrísimo, por cierto- en el que narran sus aventuras.
Cuando lo vi, neta morí de envidia y no precisamente de la buena.
Ahora viene la parte en la que pido su apreciable ayuda para que lo vean, le den "me gusta" y entre todos, mis menos cinco lectores de siempre y yo, los mandemos muy lejos... quizá hasta Timbuctú.
Los quiero, feliz miércoles...
https://youtu.be/otb7aPf5Cus

viernes, 10 de julio de 2015

NO ES CULPA DE LA FELICIDAD

Cielos, tengo tiempo para escribir, no lo puedo creer ...oh-oh, olviden lo del tiempo: mis hijitos han tocado tierra y ya se escucha que despiertan. ¡CRAP!
Mientras comienza el ajetreo de cobertores en movimiento, piecitos corriendo y una batalla por mi atención entre un "mami, quiero avena"  y unos gu gus que seguramente han de significar "cámbiame el pañal", "dame teta", "méceme" y "déjame morder tu nariz" respectivamente, trataré de explicar cómo es que he vuelto al gimnasio (y el clamor general se une en un "¡ayyyyy, qué huevaaaaaa!")
Ok, ok, no platicaré de eso. Ya es bastante conocido que me cargo una panza horrible y que mi ánimo necesita a veces un empujón y por ello necesito ponerme en movimiento. Eso y que así puedo escuchar esas rolas que aún estando sola me daría pena escuchar ("mi chica virtual, mi chica sensual...").
Bueno, ya, ¡pongámonos serios!
Serios... seria... ser seria... "eres una niña muy seria... ¿estás enojada? ... uy, qué niña TAN seria"...
 ¡¿Qué le ha pasado a mi subconsciente que ha recordado esto?!, ¡¿quién ha despertado al monstruo?!
¡Oh!... (sollozo)
Cuando era chica, era una chica seria. O sea, seria-seria. De ese tipo de seriedad que con una mirada te pone quieto y te dice "a mi no me vengas con estupideces". Y tenía cinco años. O cuatro. No podían sacarme una sonrisa con tan solo acariciar mi mejilla y hablar con voz tipluda, no me reía fácilmente ante un cariño, una sonrisita, una pregunta amable... En serio, (osh) no recordaba nada de esto.
Si me siento a analizar mi vida (hueva mil en estos momentos en los que mis hijos lloran de hambre pues ni avena ni teta hay), podría descubrir por qué era tan seria, qué razón de ser tenía el que fuera tan hermética y en qué momento cambió aquello.
Si les preguntan a mis amigos, la mayoría diría que para nada soy así, que la sonrisa vive permanentemente en mis labios (sí, sueno a lunática pero básicamente así es) y que no hay momento alguno en el que yo actúe de manera seca y cerrada. Pero ¿saben qué?, debería.
A los treinta y cuatro años no es posible ser tan feliz, ¡bum, lo dije!
Acabo de darme cuenta lo culpable que me siento de ser tan feliz ¡bum, lo volví a decir!
Estoy pasando una etapa súper hermosa en mi vida ¡bum, again!
Y es por eso que no tengo tema esta semana, porque la desgracia vende pero la alegría apendeja y yo estoy muy alegre, ergo...
Platicaba con mi mamá una tarde de martes -entre un pozole y un café del Sanborns- que estaba viviendo un momento muy feliz de mi vida y que me daba miedo que aquello acabara, que algo llegara y empañara esa felicidad de película, que me diera cuenta que no era genuina y que tan solo era el precedente de una desgracia muy cabrona... todo eso entre chomp chomps y risas bobas por mi parte y una mirada baja y serena por parte de mi mamá. Y bueno, palabras más, palabras menos dijo: "Así es la vida, hijita, no puedes asegurar nada; solo puedes disfrutar cada momento".
¿Será que la niña seria que fui me hubiera dado aplomo para poder entender que la felicidad es y punto?
¿Fui seria por todas las circunstancias medio dolorosas de mi infancia y al liberarme de ellas al fin pude sonreir?
¿Necesito ir de nuevo al psiquiatra para que me ayude a darme cuenta que tengo permitido ser feliz?
¿Cómo dejo ir el sentimiento de culpa por tanta felicidad?
Pues son muchas preguntas y pocas respuestas en concreto. Por lo pronto lo único que se me ocurre para matizar tanta incoherencia (con el panorma actual) es una canción de Silvio Rodríguez y que de alguna manera da paz al sentimiento de culpa por ser feliz "Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad..."

""Mamáaaaaaa...!"

¡Ok, ahí voy! (se esconde la felicidad por un momento)

viernes, 3 de julio de 2015

SOLO PALABRAS.

Una semana se iba a ver reducida a tres días en la vida y de repente, se juntó otra semana de manera tan grosera, como cuando lavas ropa negra y sorpresivamente al día siguiente vuelves a tener un tambache de ropa negra de nuevo, pero esta vez de mugre. No se, no me siento con ganas de explicarles esta metáfora de lavandería...
Es absurdamente extraño esto del tiempo, pero -bostezo- siempre es lo mismo conmigo y este espacio. Así que...don't.
El viernes pasado recreé mi pupila viendo "Steel Alice"...oh, perdón: "Still Alice" y fue una verdadera -pausa dramática- ¡epifanía!. Pero sinceramente lo fue hace una semana, estuve traumada como por cinco minutos con la idea de perder mis mejores atributos (y no me refiero a las chichis de canica que se me están haciendo gracias a la lactancia) sino a mis queridas memorias, recuerdos, conocimientos...al intelecto, pues.
Fue una cosa de sudor frío, básicamente. La sola idea de 1.- ser genial sin haber muerto en el intento pone la carne de gallina a cualquiera, pero el hecho de ser genial sólo en tu imaginación y que luego esa idea se borre de tu cabeza al parejo que se borran tus recuerdos, tu realidad...es como para chiflar y gritar "¡esquina, bajan!". Seriamente.
Amaneció, no escribí nada por congelarme ante el terror de que todo hubiese sido un sueño (y como no lo fue, pues simplemente me dediqué a ser mamá y a colgar la ropa en ganchos) y el sábado tuve la necesidad de sentirme intelectual, así que me amarré el rebozo y me lancé desde una despeñadero para caer en la sala número 1 del MUAC  donde dejé constancia de mi apoyo a la lactancia materna, a la ferberización, al libre albedrío y a alentar el progreso creativo del Matius que no dejaba de pegar estampitas en su mapa. Muy intelectual, lo se.
La muestra de Vicente Rojo hubiera sido un suculento bocado si hasta ese recinto de los dioses no hubiera llegado una noticia de nuestro más siniestro presente. Las cosas no funcionan tan bien en la constelación familiar pero... sinceramente eso ya me importa un carajo.
Marmota y yo apechugamos y disfrutamos de nuevo como novios los entusiastas intentos de nuestros hijos por evitar sustraernos de nuestra realidad con demandas de chicharrones, raspados y un filete de venado que el "Azul y Oro" prometía bastante bueno. Orita no, jóven, que solo vamos de paso (¿y quien no, dulzura?)
La idea de que esos momentos, hasta ese tiempo vividos, fueran a desaparecer seguía siendo una real posibilidad para mi. Mientras nos dirigíamos al cine me estaba imaginando entrando a una habitación llena de gente extraña y por supuesto desconocida y yo sonriendo estúpidamente, sin tener idea de nada... ay cielos, ¿no pudimos escoger mejor película que "Intensa Mente"? Marido, ¿qué no estás viendo la confusión pintada en mi cara? ¿acaso no luzco como toda una existencialista (con boina francesa y toda la cosa) mirando un punto fijo y pensando en que esta realidad es solo un espe...ok, sí, mis "Nachos" con todo y un Icee sabor uva/manzana...yupi, ya va a empezar...
Y todo este jaleo no es más que una cortina de humo para ocultar lo que en realidad me aterra en un plano más personal, más egoísta: la tal Alice comienza olvidando palabras. Palabras. ¡PALABRAS!... dios, las palabras son tan hermosas, tan parte de mi, tan yo, que la simple idea de perderlas, olvidarlas, no encontrarles un acomodo o una manera de moldearlas (como cuando juego con la play doh y desespero a Mateo con mis figuras sin sentido. Nunca un pene, obviamente) es muy sobrecogedora.
Yo se mis limitantes (o creo conocerlos) y no podría pretender siquiera que si llegara a olvidar palabras (mis palabras) el mundo sufriría una pérdida inconmesurable, pero a veces siento que si sigo colgando ropa o llevando mentalmente la cuenta de cuántas horas me faltan para que mis hijos duerman y entonces pueda venir a acariciar lentamente las sílabas, las yuxtaposiciones o las grafías, terminaré por volverme loca y mandar todo al diablo.
Ok... creo que a Alguien lo vino a visitar Alguien.
Muchas veces pasamos por alto las señales que nuestro inconsciente va dejando por ahí como miguitas de pan para que encontremos el camino de vuelta a nuestros anhelos o sueños. Si somos miopes, seguramente nos internaremos más y más en ese bosque de las cosas que no pedimos pero que ya no podemos eludir (como esa bendita hipoteca que...bueno) y si nos ponemos abusados terminaremos de vuelta al camino que nos trazamos y que sin querer (o por culpa del Alzheimer selectivo) olvidamos. 
Yo pienso que me hace falta dejar de comerme el pan y poner atención al camino. 
Por el bien de mis palabras y el mío. Y -of course-, el de ustedes, queridos menos cinco intensos lectores de siempre...

