viernes, 28 de octubre de 2011

USE YOUR ILLUSIONS.


Cuando era niña, los juegos de manos no eran de villanos.
 El foreplay no era un asunto que en ese preciso momento nos importara o que siquiera imagináramos algún día conocer.
Era común entonces que dos o tres escuinclas se pusieran a repetir como loritas aquello de que un marinero se iba a la “mari mari mar” para ver lo que podía “veri veri ver”. Sin tener conciencia que, efectivamente, lo menos que vería el marinero en comento sería el fondo de la mar.
Pero bueno, nosotras felices de la vida jugando a chocar las palmas de las manos mientras recitábamos cosas TAN llenas de sentido y lógica aristotélica (amén de un compendio de geografía que haría envidiar al mismísimo Descartes) tales como: “ En el mercado de La Bom-ba, hay una zapaterí-a, donde van las chicas gua-pas a tomarse las medi-das”. O aquella de “El gallo y la gallina se fueron a Portugal; el Gallo iba de botas, la Gallina de delantal...”
Lo confieso: mi favorita era aquella de “Corona, cerveza... ¡Media vuelta! A la chiquiri chiquiri chiquiri, a la chocoro, chocoro, chocoro...”
Pero quiero decir que aquello era una especie de “hermandad mujeril”. Dicho juegos nos acercaban y nos mostraban lo buenas compañeritas que las mujeres podíamos ser entre nosotras. Sin necesidad del viboreo o de la zancadilla. O de robar maridos (¡Por Dios! ¿Alguien sigue creyendo que los maridos “se roban”?)
Ya más grandecitas, los rituales a compartir tenían que ver mayormente con “ya sabes quién” (Y no, no me refiero a Lord  Voldemort) Es decir, al chico que nos gustaba.
Y tales ceremoniales “ahoy” se siguen practicando (¡y con idénticos resultados!) demostrando la capacidad femenina para amar, para comprender lo que es el amor y las armas que se usan en pro de dicha búsqueda.
Como  el culto a la tapita del refresco de lata a la que le dabas ene mil vueltas recitándo el abecedario, para que en el momento que se desprendiera, revelara la letra del interfecto que suspiraba por ti. De tal manera que si te caía en la letra “O”, ya sabías que tu “uyuyuy” seguramente se llamaría “Osbelio”. ¡Y te la creías!
O que tal aquel en el que traías un “cuerito” (les estoy hablando de los noventas, c’mmon!) con un dije y que justo cuando el dije, en sus múltiples andanzas por tu cuello tropezaba con el nudo cueroso, a la de ¡ya! debías tener a una amiga a la mano para ocupar tres azarosos dedos en los cuales depositarías todas tus adolescentosas ilusiones, ¿cómo?, fácil y sencillo: Pedias sus tres dedos; a cada dedo dabas el nombre de uno de los chicos que te gustaran (sí claro, ¿a poco creían que la infidelidad era asunto exclusivo de mujeres casadas? ¡A los catorce años también se pone soso hasta el más “papacito”!) y le pedías que bajara uno, al azar. El que bajara ella, sería el “mero mero”. Bueno, posteriormente, pedías que los volviera a subir asignándole a cada dedo el sentimiento que “El Elegido” sentía por ti: AMOR-AMISTAD-ODIO. ¡Ouuu!, eran momentos angustiosos pues por más “heartbreaker” que se fuera, el ego es el ego.
Ya, pasados esos tortuosos momentos –y en el caso de que saliera “AMOR”- las amigas reían con complicidad y se abrazaban, listas para enfrentar al mundo.
Extraño esos momentos de inocente amistad femenina. A veces nos hacemos bolas con conceptos como “éxito económico”, “un buen trabajo”, “un excelente partido”, “maternidad feliz”...
Y nos olvidamos que la vida tiene que ver más con un éxito trascendental como ser humano. Con aquello que nos hace felices en el momento, puesto que la felicidad permanente es para uso exclusivo de los habitantes del Fray Bernardino.
Quisiera volver a aquellos días en los que mi prima Lluvia y yo llevábamos a cabo dichos rituales en pos de “aquellos chicos queretános” y que nuestras expectativas de felicidad eran las de salir a dar la vuelta a la colonia y topárnoslos para poder platicar un rato. Y –of course- ¡robárles unos cuantos besitos!

viernes, 21 de octubre de 2011

Perdemos, porque seguro no ganamos...

¿EH?
Y 'ora qué dislates se le han ocurrido a ésta mujer, se preguntarán ustedes.
Ya, no necesito que me lo recuerden. Este blog otrora rebelede, sarcástico y chacotero (amén de irracional y campechano) es ahora una mezcla bien bizarra de Oprah y Dr. Fil, o ya de perdis, de la ¡Señorita Laaaura! (tú no, amiga Laura, I swear it)
Lo siento, manitos, la neta todo es producto de los muy interesantes cambios que estoy experimentando a nivel cerebral.
Y pues para no perder la costumbre, esta entrada no será la excepción.
Así que todos agárrense de las garras y ¡bailemos una danza dedicada al sol, con copal y la música de los putumayos chill out, bien acá!
Ja ja ja. Ya, ya, ¡quieeeeetos, nerones! Quiero burlarme de que esta semana me tomé muy en serio; en parte por el día mundial del cancer de seno (donde no sólo me tomé "a pecho" sino "EL pecho") y en parte porque me gusta de repente sentir que el universo conspira para que yo deje de andarme azotando en las banquetas por cuanta cosa no resolví en mi pasado, pero a la vez maldigo mi suerte y termino escupiendo hacia el cielo -con el obvísimo resultado de siempre, además-.
Pues nada, que el domingo me dicen: "órales, vas. Te toca ir con los suegritos y desayunito y tal, ¿no?
Ahí me tienen, pariendo chayotes para poder llegar temprano después de una desveladita con mis primas el sábado anterior. Y francamente, mi corazón no está abierto para dar. Tal cual.
No doy porque no quiera, no pueda o no tenga. Simplemente el momento que vivo me indica que no conozco la generosidad y que es mejor que me resguarde del resto de la humanidad para no pasarla a perjudicar. ¿Más? Sí, más.
Tonces, yo azotada conque los suegritos y mejor me dedico a revisar mis asuntos y ai' se ven un ratito, les dejo al chamaco y ¡abur! A desaparecer de escena porque si permanezco ahí, ¡me los como! (Sí Marmota, lo siento. De veras)
Pues bueno. Muy mona yo, empiezo mi semana conque la agenda ahora sí la tengo llena -pura chaqueta mental de la escuela de mi hijo, debo decir- y qué bonito, qué cuquito.
Pero yo nomás no disfrutaba nada.
¿Por qué? ¿A caso no era lo que pedía hasta hace poco? De nuevo la "ocupancia" mental para no andar pensando de más (¡Y peor, pensando mal!) Al parecer mi alma no estaba de acuerdo con tal proyecto, porque se negaba a abrirse, a sentir bonito.
Y quiero decirles que es muy tortuoso el tener exáctamente lo que pediste SIN saber para qué lo pediste y en el último caso, sin saber qué hacer con lo que pediste.
Mi semana -como la de la mayoría- estuvo muy movida, la verdad. Anduve para acá, para allá, me di tiempo para llorar dos veces a grito pelado, fui a terapia, a curso de mi hijo, más actividades extraescolares, platiquitas "adultosas" con las mamitas "buena onda"... Pero yo sigo con la sensación de que la vida me sabe a melón...
Y en el mejor de los casos decidí que es mejor compartirlo pa reir, que guardarlo pa que se pudra y entonces sí, ponerse a llorar.
Again!
P.D. La Gatería sale temprano, no por insomnio, ni falta de presupuesto. Vamos, ni siquiera porque me esté azotando en éste preciso momento. Mañana tengo cita para ir al Teatro con el grupo de mi hijito y (lo juro) ¡quiero disfrutarlo!






viernes, 14 de octubre de 2011

PAREJAS DISPAREJAS

Cliché de bostezo: te casate/amarraste/juntaste con alguien que no es tu cada cual.
De este hecho te has dado cuenta a la primera vez que no dejó la tapa del baño arriba o abajo -según sea el caso- y ahora pides el divorcio alegando "diferencias irreconciliables". Juras que el fulano o fulana es un inútilbuenoparanada, bien te lo decían tus padres, inocente criatura, pobre de ti. Sueñas con encontrar -ahora sí- al hombre (¡bueeeeno, o mujer!) de tu vida y que con él SÍ "la vas a hacer".
Órale... ¿es así? Pues fíjate que no.
Para empezar, cuando la relación entra en crisis no es sólo por culpa de uno sino más bien de los dos.
Porque cuando tú ya te percataste que le echa más chile habanero a la comida que antes y te asombras de que el o ella (o ello) coma otra cosa MUY diferente, es porque -cariño- ya estás siendo historia.
Y si no es así, entonces dime por qué cada día te quedas más tiempo en la escuela/trabajo en vez de llegar temprano a casa y disfrutar unas románticas horas de lluvia (entendiendo por "románticas", que te chutes la novela o el partido de futbol de la muy cuestionable selección mexicana)
¡Ah, el amouuuur!
Segundo punto: si crees que con otr@ sí la vas a hacer, permíteme decirte que estás bien equivocad@.
Está comprobado que el ser humano es el animal que vuelve a tropezar con la misma piedra no una, sino infinidad de veces y que, lamentáblemente, las mismas actitudes negativas que llevaste a tu pasada relación, las seguirás repitiendo hasta la náusea, mientras tú no vayas a terapia y sepas en qué la estás regando.
Ya, no hay más. No es 100% culpa de la otra persona el que la relación se haya ido al caño como la reforma electoral, noooooo.
Si en verdad quieres "hacerla", mejor primero conócete a ti mismo y luego te embarcas en el proyecto de cambiar a tu pareja "para que ya no la riegue".
Y, si como una servidora, te encuentras en el punto medio de la relación, te recomiendo la terapia individual y luego de pareja.
Porque no hay nada como saber en qué falla uno para después corregirlo -por la propia voluntad- en aras de procurar un mejor clima parejil.
La verdad es que tengo la suerte que Marmota haya accedido a ir también. Cada quien toma sus sesiones por separado y lo único malo es el clima de regreso a casa.
O la envidia, mía por supuesto, de ver que de su lado está saliendo el sol mientras que del mío, una nube negra me está pintando "huevos".
Es difícil, de hecho muy difícil.
Más cuando ingénuamente Marmota platica relajadamente su sesión con "Vicky" y sale a colación su primer amor.
Que claro, no soy yo, of course.
Pero ps bueno, todo sea por el amouuur.
A una misma, que quede claro.

viernes, 7 de octubre de 2011

Una de vaqueros...

