miércoles, 25 de septiembre de 2013

GRACIAS VIDA, VA DE REGRESO...

El día de ayer cumplí la fabulosa edad de 33 y, como dice mi abuela Ofe, "...entré a 34".
Ha sido un año en el que -pueden apostarlo- me he dado los madrazos más duros en mi estúltica existencia, pero Pero PERO (¿qué sería de esta vida sin los "peros"?) me los merecía.
Y como una no es de palo, lo menos que se puede hacer es sobarse, sacudirse las pompas y mirar a todos lados para ver quién carajos se dio cuenta.
Y así me encontraron estos años... por más que me les escondí.
Pero esta vez no es para tirarse al drama, al contrario. Si abres la panorámica sabrás que soy una persona común y corriente, rodeada de gente nada común ni corriente (bue...dejémoslo así) y que lo único que pide es vivir y dejar vivir.
La situación está del cocol, pero yo quisiera aportar mi grano de arena en vuestras conciencias y, si es posible, hacerlos pasar un momento agradable para después soltarles mi discurso político...
Resulta que cuando cumplí 23 años, "Las Mañanitas" me sorprendieron en un camión foráneo, el cual enfilaba el camino hacia la Huasteca Hidalguense. El por qué me encontraba en ese lugar es simple: estaba enrolada en las brigadas médico-dentales que el Movimiento de los Focolares organiza.
 (Si gustan más información, puchen www.focolaremex.org)
Y bueno, acompañada de Pollo y Elena, y con la lluvia proyectándose duramente sobre las ventanas, le di la bienvenida a dicha edad.
Al llegar a la comunidad de Santa Cruz, la gente ya nos estaba esperando. Rápidamente nos dirigimos hacia la escuela rural, pues ahí se montaría el comedor, la unidad dental y los consultorios médicos. Como la panza es primero, disfrutamos de un delicioso pedazo de zacahuil, especie de ¡tamalón! de pollo con salsa de jitomate, acompañado de café caliente de la región.
Señores, se que el ritmo de la vida es imparable, pero si ustedes en algún momento zen pueden imaginar un paisaje verde, con mariposas celestes transparentemente aladas y un aroma a naturaleza en estado puro, sabrán que vale la pena detenerse un momento para contemplar por instantes (pues la belleza es inasible) lo que uno simplemente es incapaz de concebir.
Así de extasiados nos encontrábamos, mientras desparasitábamos niños y llenábamos encuestas, mientras escuchábamos en una mezcla de náhuatl y español lo que la gente quería venir a decir, a pedir, a solicitar.
Y no sólo eso, también lo que estaban dispuestos a ofrecer y a aportar, con sus sonrisas de maíz tierno y la música de un idioma que nos hemos empeñado en borrar.
Las horas pasaron volando y fue necesario dar reposo al cuerpo. Esta vez, Elena y yo corrimos con suerte de que una familia nos adoptara y evitamos la dureza de las bancas de la iglesia. Son estas bendiciones y regalos lo que le dan sentido a cumplir años...
Al día siguiente, la lluvia dio paso al día soleado, los niños se acercaron curiosos a ver caras nuevas, amables o serias, a probar los "menjurjes" de la cocina; dulce, seco o salado, no importa si la compartímos juntos.
Como todo, llega la hora de partir y esa vez, la última que conviví con los niños de esa comunidad, sentí la necesidad de que todos conocieran esa realidad que se desparramaba llena de vida y de oportunidad de ayudar y por ello, les comparto esta experiencia. No para que digan "ay qué bonito", más bien para hacerles de su conocimiento que probablemente esta y otras comunidades se encuentran hoy más que nunca, en un estado de extrema necesidad.
Queridos menos cinco filantrópicos lectores de siempre: DONEN LO QUE PUEDAN, pues es innegable que en estos momentos en los que yo escribo esto y ustedes lo leen, alguien los está necesitando. Para que los miren, para que los consideren o siquiera les dediquen un pensamiento.
Por favor, queridos. DONEN y sientan cómo mágicamente sus endorfinas se ponen a trabajar.
Es por ellos y por todos nosotros. No olvidemos que todos somos uno.

Gracias por sus felicitaciones, son un público excelente. ¡Qué vengan los 34!

viernes, 13 de septiembre de 2013

AMOR A LA PATRIA

Esto no es una elegía, no es un romance ni un verso... como lo cantó Silvio Rodríguez; más bien es un discursito que viene molestándome como callo en meñique.
El amor a la patria ¿se aprende o se trae? Sepa la bola, queridos menos cinco patrióticos lectores de siempre. De lo que le he aprendido a la vida, -si es que algo le he aprendido- es que se conoce, se interioriza y luego lo adhieres a tu ADN o simplemente lo desechas cual toxina.
De niños en el jardín de infantes te enseñan a que hay que ir de blanco los lunes, cantar muy fuerte "Mexicanos al grito de guerra...", hacer el saludo a la bandera con los dedos muy extendidos y el brazo muy derechito. A marchar "como soldaditos" y tocar pitos y matracas sin miramientos ni recatos. Todo ello, aderezado con unas trenzas o bigote postizos, pa' verse muy monos, muy patriotas...
En la primaria, los maestros quieren que a huevo participes en el Concurso de Coros de Escuelas Primarias; bueno, pase. Consideré que con dos años consecutivos, el tercer lugar de la mano del genial músico Armando Rosas era algo digno de mencionarse, así que ahí tienen mi contribución al bad romance con México.
Y en la secun, qué mejor bienvenida a la adolescencia que comenzar la primera clase de "Civismo" con una profesora a la que apodaban "La Chilindrina", soltándonos la verdad, la neta: que los Niños héroes ni eran niños, ni eran héroes. Que eran unos auténticos labregones que se quedaron ese día en el castillo-colegio castigados, por andar embriagándose con los licores de la patria.
Claro, al rato nos cambió la jugada y por supuesto, fui una de los 6500 alumnos que abarrotaron (el mero día de la clausura) la exposición "Símbolos Patrios" que la Segob tuvo a bien organizar, con cola kilométrica y toda la cosa y aún así, ello no puede considerarse una absoluta prueba de amor patrio pues asistímos más a fuerzas que de ganas, por ser considerado como el 80% de la calificación de "Civismo". ¡Háganme el usual rechiflado favor!
Ya en prepa y Universidad, la patria era un ente al que sólo se tomaba en cuenta al iniciar una competencia deportiva o en temas de política. Dejó de ser atrayante, mística, musical...
Con ironía o sin ella, vi como algunos consideraban partir hacia otro país, en busca de un poco de calor que -ellos decían- sólo se sentía al escuchar algo sobre unas "barras y unas estrellas".y de pronto quedamos solos, con todas las enseñanzas de lo bueno y lo malo, pero con una confusión que a veces solo lograba tener sentido cuando se escuchaba en el Angel "¡Nos vamos al mundial, nos vamos al mundial!
"Ahoy", yo les puedo asegurar que México, el país, el espacio geográfico, la zapatilla de dama que se alcanzó a vislumbrar desde la Estación espacial Mir se encuentra esperando a que alguien lo quiera. A que alguien se fije en su forma de ser, en su interior y no se vaya con la finta de una voluptuosa Sierra Madre Oriental o un super sexy Golfo de México. Está ansioso de que alguien note lo chulo que se puso su Itsmo de Tehuantepec o lo bien torneado de su Bajío. Y que esos bichitos que circulamos en manada o de a soldado, es lo más bonito que puede brindar al mundo. Quiere novia, México. Una novia que lo subyugue con sus besos y que le diga al oído frases subiditas de tono...
Y ¡maldíta sea! yo les juro que venía con el ánimo de quejarme de lo podrido que está este país, su gente, sus baches, su aire enviciado y su cochina clase política. Pero cuando te enamoras de alguien -¡cuando te enamoras de a de veras!- poco importa su pasado, su origen o su lana. Lo amas y ya.
Y yo, si no te amara México, no estaría agradeciéndote el haber nacido de ti.
Vive, México.
¡Vive!

viernes, 6 de septiembre de 2013

ET MUSICA LITTERATURA.

Muchas veces en la vida se trata de lo que tienes y de lo que no.
En el sentido práctico, se puede presumir que todos tenemos una idea de carencia relativa en la cabeza: nunca es suficiente lo que se tiene, pero tampoco se sufre por ello. Al menos, no a nivel del poeta José Asunción Silva (A very serious deal, if you know what I mean!)
Pero bueno, como aquí tratamos los temas con la profundidad de un charco en Periférico, les platicaré que la  mancanza es responsable de que yo sea así, de veras.
Si no, ¿por qué estaría explicándome -justificándome- cada viernes por todo lo que he pasado en la vida, por cada punto que es como herida costrosa en mi corazón? Por ejemplo, la música.
Ya les he platicado infinidad de veces que la mía fue una niñez bastante sui géneris, con mis papás medio hippies/revolucionarios, celebrando mis cumpleaños rodeada de la plática de tíos y tías intelectuales que lo mismo hablaban de feminismo que de los Bitles, pero donde los "gadgets" y la tecnología brillaban por su ausencia. Había carencia de electrodomesticidad, pues; tanto, que los CD's los vine escuchando en casa cuando el iPod ya se había inventado, ¡por favor! ¿de qué me hablan?
Y como la mía es una generación a la que le entra la música antes que la letra, tranquilamente puedo decir que yo estaba totalmente fuera de onda. 
Sin reproductor de CD, sin televisión por cable y sin amig@s en mi misma situación (pues la gran mayoría disfrutaba de contemplar en la sala de su casa, el mueble donde otrora estuviera la consola y ahora se miraba un magnífico CD player), por supuesto que yo estaba condenada al ostracismo, al oscurantismo musical; de tal suerte que no sólo me libré de caer en las garras de cuánta guarrada se tocaba en esa época (80's-90's) sino que además me perdí de joyas como el grunge, el indie, el _______ (ponga en este espacio el género musical  que mejor le parezca).
En serio, me hubiera gustado muchísimo ser muy fan de, no se... un Oasis, o una Courtney Love en el preciso momento en el que gestaban la rola, la melodía, el concepto. Pero, nada... la mancanza era la mancanza. 
Por ello, me avoqué a los libros. 
Con los libros, nadie me tachaba de "pasada de onda" si me pillaban por ahí leyendo a Pushkin o a Emmerson; en primera, porque ni los conocían y en segunda, porque los libros son atemporales, no tienen fecha de caducidad (a menos que sea el "Almanaque Mundial de 1974", ¿verdad? porque ahí sí, ni cómo); los libros no obedecen a tiempos terrenales, a modas pasajeras ni a filosofías hipster, trendy o whatever.
Que de repente algún tema se pone de moda (como los magos, los vampiros o el crecimiento personal), bueno, pase. Pero que se escuche decir a alguien: "Ay no, fíjate que ya no leo a Borges porque se volvió muy como 'pop', ¡no?", es rarísimo. 
Y por favor, ¡que no se entienda que ésto es un Celebrity Death Match entre la música vs la literatura, es ocioso comparar o poner a competir a dos artes tan distintas! 
Sólo quiero decirles que a falta de medios para allegarme de música, me refugié aún más en la literatura y no saben cómo me hubiera gustado sentir esa pasión que muchos de ustedes sienten cada vez que escuchan un riff o un solo de guitarra o requinto jarocho. 
Claro, ello no impide que no tenga mis gustitos y mis manías en cuanto a la música, ¿eh?, porque lo mío, lo mío es la tambora zacatecan ¡y qué y qué!