***

(¿Se aventó todo este rollo para justificar el hecho de no escribir la semana pasada? ¡Qué descaro!)


viernes, 19 de junio de 2015

Del "Luke: Soy tu padre..." al "Dile a tu mamá...que yo la quiero": issues paternos.

¡Buenos días, ojitos (de vidrio) y pestañitas (postizas)!
El día de hoy comienza temprano con una cálida y húmeda bola de pelo de la Peluss esperando ser pisada por mis ingenuos y adormilados pies descalzos (quisiera saber qué piensa Peluss al respecto) y un Matius híper activo que inexplicablemente se levanta temprano, justo hoy que no pienso llevarlo a la escuela. Exácto, hoy es el festival del día del Padre y precisamente el suyo se encuentra de viaje. Así que obedeciendo a toda lógica aristotélica, el hijo se queda en casa "pa no sufrir" la ausencia paterna mientras medio colegio se desgañita cantando "Hoy tengo que decirte, papá". Lo se, Mom rocks, right?
¡¿Qué onda con los asuntos paternos?! 
Mientras medio mundo se vuelca para reverenciar a las mamis en su día, la otra mitad se encuentra dispuesta a ignorar el día del Padre pues parece que todos tenemos una onda no resuelta con nuestros papás. Esta idea se me hace un tanto radical pero las estadísticas de banqueta no ayudan mucho *carita triste. Dichas encuestas afirman que el 87% piensa que su papá es un ser de otro planeta y el 13% restante afirma no haberlo conocido. 
Y bueno, no puedo hablar por los papás del mundo pero sí de los de mi generación y en especial del mío, mi amado Netzita, que tampoco me la puso fácil pero que con astucia (de mi parte) y un poco de terapia he podido recontextualizar mi relación con él, afirmando que mi papá es de otro planeta pero que su amor es incuestionable.
Los papás de mi generación son producto del priísmo más recalcitrante, del voto duro, de la defensa cánida del peso y de la bonanza aparente que trajo el salinismo. Tales padres sentían que el triunfo en la vida era tener su televisión a colores y su videocasetera Beta, un Topaz GLX y tener a sus hijos inscritos en colegios "de paga" para que aprendieran inglés y fueran "alguien" en la vida, no como ellos que casi casi tuvieron que hacerse a mano.
Los viernes por la tarde jugaban al dominó y llegaban a casa al sábado siguiente, mientras los hijos veían caricaturas comiendo cereal frente a la tele y la madre los esperaba histérica, con el rodillo en una mano y los tubos en la cabeza.
Escuchaban en secreto los cassetes con los chistes de Polo Polo (¡Páseme el volúmen III, compadre!) y se consumían junto a sus cajetillas de cigarros mientras Gonzálo Farfán intentaba meter goles para el América.
Si bien nos iba, el domingo nos llevaban a Chapultepec y ello dependía de qué tan bien nos hubiéramos portado con nuestra mamá en la semana, cabr...estos, hijos de la ching... En fin.
¡Eran bien cotorros, la neta!
"Paternidad" significaba para ellos el tener un aceptable nivel económico para sus crías y que mamá se ocupara del resto. Era un "No molesten a su padre que viene cansado de tanto trabajar" mientras la infancia discurría entre juegos de pelota y vidrios rotos, peleas con los vecinos y fiestas improvisadas con sanduichitos de jalea.
Pero en ese esquema no se ajustaba mi papá...
Para empezar, como bien lo saben, mis papás se casaron muy jóvenes y es obvio que a los 19 años (ni a ninguna edad) se está listo para ser padre. Así que con toda la euforia juvenil pero con las responsabilidades de una decisión "adulta", se embarcó junto a Evita en la aventura de sus vidas, remando en cajeta pero con la intención de darle a su nenita lo mejor de ellos.
De día trabajaba en la cocina de la Central Camionera de Taxqueña, por la tarde se iba a la en ese entonces ENEP Aragón a darle al Ius Abutendi. Por las noches llegaba a calmar mi inexplicable llanto, meciéndome en sus brazos hasta conseguir que me quedara dormida y así empezar de nuevo. *Pausa para enjugar una lagrimita traicionera.
Y bueno, como en toda historia hay partes oscuras pero la terapia las ha ido matizando poco a poco, así que sólo les diré que en mi infancia tuve momentos muy felices con mi amado padre: me construyó un columpio, me llevaba a Chapultepec (en eso sí coincidía con la mayoría de padres de aquella época), jugaba conmigo al beisbol, me hacía "teatro" con mis muñecas *otra lagrimita traicionera* y sobre todas las cosas siempre me hizo sentir lo importante que era (soy) para él.
Tal vez he cuestionado sus métodos o sus procederes, pero procuro que los momentos luminosos sobresalgan por encima de todo aquello que pudiera empañar la buena imágen que tengo de él. Nadie es perfecto, nadie puede dar lo que no tiene y aún así, se que él ha hecho todo lo posible para darme lo mejor de si...
Un día en el que Marmota y yo esperábamos a que el Matius terminara su actividad con los scouts, me percaté que él y mi papá no se parecen en nada. Aparentemente había escogido a alguien que fuera lo opuesto a mi papá contraviniendo la teoría de que toda mujer escoge como pareja a alguien parecido a su padre. Tal  cosa me causó curiosidad pero analizándolo fríamente me di cuenta que nop, ellos tienen algo en común y -sin que escuchen los violines, vean caer corazones o se salga la miel por la pantalla- ello es que ambos me aman tal y como soy... ¿O qué pensaban... que iba a decir que a ambos les gusta el chupe?...
Se que estos asuntos paternales seguirán y se perpetuarán hasta que alguien decida romper los patrones; por mi parte estoy satisfecha con el hombre que escogí como padre de mis hijos con todo y que en momentos cruciales se encuentre ausente; se que sus ausencias no están cargadas de malas intenciones y las mismas me han permitido demostrar mi propia fortaleza...
Sip, esa también ha sido una enseñanza de mi papá...
FELIZ DIA DEL PADRE, QUERIDOS MENOS CINCO PATERNALES LECTORES DE SIEMPRE...!
P.D. Luke, pudo ser peor.

viernes, 12 de junio de 2015

Mi mamá.