Empastillada.
Así me la he pasado desde hace dos semanas.
Por eso es que La Gatería no maulló la semana pasada.
Digámosle adiós a la parte de mi cerebrín que me hacía escribir jocosamente y sin temor al "qué dirán".
...
Leí en el muro de Carmencita Pimentel (su "muro" de feisbuk, no vayan a creer que mi amiga aparte de abogada, es vándala por las noches) que las canas son sexies.
La neta es que hasta hace un mes, la hubiera declarado loca, insana y le pediría a su mamá que le tramitara la interdicción, para así mandarla al "Fray Berna" y procurarle "Calidad de Vida" (¡áaaaamonos aí!), pero lo cierto es que de repente noté que sí, que las canas son EXTREMADAMENTE sexies.
Más cuando vienen acompañadas de un título de Doctor en Cirugía General (no pidamos mucho) y una voz que encantaría a la serpiente más regeja.
Puede que no compartan mi altamente cuestionable opinión -que además está totalmente parcializada al proceder de un cerebelo casi inconciente- pero no me dejarán mentir que hay de canas a canas.
Las canas del muy respetable doctor Narro están para llorar mientras que las canas de... ehhhmmm, digamos Jeremy Irons son una delicia visual (más cuando lo miras actuar salvajemente en "Lolita"
. Son canas que te dan ganas, dice la revista Chilango.
Y ya, fin de la Gatería del día de hoy.
(volvamos a dormir)
*Silbatina y voces que gritan "que devuelva las entradaaaas"...

viernes, 23 de septiembre de 2011

Birthday girl.

Ya lo saben (y si no, aquí ahorita se los cuento), mañana cumplo la fabulosa cantidad de 31 añejos de rodar -literal- por éste mundo, cual vil piedra circundante. Sólo que con la mitad de vitalidad de la que Mick Jagger hace gala y con tres tercios de sus arrugas. Ok, no-no, tampoco es para tanto.
Si vieran lo difícil que es tragarse palabras dichas hace un año, o mirar tantito atrás y avergonzarse de la poca conciencia que una tuvo hace exáctamente la misma cantidad de tiempo que dije en el renglón anterior.
Hace un año me quejaba porque en vez de llevarme a la playa, me habían regalado una camioncita; mis problemas eran tan banales que el tiempo lo ocupé en preocuparme por situaciones vividas hace tantísimos ayeres. Me empeñé en que mi foto apareciera en la definición de la palabra "nostálgica" y paseé mi buena suerte de niña mimada por la vida por cuanto mall, baño público y mercado de fritangas se atravesó por mi camino.
Pero bueno, si algo me dejó el que la vida haya tenido a bien obsequiarme unos cuantos putazos es el hecho de decir "peor está la pobre Violetta..."
Y ¿quién es la "pobre Violetta", se pregunta usted, finísmo lector? La pobre Violetta es el arquetipo de los culebrones españoles que, a Dios gracias, no llegan a éste guapachoso país, pues para eso basta y sobra con Lucerito y sus melodramones, ¡carambas!
Y ya entrados en materia, quiero pensar en lo mucho que se gana al cumplir años, pues no sólo está el hecho de que comas gratis en ciertos restaurantes de dudosa reputación, o que toda la familia aplace sus muy importantes citas para estar contigo este día, contemplándote sin decir palabra, sólo porque es tu cumpleaños. ¡Y bueno! qué decir de los amigos que se acuerdan de uno y llaman para felicitar. Neta, ese es mi mejor regalo. (No se crean, eh? en verdad quiero que me regalen cosas, cositas y cosotas. O con un certificado de regalo de Hiper Lumen me conformo).
Ya en serio, recordando todos mis cumpleaños (hasta los que arruinaste) no me queda más que seguir agradeciendo al O2, al Big Bang, y a la Teoría del Cosmos, el seguir con vida en éste apestoso planeta.
Con sus aciertos y sinsabores, con sus fracasos y derrotas. He vivido como he querido y como dijo Frank Sinatra, ha sido "My way".
Gracias.
P.D. Espero sus regalos en el Parque de los Venados mañana a las 14:00. Habrá piñata y pastel.





domingo, 18 de septiembre de 2011

No es viernes.

Eso es más que obvio. En una escala del uno al cuatro en obviedad, la verdad es que ésta frase saca un cinco.
Alguna vez habría advertido a alguno de mis menos cinco lectores más cercanos, que la única manera en que La Gatería no fuera publicada en viernes sería porque hubiera muerto.
Pues casi casi.
El miércoles operáronme de una rara dolencia que los doctores aún no logran descifrar (y si continúo en mi necedad de conservar la muestra en formol, arribita de mi refri, pos yo creo que nunca lo harán)
Así que el viernes, bendito dios, me encontraba sedada.
Pero las cosas van y vienen -así como el dinero y el amor pero ese es otro cantar- y de pronto es que he recobrado la conciencia y con ello, la dolorosa vuelta a la realidad.
Un domingo siempre es deprimente, pero cuando viene precedido de unas largas (y dulces, debo agregar) horas llenas de anestesia y supradol sublingual, aquello adquiere tintes de "no mmes, quiero dormir cansado para no pensar en ti".
"¿De qué carajos se queja ahora?", se preguntan ustedes (o tal vez no), bueno es que como siempre que ocurren sucesosnotoriamenteimportantes en mi vida, todo de nuevo se convierte en... ci, ei, ou, es.
De todas maneras te vas a enterar, doc, así que te enumero los mil y un "don'ts" post operatorios y vamonos riéndo:

  • Después de que me trozaste y cosiste mi piernita, tuve a bien comerme una empanada de pollo con mole y un yogourth de zarzamoras. No fuera ser que me desmayara por no traer bolo alimenticio.
  • Camino a casa, atravesé Coyo y una Librería de Viejo se cruzó en mi camino. Con vendaje y toda la cosa, descendí de la camioncita en movimiento y me introduje en ella. Louise May Alcott duerme en mi baño bajo el título "Una muchacha anticuada" y "Juventud". Este último, bodrio de la literatura universal ñoña y beata. Aclaro que AMO a Ms. Alcott y sus "Mujercitas" y "Hombrecitos" (con sus consabidas continuaciones) pero que con éste título nomás no me entendí.
  • Dormí sedada como bien lo recomendaste durante el resto del día... hasta que Matius salió del Cole.
  • El jueves, contrario a tus advertencias/amenazas, acudí al festival patrio del Mats, únicamente para hacer el berrinche de mi vida, puesto que de los millones de dólares que pago por concepto de "colegiatura" ninguno sirve para que mi hijo pudiera salir a bailar "La Raspa" con el resto de su grupo. La razón: mi hijo de genética envidiable, es el más alto de su clase. Lo confundieron de grupo, gracias. (Por cierto, me receté unas tostadas de pata. ¿Dieta blanda? ajá, sí como no)
  • El viernes caí en un sopor comparable al de locutor de música vernácula con aspiraciones de Director de música de cámara. O sea, tuve a bien dormir dormir dormir hasta que Marmota me sacó de mi letargo y propúsome ir al cine a ver "Don Gato". Dios de mi vida.
  • El sábado ¿por qué no? los suegritos vinieron a comer y yo soy muy educada. Bailé y conbebí a todo lo que di. Por la noche, mis nervios se encontraban destrozados ante la pelea de "Canelo, my love". No pude dormir.
  • No, no pude.
  • Y "ahoy" domingo, me encuentro con que me duele horriblemente mi pierna. ¿Puedo ir a consulta mañana por más Supradol?
Si dices que si, te prometo portarme bien para la próxima cirugía. ¿Ah, cómo? ¿No lo sabías? ¡Te agendé para mi lipo!


viernes, 9 de septiembre de 2011

El pomposo arte de vivir.

A veces me cuestiono abiertamente si las percepciones de la vida no serán producto de un intenso alucín de mi parte. Me preocupa que las interpretaciones a libre albedrío que realizo de la realidad comiencen a parecer escenas psicóticas de mi propia existencia.
Pero cuando caigo en la cuenta que el más alucinado es el gato de los pinos y que todo lo que hemos padecido es porque ha querido que vivamos a su imagen y semejanza (que es de la re fregada), entonces mi prurito se esfuma como por arte de magia y pienso en seguir echándole de mi cosecha, que a fin de cuentas nos reimos un ratito y ni daño que hagamos.
O tal vez si.
En fin, en fin. Este es un viernes más y con ello oficialmente declaro que faltan quince días para mi cumpleaños #31, así que para su comodidad he instalado la mesa de regalos en los siguientes puntos: (vayan haciendo sus compritas, nada de que a la mera hora, porque luego ya ven cómo se hacen las filas enooooormes...)
Punto número uno: PUESTO DE DISCOS PIRATA DE DOÑA BLASITA, AHÍ POR EL MERCADO DE 5 DE FEBRERO.
A escoger: Disco de Camilo Sexto (ojo, es SEXTO) "Maldito Vendaval Sureño" edición limitada ó disco de Andrés Calamardo "Verde es tu cariño, nopalito."
Punto número dos: Una cita para masaje con final feliz (y por final feliz me refiero a que pasan películas chistositas al mero ending) en la estética unisex "Clarilú" de mi comadre Clara Lourdes.
Punto número tres: Librería Surrealista de la colonia Morelos. Quiero el libro "Cómo domesticar a tu marmota" de la autora Susan Woodchuck.
Punto número cuatro: Lo que toda mujer carga en su bolso, Spray pimienta. Lo uso para cocinar, gracias.
Y Punto número cinco: La colección completa de pepsilindros de los Looney Toons. Me recuerdan a mi infancia, cuando solía regar el tepache a la menor provocación.
Así  que ya lo saben, queridos menos cinco lectores de siempre, los espero para celebrar un año más de vida y no olviden llevar sus presentes. Evítenme la pena de cerrarles la puerta en las narices.
Efectivamente, el día de hoy mi ánimo, autoestima, concentración y demás características binarias de mi ser andan perdidas en el espacio, pero ¿cómo iba a dejar de postear la gatería en viernes, si precisamente hoy es viernes?
Echémosle la culpa al sistema.
Al fin que en unos veinticinco años lo olvidaremos todo. Tal como "El innmobrable" y "Rayito de esperanha" hacen...

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL CUERPO (O lo que las mujeres queremos y en realidad tenemos bajo nuestros techos) ... (dije ¡TECHOS!)