Feliz viernes, queridos menos cinco musicales lectores de siempre. Los quiero!

viernes, 30 de agosto de 2013

REPROBANDO/APROBANDO EN LA VIDA

Señores y Señoras... están a punto de presenciar el desplome de un alma que muere de sueño, de desesperación por acumular ideas que no llegan al papel (¡Y menos a La Gatería!); un alma a la que el café ya no le sabe como antes, ni las flores le colman el olfato, ni... si. Ha sido una semana cansada: el regreso a la escuela del Matius, horarios de oficina del marido bastante "cuestionables", hormonas vueltas serial killers... ¡nada que cualquier mujercita no pueda soportar/solucionar! (Pero yo no soy cualquiera... tu sais!)

...
Bueno, ya. Basta de quejicosis y vamos a entrarle a la materia.
¿Cómo están, queridos menos cinco olvidados lectores de siempre? ¿Cuántas horas los han tenido secuestrados en el auto los maistros protestantes? Ayyyy, qué cosas...
El día de hoy les voy a platicar algo muy feo, manitos, porque ustedes son bien a todo dar y se chutan toda las dosis de sinsentido que me da por escribir (¿Ya ven? Les dije que se mocharan con su cooperación para mi curso de "lectura y redacción" del Instituto Patrulla.)
Whatever. Lo que les quiero platicar tiene que ver con la escuela; es más, es tan importante en mi carrera que, sin dicha experiencia, hagan de cuenta que ni siquiera tendría una foto panorámica donde visto toga y birrete, en el estudio de la casa de mis papás. ¡Así de fuerte es esto, chihuahuas!
Resulta que cuando cursé el 1° año de prepa, en vez de entrar a la clase de Física, mi amiga Alejandra y yo preferíamos asistir a la cata de tortas, gorditas, tamales y cuánta mugre vendían afuera de la escuela. Es que ¿quién puede pensar en Copérnico y sus "tarugadas" cuando se tiene el estómago -sospechosamente- vacío? (Aparte el maestro parecía zombie viviente, era medio misógino y su método de enseñanza no le pedía nada al del régimen comunista en Rumania)
Total que tronamos impunemente Física (entre otras materias, la neta) y por tal cosa mis padres mandáronme a "regularizar" a un supuesto "Colegio de Matemáticas", cercano al Metro Viaducto y a los tacos del mismo nombre.
Pues nada, que pasé la semana de "regularización" en la inopia total y cuando presento mi extra... obvio, no lo pasé.
Hubieron de pasar 3 años (porque han de saber que repetí 5° de prepa) y cuatro novios para que lo aprobara, y no obstante que la 1° vez no lo pasé, me seguían mandando al mentado colegio "a ver si por obra del Maligno se le pegaba algo, Netza*, es que la niña, más que nada..." y yo, ps sí asistía, pero la verdad es que nada se me pegaba porque no tenía ni idea de qué carambas era la suma de vectores. Es que hasta en ese curso tenía mi pandilla y echábamos mucho relajo. Me declaro culpable de que el profesor me alucinara y no quisiera verme de nuevo en su salón. 
Pues bueno, como no hay mal que dure cien años, al fin la máxima deidad existente se apiadó de mi y puso en mi camino a dos ángeles (igual de burros que yo) que parecían discutir sobre quién cargaba en su "mocla" unas hojas bastante sospechosas.
Dichas hojas resultaron ser ... ¡el extra de Física!
Comprometiendo mi honra y mi buen nombre les lloré, les rogué que para que por fis-por fis me dejaran sacarle copias.
Al principio dijeron que nel, pero yo creo que ya me estaba poniendo muy intensa que seguro pensaron "Mejor se lo prestamos, no vaya a ir de bocona a delatarnos". Yo les aseguré que no los delataría, que lo necesitaba únicamente para aprender a hacer los ejercicios, no fueran ingenuos, las respuestas ni venían.
Que al fin y al quepo a mi todavía me quedaba una clase en el mentado Colegio de Mate y yo ya iba en camino.
Cuando llegué al salón el profe estuvo a punto de sacarme de ahí, pero igual apliqué la aturdidora "porfis-porfis" (y a los 17 años supe que con eso haría lo que quisiera con los hombres...) y no tuvo más opción que la de ceder.
A regañadientes me enseñó a hacer los ejercicios del exámen y ahí nos dimos cuenta que los PUTOS (perdón, de veras perdón por el bold) exámenes extraordinarios de la Prepa #4 de la UNAM estaban MAL, pues al comprobar la respuesta con las opciones que venían, NINGUNA era la correcta. Y de varias, ¿eh?
El complot quedaba descubierto: la segunda causa de Fosilización en la UNAM eran los extras amañados (la primera, ya lo dije, es tirar la hueva), pero como en ese momento no interesaba descubrir misterios ni hacerme la activista (lo importante era pasar esa maldíta materia para poder largarme a la Universidad) no hice más que presentar mi extra. 
El cual pasé con 7. ¡Aplausos!
Lo primero que hice fue marcarle a mi papá, para decirle (y agradecerle) que ya había pasado el f*ck'n extra, lo demás... ya no me acuerdo.
Al recogerme en la escuela, su escolta me felicitó timidamente "Ay señorita, qué bueno que ya pasó su exámen, su papá estaba muy contento..." y ello me dió mucha pena. O sea, qué oso ser felicitada por lo que debió ser mi obligación desde un principio, ¿verdad?
En fin, la vida aún tenía muchas lecciones que darme y yo por mientras, agradecí mentalmente al par de bribones que me proporcionaron el exámen. No se si lo hayan pasado, ojalá que si. Y por si las dudas, en mi discurso de agradecimiento, los tuve muy presentes pues sin ellos, doña Blasita no estaría viniendo de su pueblo cada quince días a preguntarme si "¿ya salió mi asunto, abogada?".
Yo le digo que me llame, pero ella insiste en traerme tortillas hechas a mano...
Y yo lo agradezco.
Feliz Viernes, mis amores.






*Apócope del nombre de mi papá.

miércoles, 14 de agosto de 2013

FOCUS, DAMMIT!

'Pongan ustedes que yo estoy a su disposición y no me quejo; 'pongan ustedes que cumplo antojos y enderezo jorobados; 'pongan ustedes que hoy es viernes y que La Gatería sale hoy, para beneplácito de todos (aunque en el fondo ustedes y yo, mis queridos menos cinco lectores de siempre, sabemos que nos estamos contando unas mentirotas re sabrosas) y 'pongan ustedes que no traigo una sobredosis de cafeína que me hace estar haciendo tacatacatacataca en medio de la noche, mientras marido, niño y gato duermen, lo que viene siendo, el sueño de los justos.
Y ya que nos acomodamos re bonito en nuestros respectivos sillones y estamos en éste trueque de vacilón, déjense envolver por los inciensos de la noche y disfruten brevemente mis dislates de "miércoles" (literal)
Resulta ser que desde hace casi un mes me los ando trayendo en ascuas (a ustedes, queriditos, ¿a quién más si no? ¿Ya se van a empezar a hacer los desentendidos?) con el asunto de "grandes cambios, grandes decisiones" y la verdad es que ya chole y qué hueva que nada más los ande calentando y no los meta a bañar. 
La cosa está así; un día llegó la Marmota a casa y me dijo que ya era MI hora de retomar mis sueños before Matius y que "órales, llégale a tu mero antojo". 'Tonces yo, previa chilladera de agradecimiento, enfilé mis pasitos hacia Casa Lamm, porque a mis CASI 33 años ya iba siendo hora de que alguien se apiadara de ustedes, queridos -5, y me diera unas buenas (necesarias, impostergables) clases de escritura. Digo, se que nos queremos mucho pero, estoy consciente que aquí parece más la Nota Roja, (por aquello de que destrozo la sintáxis sin pudor) que la columna de "Pregúntale a Chuchi". Un verdadero horror.
Pero...los caminos de la vida no son como yo pensaba, como dice la canción.
La practicidad (y el varo) me llevan por otros lados y... *pausa para contener un sollozo* ... es difícil darse cuenta que la vida a veces sí es "Enchílame otra gorda" y todo es felicidad y "en veces", también es un sendero plagado de "demoradores", ente imaginario al que comparo con los topes de Ciudad Universitaria: infranqueables.
Por eso mejor me tomé un respiro; agradecí la oportunidad que se me presentaba y preferí dejarla pasar.
No me arrepiento de volver a pausar el leitmotiv de mi vida, la mía-mía. Yo se que sólo es una estación de paso, un momento de calma y aprendizaje, una prueba de paciencia, resistencia y madurez.
Si a los 33 años tengo la certeza de lo que quiero hacer de cierto punto en adelante, creo que la llevo de gane.
Preocúpense cuando llegue un día a sus pantallas y les espete un "HASTA SIEMPRE"...
¡Preocúpense, les digo!
...
*pos'estos...
AVISOS PARROQUIALES:
Por motivos conocidos no felicité a mi amiga Laura P. en su cumpleaños. Manazo para mi por tan imperdonable crimen y un abrazo y felicitación llena de cariño para ella, fiel menos una lectora de siempre.

¡Ya, pues!

miércoles, 7 de agosto de 2013

I'm a chilanga in Queretarou...

¿Qué onda, guapos? ¿Cómo me los trata la Ciudad de México?
En estos momentos me encuentro tomando unas merecidas vacaciones; no más "apúrate, niño que no llegamos" ni "¡¿otro gasolinazo!?, pero si la Magna cuesta igual que la Premium"...
Ando en Querétaro, ciudad colonial que siempre me recibe por estas fechas con cierto temor, cierta cautela pues, en el lapso de casi 20 años, me ha visto ir y venir rompiéndo corazones, esquemas, reglas del buen decir, del bien portarse y hasta una que otra regla de tránsito (¿por qué los chilangos seguimos manejando como si estuviéramos en Periférico en hora pico, aunque estemos circulando por el tranquilo Boulevard Bernardo Quintana?)
En fin, que aquí me tienen y estoy feliz de sentirme consentida, apapachada y chuleada en cuanta plaza me paro... ok, ok, no, la verdad es que mi toque ligador se ha ido perdiendo, pero... se vale soñar, ¿no?

Y bueno, les prometo que en cuanto regrese a casa, volveré a tocar los temas que nos gustan a tod@s, sólo será cuestión de irse haciendo a la idea de que en casa me están esperando una Marmota algo enojada, una gata Peluss medio abandonada y una fila INTERMINABLE de pendientes que aguardan pronta solución.
La vida, pues, que no entiende que todo, absolutamente todo debería ser una contínua vacación...
¡Nos leemos pronto, mis queridos menos cinco vacacioneros lectores de siempre!

jueves, 1 de agosto de 2013

REGAÑO SEMANAL.