Mi mamá es una mujer sorprendente.
Me dio la vida cuando tenía 19 años y desde el primer momento en sus brazos me sentí a salvo.
Me enseñó a ser feliz con lo que tenía y vivía en el momento. A su lado nunca sentí anormal el hecho de vivir con mi abuela paterna -aunque ello no fuera de su total agrado- y no tener todas las cosas que luego descubrí "eran comunes". Mi mamá me llevaba a sus clases en la Universidad y luego me dejaba corretear en Chapultepec bajo los árboles. Ahora se que su vida conmigo no fue fácil (sin carro, sin laptops, sin internet, sin dinero extra para caprichos del momento) y aún así me dio todo lo que tenia: su tiempo, dedicación, energía... De todo lo cotidiano que había, ella lo volvió una aventura.
Siempre ha querido más de la vida para mi y mi hermano, el Doctor Mitocondria; para ello se esforzó en trabajar y ser mamá de tiempo completo. No solo nos enseñó a trabajar por el dinero sino por pasión: para ella el Derecho es una necesidad orgánica tanto como respirar. "¿Tu mami es abogada?" eran preguntas que siempre me enorgullecía contestar (ahora no tanto porquen son el preámbulo para asesorias payless). Nunca faltó a ningún festival escolar mío o de mi hermano, nos transmitió su vena científica y librepensadora, nos llevó de viaje, nos llevó a museos, nos enseñó a leer con criticismo y aguante, nos dio lo mejor de ella... 
Luego le crecimos y pues ni modo, vinieron los descalabros y sinsabores de sus ingratos y malagradecidos hijos. 
Ella en lugar de victimizarse y preguntarnos "¿En qué les fallé?" ha preferido ser más lista y soltarnos dos que tres madrazos metafóricos (y también literales, ¿por qué no?, dejaría de ser una Salazar...), pero ni por ello hemos sentido que su amor ha cesado. Es súper generosa, la verdad .
Ahora que ya no vivo con ella, creí que la vería tejiendo chambritas o haciéndose pato en su casa, (que no lea esto último porque seguro me va a madrear -metafórica y literalmente- hablando) pero nop, la verdad es que sigue siendo una abeja afanosa, litigando y dando sus clases de Maestría en Derecho. ¡Así de fregona es ella!
Como mamá pienso que ha hecho una tarea excelente: no solo nos dio una familia, casa, comida, una carrera universitaria para mi y para el Doctor Mitocondria, nos ha dado su ejemplo y obvio, cuando sea grande yo también quiero ser como ella (sin las clases, porque la neta, yo no les tengo paciencia a "los jóvenes").
En fin, que esta semana estuvimos de manteles largos celebrándole sus 50 y tantos años y si ahorita me leen desde la comodidad de su laptop (or any gadget) sépanse que todo es gracias a esa Evita hermosa que me alentó desde chiquita a escribir, primero cuentos y fabulitas, posteriormente azotes adolescentes y espero que alguna vez un libro. No pierde la fe en mi o en mi hermano. No pierde la fe ni en la humanidad.
Si hubiera más gente como ella seguramente yo tampoco lo haría... pero no soy lo suficientemente buena como ella.
Ojalá algún día lo sea...
Feliz cumpleaños, mamáaaaaaaa!!!

P.D. (Sí papá, tú también vas a tener tu reseña...)

viernes, 5 de junio de 2015

CRÓNICAS GATUNAS VOL. I

No tengo la menor idea de qué hora será; supongo que es una de esas tantas horas "inadecuadas" (como las llama "Ella"), en la que se me ocurre pedir mi alimento. ¿Qué quieren que haga?, no puedo abrir la bolsa yo solo... esperen... ¿les ha dicho ya que soy un "él" y no una "ella"? Oh si, su obsesión por tener una "ella"... jajaja... disculpen el atrevimiento pero ¡es tan gracioso!. Así es, soy un "él", con todo en su lugar. Cuando lo descubrió, se puso muy triste pero su histeria pudo más y aquí me tienen, padeciendo pacientemente a que me nombre "La...". En fin, mientras sirva de comer...
Me manifiesto vehementemente para hacerme notar, es un sonido largo y profundo, no me cuestiono de donde sale, simplemente sucede y yo soy feliz con el resultado: se para rápidamente, furiosa y desvelada a hacer lo que mejor se le da, darme de comer y si tengo suerte, quizá consiga que me haga un cariño. Ya no lo hace tan a menudo, no desde que llegó esa otra "Ella". Ahora entiendo al niño, sí, la pasábamos mejor antes. Tenía tiempo para nosotros, tenía tiempo para mi.
Aún así, se que no está dispuesta a abrir la puerta para dejarme ir, se que me ama y se que me necesita, ¡bien!; a pesar de ser una casa un tanto incómoda (¡no te subas a la mesa!, ¡no te subas a los sillones!, ¡bájate de la cuna!, ¡deja de rascar las sillas!) podría decirse que la paso bien. Poco trabajo, buena comida y aún así me doy el lujo de hacerme ovillo en la sala, dejando parte de mi en sus "hermoooosoooos" sillones púrpura. Ya lo había dicho "El Otro", que no escogiera un color tan complicado porque mis pelos se notarían más, ¿y qué hizo "Ella"? Su santísima gana, como siempre... en eso nos parecemos... quizá por eso nos llevamos tan bien (¿TAN?)
"El Otro" no me cae ni bien ni mal, la cosa es con "Ella"... "El Otro" de vez en cuando está de mi lado y a ratos parece que se exaspera ante mi estulticia. Oye, yo tampoco entiendo qué sucede cuando a "Ella" le da por azotar trastes, cosas, libros... yo no provoqué eso, ¿cierto?. Si "El Otro" me dejara a cargo de "Ella", le enseñaría cómo tratarla para obtener exáctamente lo que se quiere: el secreto es dejarla pensar que "Ella" tiene el control, la que decide cuando te quedas y cuando te vas, la que dicta cuando quiere mimos y cuando debes alejarte lo suficiente para dejarla con sus pensamientos. Lo dije, en eso nos parecemos... 
Si "El Otro" lo entendiera, a lo mejor "Ella" no azotaría tan seguido trastes, cosas y libros y no se percibiría tanto la atmósfera chillona y pegajosa que últimamente se respira. Le daré un recordatorio de tales reflexiones cuando duerma y le caiga encima "por sorpesa"... jajaja... es imposible no reírse cuando le doy recordatorios de este tipo: en medio de la noche, cuando más profundo se encuentra dormido y yo simplemente le caigo encima "sin querer queriendo". Soy muy buenito.
Bah, esto se está poniendo denso y yo no persigo la gloria eterna, simplemente quiero volver a su regazo, como antes, cuando se tumbaba a leer un libro o ver películas raras de gente rara hablando en un idioma raro. Recuerdo que en esa época hasta me llamaba para que me aupara en su panza y desde esa envidiable altura les recordaba a "Todos" quién es el que mandaba. 
Pero, como cantó alguna vez Luis Miguel, "Ya nunca más"...
No importa, soy paciente, tengo tiempo de sobra (tengo siete vidas)... se que cuando la otra "Ella" crezca un poco más podré ponerla de mi lado. Se cómo hacerlo, soy adorable. Ninguna se me resiste y entonces "Ella" volverá a mirarme con esos ojos hambrientos de ronroneos y al tiempo que me acaricie el lomo me dirá: ¿ERES MI GATITA BEBÉ?, ¿ERES MI GATA PELUSS?...
Y yo, magnánimo como soy, le concederé el placer de sentir que le pertenezco, que estoy allí para ella... y todo volverá a ser como antes.
Sí, con todo y su histérica manera de pensar que soy una "ella" y no un "él".
¿Y qué importa? El amor no siempre es perfecto.
Feliz viernes, menos cinco gatunos lectores -de "Ella"- de siempre...

viernes, 29 de mayo de 2015

DE PHOCOENIDAES Y OTRAS MINUCIAS...