En pequeñacontroversia facebookera, Tonny Giralt (a quien de ahora en adelante tendré que pagar derechos reservados por usar su nombre) púsome a pensar en lo que las mujeres queremos en un hombre. Oh, no es que de repente Tou me pusiera un ultimatum o que me estuviera mostrando el catálogo masculino de Jean Paul Gautier, sino que hizo una observación respecto al cuerpo del hombre. Bastante acertada, bastante manchada o no lo se, quizá, pero lo que dijo fue algo así como “todas las mujeres quieren a un Levy” (en una obvia referencia –a mi parecer y muy a mi pesar porque juro que a mi ni me late- a William Levy)
Creo que no es tan drástico el hecho de que las chicas queramos a un cubano americano en traje de Adán, meneándonos nuestro cafecito matutino. Aunque por otro lado quien sabe, puesto que a veces los gustos femeninos son un misterio, ya que la sociedad ha marginado a la mujer en cuanto a su deleite pupilesco y considera que es ella y no otro ente quien debe determinar las reglas en cuanto a estética masculina. Al mismo tiempo que restringe las expresiones naturales de nosotras hacia el cuerpo de los machitos (¿cuando han visto que se le de tanta publicidad al departamento de carnisalchichonería masculina, como lo hacen con el de las mujercitas?) pondera, por otro lado las libres, sanas, normales y obligatorias expresiones de los caballeros hacia las frescas (para algunos) y apetitosas (para otros) carnes de mujeres como... bueno, ponga aquí el nombre de cualquier pseudo actricita de videos gruperos chafas, o a las gritoncitas nalgonas que anuncian mobiliario para moteles de paso (oooh, ¡qué caray!, ¡me han contado!)
Pues saben qué? Que conmigo se han equivocado.
La verdad a mi me gustan gorditos.
Ya está, ya lo dije y si quieres terapearme Robin Norwood (autora de “Mujeres que aman demasiado”) hazlo, porque para mi ello no significa que amo a los gordis por no amarme a mi.
He tenido papazotes y papacitos a mi alrededor (no es por presumir, ejem, ejem) y estadisticamente con quien mejor me he llevado es con los chubs.
¿Por qué? ¡Sepa la bola! Pero he comprobado que son tiernos y conocen muy buenos lugares para degustar las mejores manitas de cuchi al vinagre, amén de que mandé al diablo la dieta, triglicéridos, cudricéridos y demás edulcorantes (y colorantes) y los altos índices de obsesidad que existen por mantener un cuerpo san...  ok, no. Me estoy conviertiendo en una terrorista de la salud pública.
Es mas, (lo siento Marmota por balconearte pero es mi blog y tengo que decir la neta. Sí, sí, sí, al rato nos las arreglamos tú y yo. ¿Qué? ¿Que quieres el divorcio? ...C’mon!) la Marmota es una marmota gordita. ¡Y miren!, Nos llevaremos de la rechingada algunas veces, pero con él me siento más cómoda que con el super escultor físico que mmmm...mmmm...ñam, ñam.... esteeeem, ¿qué les estaba diciendo?
En definitiva, en gustos se rompen madres y géneros, cada quien escoge lo que lleva a su colchón éste o cualquier fin de semana, ¿verdad? No por nada, diosito nos hizo a su imagen y semejanza. (Frase que me consuela cada vez que me veo al espejo y no alcanzo a mirarme los pies)
Sólo una cosita: Chubby me gustas más.
(“Hola, soy el volumen de tu corazón”...)

viernes, 26 de agosto de 2011

It's party time!

"Estaba plácidamente un día Dana..."
¡Qué les cuento! Si están leyendo esto es porque seguramente he sobrevivido a la primer semana de clases del niño chiquito que vive en mi casa  y que berrea porque un día no quiere ir a la escuela y el otro tampoco.
Esta cuestión –la de “no quiero ir...”- me resulta ya sospechosa, puesto que semanas antes me acompañó a todo el relajo de inscripción, recorrido, pláticas magistrales de mamitas con hijitos en equis escuela, compra de uniforme, útiles y cuanta chuchería escolar necesitó.
Y todo lo hizo con mucha emoción y alegría.
Es más, nos aventamos la puntada de largarnos a cosechar elotes un día antes y con todo y que se divirtió en la milpa elotera, aún así quiso regresar a casa para preparar su mochila e ir a clases al día siguiente.
Así que ahora no me explico el por qué de su negativa para entrar al recinto del saber.
Tengo varias teorías, pero como siempre, me decantaré por aquella en la que mi hijo no tiene implicación directa y es una blanca paloma. Como cualquier madrecita mexicana, como por qué habría yo de ser la excepción, ¿verdad?
Pero eso no es todo, también es que he sobrevivido (hemos, querida, hemos...) a un aniversario más de estar amarrada a una Marmota.
Así es. Hoy cumplimos otro añejo más de casados -es decir mañana, pero MÚLTIPLESCOMPROMISOS nos obligan a medio festejar hoy- y con un desayuno imposible (gracias ensalada de lechuga con fresas y nueces) y una rápida visita a la peluquería es con lo que hemos festejado este año salvaje en lo que nos ha sucedido de todo.
Pero de veras, de todo.
Y bueno palabras más, palabras menos, seguimos sumando millas de viajero frecuente en el viaje de la vida en pareja, no importando si pasa más tiempo con sus diseñadores que conmigo. ¡No, no, no es reclamo! ¡Cómo creen! Yo soy incapaz de una reacción pasivo-agresiva hacia la falta de timming que hemos padecido reciéntemente. Estoy conciente que el ser de planetas diferentes le ha agregado un extra a la relación y que sin esos GRANDES espacios que me deja para estar sola, LA GATERÍA no existiría. 
Pues sí, así las cosas.
Pero no les platico la película, mejor vayan a verla.
JA!

viernes, 19 de agosto de 2011

Paris, Je t'aime...

Anoche acudí al cine para ver "Midnight in Paris", lo cual era perfecto debido al intenso día vivido con mi hijito. Como que hacía falta hacer algo más "de adultos" para no pensar que mi vida es un perpétuo "Mundo de Kolitas" mezclado con (aquí ponga el chow infantil que mejor recuerde).
Y bueno, aquello prometía. Sentada cómodamente en un sillón muy mullidito, provista de viandas varias y bebestibles apetitosos (ok, ok... mis nachos de siempre con mi sempiterna cocacola) me dispuse a que Allen me sorprendiera una vez más.
Y lo hizo. Y de qué forma.
Empezar una película que sugiere un lugar geográfico real sin algo más que la música e imágenes de dicho sitio, es poco menos que un cliché. Pero con Woody Allen todo es un eterno cliché que sin empacho, cae re bien. En dicha cinta, las imágenes de París a distintas horas del día son algo que no me esperaba, me sorprendieron gratamente, es más, confieso que me hicieron llorar.
¿Por qué lloro cuando evoco a París?
No se, por ningún otro lugar siento lo mismo que por la muy popular capital francesa.
Debe ser que desde chica, al estudiar ballet, sin querer queriendo se me fue metiendo un efluvio francés en la música, al ejecutar los jetés, sautes y demás. Lo cual se agravó al quedar en el único grupo de la secu que estudiaba francés y por consiguiente, soportar el zezeo y el mal humor de los profes de french en la prepa.
La estocada final vino cuando Tonny Giralt me conquistó a fuerza de comentarios ingeniosos en dicho idioma (y de los cuales nunca me recuperé, eh Tonny?) en mi página del myspace (hace tantísimos ayeres...)
Pues ya, total que la peli es sostenida con los numerosos gags woodyallenianos de siempre. Sólo que ahora el chico tímido y tartamudo ya no es el propio Allen, sino aquellos actores que en casting han imitado mejos su dubitativo actuar y su tartamudeo nervioso que es trademark del universo allenesco.
Se que los críticos puristas odiarán mi reseña, puesto que no he dicho que sale la primera dama de Francia (pésima, por cierto) ni que Rachel McAdams está perfecta en su interpretación de "regular american girl" y terminas detestándola por su falta de mmmm, digámoslo así: charm.
Ni hablar de Marion Cotillard, actriz a la que nunca termino de agarrarle la onda. No puedo decidir si es terriblemente bella, si sólo es simpática, si de repente habla como boba o si simplemente es fabulosa.
Pero la historia...
Qué banquete inesperado de historia y de literatura americana. Curiosamente la historia es muy parecida al cuento The Kugelmass Episode donde el profesor Kugelmass viaja a la novela con ayuda de un armario mágico. Aquí, en vez de mueble, es un auto antiguo quien transporta al protagonista a una fiesta interminable en París de los años veintes.
Desfile de Hemingway, Picasso, Gertrude Stein, Luis Buñuel, Man Ray, Dalí, los Fitzgerald y Cole Porter, exaltando aún más el misterio de la Ciudad Luz al mezclar el presente con el pasado.
La verdad es que más que encantada he quedado con esta película. Aprendí que la nostalgia -tan usual en mi- es una negación del presente.
Y con aquella afirmación, por el día de hoy andaré muy derechita.
P.D. La Gatería felicita calurosamente a menos una de sus menos cinco lectores... Naucy.
(¿Ya puedo pasar por mi cheque?)

miércoles, 17 de agosto de 2011

JÚRAME...

Por regla personalísima, tengo prohibido evocar "ciertos" recuerdos que pongan en evidencia lo nostálgica que me siento en algún momento, al dar cuenta de las decisiones que tomé y a quienes "dejé atrás" (cada vez que mi madre me cacha en el ejercicio de retrotraer el pasado, se sienta conmigo y suelta su frase "...eso sí, FULANITO te quiso mucho" ¿¡TE CAE!?)
Pero casi siempre, por culpa de mi débil mente que todo lo asocia (olores, colores, sabores, canciones, largo ETC.) me delato.
Tal fue el caso de la canción "Júrame", en la voz de Ely Guerra y unos muffins de chocolate.
No, no. ¡El acabóse!
Fue... digamos... ocioso. El oso que me aventé con la Marmota fue malamente descomunal y ps sí, estoy ultra conciente que la regué y que ni diez litros de mi famosa agua de zanahoria con limón (que le encanta) lo van a componer.
Déjenme que por ésta vez la letra les diga todo:



Todos dicen que es mentira
que te quiero
porque nunca
me habian visto
enamorada
yo te juro que yo misma
no comprendo
el por que
de tu mirar
me ha facinado
cuando estoy cerca de ti
ya estoy contenta
yo quisiera que de nadie te acordaras
tengo celos
hasta del pensamiento
que pueda recordarte
a otra persona amada.

Júrame,
que aunque pase mucho tiempo
pensaras en el momento
en que yo te conocí.

Mírame.
pues no hay nada
mas profundo
ni mas grande en este mundo
que el cariño que te di.

Bésame,
con un beso enamorado
como nadie me ha besado
desde el dia en que nací.