Cuando uno se encuentra mal -de la cabeza y del cuerpecito en general-, difícilmente la vida pasa por aburrida.
Se vive en una emocionante especie de montaña rusa y ¡cielos! los que viven a nuestro lado también se trepan en ella.
Eso no está padre, no cuando las subidas y las bajadas parecen ser sopita diaria en el menú emocional.
Generalmente mis menos cinco lectores de siempre andamos en un rango de edad en el que se SUPONE, ya nos conocemos al derecho y al revés.
Esto es, que ya sabemos de antemano que si nos aprietan tal o cual botón, reaccionaremos de cierta manera y por ello, sabemos todo el trámite que sigue a dichas reacciones.
Pues bueno, nosotros lo sabemos ¿y qué pasa cuando ya nos han tomado la medida? Pues que entonces nada nos parece. Porque si ya le quitan la emoción al asunto, si ya saben de qué va el truquito de "me tiro para que me levantes", el de "no tengo nada (pregúntamelo diez veces y a la onceava, TAL VEZ te diga lo que me pasa)" o mi favorito, el "¿que de qué?", entonces la montaña rusa se convierte en un paseo en pony.
Y así ya no sale, jóven.
¿Por qué los seres humanos hemos desarrollado tales mecanismos de existencia?, ¿acaso vinieron con la evolución?, ¿todos seremos iguales?
Podemos pensar que estos mecanismos existenciales son una manera de suplir la falta de habilidades que nos brinden calidad de vida.
Así, la fallida habilidad de comunicación se camuflajea mediante una pelea colosal en el carro, cuando tu acompañante te pregunta inocentemente un: "Cuchi, ¿tienes calor?" y tu, instalada en pantera, le respondes con un "¿y tú qué crees, engendro de satán, que éstas chapitas son producto de mi rubor? ¡Pon el clima, no seas tarado!" ... ¡O sea, cálmate!
O que tal que ante tu falta evidente de habilidad para  procurarte un gusto, un capricho, empiezas a mutar en un ser callado, que sólo responde con "mmmj's" cada vez que se te cuestiona, pensando que cómo es posible que nadie pueda leerte la mente y darte eso que justamente estás anhelando. Así no se puede.
Y claro, estas situaciones desatan verdaderas hecatombes y resultado: todos están trepados en tu carrito emocional, sin siquiera haber comprado boleto.
Que feo, ya bájense todos ¿no?.
Si ya sabemos que somos como somos, más vale irle midiendo el agua a los elotes, irse conociendo a profundidad y hacer el esfuerzo sobrehumano de cambiar, porque a ningún lado conducen estas montañas rusas emocionales... bueno, si: ¡al mismísimo infierno!
Y si ustedes quieren dejar de sufrir, antes de que se peguen un tiro, mejor péguense esto en la cabeza: cada uno con sus humores, cada uno con sus consecuencias.
¡Y se me callan!


viernes, 26 de julio de 2013

Hummm...

Antes de que existieran las redes sociales ¿cómo le hacíamos para quejarnos y gritar nuestro malestar al mundo? ¿Cuál era la manera de atraer la atención y satisfacer la necesidad de consuelo, apoyo, afecto?
Los que tenían suerte, podían pagarse una suerte de "escort emocional" al conseguirse una pareja que les solapara todos sus desajustes emocionales y materiales, pero la mayoría de los mortales teníamos que conformarnos con esperar a que algún alma caritativa nos hiciera el favor de preguntarnos "¿cómo estás?" para dejarnos ir con todo nuestro historial emotivo, hasta dejar completamente mareado al incauto interlocutor.
Por ello: ¡bendíto seas, Feisbuk!
Ya, es toda mi colaboración el día de hoy...
Bien pueden ir a sus respectivas redes sociales (o a mi mail) y quejarse todo lo que quieran...
Mientras, una foto de lo que podría estarme pasando en estos momentos:

Besossss... ¡feliz viernes!

lunes, 22 de julio de 2013

Back in time!


¿Les sorpende esta entrada de La Gatería en casi martes?
No se, andaba por aquí pensando un poco cuando me topé con ésta joya...
Elección de carrera y el querer tener novio como los de las películas gringas, esas eran mis prioridades en los noventas...
Aquí estoy de nuevo, frente a una nueva elección de vida... ¿Cuál creen que sea?
Y sip, esta música -aunque bien pasada de moda y de contexto- tendrá que inspirarme para hacer la mejor elección...
Chaaaan... chaaaan...

¡Ay, carajo!

Ya esta a punto de acabar el domingo, lo más probable es que me agarre "el sereno" aquí, metida en el interné, dándole duro a la tecla y tratando de encontrarle sentido a la vida; lo usual, ya saben...
Ha concluido la primera semana de vacaciones y por lo tanto, la primera semana de las clínicas de fútbol del niño chiquito que vive en mi casa.
A partir de ese momento, mi tiempo no sólo se ha dividido aún más pues a las fiestas infantiles, las juntas escolares y a los desayunitos con las "mamiamigas" se ha sumado la actividad de llevar al crío al fútbol; he adquirido una nueva etiqueta en mi vida, la de "soccer mom" y ¡upsi daysy!, me da un chorro de ilusión.
Aún no he logrado recuperarme del todo de la impresión, queridos menos cinco domingueros lectores de siempre; el primer día del fut fue un "revival" del primer día en la guardería: niños aturdidos y papás llorosos.
De repente me visualicé en viernes a las cinco de la tarde, con toda la camioneta llena de escuincles sudados y con las rodillas lodosas, bajando hacia Periférico en busca de un McRoñas para llegar a la fiesta de Petito.
Y yo, claro, en la neura por el maldíto tráfico, la algarabía infantil y mi complejo de culpa por no disfrutar el panorama...
¿Todas las mamás pasarán por lo mismo o sólo aquellas que tenemos un número de expediente en el Sistema Nacional de Salud...mental?
En una ocasión, cuando tomé un seminario de juicios orales, el ponente preguntó que cuál había sido el reto más difícil de afrontar. Yo levanté la mano y contesté que el de ser madre. Murmullos y risitas se escucharon en la sala, pero yo seguí en mis trece, diciendo que a mi personalmente me valía madres quedarme sin testigos, siempre y cuando no me quedara sin galletas y leche en el refri, pues el veredicto por ser mala madre sería inevitablemente el de culpable. Claro, el Matius era pequeño y aún no entendía a la perfección este bisnes de ser mamá. No imaginaba que años después también estaría riéndome a causa de recordar mi ingenua respuesta...
Pero, ¿por qué les estoy contando esto?
Supongo que el punto lo perdí hace varios renglones atrás y dudo mucho que quiera ser encontrado, así que no cansaré más mis ya de por si cansadas neuronas (miren que sólo me quedan dos despiertas y ya están a punto de checar tarjeta) y me despediré por hoy con la esperanza de encontrarnos aquí, en La Gatería, el próximo viernes...
¡Feliz inicio de semana!


jueves, 18 de julio de 2013

Jane Austen y la lluvia.

El día de hoy, este humilde blog y su servilleta rendimos homenaje a la mujer que ha provocado suspiros de nostalgia por las campiñas inglesas, por los Darcys del mundo y por la fina ironía que cala las conciencias más obtusas, tal como la lluvia lo hace en los reumáticos huesos de los visitantes de Bath.
Me refiero, of course, a Jane Austen, que el día de hoy "celebra" su aniversario luctuoso #196 y que no pasa un solo día en el que no deseemos que su maravilloso talento siguiera produciendo más y más libros.
¿Qué pasa, qué sucede? ¿Por qué tanto alboroto con Janecita?
Bueno, pues resulta que hoy la ciudad de México está tapizada por nubes a punto de reventar, motivo por el cual no llevé al Matius a su práctica de football -lo que me tiene en la neura pues ahorita no se que hacer con su energía desbordante-, y tal condición climática me remonta a las novelas de Austen, ambientadas en la Inglaterra de la época georgiana y a las tardes lluviosas de libros y café. Los tópicos más usuales aquí, en La Gatería.
¿Quién de ustedes, queridos menos cinco austinianos lectores de siempre, no ha sentido el arrebato de una pasión cegadora, o ha experimentado el nacimiento de un cariño que con el paso estudiado de los sentimientos, se transforma en un robusto amor?
Seguro que en alguna ocasión hemos sentido ese atontamiento físico provocado por mariposas en la panza y si a eso le agregamos la disposición fascinante de algún galán de no malos bigotes, puessss...
O tal vez,mediante algunos cuchicheos y triquiñuelas entre damas, se llegan a provocar tal cantidad de malos entendidos que simplemente una quisiera que las horas terminaran pronto con la agonía de no saberse amad@.
Pues de eso y más tratan los libros de la Austen, que si bien sus biógrafos se empeñan en hacernos creer que murió sin haber amado, yo quisiera tener la esperanza de que tanta exquisita prosa fue producto de una fuerza superior a la inteligencia.
Es eso o me mato. Me mato, queridos, porque se que a pesar de lo vapuleado, escupitajeado y demás ofensas, el amor... EL AMOR es la fuerza que debería mover al mundo. Ya, ya lo dije y ¡demándenme!
Se que muchas veces he cometido la torpeza de renegar de él, de tratar de verlo lejos de mis terruños bajo el precepto de que el pasto del vecino es más verde que el mío o de suspirar por el mismo, bajo el influjo de un aburrimiento terrible... pero de que el amor se encuentra en mi vida, ¡ni dudarlo!
Porque cuando una ya pasa de los veintes (y más) se debe hacer un alto, tomar aire y ser brutalmente honestas (u honestos, perdón.) con un@ mism@ y decir: "A ver, me la paso chillando por no sentirme amad@ pero ¿qué tan cierto es eso, en realidad?"
Para los "solitarios": Ámense así mismos como nadie los ha amado y los amará.
Para los creyentes: Amen a Dios por encima de todas las cosas.
Para los papás y mamás: Ámense, amen a Dios y amen a sus hijos.
Para ustedes mis menos cinco amorosos lectores de siempre: Ámense, amen a La Gatería y lean a Jane Austen, que si bien no tiene nada que ver con mi discurso amoroso (y que seguramente lo criticaría por ser sobradamente cursi y fuera de lugar), si les va a procurar una nueva* perspectiva del amor...
Feliz jueves, los amo.

*Nueva en 1800...

viernes, 12 de julio de 2013

DIA DEL ABOGADO.

A petición del respetable:
Hoy viernes es un día muy especial para nosotros los abogados; no sólo por ser "nuestro día", ni porque los Tribunales salen de vacaciones y con ellos, nosotros también (así es, señora Chucha: en dos semanas no podrá marcarme al celular las veces que se le pegue la gana, preguntándome lo mismo de siempre.), sino porque es el día en el que el .1% de la población en general puede reventarse a gusto en la cantina, sin pretender que se está "en una junta muy importante con el cliente" o ¡peor!, en una "audiencia" (ajá, a las dos de la mañana, ¿no?)
...
¡ESPEREN! ¡Pero si eso es cosa de todos los días!