Mientras pienso en cómo decirles que Querétaro se ha librado (¡una vez más!) de contarme entre sus habitantes (lo se, lo se... algo tiene ésta bella ciudad, éste bello estado para que yo no viva allí ni por error), ando medio viendo/escuchando un videíto con un tal Kanye West, una tal Rihanna y un tal Pol Macarny... ¡¿Qué?! O sea, ya en serio, ¿se necesita tanto el varo, la publicidat, la fama como para llegar a tales extremos?. Cielos... ¿Qué dicen? ¿Que la canción tiene más de medio año y que por favor deje de andar mostrando indignación tardía que sólo demuestra mi total desconexión  con el mundo de "la moda, la novedá"? (pausa dramática para confesar que escribí en un principio "desconección"... dios santo, ¡sólo tomen mi dinero y déjenme la dignidad!)
Pues sí, como les iba diciendo: que siempre ya no, olvídenlo (tengo muchas ganas de escribir cierto juego de palabras que vienen muy al caso con "olvídenlo" y cierto muchacho queretano, pero yo creo que lo dejaré así por ahora), táchenlo del calendario, bórrenlo de sus mentes y sobre todo, recuperen el aliento porque la pandilla Marmota se queda -repito- se queda en donde está. Aplausos para Marmota que nos hace ver como unos supinos imbéciles con nuestros respectivos conocidos pero pues así es esto de las gelatinas, unas cuajan y otras no y éstas definitivamente no cuajaron (oigan, esperen: ¿ya vieron el video donde Noel Gallagher obsequia su abrigo, muy caballeroso él, a una pobre mujer que tirita de frío a causa de su pequeña sobredosis? Buenísim... ok, prosigo).
Digo, Querétaro es una ciudad muy bonita, como señora bonita (omito el " y ociosa" porque amo mi yugular tal y como está) que no alza la voz porque no lo necesita, que no pelea en el súper por el último trozo de chambarete porque sería perder la compostura y ¡pos no!. Tal belleza no merece ser mancillada con la llegada de una calamidad como yo, carambas, si con lo que les pasó ayer en el Estadio de Santos ya tienen para andarse lamentando y yo todavía pretendo llegar como si fuera las diez plagas de Egipto juntas, corregidas y aumentadas, con toda mi idiosincracia mexicocitadina, con mis carcajadotas, mis miradas nada discretas y mi ya clásico "¡Muévete, pinc&%$# estorbo!" que sería expresado por avenidas tan hermosas como el Boulevard Bernardo Quintana o la muy querida Constituyentes, ¿qué acaso no pensaba lo que hacía?, ¿qué acaso no veía, maldita fue mi inconsciencia?
¡Ay, de veras conmigo! (oigan de nuevo:  ¿qué onda con "Time to pretend" de MGMT? ¿Soy yo o es que he llegado medio siglo tarde a la música moderna? Ok ya, cierro paréntesis)
Bueno, básicamente eso es todo lo que les quería externar, ya pueden continuar con sus vidas hasta este punto en suspenso, perdónenme por haberles quitado valiosos minutos de su vida y unas considerables unidades de oxígeno producto de haber contenido la respiración al leer éstas líneas. Debo añadir que fue mi mamá la que prácticamente me obligó a escribir esta especie de "comunicado oficial" (cuando lean "comunicado oficial" imagínenme haciendo "conejitos" con los dedos índice y medio. Cuando lean "conejitos", también) porque se muere de la vergüenza de tener una hija tan rajona, tan sacona con sus decisiones y a mi me dan ganas de decirle que no fui yo, que yo si tenía muchas ganas, mucha enjundia para comenzar una vida diferente pero yo me imagino que no me creerá nada, tal como cuando le decía que sí estaba estudiando en casa de mi amiga Carmen y ¡pus cual!, si andábamos dándole vuelo a la hilacha en sepa dios donde...(¡ups!)
¡Y ya! Ya estuvo bueno de andarle haciendo caso a mi mamá, total, a mi me enseñaron otras cosas en la escuela y una de ellas es el no andar dando explicaciones. Así que fin.

***
(Tres tazas de café (descafeinado) después)

¿Sabían ustedes que las marsopas son una especie de delfín aunque más pequeño y que técnicamente en latín "marsopa" significa cerdo de mar? Bueno, "técnicamente" no. "Latínamente", si.





domingo, 17 de mayo de 2015

LA PIEZA FALTANTE

Hace cosa de un mes, salí debajo de mi piedra para ir "de tiendas", como se decía en la muy próspera década de los 90. Iba consciente de dos cosas: mi cuerpo no estaba en su mejor momento y el hecho de compartir la salida con las marmotas no iba a ser precisamente halagadora: un esposo ansioso por verme embutida en cada modelito recién llegado de Colombia (gracias, Studio F, por deformar la visión de la moda) y en los que obviamente no quepo; un niño con una clara propensión a aburrirse en cuanta tienda fuera a ser arrastrado y una bebé que no me permitiría olvidar que antes de mi, está su hora de siesta y de "titi".
Pus bueno, a ver en qué carambas terminaba aquello...
En cuanto llegamos a Perisur mi cabeza comenzó a punzar: en cada parada que realizamos hubimos de toparnos con hermosas mujeres altas, delgadas, cabello planchado y liso cual baba de nopal, maquillaje adecuado, ropa ceñida, lindos tacones y un aironazo que provocaban con sus súper mega pestañas postizas tipo Ambar Ramos. Todo un sueño. Yo, claro, iba con mis "mommy pants" a falta de entrar en otra cosa, huaraches y el pecho cruzado cual "adelita", con el rebozo elástico que me regaló Axelita; pelo amarrado en indefinido molote y cero maquillaje porque no me dio tiempo ni de pasarme el lipstick.
¡Aquello era un complot contra mi! ¿Cómo era posible que en el día que paseaba con mi familia (y en el que parecía una homeless) me tuviera que encontrar con todo aquello que no era? ¿Acaso era un castigo por ser tan vanidosa en mi juventud que ahora tenía que pagarlo con sangre? ¿Era necesario que MI marido estuviera volteando como búho exorcizado ante el desfile de aquellas bellezas?
*Espacio para tomar aire...
No, no, no y no. Nada de conspiraciones universales ni cosas chuecas, estaba viviendo en carne propia el fenómeno psicológico llamado "La pieza faltante" (The missing tile) o lo que es lo mismo "andas viendo en otros lo que crees que te falta a ti".
Según la teoría (y el documental que vi en Yutub) la gente se concentra en notar sus carencias en lugar de vivir plenamente con lo que cuenta. Un calvo añora el pelo de la gente que lo rodea en lugar de ser feliz por el simple hecho de estar vivo. Así que lo que mi muy retorcida mente notaba era la guapura/frescura/hermosura de las muchachas y aún más, lo que me ofendía en gran medida era el hecho de sentir que yo ya no estaba guapa ni atractiva; al menos no después de haber hecho aparecer mágicamente un bebé y sus subsecuentes cuatro primeros meses. Era para morirse de rabia...
No les voy a mentir, no pude concentrarme en mis cualidades ese día, ni siquiera pude pensar en esa posibilidad; me quedé apabullada por el sentimiento de "soy menos" y yo creo que estuvo bastante intenso pues mis chicos mejor me llevaron a la librería "El Péndulo" para que se me pasara el berrinche y ya no pensara en mi apariencia física. ¿Que si funcionó? Un poco, a medias. El hecho de que en mi reciclaje mensual de bolsas aparezcan más aquellas que son de cierta librería amarilla con nombre de libertador hindú puede darles una idea de qué es lo que me preocupa más por cultivar... si yo ya lo se, no puedo ser una belleza ultra producida, nunca lo he sido en su totalidad porque nunca me ha interesado, tonces ¿a qué venía tanto drama aquel día en el centro comercial? Pos sabe... pero una cosa si es segura: por si las dudas, la Marmota me regaló un certificado de regalo para arreglarme el pelo y las uñas y las cejar y bla, para probar si aquello es lo que necesito.
Yo creo que pensó: "¡Ay San Conejo de las Conchas, ayúdame! ¡¿Qué haré con esta mujer?!...
Por lo pronto, Marmota, dejar de voltear según tú "discretamente" a ver a las modelos colombianas de Studio F...



domingo, 10 de mayo de 2015

BLOODY MOTHER'S DAY (O "Ps si ya saben cómo soy, pa qué me invitan")

"A veces se necesita perderse para encontrarse"... 
Sí, he perdido muchas cosas en el camino. Y de todas he renegado porque soy acumuladora y me encanta guardar y atesorar. Aún lloro por haber perdido mi mochila en la prepa ¡y miren! ya van veinte años de aquel suceso...
 Yo estaba muy obsesionada con un chico llamado Pato, que meses atrás habíame pedido que fuera su  novia con todas las de la ley, pero noooooo, ¿para qué hacerme su chava si yo tenía novio? El punto es que cuando me di cuenta, zas, el Pato ya andaba tras los huesos de muchas más (así de cotizadito estaba el mentado plumífero). Tonces, como buena acumuleitor, que me obsesiono. Nunca las canciones del "Jagged little pill" me sonaron tan amargas, ni las poesías de Octavio Paz tan saladas, la verdad es que dolía "haberlo perdido" y nada se podía hacer por "recuperarlo". En una de esas, le escribí sentida carta cuyo contenido seguro ahora me haría enrojecer de vergüenza, pero para mis dieciséis años, la neta estaba muy intensa. Total, que me armo de valor y me lanzo a entregarle la misiva al Pato, dejando encargada mi mochila con Mejor Amiga, la cual estaba echando novio de lo lindo, ¡puaj!. Más tardé en generar pena ajena con mis líneas que en percatarme que mi mochila había sido sustraída ilegalmente con todo su valiosísimo contenido (¡no manchen, si traía TODOS mis cosméticos y mis cuadernos estaban nuevos!) De esa pérdida nunca me recuperé porque las consecuencias fueron fatales pero esa es otra historia. Por cierto, ahí estaba el librito del CD de " Jagged..." y lo peor es que no era mío sino de mi amiga Giselle (quien hoy cumple años: felicidades nena y perdón por nunca devolverte ese boocklet).