Quiéreme,
quiéreme hasta la locura
y asi sabrás la amargura
que estoy sufriendo por ti

Todos dicen que es mentira
que te quiero...

Carámbas... viéndolo desde este punto, merezco que me echen a los leones.
Mínimo hasta que se me quite ésta maldíta infatuation pasajera.
O terminaré durmiendo -tal cual y sin miramientos- en el sofá.


lunes, 15 de agosto de 2011

A clases.

Entre todo el sarao que hemos estado viviendo y padeciendo, debo decir que el más adaptado ha sido el Matius.
Debe ser que cuenta con poderosísima capacidad de desdoblamiento de personalidad que lo hace capaz de transformar una clara situación adversa, en un fabuloso día de campo. Por decir algo.
Es su turno para ir a la escuela. ¡MI HIJO YA VA A ASISTIR AL KINDER!... ¡WOOOW!
Y yo, como buena madrecita abnegada, estoy hecha una espina (figurativamente hablando, claro. Mis redondeces habituales impiden que mi constitución física varíe tan rápidamente) ante tamaño acontecimiento mundial.
Desde recetarme el inevitable "tour" por las escuelas de la zona para averigüar a dónde carajos se van a ir mis impuestos -y de paso cerciorarme que la escuela no sea una fábrica indonesia clandestina-, pasando por  las preguntas de rigor por parte de las directotras que me hicieron desconfiar de mi absurda idea de llevarlo a educarse, hasta las pláticas con las mamáces, que como yo, buscamos que nuestros hijos desde el kínder connstruyan su camino hacia Harvard. Por decir algo.
Todo ha sido un constante ir y venir por el ya conocido tráfico escolar.
Pero ¿saben una cosa? Estoy muy emocionada; estoy muy feliz porque, siendo sinceros, la etapa escolar es la que mejor se me da. Como mamá, ¡OBVIO!
Lo anterior (la etapa de bebé) lo guardo como un nebuloso recuerdo donde voces ajenas a mi instinto maternoso se mezclan con caras largas y desvelos profundos al no saber ni que onda con los beibis.
Pero superada esa fase, lo que sigue va por mi cuenta. No en balde pasé anclada a una banca la mayor parte de mi vida. Por decir algo.
Y bueno, al fin podré darme cuenta de por qué le hacen tanto al cuento las mamis histéricas camino a la escuela, batallando con el infante que trae puesto el pantalón de la pijama mezclado con el uniforme, con un pedazo de pan dulce colgando de sus manitas, un bigotazo de leche chocolatada y terminando la tarea en el coche, porque ¿pus qué no son las tardes para jugar?
Lo repito: espero con ansias el primer día de escuela del Matius; ya quiero verlo con su uniforme, su mochila, sus cuadernos que con trabajos sobrehumanos forramos su padre y yo (¿a quién se le ocurre pedir un forro sobre un engargolado?) y sus enorme ojazos descubriéndolo todo.
Por si las dudas (porque ya nos conozco) llevo kleenex.
Porque la Marmota y yo somos pero re bien chillones.
(Y eso le da un oso a Mateo...)

viernes, 12 de agosto de 2011

Retomando el camino...


Pienso que debes conocer lo peor para valorar lo mejor que tienes en la vida.
Que de nada sirve tener absolutamente TODO si no lo apreciamos a cada segundo, a cada instante.
Amigos, nuestra existencia no está asegurada y es verdad que habremos de hacer un alto en nuestro camino –cada quien a su ritmo, cada quien a su aire- para darnos cuenta de lo insignificantes que somos y lo vulnerables que podemos llegar a sentirnos cuando perdemos la seguridad de nuestros pasos.
Mi vida cambió (again y para variar)
Cambió de manera abrúpta, corrupta e impune.
Cambió y siento la impotencia y la incertidumbre de quien va dejando todo atrás, intuyendo que no hay camino sino estelas en la mar.
Cambió y este “exilio” me sabe a dolor del que no te levantas sino con ganas de que la vida te siga dando de putazos (disculpen mi francés, mi profesora “Madmoiselle Yolanda Castro Castrejón” no sabía ni decir ““bonyur””), para terminar de curtirte y por fin decir “Nunca más”.
Así es, queridos menos cinco lectores. Démos gracias a la gente que vive resentida con la sociedad, a la gente que no soporta cinco minutos de realidad para irse a chutar lo que sea, con tal de “salir” de su bache. A la gente que le gusta lo ajeno y que en vez de procurarse un trabajo digno, prefiere emular a lo peor de la escala evolutiva a fin de saciar sus apetitos rastreros.
Démos gracias -¡cómo chingados no!- a los que tranzan y avanzan sobre cráneos de inocentes, a los que ven burro y se les antoja no uno, no dos, ni tres, ¡hasta veinte viajes!, llevándose entre las patas a los que puedan y se dejen. A los tramposos que se roban las ideas de los demás y reciben premios, a los que sin que les tiemble la mano, lanzan proyectiles de ignominia.
Tenemos lo que merecemos. Y si no nos gusta ¿a qué esperar para cambiarlo?
Dicen que el buen juez por su casa empieza. Sí, es verdad. Dejaré de piratearme blogs sólo para hacerlos reir...
No queridos, éste no será el foro “forever amargo” porque no viví treinta años en balde y mi vida es más de lo que hasta yo pienso. No volveré a mencionar cuánto he odiado a quien interrumpió mi inocencia ni sabrán de mis vómitos de veneno contra el culpable de éstas desgracias.
La vida sigue y esto solo me ha hecho más fuerte. Contra la rudeza de lo presente no pediré un minuto de silencio, puesto que callar fortalece al “lado oscuro”. Que se oiga fuerte y claro que precaución no equivale a miedo y que no nos vamos a dejar.
Sí, échenle un quinto al piano ¡y que siga el vacilón!

jueves, 28 de julio de 2011

Lecturas y lágrimas.

Yo tenía diez perritos...
No, en realidad no tengo uno, mucho menos diez. Es que no se cómo empezar a describir el nudo en la garganta que tengo atorado desde el martes.
Resulta que mi mayor placer en la vida es leer (sí, dije el MAYOR, imaginen lo aburrida y poco hot que soy).
Ya he disertado mucho al respecto, he elaborado numerosas tesis y monografias acerca de cómo mi sacrosanta y gateriomnipresente madre me inculcó tal hábito (y no, no fue a punta de nopalazos y demás métodos salazaresco) llevándome a la eternamente divertida Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil desde, prácticamente, siempre.
Tonces, no es raro que mi malograda imaginación se decante con historias de aquí y acullá, dejando generalmente un márgen para mi muy peculiar interpretación.
Tal fue el caso de la saga "Harry Potter" *aquí Dana empieza a llorar y a moquear sin razón aparente, dejando perplejos a la mitad de parroquianos del ciber café*
Cómo les decía, "Harry Potter" (en adelante "HP") ha sido motivo de numerosas manifestaciones de diversa índole. Desde un fenómeno editorial hasta amenazas para iglesias de lugares alejados de la civilización.
Pero eso no me importa, porque para mi HP es como cuando de niño te inventabas amigos imaginarios: eran una compañía constante e incondicional. Sabían cómo levantarte el ánimo, cómo inspirarte y cómo nutrir tu mundo interior, aquel que te define como individuo y permite que te relaciones con el resto de la humanidad.
Si el público en general no comparte mi sentir, la verdad es que lo siento. Lo que quiero explicar es que HP es como esa cosquilla que los creyentes llaman "fe" (¡Sacrilegio!)
En la época que mi mamá tuvo a bien comprarnos el primer libro, mi vida era poco menos que ir a la universidad, medio trabajar en una profesión que poco a poco me revelaba sus secretos pero que también me mostraba su lado duro (soy abogada) y medio tenía una relación que medio me llenaba. 
Así que "HP y la piedra filosofal" junto con mi gato Toris, (y obvio, mi familia) sumaron puntos para enriquecerme en ese preciso momento en el que tanto lo necesitaba.
Y su lectura fue tan agradable, tan tersa, suave y deliciosa (oh por Dios, así o más nerd) que el segundo libro y el tercero y el cuarto y el quinto, fueron poco menos que una droga poderosísima.
Para el sexto libro ya había concluido la carrera, trabajaba en algo totalmente diferente a mi profesión y ps ya había cambiado de galán. 
Conforme la trama de HP se fue volviendo más compleja, mi vida coincidentemente -no soy tan ingenua para asegurar que gracias a ello- también.
Tan es así que para el séptimo libro, alguien me acompañó día y noche en su lectura. 
Ya no era la vida en casa de mis padres, ya no era un gatito lindo el que se acurrucaba a mi lado mientras leía (¡ni tampoco el galán! #Escándala)
Era Mateo, que nació unas semanas antes de que el libro estuviera a la venta.
Y sí, así como en el libro marca que HP tuvo que... (lean el libro), así también su servilleta ha tenido que crecer como mujer (y mamá y amiga y esposa y amante y shalalá)
Por tanto, el martes HP y yo nos dijimos adiós, con lágrimas y sentimientos encontrados. Tal como me tuve que despedir de mi soltería, de mis amigos de la Uni y de muchas costumbres BM (Before Matius).
Pero con la fime convicción de que, como cantaba Yuri, "siempre vendrán tiempos mejores"...
¡Hoy es un nuevo día y eso hay que celebrarlo!

lunes, 25 de julio de 2011

Domingueando...

Ya se que  desde hace una hora dejó de ser domingo, pero aún no cambio la sensación de relax por la de pánico, angustia y franca hueva del día lunes.
Así que, mientras me dure mi "domingo mood", valdrá la pena que escriba lo feliz que me siento en casa de mis papás.
No se qué sucede conmigo si años anteriores (bastantes muy anteriores) yo moría por dejar ésta precisa casa, donde mi libertad creativa e independencia sentían un sofocamiento parecido al del metro Pantitlán a las 06:00 de la mañana.
Debe ser que cuando uno se avejenta, le empieza a entrar la nostalgia por el revival o de otro modo no puedo explicarme cómo es que soñé con mi amor de juventud (el de los trece años) y mi amor de los 25 años...
Cosas que sólo echándome un clavado a las fotos pude resolver.
Sí, porque cuando estoy en casa de mis padres gusto de revivir un poco mi pasado para -segíun los historiadores- entender mi presente y mejorar mi futuro.
Pero ps creo que eso no aplica conmigo, puesto que soy muy feliz de tropezarme muchas veces con la misma piedra. ¡Y lo hago taaaan bien!
En fin, lo malo de éstos reencuentros mentales es que, lejos de dejarme varo, fama y popularidad efímera como les ha sucedido a los timbirichos, magnetos y caifanes, lo mío es tal que si a una herida le echaras chamoy y Tajín al mismo tiempo (arde, pero sabe BIEN rico).
Sí, estoy muy a gusto en estos momentos desmenuzando recuerdos y sintiéndome protegida en el nido materno. Creo que de vez en cuando necesito estos apapachos parentales: el sentir que sólo por unas horas, otro más se encuentra al mando y a cargo de las catástrofes orwellianas.
Digo, necesito estos cariñitos justo ahorita que estoy recordándote, pensando en ti, imaginándo qué estás haciendo y sobre todo, añorando esos ricos besos que nos dimos.
Porque a veces -sólo a veces- me gusta sentir que nada ha cambiado y que la chica que sonríe en la foto, con unos converse negros y lentes oscuros es la misma que ésto escribe.
A escondidas y rogándo porque tú no leas esto.


viernes, 22 de julio de 2011

¿Por qué a mi?