No es cierto, colegas. La verdad es que alrededor de nuestra profesión existen muchísimas leyendas urbanas, chistes y malos entendidos. Al abogado se le considera una especie de "mal necesario", cuando en realidad la sociedad debería reflexionar sobre lo útil que resultamos a la hora de componerles la existencia. Y es como en todo: naces, creces, conoces y respetas las leyes (tanto jurídicas como las de la vida), te reproduces (o no) y mueres (¿o no?). A ver, ¿en qué momento dije: "naces, creces, te reproduces, abandonas a tus hijos, te demandan pensión alimenticia, te niegas a proporcionarla, te denuncian por abandono de menor (o lo que resulte), te meten al bote, llamas a tu mamá, tu mamá me llama a las cinco de la mañana para que te vaya a sacar del bote, prometes hacer todo lo que te digo, sales del bote, no me pagas y ¡encimas dices que soy un "canguro", por ser una ratota de (aquí alzas tu brazo derecho hasta sobrepasar tu propia estatura) "este tamaño""...? O sea, no.
Quienes elegimos ésta carrera de antemano sabíamos que cabía la posibilidad de hacerlo por amor al arte, por el puro y llano deseo de "acabar con las injusticias" (cualquier cosa que eso signifique), por escalar una posición política y/o económica o por que "las matemáticas no se me dan". 
Como haya sido lo cierto es que -unos más y otros menos- nos pusimos a las ordenes de esa fuerza oscura llamada "justicia" y, como en cualquier trama de espionaje, super héroes o ficheras, a veces eres el "héroe", el "villano" o "la guapa de dudosa reputación por conseguir sentencias favorables a través de una vasta experiencia en juicios ...orales".
Y miren, sin afán de sonar a queja o sha la lá, la verdad es que TODOS (si, también ustedes, queridos menos cinco lectores jurisconsultantes de siempre) en algún punto de su vida han necesitado o necesitarán a un abogado. Que lo hagan en términos felices o desagradables será su responsabilidad o su suerte.
Sólo les pido que antes de despotricar contra el gremio recuerden que: nosotros NO los metimos en ese brete, que no esperen a que trabajemos gratis pues ustedes no se meten a un restaurante y esperan a que les regalen la comida, que efectivamente queremos estar en contacto con ustedes pero que ello no significa que nos hablen el sábado a las diez de la noche "para ver como va mi asunto" y que sin dudarlo, haremos lo que esté en nuestras manos para que ustedes puedan recuperar la paz y la digestión en sus vidas.
De lo demás, dejemos que se ocupe la justicia divina, que si bien es "más tardada", lo cierto es que de esa nadie escapa.
Y si aún penden sobre nuestras cabezas ideas macabras acerca de nuestro oficio, déjenme aclararles que al final del día los abogados siempre estamos con la duda sobre si hicimos lo "justo" y lo "correcto".
Pero para ello, nada mejor que éste galimatías, que es la base de nuestro sistema jurídico nacional (y si no lo es, pues ¡debería!):

"Se encuentran dos abogados en la entrada de un Hotel y se dan cuenta que cada
uno anda con la mujer del otro...
Pasada la incomodidad inicial,
uno le dice al otro en tono algo solemne y con cuidada dignidad:

'Estimado colega, creo que lo correcto sería que mi mujer venga conmigo a mi coche y que
su mujer se vaya con Ud. a su coche.'

El otro le respondió:
-'Coincido en líneas generales con su planteamiento, querido colega.
Quizás eso sería lo correcto, pero no estoy seguro que sea lo justo...........
Por que ustedes están saliendo del Hotel y nosotros vamos llegando!!!!"


¡FELIZ DIA, COLEGAS!

viernes, 5 de julio de 2013

HOTEL DE PASO

Vieran de ver el revuelo que está causando la próxima inauguración de un hotelito de paso en el mero corazón de mi zona "residencial". Mero enfrente del supermercado, del centro comercial que es "parte de tu vida" y de varios colegios nais. ¡Es desconcertante! No ha habido día en el que "las buenas conciencias" opinen que esto es una tragedia y que "por qué no nos juntamos, mana, para ir a hablar con el delegado, porque esto no puede ser".
No crean que les voy a salir con el discurso fácil de la moral y las buenas costumbres y bla bla blá. 
Muy al contrario, se agradece que las personas encargadas del encamamiento capitalino dispongan de un abanico de opciones que contemple toda la geografía del De Efe, porque no es nada bonito vivir en el sur y que tus únicas oportunidades de salir de la rutina te las ofrezca el "Cuore" (¡Ay, no se hagan!)
Con esto de que andamos llevando la sexualidad a otras dimensiones a través de lecturas tipo "Cincuenta sombras de Grey" (¿ya leyeron "Cincuenta sombras de Gregorio"?), una se siente con la confianza suficiente para poder venir ante ustedes, mis muy amplísimos de criterio menos cinco lectores de siempre, a desmenuzar sendos temas que regularmente se esconden bajo la alfombra y que por ende, se deforman con el paso del tiempo.
Hablar de sexualidad, de manera abierta y sin tapujos es liberar un poco la presión que se acumula al paso de los años, bajo predicamentos obsoletos que han marcado a generaciones enteras... por lo mismo, hablaremos de todo menos de conceptos, definiciones y presiones, a menos que se trate de la presión del jacuzzi de la habitación número 435.
La primera vez que pisé un hotel de paso, no tenía la menor idea (ni intención) de acabar ahí.
Digamos que "me chamaquearon" de mala fe. Y no dudo que esa primera vez (de visitar un hotel, aunque...) tan a la malagueña, tan a la sorda, haya sido el detonante para perder el pudor (y otras cosas) y la pena ante situaciones bastante peliagudas; si ya había conocido un lugar de esos, pues qué más daba correr tal o cual otro riesgo en la vida. ¿Pena? Pena robar y que te cachen, ¿si o qué?
Y una se va curtiendo, ¿saben?
De pronto desanudas la rigidez de las emociones, de los sentimientos; te vas conociendo poco a poco y lo que descubres es alguien maravilloso, que ha podido dejar afuera los temores y que ahora se lanza (responsablemente) a la aventura. No importa el mañana, solo el "aquí y ahora", el "tú y yo, pa' siempre"...
La primera vez en un hotel de paso es sencillamente terrorífica; el simple hecho de pasar por la recepción, donde el encargado te dirige una mirada torva que tú descifras muy bien, hace que recuerdes todas las jaculatorias que Hermana María se empeñó que memorizaras, so pena de no promover tu Primera Comunión (y que justamente viene TAAN al caso en estos momentos...).
Para el momento en el que te encuentras en el elevador, tu color ha cambiado de "marfil" a "blanco ostión" pero piensas que ello se debe a la pésima iluminación y que seguramente en unos momentos más, te saldrán las "chapitas" más encantadoras de tu tierna infancia.
Con nerviosismo, abarca la estancia con la mirada, tratando de contener las primeras lágrimas del momento al darte cuenta del lugar en el que te encuentras. Quizá no era del todo mala la idea de haber ido al Museo de las Intervenciones, finalmente. Suspiras... observas al "papazote" que te está mirando exáctamente igual que el encargado y ya, instantáneamente tu mood cambia. Decides que tú y sólo tú pondrán el ambiente para la fiesta, (porque los globos...esos se los pone "Él") y comienzas a pasear tu silueta desnuda frente a los chorrocientos mil espejos de la habitación (¡bueno, hasta en el excusado, carambas!) y en un arranque de valentía, prendes la tele para comprobar que si es cierto, que oficialmente estás en un hotel de paso encuerada y tumbada frente al canal de películas porno... En serio, ¿era necesario venir hasta acá para darte cuenta que a los veinte, junto a un galán igual o peor de teto que tú, la vida se trataba de ESTO?
Pero a los treinta...
¡Ajajay!
A los treinta lo mejor de la vida está sucediendo y ¿qué creen?
¡Que seguramente muuuuchos estaremos el día del corte de listón y ahora sí, con pleno conocimiento de para qué sirve el silloncito en forma de "resbaladilla"...!
¡Feliz viernes y no digan que no se los advertí!



viernes, 28 de junio de 2013

EL FINAL

Cuando pensé en lo aterrador que sería tener un hijo, con todas esas noches en vela cuidando la respiración del crío, jamás pensé que lo más fácil del mundo sería procurar el eructo sanador al término del breastfeeding. Yo creí (ji ji, jo jo) que la diversión comenzaba al momento que dejaban el pañal y practicaban su primer "solito".
Ahora entiendo esas sonrisas de ternura que mi madre me echaba con los ojos entrecerrados, mientras le platicaba mis planes de llevar al Matius a los museos, a conciertos a Bellas Artes y lo guapo que se vería en su uniforme, en su primer día de clases...
Queridos menos cinco lectores de siempre: se que adoran que les hable de mis peripecias de vida y romances fallidos con músicos famosillos, pero quiero que sepan que antes que otra cosa en la vida, soy la orgullosa madre de un niño fantástico. Y si, como cualquier mamá, me preocupo de lo que se lleva a la boca hasta lo que sale de ella (palabras o comida, da igual), con mayor razón me ocupo de lo que entra a su cabeza y a su corazón.
Y... ¡no es fácil, chihuahuas!
Imagínense que hasta hace siete años, su mayor preocupación era la de saber diferenciar un Chablis de un Chambertin; ahora imagínense que de un momento a otro, deben saber elegir el mejor pediatra, la mejor mamila, la mejor escuela... ¡cansa; si o qué!
Mañana es el último día de escuela del Matius... y el mío también.
Se que muchas mamás entenderán a lo que me refiero: pasaste más de la mitad de tu vida en la escuela y de repente tuviste hijos, ahora pasarás la otra mitad que te queda de vida tratando de hacer que tus hijos pasen la mitad de su vida en la escuela, para cuando ellos tengan hijos (que serán tus nietos) pasen lo que les quede de vida haciendo que -sip- ellos a su vez, vayan a la escuela... ad náuseam.
Mañana es el día en el que los padres del mundo (ok, ok,) verán coronados sus desvelos, privaciones y esfuerzos al ver subir a sus querubes hacia el Olimpo de los más aplicados recibiéndo sendos Diplomas de "Aprovechamiento y Conducta". Será el día en el que las chicas "de sexto" se pintarrajeen felizmente las camisas con los "Siempre amigas", "Suerte en la Secun" o "Tencha: siempre te amé". El día en el que se escucharán en toooodos los planteles "Las Golondrinas", hórrida muestra del orgullo vernáculo que sigue siendo parte del soundtrack de todos los escolapios de Mexico (¿qué se cantará en Finlandia, el número uno en calidad educativa? ¿Acaso será "Koulun jäähyväiset"?)
Mañana será el día en el que podrás sorrajarle a la comunidad escolar entera (siiiii, esa que te ve feo a la hora de la salida porque llegas aventando lámina y con el traje sastre todo arrugado de venir manejando desde Plaza Juárez, con el estrés de las audiencias a cuestas) la medalla de excelencia que tu retoñito ganó gracias a que has dejado tu vida en un eterno suspenso, en aras de enseñarle a construir la suya.
Mañana será mi último día de clases, porque gracias a mi desorden generalizado de ansiedad, tuve a bien escoger la escuela más proactiva, comprometida y activa de toda la zona escolar sur y ¡claro! los padres somos parte fundamental en la columna vertebral escolar, así que ¿como por qué no deberíamos asistir a todos los cursos/conciertos/muestras pedagógicas/festivales, etc. que se llevan a cabo en el Cole?
Y si no terminé una maestría a causa de la  maternidad, pues ya va siendo hora que me la den "honoris causa", porque he pasado el mismo número de horas en el cole de Matius que lo que hubiera empleado en el conocimiento de la noticia criminis... 
Pero nada de eso importa, queriditos -5...
Partiendo del hecho que haga lo que haga, el Matius terminará en algún punto de su vida en un diván de psicoanalista, lo mejor que puedo hacer en este momento es el de tratar de aligerar un poquito la cuenta y si mañana mi lugar es estar tomando pics como fotógrafo en boda de pueblo, echando porras hasta desgañitarme y berreando a moco tendido porque mi rata bebé es cada día menos bebé, pues que así sea.
El mundo, la vida, la espiritualidad, el taoísmo, U2, la canción del "Pollito pío"... todo vale un soberano sorbete cuando escuchas el más sincero "te amo" de toda tu vida...