¿Qué aprendí o qué encontré con aquella pérdida? Por supuesto, no fue mi dignidad ni mis cosas, aunque si fue una lección dura de asimilar. No lo sabía en ese momento pero años después recordaría esa anécdota para venir a rellenar este escrito que parece seguir sin tener pies ni cabeza y yo sólo quiero seguir tecleando para tratar de encontrar una buena idea con qué festejar el diez de mayo lo dijé o lo pensé ¿por qué se trabó la tecla de la coma? maldita sea no puede ser...

Quiero decirles, queridos menos cinco maternales lectores de siempre, que he tratado de terminar de escribir ésta entrada desde la mañana; ha sido una dura lucha la que han sostenido los "debiera ser así" contra mis "pues es lo que hay" y según la tarjeta Lamazón, van ganando los segundos... ¿será que sólo yo sufro la maternidad de esta manera? ¿estaré escondiéndome detrás de ella para no enfrentar las pérdidas?
¿habrá alguien a quien todo le salga bien?
Siempre comento que escribo para explicarme las cosas, para sacarlas de mi ser y poder observarlas a cierta distancia, lo suficientemente lejos para que no me hagan daño. No puedo escribir "ser mamá me hace daño" porque me da miedo enfrentar la ceja arqueada de más de un individuo ni tampoco puedo decir "ser madre es un día de primavera", porque el mismo individuo sabría que estoy mintiendo. Es un juego que nunca se puede ganar, luego entonces, perdemos... Punto para las pérdidas (que no las perdidas...)
Hoy precisamente salí a orearme y a dejar que me obsequiaran aquellos que son la razón por la que se supone debo festejar el diez de mayo y yo sabía que aquello terminaría mal. Lo se porque cada año con cada fecha en la que soy protagonista hago exáctamente lo mismo: lo arruino completamente.
Me pone de malas salir a "escoger mi regalo", soy exageradamente egoísta y caprichosa, soy un mounstro con chapitas y lipstick que se trepa al coche y empieza a soltar humo y truenos a diestra y siniestra.
No quiero evitarlo, se que puedo hacerlo pero entonces no se cumpliría la profesía de que soy la peor madre del mundo; nunca he estado preparada para el éxito, no importa cuántos malditos cursos de autoestima haya tomado ¿por qué iba a ser diferente al convertirme en madre?
Una es lo que es y así va soltando su encanto o su veneno, a veces con resultados buenos y otras veces con un raspón y una curita en el corazón. No es diferente por el simple hecho de ser mamá, aquello no es un escudo que te blinde contra los putazos del amor. Al contrario, te vuelve vulnerable y débil porque con cada sonrisa luminosa, con cada marco hecho de sopa y un "Mamita, eres la mejor" te vas fragmentando en millones de partículas que no encontrarán unión ni descanso hasta que no estés tres metros bajo tierra.
Y sí, lo eché a perder. Tal vez no tengo la madera de madre de Sarita García o de Marga López. Tal vez mi madera es de las suavecitas y ardorosas que al primer chispazo se consumen... no se, solamente estoy especulando o tratando de malabarear las palabras para que no se note que me domina el miedo por no ser perfecta y entonces no poder ser eficiente, qué boludez ¿no?
 Y heme aquí, lamiéndome las heridas por haber sido una momster el día en el que se supone debí desplegar el halo angelical que la sociedad ha endilgado a las mamás.
Cielos, el día en el que el ojo público nos deje en paz tal vez sea el día en el que realmente celebre esta fecha, sin presiones para elegir ropa, zapatos, cosméticos, joyas, perfumes, cambios de look o hasta libros que necesitan un tiempo -¡una vida!- para poder ser disfrutados.

A estas alturas lo único que quiero es acurrucarme junto a mi mamá y decirle lo mucho que la entiendo, lo mucho que la quiero y que es la mejor.
Tal vez hasta le haga un marco hecho de sopa...




viernes, 17 de abril de 2015

ANILLO DE MOEBIUS

¿Qué pasa por la cabeza de ALGUIEN cuando se niega a seguir las instrucciones y se niega a seguir las corazonadas de su, ejem, corazón?
Supongo que sin lógica y sin intuición no nos queda más que buscar ayuda en los libros de sip, autoayuda.
Y entonces la confusión inocente que detentabas hasta el primer capitulo titulado "Eres tú y tus errores: los 73 pasos para una existencia exitosa" ahora es un pase derechito a terapia de electroshock. Con todo e inyección de trementina, pues ¿qué es esto, los sesentas?
Cielos, da miedo equivocarse y aprender de los errores porque estamos tan acostumbrados a ellos y tan renuentes al cambio que existe el riesgo de chocar contra el punto ciego de los mismos, pensando en que los habíamos dejado atrás. Y nop.
Pero de eso no se trata "Rápido y Furioso 7". Yo no se para qué forzo mi intelecto con la trama, si de por si esta es de puro vacilón y lo único que quieres es que Vin Diesel te corra a mil kilómetros por hora sin protección (¡ay no, a estas alturas de mi vida ya no puedo arriesgarme con actividades "sin protección", ya vivo en el tercer piso, caray!)
Y cuando los créditos acaban y las luces se encienden, cuando de las palomas ya nada más quedó el recuerdo y un maíz que nunca mutó en "palomita" se niega a salir de la muela hueca que tienes, te entra la nostalgia de todo lo erróneo que hay en tu vida.
Depresión post parto post película palomera, le dicen...
Puedes comenzar con tus zonas erróneas, que van desde tus caderas hasta las pantorrillas; añoras esas tardes soleadas en el estudio de danza, cuando Madame Miryam te insistía en apretar el derriere y cerrar tus costillas (¡pero Madame, no puedo ni respirar y corro el riesgo de que se me salga un "pum"!) y te arrepientes de no haber seguido por ese camino de muselina, música clásica y puntas.
Contínúas pensando en errores de ortografía que te costaron el puesto de trabajo, en errores de tacto (obviemos), en errores de cálculo (tanto niño en el mundo), errores de carrera (y es por eso que hay cada pinche piscipodólogo metido de abogado) y hasta errores de pareja (los menos).
Todo es un error, cada centímetro de tu constitución estelar es un error y para sacarte de él te venden la idea de que sí, eres una negación con patas pero ¿qué crees? Todo tiene solución y no estás solo...
Bueno, ya cuando llegas al punto de convencimiento del "todo tiene solución", caes en la cuenta de que traías "por error" el celular apagado y ahora vas camino al precipicio con tu "gordo", pediste "por error" el café con cafeína y ahora tu bebé y tú parecen tecolotes mirándose la una a la otra y ya para terminar, caes en la cuenta que has educado en el "error" a tu primogénito pues no deja de aventarte a la cara que ya no lo quieres y que eres el enemigo.
Y mientras muñecos de peluche vuelan, tú te preguntas en dónde estuvo el error.
Asumir que uno se equivoca es casi como tragarte las flemas cual si fueran lo más exquisito que hay en el mundo. Y nadie quiere eso aunque todos quieran sentirse muy buenitos y decir "Pues sí, cometo muchos errores pero nadie es perfecto". Lo cual es un error, por cierto.
A estas alturas ya te está carcomiendo la ansiedad sobre todos y cada uno de los pasos en falso que has dado a lo largo de tu existencia y claro, cuando das vuelta atrás te preguntas con cara de bestia "¿Dónde estuvo el erro?" (Eso último fue intencional)
El error, maldíta sea, es creer que eres el centro del universo (de tú universo... shu shú) y que todo es tu culpa.
Y pues si, la verdad es que si, pero todo tiene solución...
Anillo de Moebius, le dicen.


viernes, 10 de abril de 2015

Yo, la piors...