No se si la bestia del apocalipsis ya ande por éstos rumbos, pero lo que es yo, no he visto la mía desde hace dos semanas. Me la he pasado de episodio surrealista en episodio surrealista y la verdad es que no entiendo nada de nada. Ahora sí requiero de curanderas, oshos, brujos de Catemaco y trabajadores de la limpieza de auras, para que me explíquen qué coños pasa conmigo.
La semana pasada (específicamente el jueves) al estacionarme de reversa en el garage de mi casa, tumbé impunemente el tubo del drenaje del piso superior. Y no sólo eso, por un pelo de rana estuve a punto de llevarme la bomba de agua.
Pero yo no me di cuenta, yo no lo sentí, yo no lo alcancé a "vibrar". Y tuve que ir con todo el dolor de mi corazón, a pedirle al vecino Don Ruco -el mismo al que le atropellé un perro de nombre Fluffy- que si por favor me podía ayudar. Para nada contemplé a la Marmota, no manchen, no me fuera a regañar.
Y bueno, supongo que me vio francamente desesperada pues hizo caso omiso a los gruñidos del Fluffs, para ir a ayudarme en tamaña emergencia.
Ya somos amigos y mi hijo lo adora. Comen higos juntos y le enseña a Mateo la importancia de saber usar herramientas. No sean malpensados, don Ruco es efectivamente ruco.
Bueeeeno, pensé que al haber sufrido un percance así mi suerte cambiaría y que mi vida volvería a su estúltico lugar de siempre.
Yo no se qué carajas cuentas estoy pagando (bueno, en cierto punto sí sabré) pero el chiste es que el sábado, camino al baby shower de mi amiga Danny Fernández topéme de frente con el destino. O con mi ex novio Jorge, pa ser más precisos. ¡Cháaaan-cháaan! #Escándala!
Aquello fue una escena sacada de la mismísima "Eterno resplandor de una mente sin recuerdo" pues yo francamente no pude aguantar las ganas -toda nerviosa y tembleque, cual vil colegiala- de saludarlo y preguntarle por su retoño. Y ps ya, parémosle de contar. Por cierto, no le conté a Marmota, no me fuera a regañar.
Total que después de un buen rato en caos vial, arribé a la fiestiki únicamente para darme cuenta que la vida aún tenía sorpresas para darme.
Con treinta años y contando casi treinta y uno, el saber que -fuese cierto o no- fungiste como "el gusto secreto" del chico popular/guapito del salón, cuando tú misma te considerabas "la mopet number one", es algo que no tiene explicación alguna. Ni razón de ser, ni lógica aristotélica. Pero cuando ves las botellas de ron y tequila... ahhhh, entonces todo tiene sentido.
Así fue. Confesión amorosa de un hombre entrado en licores, que sin soltar mi mano (y sin dejarme participar en los juegos de medir la panza de la mamita) se la pasó asegurándome que le gustaba muchísimo en la secundaria. Pero muchísimo... Bla!
Porrrr supuesto, de eso ni hablar con la Marmota, no me fuera a regañar.
Ay dios, como decía Raúl Velasco, aún había más en mi noche.
Al sacar mi camioncita del estacionamiento ¿por qué no? le di un ligero rayón a un Mazda
Mil quinientos pesos y que le consiga el portaplacas (WTF!) Ni una palabra a la Marmota, no fuera... ya saben.
No conforme con eso, claaaaaro, tenía que faltarle agua al radiador. Párate en Puente de Alvarado a las 21:00 hrs, busca un lugar iluminado y con gente... ¡Puts!, lo único iluminado y con gente es un changarro donde asegún venden tacos, pero hay muchas muchachas de vestiditos cortos color fucsia ¿A caso son porristas?
Me bajé, con taconcitos y todo, a levantarle la tapa al cofre. El taquero ligador que nunca falta me hizo favor de regalarme agua, quitar el tapón del radiadoreitor e invitarme un refresco. Ahí si hablé con Marmota, pero ps de qué servía. A esa hora orbitábamos en galaxias diferentes...
Me aguanté como las machas, me tragué mi orgullo y emulando a la Cristi Pacheca, me dispuse a hacer labor de investigación con las "señoritas de vestidos cortos y tacones largos".
Son la neta, de veras. Solidarias como las que más a la hora de maldecir a los hombres. Muy comprensivas cuando se trata de entender a la madre de familia sufriendo percances "por culpa de esos pendejos".
Cero cooperativas cuando les pedí que me pasaban algunos "tips" de belleza. Ni hablar de intercambiar números.
Para ésto ya eran las once de la noche y mi hijo soñaba con "Witsi witsi araña" muy lejos de mi.
Las ganas de llorar aparecían a cada instante, más que nada por mera estúpidez de no revisar mi coche antes de salir, de no poder compartir tantos sinsabores y sobre todo, de que mi ánimo estaba pero si hasta el tope y de repente, los chingadazos de la vida aparecían sin decir "agua va" (y tan carente que estaba mi radiador de ella).
Supongo, quiero pensar, que éstas son las malditas pruebas que te pone la vida. Como para ver si estás listo para pasar de año (?)
Lo único que quiero saber, antes de graduarme de la Scuola di Vita, es si de casualidad soy el amor imposible de algún compañerito de clase.
Creánme que no me quiero ir de éste mundo sin saber semejante información porque es bien feo enterarse de esas cosas cuando ya nada puede hacerse.
(Ni te emociones, Roger.)





viernes, 15 de julio de 2011

Buena chica.

De todas las cosas que me intrigan de los hombres, la que más llama mi atención es que sepan tapar re bien sus "travesurillas"
Tan bien, que hasta un niño pequeño de tres años es capaz de descubrir sus coartadas y sacar conclusiones del tamaño de Elliot Ness.
Tan bien que dejan en el carro evidencia que salta a la vista y con la que una puede -ahora sí, con los pelos de la burra en la mano- portarse diva y hacerse hasta la enojada.
Y yo pregunto, pa qué tanto circo si bien puedes decirme: "¿Me dejas ir con mis amigos a echarme unas chelas?"
¡Ay, éstos hombres!
Pero yo soy buena chica.
Una chica buena, una chica que no necesita triquiñuelas para hacer las cosas porque sencillamente no las hago.
Una mujercita de su casa que no mata a una mosca (pero que bien que se escabecha a los gatos del basurero)
Una nenita linda que no le echa ojitos a nadie, que no dice más de lo que piensa, que no levanta la vista mas que para decir "sí señor"...
Mi mansedumbre y obediencia causan admiración a las señoras de buen tono pues dicen: "Esta chica sí que es una buena chica".
Y yo abanico mis pestañas suavemente y todos dicen: "aaaaaaaaayyyy, cosita".
No me conecto al interneps puesto que eso es un invento del diablo y sólo sirve para corromper doncellitas como yo.
La tentación se encuentra a la vuelta de la esquina y por eso es que me encierro en mi casa a cal y a canto.
Jamás verán fotos mías en donde insinúe mi escote o siquiera asome las piernas.
Porque soy una buena chica...
U_U
¿Entendido?
P.D. (jjjjjj....ya no aguanto la risaaaaaa!!!)

viernes, 8 de julio de 2011

The worst time of my life...

La Prepa.
Sin duda alguna.
Siempre he sido papalotera y con una fuerte tendencia a despegarme de la realidad. Así que cuando la secundaria me hacía llorar, yo soñaba con que en la prepa me reivindicaría. Sería la prom queen y también saldría con el QB del equipo de americano.
La vida sería deliciosa y los fines de semana estarían llenos de fiestas, idas al cine y limonadas en la refresquería de la esquina.
Quiero decir algo a mi favor: aparte de la obnubilación que me caracteriza, también las publicaciones de esa época como "Eres", "15 a 20" y "Tú", tuvieron MUCHO que ver en cuanto a mi malformación social ya que relataban la prepa como un contínuo carrusel de citas, amistades verdaderas y amores de película.
Nada más alejado de la verdad.
Cuando supe que había sido aceptada para entrar a la prepa 4, lo único que tuve por meta fue el de ligarme a los más "acá".
¡O sea, pobrecita-pobrecita! jajaja, la neta es que no había nadie más muppet que yo pero ahí'stoy, de necia y rejega para tratar de colocarme en el top de popularidad del Instituto.
Vaya madrazos que me llevé.
¿Qué les puedo decir que muchos no lo sepan ya? La prepa para mi fue la peor época de mi vida. No solo la cursé en cuatro años, por floja y nihilista, también tuve una de las relaciones más desastrosas de todos los tiempos (ironías de la vida, era un QB) y por coqueta y bitchie, perdí a mi mejor amiga al darle unos cuantos besitos a su novio.
También por aferrarme a aquel terrible amor, perdí oportunidades de conocer más personas, más amigos y sobre todo, de echarle más ganas a la escuela.
Se que la culpa de todas aquellas erradas decisiones es mía y absolutamente mía y no estoy muy orgullosa de ello.
Lo que puedo decir a favor de aquella época es que conocí a Kary, que es una de mis mejores amigas; a Bere, que nos reencontramos hace dos añitos y amablemente me pasa tips de mami a mami; y a todos los amigos del grupo 414 (¿sí iba en ese grupo?...Raaayos, tengo más lagunas mentales que José José) como René, el Niñogourth (que no le digan, pero la verdad es que me gustaba u.u) y las chicas aplicadas del grupo, como Chío y Jannet.
Y pues ya. Sólo espero que cuando Mateo vaya a la prepa, no quiera yo revivir (y reivindicar) todas estas malas experiencias llegando por él a la escuela, comportándome como las chavitas preposas y apareciéndome en sus fiestas sin invitación.
Sip, creo que será una tentación que habrá que vencer.

viernes, 1 de julio de 2011

La lluvia me descompone.