¡Aunque se nos vaya la vida en ello!

*Se quita el birrete, lo avienta emocionada...*

viernes, 21 de junio de 2013

¡En eeeeeeesta esquina....!

Por enésima vez me va a tocar balconear a mi familia (chale, piensan) y es que es inevitable, manitos.
Con tres abogados en la familia y un doctor, es difícil imaginar que mi familia primaria es del tipo de familia "calmadita".
Si ustedes piensan que la suya de ustedes es una familia escandalosa o revoltosa, basta con que vengan un día a tomar tecito con la mía para que de veras se les caiga esa maldita venda de los ojos y se den cuenta del error en el que han vivido todos estos años.
Creánme, no les estoy platicando esto para que digan  "ay, la Dana es rete exagerada" -porque ya se que lo piensan el 99% de las veces que leen éste, su blog de confianza-, sino para sentar un precedente en caso de que un día me vean en las noticias protagonizando un pleito por la defensa de los derechos de las diatomeas o en su defecto, en protesta por lo caro que está todo en el mercado; ello por provenir de una familia que es en extremo rijosa.
Y bueno, aquí vale aclarar algunos puntos y uno de ellos es que principalmente peleamos por el puro placer de debatir, de hacer del conocimiento del respetable nuestro muy particular punto de vista y en aras de probar que cada uno es poseedor de la verdad absoluta.
Y en esas "tardes de debate" lo mismo podemos discutir -con argumentos y toda la cosa- desde el final de la telenovela (que seguramente ninguno de nosotros vio, pero ello es para probar que en todo tema nuestros chicharrones son los que truenan) hasta de la última reforma al Código de Procedimientos Penales de Ajijic, u otra cosa igual de bonita.
Hablamos, gritamos, nos interrumpimos, pedimos tiempo fuera para ir al baño, seguramente alguien ya se paró a servir agua que refresque los gaznates, apagamos el celular o dejamos que el niño llore: todo se vale para perpetuar el breve momento de lucidez mental (en mi caso) al defender una idea y hacerla prevalecer por encima de las ideas de los demás. ¡Una belleza!
Y seguramente han de estar pensando ustedes, mis querúbicos menos cinco lectores de siempre, que qué hueva estar agarrados de la greña todo el tiempo, en vez de convivir de manera más convencional, como cualquier familia, pero lo cierto es que ello es un ejercicio muy sano pues estamos conscientes que discutimos sobre cosas que no vale la pena discutir, para preservar en armonía aquellas que requieren toda nuestra delicadeza y ternura.
Sabemos de sobra que si no hay ser humano perfecto, mucho menos habrá familias perfectas, pero si nos han enseñado que la familia es el primer eslabón de la sociedad, entonces seamos conscientes que lo mejor que podríamos hacer por el bien de ella es el de pulir nuestras habilidades en la familia, con miras a mejorar la sociedad.
Claro, habrá familias donde las conductas a perfeccionar serán las del tipo criminal y no dudo que ello sea motivo de unión, pero mi punto es que la familia es el laboratorio donde desarrollas tus habilidades sociales, donde te nutres del conocimiento ajeno y te forjas esa chispeante personalidad que te procurará una vida hermosa.
En nuestro caso, el discutir y pelear por defender nuestro punto de vista ha traído grandes beneficios, pues al dedicarnos al ámbito jurídico (¡bueeeeeno y al de la salud también!) la gente puede tener la confianza de que no tendremos miedo de iniciar un buen pleito (o una cirugía) y, si las circunstancias lo permiten, ganarlo (u operar con éxito).
Por lo pronto, me han dado una arrastrada en la última discusión y ello es síntoma de que me encuentro un poco oxidada en temas como administración pública federal y maestros del Impresionismo y mi orgullo se encuentra un tanto herido. Así que en cuánto termine de escribir este post, me lanzo a mis libros de Historia del Arte y a la Ley Federal de la Administración Pública...
Es eso o darle el gusto a mi hermano de pelear por saber quién es el más inteligente de los dos...
¡Y eso sí que no!



viernes, 14 de junio de 2013

¡FÚMATE ESTA!

Han de saber que estoy a punto de encender un cancrito.

Lo que no saben es que llevo un año sin fumar.

Empecé a fumar a los 16 años y de manera itinerante lo seguí haciendo durante unos diez años.
Uno o dos cigarretes al día; a veces ninguno los fines de semana en la época que viví con mis papás; diez en una fiesta... Y de repente, el Matius...
Cero cigarros durante cuatro años y luego de nuevo al vicio. Ya saben, uno o dos cada tres días...etc.
Cuando tomé terapia, la psic decía que fumar era un equivalente a un escape, era el "abrir el pecho para recibir aire, revivir el primer respiro que recibe tu cuerpo al nacer". Y si, la neta es que cuando fumas, lo haces para tomar un break o una decisión importante.
También está el hecho de fumar a solas o en pareja, con amigos o con conocidos.
Lo peor que me ha podido pasar es tener novios que cero fumaban y que de repente, les contagié el vicio. O novios que de plano alucinaban el cigarro y pues ni modo, en aras de una sana codependencia, dejaba de fumar antes y durante nuestros encuentros.
O novios con los que sí compartí el gustito por la nicotina y que felizazos de la vida, nos la pasábamos echando el chal y fumando.
La Peluss odia el olor del cigarro, lo se porque me acabo de salir con todo y compu a escribir estas líneas y a fumarme el cigarrín (¡oh cielos, me siento tan culpable!) y ha pasado a mi lado maullándo enojada y huyendo hacia el jardín.
No importa si está bien o mal, aquí cada quien hace con su aparato respiratorio/circulatorio lo que se le da la gana, pero el chiste es que en este momento, me URGÍA fumarme un cigarro...
Ok, ya, ya lo apagué.
Creo que no me torturaré buscando las ene mil explicaciones del por qué he sentido ese deseo de fumar, únicamente terminaré de escribir esta entrada y luego me iré a mi cuarto a pensar en lo que hice...
O tal vez les platique que a veces la vida te pone pequeños retos, no para ver si caes en tal o cual situación negativa que arrastrabas y decirte "te lo dije, lero lero". Es más bien como un punto de reflexión para que te veas cara a cara con tu realidad y hagas una suerte de exámen de conciencia: ¿estás en donde quieres estar?, ¿haces lo que quieres hacer?, ¿eres feliz con tus decisiones?.
Todo un caso, mis queridos menos cinco lectores de siempre.
En mi reflexión personal (y en mi defensa, agrego.) creo que he llegado a un punto esta semana en la que me he dado por completo, he hecho muchas cosas por los demás y la balanza se inclina hacia ellos, no hacia mi.
Y que en un sano ejercicio de egoísmo, mi inconsciente me dice que ya estuvo, que ahora me toca a mi y que por ello (y tan sólo por cinco minutos) puedo dejar que en pausa todas las ocupaciones y preocupaciones para hacer lo propio conmigo. Que al fin y al cabo, el mundo sigue su curso y yo no tengo todas las respuestas..
(¡Pero ya es tardísimo y tengo que ir por el Matius...!)

P.D. Mi vecina está persiguiendo a La Peluss, creo que debo bajar por ella...


viernes, 7 de junio de 2013

Desgracias


Parece que nunca acaban, ¿verdad?
Las desgracias vienen en todas formas y tamaños; olores, sabores y con nombre y apellido.
Cada quien le agregará su ingrediente favorito: lágrimas o risa, pero no se consumirán solas ya que las mismas con pan son menos.
A mi me fascina reirme de mi, a pesar de que de entrada no me esté causando risa. ¿Como pa qué amargarse con la vida, no? Ya bastante desgracia es como para hacerla aún más grande.
No alimenten a sus desgracias, no las pongan gorditas que de gusto.
Háganle como yo: ríanse y escríbanlas para después recordarlas con cariño.
Como la vez en la que de chica acudí a un campamento y nos sentamos a comer. Habíamos trabajado especialmente duro levantando la tienda de campaña y recogiendo leña cuando nos llamaron a comer.
Al ser el primer día de campamento, todas llevábamos nuestro propio lonch y el mío era en particularmente  suculento: tortas de ensalada de atún con verduras y mayonesa McCormic verde, mi favorita. Una manzana roja y dos botellines de yakult. A mis nueve años, ello era suficiente para considerarme felizmente alimentada. Y pues que llega la desgracia en forma de toro. Ante la sorpresa de ver a un toro en pleno campamento scout todas nos levantamos rápidamente, dejando nuestras viandas a la consideración de tal rumiante. Y ¿cuál fue el almuerzo que tuvo a bien comerse? El mío, por supuesto.
Ya entrada en la pubertad, cuando me sentía una especie de patito feo con muy mala actitud y suerte en la vida, fuí invitada al cumpleaños de Dany, mi amiga de la secundaria y fan number one de éste blogs. Pues resulta que por aquellos ayeres, medio salón del grupo M-4 moríamos por los bellacos del M-1 y con la promesa de que irían a la fiesta, me atavié con un modelito que no vieran: vestido, medias y mocasines, amén de un saco de mi mamá.
Y no obstante el atuendo tan "lucidor", los consabidos galanes ni se aparecieron, ni dieron señales de vida ni nada por el estilo. Resultado: la desgracia de regresar toda emperejilada, con un humor de los diablos y todo para que en unos minutos más, Danny se haga la occisa y escriba que ni se acuerda de esa fiesta.
Otras desgracias han tomado la forma de galanes y como en otras ocasiones, los remitiremos al cajón de los "en otro momento hablamos de eso".
Recientemente he tratado de percibir a las muy desgraciadas desgracias como un pequeño contratiempo, una mota insignificante de polvo, un pequeño estornudito en medio de Bellas Artes, pues las mismas tienen el olfato tan fino que saben cuando un corazón se encuentra un tanto maltrechón para acampar de por vida en páramos tan fértiles para las, sip, desgracias y hacer del portador del órgano cardiaco en comento el ser más desgraciado del mundo. ¡Bah!, minucias...

Queridos menos cinco lectores de siempre, se que a veces tonteamos y reimos al mismo tiempo, de tal suerte que luego ya no sabemos dónde empieza y dónde acaba este anillo de Moebius del sinsentido.
Pero únicamente quiero decirles con todo el cariño de mi corazón que no hay desgracia más significativa que aquello que les quita sueño, apetito y color y que el luchar por nuestro bienestar no es asunto menor; así que junto con la risa, curemos nuestras desgracias con la cabeza fría y temple de acero, que bien dicen que no hay desgracia que dure cien años ni blog que las aguante.
¡Arriba, corazones! ¡Pa trás, ni pa tomar vuelo!

P.D. Esta semana supe finalmente lo que se siente ser "la chica del elevador que se cierra con muchas incógnitas por delante".
Más detalles? Tal vez no por esta ocasión.

¡Feliz Viernes!



viernes, 31 de mayo de 2013

"¡Bájale tantito, gato!"