Dejé de escibir por las mil voces que de repente comenzaron a escucharse en mi cabeza y que pedían cosas al mismo tiempo. Y obvio, con mi déficit de atención no podía hacerle caso a alguna...
La verdad es que dejé de escribir porque Marmota no suelta la compu, no para de ir al gimnasio, no deja de comer sano y no deja de verse guapo, mientras que yo sigo siendo la misma masa gordita y suavecita a la que le sacaron una chamaca de las entrañas, que no duerme como debe, que bebe café sin cafeína y que preferiría beberse tres litros de coca cola en vez de un buen Merlot, en caso, claro está, de que me dieran a escoger...
Este matrimonio se ha vuelto una competencia con un sólo competidor (o sea, yo mera) y en vez de seguir para adelante, he preferido aplastarme a ver televisión y chutarme cuanto desfile de programas intracendentes hay en Lifetime (¡Maldita seas Abby Lee Miller, hasta ella luce más skinny que yop!)
Y luego estuvo el asunto de la vacación de Semana Santa... cielos, una debería quedarse en casa encerrada para siempre como la loca que es (o sea, yo mera).
Por fin pudimos salir de nuestro barrio e irnos rumbo al Bajío. Al fiiiin pudimos compartir nuestra idiosincracia chilanga con los amigos queretanos y guanajuatenses y ¿saben qué? también en Querétaro hace aire, ¿eh? Me refiero a que los conductores del transporte público son tan cafres como los del D.F. y en más de una ocasión sentí que iba sobre Calzada de Tlalpan en lugar del hermoso Bulevar Bernardo Quintana.
Total que la vacación...
¿Quién dijo que salir a ciudades coloniales es una buena idea cuando tienes hijos pequeños? En verdad que el Matius se aburrió sin miramientos en los recorridos de las iglesias y ustedes imagínense lo que fue el tratar de darle pecho a Papita mientras un guía del Museo de Dolores Hidalgo respondía a la pregunta sobre si el padre de la Patria había tenido hijos o no (Ay, todos sabemos la respuesta, ¿qué se cree esa señora?) O sea, un calvario...¡pues claro, estábamos en Semana Santa, ¿o no?! Eso y más merecía por ser tan hereje, por comer comida argentina el mero día de la pasión, por no tener el alma vacía de pecados y llena de arrepentimientos; por seguir renegando de que la vida es injusta, etc, etc, etc...
Primera vez que deseaba estar en casa, lejos de la diversión y la comida. En casa, a salvo de las miradas de compasión por ser una lousy mom que deja que su hijo mayor use su tablet enfrente de la iglesia de San Miguel de Allende (O sea, perdón pero ya tendrá edad para venir a admirarla con más calma, gracias)
Y pues bueno, aún sigo con esta estúpida rebeldía de no comer sano, de no ejercitar mi cuerpo por no tener la suficiente energía para hacerlo y hasta de dejar de escribir porque mi escritorio está invadido por los calcetines sin par de la Marmota, las tareas del Matius, los recibos de pago, las lecturas pendientes y la Peluss, que ha decidido que ese es, por ahora, su lugar favorito.
Pienso en lo último que acabo de escribir, la furia que me da no saber procurarme un espacio para mi y entonces soy interrumpida por Mateo y su vocecita curiosa que me pregunta "¿Qué escribes?". Le digo que es un cuento, una historia. Y vuelve a insistir: "¿Sobre qué?". Contesto que sobre papá, mamá, su hermana...sobre nuestras vacaciones... Entonces remata: "¿Y por qué no le pones un dibujo de nosotros y lo bien que la pasamos?"
... ¡TOMA ESO, MAMÁ! ...
Cuestión de enfoques, supongo...


lunes, 2 de marzo de 2015

BERRINCHITOS

¡Todo cruje, todo rechina, todo protesta en esta casa, caray!
Cuando se trata de guardar silencio, parece que nadie es capaz de cooperar... ni cuando se trata de no tirar moronas de fudge en el piso para evitar que sean pisadas y dejen una horrible imagen de...ewww; tampoco andan muy cooperadores en cuanto a la conservación de la limpieza en general, ni en el orden, ni en procurar que mamá no se altere cada vez que un cojín está fuera de su lugar estratégicamente escogido. En fin, estoy frustradeeeeseeema. Tenía un viaje en puerta, preparado, planeado, presupuestado...y nada, no pasó; se quedó en el limbo, al lado de mi tercer proyecto de tesis (¡ese sí era el bueno!) y de mis intenciones de hacerme "rayitos" en cuanto tuviera a Papita fuera de mi ser.
Cuando una vive de mini proyectos al día para no desmoronarse (p.ej. "sólo son otros quince minutos de esta bubi, en cuanto termine me iré a asaltar la canasta del pan dulce") un viaje suele ser una puerta hacia lo maravilloso, ¡qué importa que solo sea al súper o a la Alameda, se trata de movimiento! Pero parece que Marmota Enterprise no piensa lo mismo. Es eso o no recibió el memo de que su Executive Manager se encuentra en pleno puerperio y está volviéndose ligeramente más histérica de lo usual, lo cual se traduce en carita triste y un humorrrrrrr... pero bueno, parece que aquí les gusta vivir al filo del peligro.
Si, caray, que me cancelan mi viaje...¡bu!
En cuanto supe que aquello no iba a poder ser me transporté mentalmente a la secun, en el preciso momento en el que Cheto del M-6 (el cuatito que me traía de un ala y que casi me cuesta la amistad de mi amiga Danny) se le declaró a Aymet (la musa adolescente de toda una generación) y aquella le dijo "I do" sin pensar, sin querer... La misma frustración de no obtener lo que quieres y saber que no hay la mínima posibilidad de alcanzarlo, a pesar de pasar tardes completas escribiendo en tus cuadernos "Dana y Cheto" o, más recientemente, de checar vuelos y hoteles...(de hecho esto último es pura ficción, sólo íbamos a pasar un finde en Querétaro).
Como sea, ya dije: es muy autocomplaciente de mi parte el tirarme al drama como niño chiquito que no tiene el juguete que le prometieron y por ello avienta los demás. ¿Será normal en mi condición o simplemente es mi neura de siempre con un diferente sombrero? ¿Hasta dónde me llevará el berrinche crónico? ¿Qué le estoy enseñando a mis hijos?
Todas estas preguntas me hice y no pude hallar respuesta satisfactoria alguna, pero por una retorcida razón no me interesa mucho encontrarle respuesta de momento. Paladear el dolor es a veces la manera en que las personas como yo (que sufren de un severo déficit de atención en cuanto a las ofensas) encuentran el camino para aprender a pedir lo que necesitan. Yo necesito salir y ver cosas más allá de mi departamentito, de la cuna de Papita, de mi cocinita donde preparo la dieta cero carb de Marmota, del escritorio del Matius donde día tras día peleamos por sus constantes olvidos de libros, de mi almohada lacto costrosa y de mi misma también.
No me causa culpa el demandar un time out para poder respirar en cuatro tiempos sin la angustia del chillido sorpresa, olvidarme de las ridículas calorías y de los mismos sabores de siempre o simplemente caminar por un sendero diferente que distraerá mis funestos pensamientos, pero el problema es encontrar la combinación de tiempos para -ejem- tener tiempo para hacerlo.
Ya se, es cuestión de tiempo, no hay falla.
Mientras tanto, me recuperaré de mi desengaño escribiendo estas líneas por encima de las palabras de Marmota que insiste en platicarme su rutina en el gym... Lo siento, no puedo concentrarme más.
Dejo "la pluma" y dejo de quejarme.
Es la hora de la segunda toma de la noche y yo estoy exhausta, aunque...
¡Cielos, cómo me reconforta ese aroma a lechita y algodón del cuello de Papita!
...
Nite nite, my sweetie pies...

viernes, 13 de febrero de 2015

José José es mi mentor.