Algo que no saben de mi (?) es que soy bastante intolerante.
Cuando hay lluvia me torno introspectiva; analizo épocas pasadas y sus consabidas metidas de pata. Es un ejercicio terapéutico, algo así como cuando escombras el clóset para sacar todos tus "porsis" (por si enflaco, por si engordo, por si me vuelvo a embarazar, por si tomo clases de tubo...) pero en vez de trapos y bufandas, tomas tus "áreas de oportunidad" y las haces bolita.
Así que en éste día -que llueve y la verdad no se antoja salir de casa- me he dedicado a explorar mi subconciente... Sí, se que me he metido en un follón y que si estuviera explorando el Everest con una caña de pescar, no estaría tan en problemas como en éste momento, peeeero ¿qué le hago? Soy necia y blá.
Les decía, soy intolerante y no sólo a la lactosa.
A veces creo que mi maternidad fue caso fortuito puesto que en general no soporto a los niños.
Sí, así es. Los niños me causan urticaria, me ponen los pelos de punta. Sus preguntas no tienen fin y hacen una especie de ruido que es difícil de describir...Y no, no me importa que me llamen "Herodes", la verdad es que a mi los niños ajenos nomás no me encantan y qué y qué.
Pero en nada se comparan con las comadritas.
Ay, las comadritas. ¿Quienes son las comadritas? Pues doña Lucha y doña Bartola, que no importa que su casa se caiga, se les quemen los frijoles y a su marido se lo lleven preso por andar robando conejos. Ellas no dejan para nada que el chisme decaiga. Pueden pasarse las horas, los días y los años en un perpetuo coloquio; desmenuzando al prójimo y resolviendo vidas. Yo creo que deberían meterse a dar Coaching personal porque son muy buenas para analisis personales.
Ya se, estoy de amargosa. Es que en serio, tengo un déficit de tolerancia a todo aquello que rompa el equilibrio y la inspiración para escribir la gatería del día de hoy.
Dénle las gracias a un chamaquito ruidoso que anda acá en el cíber de @Vafta.
Pero bueno, aparte de introspecciones, también quiero platicar acerca del desayuno del sindicato de maestros al que mi padre tuvo a bien invitarme.
Para empezar, la simple idea de ir a un desayuno a las 9:00 de la mañana en "Le Crillon" ya era bastante temerosa. Imaginen la desvelada para llegar desde mi pueblo, primero a las villas coapas por mis papás y luego correrle hasta la colonia del vallefrut. Era una misión suicida, por dónde lo quieran ver.
Bué, ya que arribamos al lugar, pelear con el vales parkis para que no me encerraran ya que iba a aplicar el muy famoso "comes y te vas" pues ¡cóoooomo me voy a quedar a bailara con semejante gente! (todo lo que huela a Elba Esther me da repelús) Pero ahí voy yo, ¿verdad?
Total que el desayuno...
De repente que se sueltan los discursos elaborados por doctos maestros de la oratoria universal. ¡Qué Platón ni qué la chingada! Don Benito el Secretario General que se descose con el lugar común de "compañeros", "la  institucionalidad", "el prestigio de nuestra Secretaría de Educación Púbica", y de repente que suelta "no se apenen, compañeros, de ser profesores del Poli. Porque ahora ¡UN PROFESOR DEL POLI GANA MAS QUE UNO DE LA UNAM!... ¡Y QUE CHINGUE A SU MADRE LA UNAM!...
No pus aquello fue peor que cuando Pancho Villa arengó para levantarse en armas...
Los "huelums" se escucharon a todo lo que dió el muy pringoso "Le Crillón" y la verdad es que me dolieron más que las mentadas de alma máter.
Pero quién me manda, ¿verdad?
Colada y mal colada.
(¿ah si?, ¡pus que ching%&$ a su máuser la Elba Esther!)


viernes, 24 de junio de 2011

HIJAZO DE MI VIDAZA

¡Ahhhhh! Tenía un buen rato de no saber lo que era estar en casa, haciendo las labores propias de la domesticidad y cuidando -y entreteniendo y consolando y jugando a las luchas y viendo "Charlie y Lola" hasta la náusea- al Matius... All day long!
Cuando uno se acostumbra a ser pata de perro (o bueno, de gato) la casa es el lugar donde menos quieres estar (y menísimos si tienes que limpiarla...ewww!)
¿Y cuál es el motivo de tan terrible suplicio? Pues que la maternidad tiene sus vericuetos en los que mi comprensión es insuficiente.
Estoy bien pinche preocupada (sí, así de preocupada. ¡Imagínense!) por la salud de mi hijín. Cuando él era una pequeña marmotita, yo pasaba las tardes mirándolo dormir y apresurándolo en silencio para que ya creciera. No veía la hora en la que él y yo nos descolgábamos por la ciudad visitándo parques, circos, cines, zoológicos y miles de neverías. Planeaba idas al Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria para gritar muchos "goyas" y en mi muy fecunda imaginación, lo visualizaba participando en concursos de spelling bee.
Pero nunca reparé en que al crecer los chicos también crecen sus necesidades y sus cuidados, y es por ello que aquí me tienen pariendo chayotes con los miles de doctores y especialistas que han auscultado al Mats.
La verdad es que traigo el corazón hecho puré, pues en menos de una semana hemos pasado del pediatra al cardiólogo, al doctor general, a los análisis de pipí y popó y al doloroso procedimiento de extracción de sangre.
Todo está en aparente calma, estamos en la fase donde los diagnósticos son un tanto a ciegas y el mantener la cabeza fría es necesaria. Y es que  parece que cuando te trepas al carro de "soy mamá primeriza", el camino es un trayecto interminable. Por más que los consejos en los baby showers (de, por cierto, amigas que en su vida han sido mamás) tratan de despejar un poco la incógnita de la maternidad, lo cierto es que cada una de nosotras debe descubrir por sí los "do" y los "dont's" de la misma.
Lo siento menos "n" lectores de siempre, quise que compartir ésto con ustedes no para deprimirlos ni disuadirlos de ser mamáses o papáses, sino para que le vayan midiendo el agua a los elotes...
Ya ni les platico de lo que es elegir el kínder adecuado, pues en éstos días me desconozco completamente. Tal parece que estoy buscando la nursery de Harvard (puuuu... ¡y luego en mi pueblo!...jajaja)
Bueno, me están esperando en una casita hecha con almohadas y sábanas y pues... ¿cómo perderme semejante fiesta de té?
Finalmente lo único que queda de nosotros en éste mundo es la continuidad de nuestros pensamientos en el actuar de otra persona.
Como el gusto de mi hijo por los gatos callejeros.



lunes, 20 de junio de 2011

Soy del Club "Hago cosas estúpidas por los hombres"

Es lunes y mi fin de semana estuvo marcado por el horrible hecho de que vulneraron la seguridad de mi casa entrando en ella sin permiso y sin avisar.
Aparte del molesto suceso, tengo que cargar con la "culpa y responsabilidad" de -según versiones oficiales- haber dejado abierta la puerta de la casa...
OK, si. A mi me CAGA vivir aquí (noten que mi disgusto ya es categoría 5 en la escala Saffir-Simpon) pero ni por ello sería tan TARADA de dejar la puerta de ESA casa abierta, para que los malhechores se cuelen impunemente en ella.
En fin, las carpetitas de la abuela están completas y a mi colección de revistas de "La Mosca" no le falta un solo ejemplar. Saldo cuasi blanco pues mi credibilidad ha quedado por los suelos con la familia de Marmota y mi siempre cuestionada salud mental ahora ya es tema de debate nacional.
Así pasa cuando eres del club "Hago cosas estúpidas por los hombres"
¿Que qué carajos es ese club? Ah pues uno en donde las integrantes básicamente hacemos cosas sospechosamente poco inteligentes en aras de tener contento a un varón.
Recuerdo que ingresé en ese club desde muy temprana edad cuando en tercero de kínder nos llevaron a una pastorela. Recuerdo que a mi me gustaba mi compañerito Israel y que por seguirlo me chuté toda la maldita pastorela llena de diablos a los cuales yo temía. Lo pasé terriblemente mal, llorando y tapándome los ojos. Pero eso si, bien prensada de la mano del tal Israel (que a la postre me dejó por la güerita Liliane)
En segundo de primaria, mis notas bajaron considerablemente al pasarme los días contándole las pecas al pecoso de Fidel.
No se me olvida el regaño de mi madre el cual es digno de reproducir aquí: "...floja, no hiciste tal trabajo...¿qué pensabas?... PERO A ECHAR NOVIO NADIE TE GANA, ¿VERDAD?"... Ay Dios, la verdad todavía me duelen esas palabras pero ¿qué podía decir? Simplemente soy la mascota del club "Hago cosas estúpidas por los hombres"
Y la lista sigue.
Viajes clandestinos a Querétaro a los catorce años, pijamadas inventadas con tal de salir de fiesta con la familia del novio en turno... Una vez por alcanzar a un novio a la Marquesa estuve a punto de protagonizar "Kilómetro 31" ya que me aventé como el Borras y sin dinero hasta allá y cuando llegué ¿cual fue mi sorpresa? ¡Ah! No había ni una maldíta alma.
No traía varo, ya lo dije. Y no había gente a quien pedir una caridad por el amor de diossss. Me quedé sentada en un puesto de quecas durante cuatro horas, rogándo porque la doña vendiera algo y así pudiera prestarme algo de pasta. Total que llegó una bolita de chicos nais y me armé de valor para solicitar una feria.
Las mejillas me ardieron cuando dos de ellos me dijeron que me daban un aventón a Insurgentes.
Seguro eran Lassallistas pues traían la Rondalla de Saltillo a todo lo que daba, pero no me importó que "De colores" fuera el soundtrack que amenizara el anhelado viaje de regreso.
En otra aventura me salí del trabajo SIN AVISAR para ir a dejar un paquete misterioso, el cual contenía música francesa y unas crayolas... ¡Háganme el usual re rechingado favor!
Y así hay varias... vaaaaaarias.
La última, lo acabo de decir, me casé con una Marmota y aquí me tienen, bloggeando porque soy incapaz de decir "Vámonos a vivir a otro lado" y ¿saben por qué?
¡Exáaaaaaaaaaaaacto!
Porque soy del club "Hago cosas estúpidas por DOS hombres"
Bah!

viernes, 17 de junio de 2011

Mi chico ideal...