El titulo aduce a las sabias palabras que Marmota (a.k.a. papá del Matius, esposo mío, etc.) me acaba de mandar vía mail en relación a mi post anterior.
Ya me conocen, soy de mecha corta y la sola mención de dichas palabras hubiera desatado un conflicto equiparable a Irán-Contra, pero lo que detuvo el inminente fluir de la ira fue ésta chulada de imágen:
Imágen que, con el título en comento, le da sentido al intento de consuelo/terapeada que la Marmota me acaba de recetar.

Sí, tienen razón. Esta imágen dice más que mil palabras y por muy escasa de tiempo que ande, el Matius compensa con creces lo que le doy.
Por ese motivo, ya le voy a bajar namás tantito.
Besitos queridos menos cinco lectores de siempre, ojalá que disfruten su fin.
... ¡de semana! (Ay pero qué sentidos son, de veras)

CRISIS DE LOS TREINTAS NÚMERO: ... (ya perdí la cuenta)

Qué curioso es que desde las siete pe eme estuve planeando el post del día de hoy:  me organicé unas mini notitas mentales -y unas nototas en mi libreta- y hasta busqué unos datos en la wikipedia y toda la onda, para que llegue al renglón número tres y me quede ¡congelada!, sin saber qué decir o qué escribir.
Típico de mi en todas las crisis que he vivido: quedarme congelada.
O sea, no es una casualidad que de repente los deje colgados de la lámpara, sin contestarles sus bienintencionados _________ (ponga en este espacio el artilugio de su preferencia que me haya mandado ultimamente, llámese mail, sms, wazzapper o hasta el saludo en el gym) llenos de valiosa información personal.  Ni que de repente y sin decir "agua va", bote el blog que tanto aman mis menos cinco lectores de siempre y que ya en el punto más bajo del enfriamiento neuronal por crisis emergente de los treintas, ande yo echando a la lavadora el smartphone más hermosamente configurado, aplicado y updateado del mundo, ayudando a empoderar el mito de que los teléfonos de ahora son mucho más inteligentes que nosotros. O bueno, que yo, principalmente.
Sip, no sólo el mundo, la situación económica o el brillante desempeño del "Preciso" entran en recesión, también lo hace mi ser con todas sus letras y todos sus años. Y sip, literalmente me quedo helada, de esas veces que no te mueves por temor a que tus malabareos se vayan a cuatrapear (ya me volví a chingar la semántica, carajo...); bueno, ¡he llegado a tal grado que se me adormece hasta la conciencia!
Como por ejemplo, cuando padecimos La Gran Depresión. Y no me refiero a la mía, sino a la gran depresión económica de los 80's, con todo y precio PACTO. En dicha ocasión el azúcar escaseaba y en casa sólo quedaba la que contenía la azucarera. Pues bien, a sabiendas de lo que pasaría de desperdiciarse dicha azúcar, tuve la brillante idea de echarle agua, dizque estaba jugando a "la comidita".... ¡puuuuu! congelamiento seguro.

Le doy un sorbo a mi café y trato de resumir todo lo que ha pasado en estos 25 días que no nos hemos leído y que puedan explicar por qué es que me encuentro en crisis treintañera: otro festival de diez de mayo donde fui muy obsequiada por el Matius y su patrocinadorsísimo padre, que en un evidente dejo de culpa por arrastrarnos y meternos el espíritu cruz azulino hasta por los poros (y que sirvió para maldita la cosa, debo decir. O sea, ¡ya habían asegurado el título, carambas!)  tuvo a bien regalarme unas cositash muy bonitash; festejos por el día del maestro con la consabida carrera para encontrar el regalo perfecto (que es aquel que cuesta menos de $99.99 peso y que ¡OBVIO! parece sacado del catálogo de Tane) para cinco misses; Semana Cultural en donde si, estuve metida tooooda la semana en la escuela del retoño (fue lindo, fue lindo) y un largo, muy largo -y mentalmente exháusto- etcétera.
¡Diablos!, si todo fuera tan fácil como se lee.
Cada que hago una revisión a mi vida (que contrario a lo que se piensa, es muuuuy de vez en cuando) siempre salta a la vista un déficit de tiempo. Y hablo del tiempo bueno, del que no lo sacas tan seguido no vaya siendo que se gaste.
Y, amigos, cuando a mi me falta tiempo entro en crisis.  Y me congelo. Y lloro. Y maldigo. Y me arrepiento.
Y vuelvo a llorar.
Que me falte tiempo a mi, que soy la reina del Culto a Uno Mismo, es fatal. No, no, no, peste segura.
Es como no dormir en mucho tiempo y de repente darte cuenta que estás haciendo todo en autómatico... no, esperen... ¡es no dormir en mucho tiempo y hacer todo en automático!
Y no pretendo sentirme especial por el simple hecho de que escribo en el blog que me falta tiempo y sufro bu bu bú y ya; se que la falta de tiempo es un asunto generalizado y que todos caemos en el lugar común de quejarnos -o como en mi caso, congelarnos- por no saber por dónde empezar para tener una vida updateada y funcional. Más bien, me gustaría que este espacio quede abierto (porque créanme, esta vez no tengo ni idea para una conclusión) para que cada una de las personas que lea éstas líneas aporte una  pista para administrar eficazmente el tiempo.
O yaaaaaa de perdis, nos cuente un chiste para  hacernos menos amargo el difícil -por que lo es, c'mon!- trayecto vital hacia la trascendencia. Porque todo es trasecendencia, chaparritos. 
¿O como pa qué estamos en éste mundo?
Besos, los quiero, los extraño, los pienso.
Siempre...

Dana. 



domingo, 5 de mayo de 2013

NO ME ROMPAS LA (ALMA) MATER...

Hace cosa de dos minutos estuve husmeando algunas fotos de las noticias que me he perdido en los últimos días y me topé con una en especial que llamó mi atención por la manera en que reaccioné.
Se trata de la foto de la liberación de la Torre de Rectoría, en Ciudad Universitaria, el primero de mayo de 2013.
Al principio no distinguí de que se trataba la foto; incluso llegué a creer que se trataba de la imagen de algún país en conflicto, hasta que leí el pie de página y me acordé de todo este asunto.
Sentí mucho coraje...
Ya se que ha pasado bastante tiempo de aquello, pero no pude dejar de pensar en la vez que la UNAM fue cerrada durante casi un año. No pude dejar de pensar en la cantidad de eventos que cambiaron a partir de que un grupo de ... ¿alumnos?, ¿encapuchados?, ¿subvencionados?, ¿universitarios? ... tomaron las instalaciones de la universidad para clausurar los sueños de muchos de nosotros.
En esa época tenía 18 años y cursaba el último año de la prepa. Un lunes me encontraba embrollada con la perspectiva de que ya tenía los trámites de pase automático encima, de no poder creer que en poco tiempo estaría dando "el gran salto" hacia la universidad y al miércoles me topaba con la sorpresa de que la prepa estaba "tomada" y que sólo dejaban pasar a los estudiantes que tuvieran credencial vigente...
En días previos, la noticia de que las cuotas universitarias adquirían el carácter de obligatorias puso a hervir a todo el país. Las miradas se enfocaron en el entonces Rector Barnés y todo México sintió que le tocaban uno de sus íconos más preciados, me refiero a la UNAM, claro. De Barnés, como dicen de Camelia la Texana, ya jamás se supo nada.
A la edad de 18 años es muy fácil creer que la vida es injusta y que todo lo que sea impuesto por "los mayores" es una provocación para desatar la furia de un espíritu adolescente.
Yo vi claramente como una institución se fue a pique a manos de los que se supone, debían ser instruídos en los altos ideales en que la Universidad está cimentada. Vi en los ojos de los que taloneaban en los pasillos y que organizaban anualmente "la quema" un brillo triunfal, un sentimiento gozoso de saber que aquello que más odiaban (por encontrarla completamente inaccesible) era derrumbado por un pésimo manejo de la administración pública.
Desde ese día, todo fue ir cuesta abajo...
Instalaciones quemadas, vejadas, puteadas... Gente que había sido expulsada de la prepa nadando en la alberca impunemente... La suciedad trepando las paredes... Los estudiantes resolviendo exámenes finales en el Parque Hundido, en la Biblioteca México, en el Bar 69 de la Colonia Cuauhtémoc (Y a donde un grupo de paristas llegó a impedir el que recibiéramos calificaciones de francés)...
A los 18 puedes caer en la trampa de creer que el que se preocupen por ti es señal de dominación inminente...
Mi maestro de Sociología y Derecho Positivo Mexicano, el genial Dr. Enríque Martínez y Martínez -que, dicho sea de paso, también fue profesor de mis papás- murió a las pocas semanas de declararse la huelga y su funeral fue triste. Murió sin poder ver libre a la institución a la que dedicó no pocas horas de sapiencia en favor de los futuros abogados...
Fue triste ver pasar los días, ver las ilusiones rotas y la desesperación de no saber dónde se encontraba nuestro futuro...
Yo entré a trabajar a un KFC (que merece su post aparte) e intenté entrar a la UAM.
Algo me decía que yo no podría ser de otro lado mas que de la UNAM y el periódico con los resultados confirmó mis pensamientos, pues reprobé de lo lindo el exámen de admisión.
Ya para cuando la UNAM fue "liberada", la mayoría de mis conocidos estaba en otro canal. ¿Estudiar? ¿Pa qué? Muchos se pusieron a trabajar, pues irónicamente no tenían lana para pagarse una Universidad particular. ¿De eso se trataba todo esto, verdad?
Ahora, a trece años de estos acontecimientos, vino un grupo de personas con ideas muy confusas y propuestas igual de brumosas a tomar la Torre de Rectoría.
¿Fue un chiste?
Por fa, que alguien me explique de qué carajos se trató todo este show y que me indique el momento en el que deba de reir. Porque hoy más que nunca se ha demostrado que podrán tomar todos los edificios que quieran, pero no pueden callar el latido de la comunidad universitaria, el verdadero corazón y motor de la institución.
Ya tocará escuchar sus argumentos, sus propuestas y sus motivos; es cierto que la Universidad es una panacea que siempre será perfectible, pero como buena dama, no reacciona con la fuerza sino con el diálogo.
Porque podrá ser muchas cosas y la podremos cuestionar en otras tantas, pero de que es nuestra Alma Mater y nos ha cobijado en su seno, es indudable...

Sí, UNAM, ¡cómo no te voy a querer!



viernes, 3 de mayo de 2013

Ojos de búho.

No se lo digan a nadie, pero justo en este momento, La Peluss está siendo víctima de un cortejo gatuno y no deja dormir a nadie en el vecindario.
Temo por que algún vecino gruñón y furibundo le deje sentir todo el peso de la ley de condóminos, artículo cuarto, párrafo dieciocho.
Juro qué mañana la llevo a esterilizar. Ya, no más prórroga.

Por lo pronto, estoy sin poder pegar el ojo, con el riesgo de tener que asaltar el referí para poder conciliar el sueño...

viernes, 26 de abril de 2013

LA FELICIDAD (a veces) VIAJA EN TRANVÌA...