El día de mañana los hoteles de paso registran una alza en sus ventas y ello pondrá muy felices a los dueños. Por esos pesitos extra seguramente le llevarán flores y cerezas envinadas a sus significant others y toda la ciudad se impregnará de felicidad, corazoncitos y jabón Rosa Venus. En Coyoacán veremos a los Forever Alone con su cartulina de "Se regalan Abrazos" pululando por el kiosco, con la esperanza de que alguien en verdad caiga en sus redes. Estará esperando el amantísimo noviecito de secundaria, rosa encarnada en mano, a que llegue su "chava" para llevarla a comer helados de vainilla y también se darán cita las Best Friends con sus globos de "Eres mi best friend forever" y animales de peluche varios para hacer el ya tradicional intercambio anual de globos y animales de peluche varios. Y todo esto porque el amor SÍ existe, ¿eh? No importa cuánto pinche cínico sarcástico se empeñe en negar lo evidente, el amor está en el aire pero sobre todo, está presente el mero 14 de febrero, ¡cómo carámbas no!
Ejem, para quien dude de mi sinceridad y/o espíritu amoroso sépase que: amo a mi gata Peluss y a todos los demás que viven en mi casa. A mis papás y a mi hermano. A la bola de primos, tíos, sobrinos y demás parentela que tengo regada por el mundo. Amo a To aunque no haya "matarili lirilón" y amo los viernes.
Todo parece tan bonito cuando se ama.
Y así, fin.
Se piensa que amor solo es para la pareja y por eso es que vienen los descalabros y los embarazos en adolescentes. En la secundaria, en vez de materias estúpidas como Álgebra o Literatura deberían enseñar el Arte de Amar (blushes) o de perdis unas cuantas clases de autoestima y reconocimiento porque en realidad casi todos sabemos querer pero pocos sabemos amar... (¡lo ven! no estaría yo escribiendo sandeces si hubiera tomado esas clases a tiempo...¡maldíto seas, Plan de estudios de 1994!)
El hecho de que el tiempo pase y el amor se modifique hace pensar que este ya no existe más. Se necesita mucha concentración y agudeza mental para notar que si en este mundo la única constante es el cambio, pues no se puede esperar menos del amor y de la persona amada.
Y como amor no es aureola, ni cándida moraleja, los dejo, queridos menos cinco amorosos lectores de siempre. En verdad que tenía intenciones de honrar al amor y no parecer una señora solitaria con 50 gatos al escribir sobre el amor pero no me sale, neta que lo intenté pero el espíritu adolescente del amor ha crecido inevitablemente Wendy y creo que ya no estamos en "Neverland"
Y francamente no importa si los aman o no, lo único que quieren es que su update de Facebook se vea bonito mañana... ¡niéguenlo!
Jajaja, no cierto manitos, disfruten la euforia, disfruten la vida en rosa...Yo solo tengo un ligero caso de Baby Blues.
¡Pero los amo!

viernes, 6 de febrero de 2015

CUARENTENA EDITORIAL

Cafeína...
Eso era todo lo que necesitaba para sacudir (un poco/no del todo) el puerperio mental que se ha apoderado de mi desde que Papita nació.
Porque para los que no lo sepan, es niña.
Sí Liga Mexicana de la Leche, he tomado UNA taza de café esta mañana; la primera en no se cuanto tiempo y sí, discúuuulpenme pero lo disfruté como si fuera un orgasmo mañanero. No es que yo sepa de esas cosas, ¿verdad? 
Así es, cafeína. He comprobado que lo que me impulsa a escribir no es el ansia de reconocimiento, ni siquiera el alivio que me produce soltar la verborrea que usualmente cargan mis dos intelectuales neuronas; no es el perfeccionamiento de la palabra escrita, mucho menos el enriquecimiento cultural de mis menos cinco abandonados lectores de siempre (levanten la mano si siguen aquí) es... la ansiedad que la cafeína me produce. ¡Wow, he descubierto el hilo negro!
Ok si, bebí café. Necesitaba recuperar un poco a mi vieja Yo para poder seguir funcionando pues lejos de creer que la maternidad vuelve automáticamente santas, célibes y hasta virginales a las mujeres, pienso que nos deja hechas un cocktail de hormonas, sentimientos de amor/odio y bastante peso extra que difícilmente alguien puede soportar. ¿O alguien es lo bastante sabio para entender lo que tres semanas de sueño irregular, un poco de alergia ocular (por aquello de frotar sin pensar los ojos con la mano llena de pomada para rozaduras) y pezones en fuego significan? Sí, ya se quienes lo entienden: las mamás comprensivas; no las que te sueltan un burlón "¡Y lo que te falta, chulita!" (Sí, se lo que me falta, helloooo, ya tengo un hijo)
Pues nada, que la petite Alouete ha nacido y exceptuando sus cólicos nocturnos (y diurnos) todo es felicidad... 
Es increíble que algo que hace que abandones todos los protocolos internacionales de higiene personal, que te hace dudar de quién eres y hacia dónde te diriges sea también lo que te mueva las fibras más ternurosas que secretamente escondes de la vista de los demás, la que te obliga a desarrollar tus habilidades más recónditas y hasta hace tiempo inexploradas (como lo es dibujar con crayolas una montaña misteriosa para el Matius mientras amamanto y sostengo a Petite Alouete con la otra mano) y sobre todo, la que ha expandido tus capacidades amorosas hacia niveles insospechados. Todo eso contenido en un pequeño cuerpito que tose, estornuda y escupe leche sin ton ni son... but I don't feel like dancin' when the old Joanna plays...
Pues si, cada vez veo más lejanas las pistas de baile donde podía estar toda la noche, bailando esas rolas que avergüenzan a las Marmotas (...volare...oh oh! Cantare...oh oh!...Nel blu dipinto di blu...) o ese curso de lectura y redacción disfrazado de "Diplomado en creación literaria" de Casa Lamm, o siquiera una noche donde no me la pase vigilando el sueño de Alondra, Mateo, La Peluss y Marmota (en ese orden) pero no importa. 
Hoy no importa porque una taza de café me ha hecho el día, un ángel ha tomado una larga siesta que me ha permitido escribir todo esto y la máxima deidad existente me ha dejado elegir mi camino.
Y aquí es donde quiero estar.

martes, 20 de enero de 2015

¡Sigamos celebrando!

...y de repente vi sus cachetes presionando suavemente los míos. Parecía que estuve esperando ese momento toda mi vida y que nada, nada anteriormente vivido tuvo el impacto que ese momento con esa persona estaba teniendo.
Pasó el tiempo y como en todas las relaciones ha habido altas y bajas. Hemos sido amigos y nos hemos retirado a nuestros respectivos rincones para poder pensar mejor las cosas y evitar herirnos.
Cada mañana que despierto el temor a perder siquiera uno de sus respiros es suficiente para impulsarme a levantarme y mirar como se le descuelgan los sueños y alegrías por sus enormes pestañas.
Lo amo, simplemente lo amo.
Y hoy, que cumple siete maravillosos años, no puedo dejar de recordar cómo fue que vino a convertir mi vida en lo que es hoy: un viaje sin ruta aparente, pero guiada exclusivamente por el amor.
Feliz cumpleaños a mi rata Bebé, a mi hermoso hijo mayor.
Felices primeros años, Matius.

viernes, 16 de enero de 2015

COMIENZOS QUE NO SON COMIENZOS.