Ay dios...
Estuve a punto de meterme en camisa de once varas (¿alguien sabe qué carajos significa esa frase? y ¿alguien sabe por qué si no se su significado, la sigo usando?) con un tema por demás escabroso, pero finalmente una falla en los neurotransmisores me hizo volver por el buen camino.
Casi quise hablar de "Mi chico Ideal", aquel que sin ser un ente físico existente, puede hacer que me pierda en pensamientos nada puros y provoca que mis frijoles se quemen impunemente en la olla.
Por un pelo de rana calva estuve a punto de revelar que mi chico ideal es un hombre de amplia estatura, de cabello largo y rizado, con barba de candado y que en el aire las compone. Tiene ojos oscuros, tiene una sonrisa hermosa y sobre todo, tiene la voz más varonil que el campo sonoro del pueblo donde habito ha escuchado jamás...
Ufff... de la que me salvé, ¿saben?
Digo, no se si sepan pero según Marmota, ESTE es el tipo de hombre que me hace voltear la cabeza y olvidarme por completo de mi esposo e hijitos. Según Marmota (que por cierto es mi esposo) ESTE es el hombre con el cual viviría feliz por los siglos de los siglos, amén.
Pero la neta es que está bien equivocado.
No voy a cursilear (ni a mentir) diciendo que ya encontré a mi chico ideal, que por fin senté cabeza (otra frase  que no tengo idea qué significa) y que cargo con mis tabletas al lado de los ojos como cabello de lechería, para no ver más género masculino que el que vive bajo mi mismo techo. Eso sería algo por demás absurdo, puesto que NADIE en su sano juicio deja de admirar la belleza que la vida nos ofrece (unos más discretos que otros)
La verdad es que sí, en algún tiempo el cabello largo y la barba de candado fueron mi hit como en su momento lo fueron los altos y güeritos, el maestro de Glee, mi amigo Tonny Giralt, mi psiquiatra, etc, etc, etc.
Pero creo que por el momento, mi imaginación se encuentra controlada por un ensueño en el que el único chico que me hace suspirar es Justin Biberón.
Ya está, ya lo dije.
Demándenme!
Jajajaja, claro que no... El chico ideal no existe, el principe azul no existe, el hombre de tu vida ¿qué creen? ¡pues tampoco existe!
Todas las relaciones en su momento son las ideales porque te ayudan a conocer lo que sí y lo que no quieres en tu vida,  tus áreas de oportunidad y también tus fortalezas.
Algunas te servirán para darte cuenta qué tan buen besador eres; otras serán para descubrir tu potencial como masajista y cocinero y algunas más para darte cuenta que lo tuyo no es vivir en una comuna hippie (como hace años pretendí)
Pero al final de la vida nos iremos solos (o al menos que seas parte de un pacto suicida...) y nadie se irá con nosotros (no es cierto aquello de "si te vas, yo me muero Eustolia, escúchalo bien: ¡Me muero!")
Lo poco o mucho que las relaciones te ayuden a crecer será parte del legado que dejarás al faltar tú.
Y creeme, en tu lápida nadie escribirá: "Murió amando a..."
Ya se, esto no tiene ni pies ni cabeza pero qué carajos, ¡es mi blog!
Jajajaja, los quiero.
Feliz Viernes.





viernes, 10 de junio de 2011

Bendita Piratería.

No podemos imaginar un espacio sonoro sin dedicar un pensamiento a los corsarios musicales.
Lejos están los días en los que la popularidad de los "artistas" se medía en el Metrónomo 97.7 y la juventud vibraba a la voz de "guerreros de la música y chicas noventaysietesiete". Nop, nada de eso ocurre ahora.
En un mundo cada vez más competitivo, quienes llevan la batuta en cuanto a charts son los meros meros piratas de Tepito.
Disco que está próximo a salir es disco que seguro encontrarás de a diez varos o tres por veinticinco y si el disco no jala para la piratería, es seguro que lo encontrarás de regalo en las cajas de cereales.
Ya no se diga de las películas. Hay varias que sin haberse estrenado en nuestro Mexiquito, ya se encuentran en formato blu rei... pirata, claro.
Se ha sofisticado tanto esta industria que ya no sólo se contentan con piratear música vernácula y películas de Armold Schwarzenegger, noooooo, ahora películas de Fellini, Bergman, Warhol et al. también encuentran su versión corsaria ¡con piratas que saben de cine de autor y música clásica! Y no me refiero al tipo de Filos que trafica con éste tipo de mercancias, me refiero al bucanero que te encuentras en el tianquis y lo mismo te vende música reggaetonera que las Variaciones Godlberg de Bach.
Cuando en un país donde el Presidente Fecal coopera con los meros malosos, intercambiando inmunidad y votos a cambio de manga ancha para el pillaje, lo obvio sería que los bucaneros de la música hicieran lo mismo con las grandes industrias disqueras.
Así, para evitar contaminación de todas las formas posibles, los magnátes de Sony, BMG, Warner debiesen asesorarse con la industria del parche y la tibia para poner a su consideración los "Nuevos valores juveniles".
De ésta manera, el timming del asesor pirata prevedría desastres discográficos como la tal Fanny Lu, Rabanitos Verdes, Pablo Montero y Araceli Arámbula.
Y si mucho me apuran, bien podrían modificar la estrategia de ventas de sus formatos MP3, dando a conocer otros temas del disco del artista del momento. Así uno tendría una opción diferente en vez de los nimios "sencillos" que las estaciones de radio payoleras insisten en recetarnos sin piedad, durante todo el trayecto de la combi.
Y por supuesto, esto se traduciría en que el consumidor querría escuchar el CD completo y no le quedaría de otra que comprarlo (pirata, por supuesto) Con lo cual, el pirata vende dos discos en lugar de uno.
¿Que en qué se beneficiaría la industria de la música original?
Ah... ps en nada, pero eso es algo que a mi no me importa.




martes, 7 de junio de 2011

Dana en Danalandia...

¡Oh dios! Tengo treinta minutos (bueno, veintiocho, de hecho..., ya saben, una que tiene que actualizar todas sus redes zoociales) que el H.H.H: Gobierno de la Ciudad de México me ha regalado para navegar en interné.
¿Y qué les platico? ¿Quéeee les cuento? Que me salió de imprevisto un viajecito al centro de la ciudat de México.
Mi travesía inició en Pino Suarez, donde la Marmota tuvo a bien aventarme del carro y acelerar con quemón de llanta y toda la cosa. Pero no importa, pues ya saben que como heroína de novela de Angel de Campo, el centro es uno de mis paseos favoritos ever.
Conforme mis ojitos se acostumbraron a la radiación UV que ustedes, chilanguitos, manejan, mi corazón latió apresuradamente y creí caer presa de un vértigo absurdo al notar que "algo" faltaba en el paisaje urbano.
Tardé cosa de diez minutos en darme cuenta que ¡no había ambulantes! Eso es una cosa que me llena de emoción, aunque se burlen queridos citadinos. El comercio informal será tema de doctrinas económicas en los foros de Davós y la rú, pero es algo con lo que estoy en contra. Sólo sirven para fungir como acarreados en los eventos del Pri, Pan, Prd y demás (y aquí se corta mi señal, no?)
Bueno, equis. Ya hablaré con más profundidad acerca del tema.
Como les decía, caminé y caminé con mi hermosos Loboutin de 15 cms. Partiendo plaza y patas pero ¡bueno!
Me solacé con lo obvios que son los guardias de Palacio Nacional con las gringuitas güeritas buenonas, me extrañé con ver un cerco de seguridad a un costado de Palacio como si aqueio fuera la embajada de USA.
Con éste calor, se antojaba un rico clericot en la Casa de las Sirenas y ahí dispuse cháchara sutil con un tipo llamado James. Charla muy amena y graciosa -para él- puesto que se la pasó hablando de lo "calientes" que son las mecsicanas. Of course, yo soy una muchacha, pues digamos "al tiempo", no peco de calurosa ni de polar (tal vez "bipolar") con lo cual tuve a bien dejarle claro que sus palabras no eran bienvenidas en mi mesa y que aunque fuera la copia pirata de Jared Letto, sus pulguitas no iban a brincar en mi tapete.
Total, que ya con la indignación propia de la plática, huí hacia la exposición temporal de la colección "Pago en Especie" de la Secretaría de Hacienda. Muy bonita, muy bonita.
La siguiente parada fueron las Librerías de Viejo, luego caracoleé por Madero y grande fue mi sorpresa al ver que es puro paso peatonal.... ¡Muero de la envidia! ¡Es hermoso!
Y bueno, ahora de regreso a mi realidad, regreso al Edomex, a mi casa fresca y espaciosa. Mi consuelo es que la higuera de mi jardín se ha puesto las pilas y ya están empezando a brotar los primeros frutos.
Mañana, que cumplo un año de haberme mudado para allá, empezaré la cosecha...
Feliz martes.

lunes, 6 de junio de 2011

JUST ANOTHER F*CKIN' MONDAY!

¿Por qué será que cuesta tanto trabajo regresar al trabajo en lunes?
¿Quién fue el sádico que inventó el día lunes? Ya se que esta última pregunta fue bastante boba, es sólo que no atino a comprender por qué la gente le tenemos tanta aversión a los lunes. Si revisamos las estadísticas, se cometen más suicidios en lunes que en cualquier otro día. Si le preguntan a los niños sus pensamientos acerca de los lunes, les contestarán con una patada en la espinilla antes de soltarse a llorar. A los profesionistas, el simple hecho de regresar a la rutina del café, cigarrín y viboreada al jefe es algo que los pone en estado lamentable.
A mi siempre me han deprimido los lunes como me puede deprimir cualquier otro día.
Pero, como en casi toda regla, existe la persona que hace la honrosa excepción y en mi caso, mi hijo Matius es todo un optimista en potencia.
Podrá ser un gruñón para todo lo que gusten y manden, berreará seguramente si no le cumplimos sus exigentes demandas pero ¡a él los lunes lo ponen de muy buen humor!
Se despierta aventando los cobertores y cantando; brinca y hace cabriolas en la cama; enumera su lista de prioridades -desde cambiarse, lavarse los dientes y escoger un juguete para llevarse a la escuela- hasta finalmente subirse a mi camioneta a tocar el cláxon para apurar a su muy lento papá.
Y esta disposición suya a los comienzos de semana me hace sentir abrumadoramente mal, porque obviamente me tengo que trepar a su carro para no heredarle mis malos hábitos.
Como otras tantas cosas intrínsecas en mi, caigo en la cuenta que Matius es el único hombre que ha logrado -sin proponerselo- cambiarlas.
Y ni modo, a doblar las manitas y cantar a todo pulmón "Solecito, solecito ¿dónde estás?" para comenzar con ánimo ésta y todas las semanas que la máxima deidad existente me conceda para estar con mi hijito.
Benditos lunes, martes, miércoles... et al.

viernes, 3 de junio de 2011

Creando Caos...