Cierta mañana me dispuse a acompañar a un muy atarantado Marmota al Hospital de la Ceguera.
Luego de dicha diligencia y bajo el acuerdo pre nupcial de que él estaría facultado para usar mi coche en cuanto se le diera la gana, me dejó amablemente en la estación de trolebús de División del Norte y Churubusco, para que me fuera directito a ... Tribunales.
Tomé con filosofía mi destino y aún con buen ánimo (debido mayormente a un cafecito de olla bien caliente) me trepé al trole.
Recorrió mi mirada impasible el panorama que se presentó al momento de subir los tres escalones que separan a los transeúntes de los peatones y al ver ningún asiento disponible, bufé sin sentido aparente y por primera vez en el día, maldije a mi suerte.
No pasó mucho tiempo de ese estado cuando finalmente hubo de desocuparse un lugar justo al lado del pasillo donde me encontraba.
Me senté no sin antes experimentar una ligera sorpresa al ver abalanzarse a mi compañera de viaje, que no era otra persona mas que una señora tipo bien (cualquier cosa que ello signifique), la cual justificó tamaña conducta bajo el efecto de un nerviosismo patente, originado en el  miedo a pasarse de bajada.
Sonreí un tanto sardónica; las vicisitudes del itinerario de mi compañera me tenían sin cuidado a esa hora de la mañana (y si los acontecimientos ulteriores no se hubieran desarrollado, puedo decir perfectamente que aún seguirían sin gozar de mi atención), pero al momento recordé lo que había sufrido en el lapso en el que me quedé sin automóvil, así que traté de mejorar mi humor y me dispuse a escuchar lo que mi compañera de viaje tenía que decir.
El hielo se rompió al punto que saqué de mi bolso un ejemplar de "La Piel de Zapa", de H. de Balzac.
Ejemplar que me fué obsequiado por Mr. M... en 20... y cuya lectura había sido interrumpida por hechos que aquí se han documentado previamente.
Mi compañera mostró emoción al descubrir que alguien estuviera leyendo a Balzac y su curiosidad se aventuró un poco más al preguntarme si acaso realizaba su lectura en francés.
Hasta aquí la frialdad dejó de pronto mi corazón, pues me hinché de orgullo al sentir que alguien pudiera considerarme capaz de tamaña proeza, sin embargo hube de sacar del error a mi nueva amiga (a ese punto, mi vanidad ya la consideraba como tal) y con unas no pocas risitas nerviosas le indiquè que mi modesta lectura se concretaba en el más simple y llano español, pero dejando un poco de espacio para aclarar que sì, que el idioma francés no me era del todo desconocido y al vuelo regresé la cortesía, indagando si mi interlocutora era conocedora del idioma de Flaubert, Dumas o el mismo Balzac. Dijo que sí.
La plática prosiguió así como el paseo (a este punto, mi travesía ya la consideraba como tal) y diversos temas fueron tratados.
Desde el estudio profundo de la gramática, (de la cual vergonzosamente me confesé una ignorante) hasta del conocimiento del latín, cuyo estudio es fundamental para lograr la conquista de muchos idiomas universales.
Habló de viajes a Alemania, de amistades procuradas al sazón de un piano en pleno Centro Histórico y finalmente, de las prioridades en la vida mientras se matizan los sueños primigéneos, unicamente truncados por la feliz casualidad de la maternidad.
Supongo que fue una hora de charla agradable, mientras el mundo se detuvo un poco al paso de un pintoresco trolebús.
La ciudad adquirió otra vista, más mísera, más gris...
Un poco viciada de ambientes que no proponen armonía. Ni de gente ocupada o siquiera interesada en procurarla.
¿Qué importa?
Por un instante delicioso mi mañana cambió de repente y las vulgares ocupaciones habituales se vieron enriquecidas por el espíritu del arte de la conversación y tal vez, por la influencia -malísima para el tono habitual de La Gatería- de Balzac.

Queridísimos menos cinco lectores de siempre, tengan hoy muy buenas festividades y mejores intenciones.
Nos leeremos el próximo viernes, cuando me recupere del impacto de Balzac y mi ánimo chabacano se encuentre donde siempre: en mis no tan ágiles pero sinceros dedos al escribir.

viernes, 19 de abril de 2013

Betty VS Verónica.

De lentes y que use gorra.
Así de exigentes eran mis gustos cuando frisaba los catorce años. ¿Qué iba yo a saber de moda masculina o siquiera de buen gusto en cuestión de chicos, mas que lo que me dictara la siempre útil y "en onda" revista "15 a 20"?
Y lo peor del caso es que no era la única con tal gusto. No era la única a la que "ese chico" hacía revolotear juveniles mariposas en un estomago que no conocía de gastritis -pero que ya se inclinaba por ese camino- y que provocaba un rayoneo considerable de corazones en sus cuadernos de "Ciencias Naturales".
Estaba la chica dulce y de buen corazón que debía defender a su chico de las garras de "la intrusa", o sea, yo mera. La eterna disputa de dos mujeres, un camino...
En la banal historia de la cultura pop del siglo XX destaca una historieta que, si bien es medio insulsa y boba, no por ello deja de tener todo el encanto de la verdad.
Me refiero a "Archie", el cómic que para algunos no merece la menor atención, pero cuyo triángulo amoroso puso en el pulso del respetable, un poco de lo que a veces la amistad femenina puede representar. Betty y Verónica, dos lindas jóvenes con sus particulares encantos; una rubia, la otra morena. Una dulce, la otra malcriada. Una siempre dispuesta para Archie, la otra un tanto mañosa para parecer inaccesible...
Y ambas peleándose por el pecoso "Archie Gómez" y aquel felizazo de la vida, recibiéndo las atenciones de las dos, provocando que la amistad entre ellas fuera puesta a prueba y la lealtad femenina en entredicho.
¿Por qué si a ratos parecían llevarse y quererse tan bien, en cuanto aparecía el objeto de su afecto las cosas llegaban a niveles insospechados de violencia y mala leche? 
Ser mujer y tener amistades (sinceras) femeninas es algo que para much@s es imposible, pero según la sabiduría de mi amiga Kry, es porque jamás se ha contado con el privilegio de una verdadera amiga.
Y sépanlo de una buena maldita vez, queridos menos cinco maltratados lectores de siempre, yo tengo la fortuna de contar con muy buenas amistades femeninas, aunque en un principio -como en todo- me di varios costalazos, provoqué varios derrames de bilis e infundí varias cuchilladas traperas.
Todas bajo el influjo de una canallezca enfermedad llamada "rivalidad femenina", que no es otra cosa que el no poder soportar que tu amiga tenga muñeca nueva y tú no.

*Los caballeros que han llegado hasta este punto sin bostezar, les agradezco su atención y les advierto que ésto no se pone mejor. Así que si gustan pueden cambiar de blog, puesto que  por un rato, trapearé el piso con ustedes. ¡Gracias!

Mi momento "Archie-Betty-Verónica" llegó cuando la adolescencia y sus tentáculos se apoderaban de mi. Esa edad en la que la inteligencia emocional brilla por su ausencia y la inteligencia hormonal -si es que cabe la comparación- hacía estragos en las vidas de la mayoría de pubertos, quienes como yo, estábamos a merced de nuestros impulsos. De tal suerte que la vida tuvo a bien ponerme unos cuantos obstáculos para que yo pudiera -en 18 años- venir a contárles esto sin remordimientos ni enojos y sí con una gran sonrisa de oreja a oreja por el relajo de antaño...
Resulta que mi ADORADA prima LLuvia y yo somos de la misma rodada, ¿saben?
Y tuvimos la fortuna/desgracia de vivir un poco lejos la una de la otra en esa edad crítica que ya les comenté. Menciono "fortuna/desgracia" porque han de saber que ella y yo somos muy parecidas en cuanto a aficiones, gustos musicales y ¡ay! ... hombres. Ella ha vivido en Querétaro y -para mis lectores del extranjero que no lo sepan- yo soy chilanga de hueso colorado, de ahí que desgraciadamente vivimos un poco alejadas...
Con estos antecedentes, un buen día llega Dana y se apersona en casa de su prima Lluvs, ¿no?
Acto seguido, se pasan a contar todas aquellos secretos que edifican la solidaridad femenina y que relegan al hombre al lugar de un mero espectador.
De dichas confidencias, un nombre -¡y qué nombre!, mi padre aún no deja de hacer bromas al respecto de aquel nombre- sale a relucir de los labios de mi primis y -se los juro por ésta (+)- a mi me da igual.
Por señas se que es un chico que le late a mi prima y pues hasta ahí.
Quiso la providencia ponérnoslo en el camino un buen día; se hicieron las presentaciones de rigor y ... empezó el calvario más divertido que se puedan imaginar.
El sujeto, al que nombraremos simplemente "O" se percata de los sentimientos que provoca en una y en otra y en vez de decidir salomónicamente, piensa que es más chido hacerle la corte a ambas...
¡Y se arma la gorda!
Porque ya no solo fue el típico "a ver quién puede más", sino que aquello se elevó a niveles insospechados de sadismo y tortura psicológica. La eterna lucha de la güera y la morena, porque déjenme decirles que para colmo de males, mi prima es güera y yo ps soy más morocha que la que más.
Las cosas que hicimos y nos dijimos -o pensamos- ya son historia, pero de que hubo volado de pelos y rasguños, lo hubo.
Ahora ambas estamos casadas, con familia y aún lejos la una de la otra, pero por si fuera poco, hará cosa de un año que tuvimos una especie de "revival" cuando el sujeto -¡Síiiii!, el mismo sujeto que tanto nos dividió- nos volvió a contactar.
Yo -y lo digo sin tapujos- sentí bonito PERO, al ver que la historia tendía a repetirse, me zafé de una buena maldíta vez.

Hoy se que firme fui y que afronté ser como era y así logré vivir a mi manera...ah caray, no, perdón.

Hoy me queda muy claro que aquello fue de las experiencias más hermosas del mundo. Se que en su momento me costaron mis buenos años de terapia (sí, años) y que a ratos renegué de la amistad femenina.
Odié a Betty por muchos años. Verónica era la Chucha Cuerera de ésta y varias historias más.
Pero una no puede estar toda la vida dándose de topes con la misma piedra por más cariño que se le tenga.
Así que un día me solté el cabello, perdoné, olvidé y seguí adelante, con la ventaja de saber que aquella experiencia fortaleció el amor a mi prima Lluvia y con el conocimiento de que las mujeres juntas SIEMPRE serán la mejor elección que se puede hacer en la vida.
¡Vivan las mujeres, vivan mis amigas, vivan mi madre, mis hermanas, mis primas, mis abuelas, mis tías...!
También vivan los hombres que aman a las mujeres.
Y sí, aún me siguen gustando de lentes y que usen gorra.
Pero que sólo quiera ser mío y de nadie más.
¡Feliz viernes¡



lunes, 15 de abril de 2013

PAJAREANDO.