Diciembre y el 2014 acabaron en huelga de sentimientos: se encontraron y se revolvieron haciendo que ésta, su humilde servidora, se encontrara frente a las decisiones menos importantes de su vida, en situaciones que ni fu ni fa y resultado de ello fue que ni me enteré que ya había llegado el 2015 hasta que lo vi plantado en el quicio de mi puerta, soltándome un "¡Quihúbole, chula!" tan soez que ni tiempo me ha dado de reaccionar...
Pasó el Día de Reyes con la consabida peregrinación al templo juguetero y la visita de las 7 tiendas, tratando de surtir el pedido del niño chiquito que vive en mi casa y como que más o menos fue agarrando color la situación de que un nuevo año había llegado, que los propósitos hechos de uvas ya tenían razón de ser y la fregada. Pero ni así arrancaba mi CPU...
Luego la rutina se instaló de nuevo y "córranle porque no llegamos al colegio" y "apúrate a tomar esa leche" y "¿qué demonios te voy a mandar de lunch?" fueron los temas de los días subsecuentes hasta que estamos en el punto de ¡MAÑANA VOY A TENER OTRO HIJO!
Y todo vuelve a comenzar...
Estoy enorme, la panza llega en primer lugar que mis intenciones, mi gato ha resentido la falta de cepillado aventando bolas de pelo en mi sofá del tamaño de Groenlandia, el Matius ha entrado al "club de los niños abandonados" con uuunaa rebeldía adolescente que me está sacando las canas de mi copete, la Marmota está aparentemente en santa calma (jum... sospechoso)  y la familia y amigos están a la expectativa de saber si la criatura que cargo cual canguro es niño o niña. Mientras afuera, el mundo parece que se convulsiona y se contrae para posteriormente darnos de sacudidas (literal y figurativamente hablando: F*ckin' Fracking!) y que los propósitos de año nuevo solo se quedaron en simples promesas de campaña porque todo mundo se está dando en la madre y los que no, seguro es porque planean mejor sus estrategias (no cierto, también están los yogaholics que intentan mantener el equilibrio y la paz mundial).
Y aún así, habemos gente "inconsciente" que seguimos trayendo  hijos al mundo...
Pues bien, no hay plazo que no se cumpla y parece ser que el destino  (y el quirófano) y yo tenemos una cita. A pesar de ser la segunda vez que me veo en este brete, experimento el nervio y la ansiedad de que todo pase rápidamente, pensando en por qué rayos da tanto miedo tener la responsabilidad de una vida en tus manos al grado de querer cerrar los ojos en un obtuso ejercicio de escapismo para no estropear nada y luego llorar amargamente por no poder regresar el tiempo atrás, cuando ese olor a leche y ese pequeño cuerpo te despertaban cada madrugada.
También experimento una especie de duelo con el Matius de tal suerte que de sólo pensar en ello, me pongo a llorar. Es el duelo de perder al hijo único para convertirlo en el hermano mayor. 
No creo estar mal al aceptar que me duele pensar en que mi amor maternal ya no es exclusivo del Mats; que todos aquellos días, paseos, juegos y confidencias que vivimos en su momento, no volverán mas que de manera esporádica y casual. 
Creo que más que sufrir por lo que imaginariamente está sufriendo el Matius (que perfectamente puede estarle valiendo un sorbete), es revivir MI duelo personal de cuando nació el Dr. Mitocondria y nadie me dijo que se acababa mi reinado. Así que tengo un pendiente más que resolver y prometo hacerlo pronto (no creo tenerlo resuelto para mañana pero pos trataré de echarle ganas, ¿verdad?). Gracias a mi rata bebé por este entrenamiento, espero haber aprendido una que otra lección del rollo de ser mamá.
Y bueno, si estoy aterrada y si tengo los nervios hechos un nudo pero francamente me siento mucho mejor que hace siete años. La Danita bebé que tuvo al Matius es muy diferente a la persona que soy ahora y ello me llena de fortaleza y energía. Digo, 34 años no los he pasado en balde y si es cierto como dicen que el segundo hijo es más fácil de criar, seguramente encontraré la manera de hacerlo todo al revés para contradecir esa y todas las teorías habidas y por haber en aras de conservar mi independencia emocional, aunque en ello se me vayan unos cuantos cientos de lágrimas y descubra nuevas maneras de darme de topes.
Porque una cosa sí les digo: podrán haber mil consejos y mil maneras de hacer las cosas, pero nada se compara a mi estilo y el día que le rinda cuentas al Creador, en el apartado de "Maternidad" (como en el de todos los demás) me limitaré a contestar que "...I did it my way..."

Aunque los hijos se hayan quedado en el diván...

Feliz viernes, feliz año, feliz comienzo, queridos menos cinco emprendedores lectores de siempre...



viernes, 26 de diciembre de 2014

RECUENTO DE LOS DAÑOS NAVIDEÑOS

Resulta que tienes grandes expectativas en cuanto a celebrar la Navidad. Pasas un año deseando que dicha fecha te encuentre llena de paz y amor, llena de dinero para todas esas obligaciones que velis nolis adquieres por concepto de vivir en la sociedad del consumo. Quisieras que tu casa resplandeciera de brillos y tafetán, mientras "All I want for Christmas is you" ameniza cada momento de la temporada, desde tus compritas en Liverpool hasta en las interminables posadas escolares, pensando y deseando que ese buen humor te dure hasta que sea la hora de arrullar al niñito Jesusito que ha de nacer en la medianoche del 24/25 (sigo sin entender esto del tiempo, mientras en Nukoalofa segurito que ya es domingo, aquí seguimos retacándonos de recalentado) y brindar con sidra Santa Clos (que por cierto, estuvo caríiiiisima este año) por el cumpleañero.
De repente, como si se tratara de una película de David Lynch, las cosas comienzan a ponerse feas: situaciones que no tenías idea que venías arrastrando buscan su foro para salir y decir "Hola, aquí tienes cosas no resueltas. ¿Dónde te las pongo?" y sin querer queriendo van saliendo todo eso que según tú y tu concepto de madurez, ya habías sorteado. ¿Es eso o es que tienes demasiadas hormonas (como ese pavo que no consigues bañar en vino blanco espumoso por estar demasiado congelado, ¡maldítas prisas!) que no dejan que tu cerebro piense con claridad? ¿O ya empezó el Apocalipsis (como ya empezó para ese pavo que sigues sin conseguir bañarlo en vino blanco espumoso) o es que las expectativas son muy altas y una quiere que todo sea tan perfecto como lo era en la infancia o simplemente esta es una lección más que aprender antes de que acabe el año?
Esta temporada navideña no ha sido la más edulcorada, la neta. He corrido por todos lados como loca para prepara la llegada de un bebé, soportando el trato de "poor Dana" y escuchando estupideces de gente que antes de tener un hijo pensaba de una manera  y ahora, por el simple hecho de convertirse en  madre/padre creen que lo saben TODO (pues déjenme decirles que su afán de aconsejar es directamente proporcional a su afán para que su pareja les haga caso, ¡gracias!), preservar la salud mental de un esposo agobiado por su trabajo y sus relaciones laborales y familiares y tratar de conservar la idealización de una fecha en el entorno de un niño. Adivinen en cuál he fallado desde su planteamiento... ¡exácto! ¿Por qué debo fomentar una ilusión cuando la realidad es bien diferente? Idealizar una fecha, ¡UN SOLO DIA! basándonos en películas hollywoodenses y villancicos sobre burros sabaneros no es una manera de educar para el éxito sino para una frustración permanente cuando te llegan tus 34 años de sopetón y más confundida que nunca.
Así que con ayuda de la madre naturaleza, de mi madrecita santa y de su propia mamá, el Matius ha aprendido esta Navidad que la misma no es perfecta, que no es necesario romper una piñata para sentirnos en onda, que la gente que quiere estar contigo en esta fecha lo estará sin necesidad de persuasión, soborno o manita de puerco y te brindará su luz por el solo gusto de compartir. Quien no estuvo, gracias por su ausencia pues de ella también se aprende y se obtiene sabiduría para el futuro. 
Esta Navidad fue bastante weird, como dice una invitada inesperada (y de la que todos estamos agradecidos por aparecer), desde la lluvia hasta los plantones. Pero ¿saben? Curiosamente tienen que pasar estas cosas para apreciar lo que en realidad significa la Navidad: no es un día en especial, es llevar siempre a la Navidad en tu corazón.
Ok, ese concepto me lo acabo de fusilar de Charles Dickens, pero esa es la idea.
Que hayan pasado una muy feliz Navidad y que mis queridos menos cinco lectores de siempre no estén indigestados por el recalentado...
(¿Otra tortita de bacalao? ¡Pues nos la echaaaaaaamos!)