¡Uf!
Luego de un fin de semana de revolcones emocionales, en este momento se me ocurre agarrar la compu y ponerme a escribir, ya lo saben: "No dejes para mañana lo que puedas bloggear hoy"
Y como mi cuerpo aún no logra acostumbrarse al horario de verano, piensa que está muy bien permanecer despierto a esta hora; total, apenas son las 11:30 p.m. y ésta muchacha aún tiene mucho kilometraje que recorrer.
Lo que me lleva al momento número 1 de éste post:
1.- SOY UNA LECHUZA: En algún punto de los 32 años que llevo de vida, leí cierto artículo donde describían a las personas como "alondras" o "lechuzas" según el momento del día en las que se sentían con mayor energía para realizar sus actividades normales. En el grupo Alondra se encuentran las personas a las que sin necesitar un shot de cafeína, pueden funcionar normalmente y no le ladran al mundo desde su status de Facebook. O sea, son aquellas personas que desde las 06:45 a.m. del lunes están actualizando sus redes sociales con mensajes positivos para animar a los miles de grinchs mañaneros que clamámos por cinco minutitos más, por favor.
Y por ende, la pandilla Lechuza somos aquellas personas que gustosamente podemos pasar la noche hablando por teléfono, horneando pasteles y limpiando concienzudamente el botiquín del baño, todo al mismo tiempo, mientras buscamos videos "chistosos" para saturar las páginas de nuestros contactos.
Ser una lechuza para mi ha traído momentos muy intimos -Uuuuuuh!- conmigo misma, pues es la hora en la que la mayoría en mi casa duerme (digo "la mayoría", pues aunque el Matius y la Marmota caen en coma apenas rozan su cabeza con la almohada, la maldita Peluss tiene la costumbre de entrar y salir sin parar durante toda la noche.) y yo puedo tranquilamente desanudar el pañuelo de mis pensamientos, observarlos y colocarlos en el lugar que les corresponde. Es un momento en el que puedo beber la taza de café más deliciosa, pues es la taza "de premio", la de la satisfacción por otro día vivido a plenitud. (Ah si, a mi el café ya no me hace ni madres... mi cuerpo ya es inmune a la cafeína.)
De noche, cuando todo está en calma y sólo se escuchan las respiraciones acompasadas, las lecturas son más intensas. De tal suerte que Ms. Elizabeth Bennet puede reflexionar con mayor profundidad sobre sus sentimientos hacia Darcy o simplemente José Arcadio Buendía toma fuerzas para pasar otros cien años de soledad.
También de noche, puedo extrañar mejor el sonido del mar...
Cuando el Matius nació se acentúo con creces mi condición lechucera, pues el terror de pensar en que dejaría de respirar en cualquier momento impedía que pudiera conciliar el sueño.
Para "matar el tiempo" me ponía a leer todo lo que me cayera en las manos, desde los flyers del supermercado hasta las etiquetas traseras de las latas de leche.
Y quiero pensar en que por ser lechuza y no por los tres litros de cafeína (en sus diferentes modalidades) es que me encuentro escribiéndoles en éste momento, je je je.
Lo cual me lleva al momento número 2 de éste post: (aquí imaginé que sonaba una campanilla o algo)
2.-NO VOY A PERMITIR QUE NADIE PASE SOBRE MI: discúlpen, disculpen en verdad el tomar la tribuna de este blog unilateral para ventilar chismes de lavadero, pero háganse a la idea de que alguien ya abusó de su confianza y ustedes dicen "¡Hasta aquí!".
Puede ser su familia, pueden ser sus mascotas o hasta el tendero de la esquina, pero hay ocasiones en las que un@ baja la guardia tranquilamente y los demás aprovechan para sacar su cinta métrica y tomarnos la medida.
Podremos o no darnos cuenta y podremos o no impedirlo, pero a todos nos llega el momento en el que un momento de reflexión nos aterriza y nos revalora  y ponemos a la gente en su justo lugar.
Así que, palabras más/palabras menos, a mi ya me colmaron el platito cuatro situaciones y a partir de este momento se me largan de mi conciencia. Bastante tengo yo con ser yo, como para andarme gastando la pólvora en infiernitos. Ya dije.

Y bueno queridisímos menos cinco alondros y lechuzos lectores de siempre, es todo por el momento.
Que tengan un inicio de semana de acuerdo a sus previsiones y nunca está demás agradecerles su fina atención a estas -sin pies ni cabeza- líneas.

Lindos sueños.


viernes, 12 de abril de 2013

BÁILAMELA SUAVECITO...

Sobre mis experiencias contratando empleadas para las Boutiques destaco la vez que una chica en su solicitud de empleo, en el apartado de "Habilidades", escribió: "Saber bailar".
De entrada me sorprendió su inocencia al anotar una habilidad que seguramente la enorgullecía pero que estamos de acuerdo, no venía al caso pues yo buscaba cosas como "especialista en moda" o "sumar y restar"  (Bueno, hubo una chica que anotó en ese mismo rubro "Se usar la cortadora de jamón", c'mon!)
Y el hecho que ella se considerara hábil pa' la bailada habla de:
a) UNA MUJER CON INTELIGENCIA QUINESTÉSICA ó
b) UNA PARRANDERA
Y pues, no la contraté por el simple hecho de que no le gustaba el trato con la gente y en ventas, eso es básico. 
Fin de la historia.
Pero la cosa no acaba aquí, queridos menos cinco lectores de siempre; la cosa es que la mujercita antes mencionada SÍ -repito- SÍ tiene razón.
Saber bailar es una habilidad que requiere tener dos pies en opuesto, un sentido del ritmo superior al promedio de la población (porque todos juran que la cumbia es lo suyo) y un alto grado de desvergüenza total para atreverse a menear el bote en bautizos, fiestas de oficina (donde a todos sorprende el ritmazo que Lupita de Contabilidad se carga para bailar "Procura coquetearme más") y demás jolgorios que los mexicanos tendemos a protagonizar.
Aplausos.
Yo, yo, yo...confieso que me encanta bailar PERO que a últimas fechas, ya no se me da mucho.
Por qué será que si en mis años mozos partía pista e iniciaba el "eh!, eh!, eh!" mientras todos girábamos en una rueda mientras la concurrencia coreaba el "háganle una rueda a Juana", ahora parece que mis pies se niegan a seguir las indicaciones salserosas que mi cerebro intenta mandar. Y que no es cosa fácil, pues sin meternos en ambigúes acerca de géneros y estilos, la salsa es de los bailes que requieren un Diplomado en ingeniería espacial.
¡Mínimo!
Y es que saber bailar es sinónimo de una autoestima saludable, pues todo ejercicio aeróbico genera endorfinas, además de que ayuda a la gente a no ser tan torpe físicamente. Sí, dije que me encanta bailar, pero no dije que SEPA bailar.
Digamos que gusto de menearme al ritmo de la música de manera entusiasta.
Y si, me gustaba mucho salir a bailar. Sólo bailar.
Lo que me lleva a otro punto: La pareja de baile.
¡Ay dios, cómo se los explico sin pasar a rayar el corazón de alguien!
En mi repertorio amoroso ha aplicado la máxima de "Saber bailar no es sinónimo de saber amar y a la inversa", pues he de decirles que la mayoría de mis novios eran cero aptos para la bailada. La marmota incluída.
Y bueno, como hoy es viernes y quincena, seguramente habrá muchas oportunidades de salir a sacudirse el polvo y menear el esqueleto.
Les deseo un súper fin de semana movidito, con harto baile y fiesta.
¡Nos leemos la próxima semana!


viernes, 5 de abril de 2013

LOS DESAPARECIDOS

"¿Dónde está escondido ese recuerdo tan temido?"
A estas alturas del partido, es bastante obvio que he dejado gente en el camino, así como también he sido dejada en el camino de otros más.
Y cuando pienso en las personas que románticamente ya no comparten mi aire, no se crean, las suelo extrañar.
Si me pongo estúpida y sentimental (un cocktail que no recomiendo a menos que se encuentren amarrad@s e imposibilitad@s de tomar un teléfono y/o computador para stalkear vilmente) suelo recordar a la lista considerable de novios y frees que se quedaron para esperar a otro tren.
Y en la incomodísima posición de "mujer casada tipo bien", una simplemente no puede permitirse semejantes debilidades, lo se. Pero como yo soy inconsciente y políticamente incorrecta, no obedezco a reglas tan antinaturales y aquí me están teniendo: deshojando la margarita para solaz y esparcimiento de ustedes, mes "au moins cinq lecteurs réguliers" y confesándoles que a veces suelo pensar en el sujeto que salió a comprar cigarros y nunca más volvió (y que me preocupa enormemente, pues nomás no da señales de vida y ya todos pensamos que su fianceé lo secuestró para quitarle su fama -bien ganada- de picaflor.
Querido Tou: ¡ya aparécete, porfas! Mira que tuve que armarme de valor para escribirte estas -ajá, ajá- encriptadas frases...) En fin.
Dentro de mis líneas de pensamiento (u "objetivos stalkeables") también se encuentran el que le huye a la tecnología y al que el gugleo de su nombre da como resultado unas equivocaciones terribles.
O al que de plano me bloqueó (Bah!)
Ya se que en éste punto he dado la impresión de que solo me dedico a stalkear a mis ex novios y no, manitos, la verdad es que no se equivocan.

Un rápido vistazo al pasado le hace muy bien a cualquiera (OJO: solo es UN rápido VISTAZO. No sugiero que acampen ahí de por vida.) ¿Por qué? Bueno, porque son como piquetes en la panza en caso de que nuestro panorama presente sea bastante pinchón o al contrario, un respiro de alivio en caso de que comprobar lo que se sospechaba 13 años atrás, cuando el sexto sentido me decía que nada bueno saldría de aquello.
Habrá una legión que piense en lo absurdo, ocioso y dañino que es el stalkeo (o ingeniería social, como me gusta llamarle) y ¿saben qué? También tienen razón.
Pero piensen un momento en esto:
Si es que ustedes son como yo, que se han pasado más de la mitad de la vida "emparejados" con alguien -y también cuenta "Israelito" de Kínder 2- sabrán que no solo compartieron saliva y bacterias con sus ex.
En mi caso, la experiencia (o fenomeno, ya ni se) del noviazgo me ayudó a crecer y a entender quién soy.
Y así como de variada fue la muestra, los resultados también fueron muy diversos.
Ya sabemos que de todas las relaciones algo se aprende; muchas veces este aprendizaje es sobre la teoría de la Relatividad o sobre trivias del Club América (sí chicos, he tenido en mi haber a -por lo menos- 3 novios que le han ido al América) y tu ser se nutre de dichas experiencias, las cuales atesorarás -o vomitarás- años después cuando la relación termine (por causas naturales o por orden de restricción, asegún)
De eso estoy hablando cuando hablo de stalkear. Muchas veces no es que me interese mucho si Juancho o Pancho se pusieron gordos o bien papacitos (ehm...) sino de recordar la persona que fuí a su lado. La hermosa, maravillosa, creativosa y sonsa persona que nació en cada día de convivencia que la vida nos dió oportunidad de compartir.
Y sí, todos fuimos maravillosos en algún punto de la relación. Por algo estuvimos juntos en ese preciso instante y de esa chispa algó se fusionó en tu ADN.
Así, de repente en días de lluvia cuando el ánimo y mi autoestima sufren una sensible baja, me gusta recordar a Juancho y a Pancho por que ello me lleva al punto de encontrar esa chispa y traerla a mi vida presente. Vuelvo a recordar que alguien conoció mi parte chistosa y de esta forma, puedo hacer contacto con ella en esos precisos momentos en los que requiero urgentemente un lift.
O cuando se que voy a meter la pata con la Marmota, también recurro a mi "diccionario" y entiendo que tal o cual situación ya la viví y que si no quiero amanecer con los ojos hinchados como sapo de tanto llorar (entre otras cosas igual de peores), será mejor recordar las consecuencias de mis infames berrinches y parar...
Y bueno, ustedes podrán compartir o no mi filosofía exnoviera; lo único que quiero es que sean felices hoy y siempre.
Sí, ustedes también, queridos ex novios...
Feliz viernes.