¿De dónde, demonios de todos los infiernos, es que saco tanta corrosividad para echarme a perder el hígado? (la vesícula ya no, porque ya no tengo jo jo jo)
Bien se que pude pasar la vida tranquilamente si HUBIERA escuchado a mis papás, si HUBIERA puesto atención a los maestros en la primaria, si HUBIERA hecho caso a las advertencias de mis psiquiatras ("Mira Dana, si tú continúa por esa senda, vas a terminar rebanándote el cuello" ... ¡REBANÁNDOTE!, eso dijo el muy guapo Dr. Minaya). Si HUBIERA...Pero ¿quién soy, aparte de mi misma, para impedir los designios, pasos y jugarretas de mi propio destino?
Dicen los falsos optimistas que el "hubiera" no existe, pero ¡claro que existe! si no, de dónde carajos sacarían tanta lana los gurús del crecimiento personal. ¿Cómo podría financiar Paulo Cohelo sus ene mil casas repartidas por el mundo?
El "hubiera" es la zona de confort más deliciosa que el ser humano se pudo inventar.
Imaginemos un mundo sin "hubieras"... ¿A qué santo podríamos dar tanta lata para que con sus palancas celestes nos hiciera el milagro de revertir lo que nuestras manecitas han destruido?
¿Quién sería el guapo que pudiera pasar su vida sin visualizarse en otro estado mucho menos peor que al que lo ha condenado su existencia?
Sin "hubieras", la conciencia (los que cuenten con éste gadget) pudiera vivir tranquilamente, tropezándose ene mil veces con la misma piedra o solazándose con las bondades desparramadas de sus muy acertadas decisiones. 
Pero nel. 
Es una verdad universal que gracias a nuestra condición, estamos destinados a padecer la maldíta vocecita que nos deprime cuando vemos las oportunidades que hemos dejado pasar.
Y no sólo eso, el ver cómo el carretón de la felicidad se aleja (temporalmente, claro. Si no, imaginen más odiosa nuestra existencia) de nosotros.
Mis "hubieras" son muchos, pero que muchos.
Son de tal forma que casi todos apuntan a la misma dirección y lo único que diré -por el momento- es que el más doloroso SIEMPRE es el más presente.
Touché!



viernes, 27 de mayo de 2011

Coercive persuation.

El paso por diversos ámbitos educativos es imperativo a cierta edad.
Así, el ser humano, durante su camino hacia el saber va recolectando, almacenando y en la mayoría de los casos, suprimiendo información total y absolutamente innecesaria.
El proceso cognocitivo de mi cerebro es tema que los científicos holandeses aún discuten y en veces dan muy distintos veredictos.
No obstante, convergen todos ellos en un punto en común: No se explican cómo he llegado a la vida adulta con semejante información almacenada.
El ejemplo del hámster en su ruedita puede darles una idea de lo que archivo en mi cabecita loca. Pero no es suficiente y como éste es MI blog, escribiré un poco a proposito del tema, para solaz mío y supina indiferencia para el resto de la humanidad (Incluyendo a mis amados menos cinco lectores usuales)
Es muy común que yo, conversando con amig@s, de repente tenga chispazos de lucidez en los que hablo de cosas que ya nadie recuerda. Así, datos tan perfectamente inútiles como el contenido de mi sándwich algún día de noviembre de 1995, hace intercambiar miradas de significativa preocupación entre los mismos.
O como cuando recuerdo con pelos y señales alguna conversación intracendente y resulta que ya nadie recuerda dicho tema. Entonces empiezo a necear y a agitar fechas ante sus espantados ojos y claro, optan por darme vuelta con el asunto.
Quisiera ser como Sherlock Holmes, que pudo pasar su vida ignorando completamente el hecho de que la Tierra gira alrededor del sol, disculpando el hecho de ser su mente un ático en donde guardara información estrictamente necesaria, a lo cual, girara la Tierra alrededor del sol o de la luna, su vida no sufriría ni un ápice de diferencia.
No es que quiérame comparar con Holmes (acabaría molida a punta de cebollazos antes siquiera de esbozar semejante afirmación) Es, digamos, una ligera esperanza de evitar el ridículo por almacenar cosas como los himnos de mi primaria y secundaria, respectivamente.
Anteriormente hube de opinar acerca del himno nacional, pero omití contar acerca de la persistencia de los maestros de música de las escuelas oficiales por aprender versos "heróicos" cual si fueran estrofas de la Iliada, dedicadas a los Prometeos, Zeús y Casiopeos post modernos.
Ejemplo vil, el himno de la escuela "Florencio M. del Castillo" cuya lírica hace llorar al mismísimo niño Dios y a mi amiga Laura: "Florencio M. del Castillo, escritor y gran patriota, hizo honor a nuestra patria y gloria a nuestra nación..."
WHO??????
Pero el que no tiene madre es el de la secundaria, que reza más o menos así: "Secundaria que llevas el nombre, de la escuela normal superior, en tus surcos germinan los hombres, de una patria más fuerte y mejor. Eres tú, Secundaria anhelante, de mi México amado un lucero; un lucero de urdimbre (aquí gracias a un brainwash olvidé el verso) donde amar y construir es primero..."
No, no, no, esto sí es poesía y no lágrimas plañideras de Amado Nervo.
Y todo esto sigo cargando en mi cabecita.
O sea, se me ha olvidado derivar e integrar; fácilmente he podido prescindir de las fórmulas algebráicas del Anillo de Moebius; ya me valen los Sermones de Fordyce y por supuesto, los 135 artículos de la Constitución Política, amén de La Ley de Amparo.
Pero lo que JAMÄS podre deshechar de mi cerebro son éstas dos pifias de la poesía chabacana escolar.
¿Quien dice que los métodos lavativos de Elba Esther no surten efecto?
..."vengo a ti, Secundaria..."

miércoles, 25 de mayo de 2011

Caminito a la Perdición.

Siento pesada la cabeza y no es por un exceso de ideas (Ja!).
A estas alturas de mi vida, no se si existo en una galaxia muy, muy lejana o simplemente la realidad  ha superado a la ficción.
Casi cumplo un año de haber cambiado Coyoacán por Nowhere y, acepto, hay dias en los que es una dicha y otros en los que quisiera simplemente volverme invisible.
Tengo treinta años y mi capacidad de asombro es la de un individuo sometido al método Gronhölm durante quince años sin contratación.
Siento impotencia.
Esa es la verdad y -tápate los ojos, mamá, por lo menos hasta que llegues hasta el siguiente párrafo- basta de mamadas.
Siento el coraje de estar abrumada ante el cinísmo llamado "Elecciones gubernamentales".
Yo no pedí vivir en el Edomex. Mi vida era si no perfecta, al menos auténtica en la ciudad donde la oportunidad de reinventarte es instantánea. Lo siento mucho amigos edomexinos, me han dado mucho pero seamos honestos, a mi no me gusta vivir aquí.
Es un escándalo la manera de ganar la gobernatura por parte del PRI. Penoso y enojoso es ver cómo acarrean gente para llenar una "Unidad deportiva" de quinta, con una torta y una playera como premio a la estulticia.
Pintoresco es ver pasar al transporte público con leyendas tipo: "Tus amigos de la Ruta equis estamos contigo, amigo Eruviel"... ¡Háganme el usual rechingado favor!
Niños que debiesen estar en la escuela, cantando y echando porras, cual si fuera el mero salvador de la humanidad.
La eterna viejecita de la mano del candidato, cortando listón inaugural en banquetas recién pintadas, parques recién remozados, semáforos otrora descompuestos y hoy en perfecto estado.
Cinco meses caí en el mismo bache (por tonta y por atrabancada, debo decir.... digo, al César lo que es del César) pero ahora que Eruvieeeel pasa por ahí es que deciden taparlo.
¡Y todo para qué! Para que en cinco meses vuelvan a estar todo el marasmo tal y como lo va a dejar el Gelboy.
Ah pero eso sí, iré a votar y anularé mi voto.
Porque no hay ni a quien irle.
#GateríaOff.

viernes, 20 de mayo de 2011

¡CÓMO NO TE VOY A QUERER!

Llámenlo como quieran.
El amor al equipo de soccer de la UNAM está arraigado a mi desde mi concepción.
Mis papás, como muchos lo saben, se conocieron en la H.H.H. Prepa 4, la de Tacubaya.
Y cuando ya iban a dar el salto a la Universidad, las ligas mayores, ¡sopas! que su servilleta ya venía en camino.
No se amilanaron y continuaron sus estudios y como ya lo he platicado, también brinqué y manchincuepeé  en las ENEPS Aragón y Acatlán, respectivamente.
Cuando me tocó el turno de decidir mi futuro (a la tierna edad de 13 años, ¿a quién demonios se le ocurrió que los adolescentes granosos y escenosos pudieran con semejante responsabilidad?) obviamente elegí la UNAM.
Así que irle a los Pumas es algo tan natural como mi gastritis o como el estar genéticamente predispuesta a sufrir de un paro cardiaco (cosa que me sucede a menudo, bendito desfibrilador de bolsillo)
Y el hecho de que en ésta ocasión se encuentren disputando la final me hace recordar que, allá por los dos miles cuatro, también llegaron a la Gran Final contra el Guadalajara.
Y lo tengo MUY presente porque mis amigos universitarios y yo tuvimos la brillosísima idea de ir a comprar boletos a C.U. pensando en que en dos horas estaríamos fuera de las taquillas, con nuestro boleto en la mano.
¡Oh crueldad incomparable, tu nombre se llama "Reventa"!
Por supuesto, aquello fue una debacle anímica al estar formados desde temprano por la mañana, avanzando el equivalente a doscientos metros del sistema métrico caracolil.
Muy animaditos llegamos Pollo, Ocatvio y yo.
Para la tarde, al contingente se le habían unido Yanin y Elena, además de mi muy amado novio Jorge.
Y pus ¡nada! La verdad es que ni siquiera arañamos la posibilidad de llegar a la taquilla, llovió, ir al baño era un asunto de logística temeraria y al final, todos teníamos muy pocas ganas de perseguir nuestro objetivo.
Un poco cabizbajos enfilamos nuestros pasos al carajo y desde la tele seguimos las andanzas del equipo de nuestra Alma Mater.
Ganaron.
Y ese triunfo siempre me sabrá a gloria.
Exácto, ¡cómo no te voy a querer!
¡¡¡¡VAMOS PUMAS!!!!!

viernes, 6 de mayo de 2011

#Danafail

Inhalar....
tsssssssss... Exhalar......
Debido a un error "técnico", se ha borrado La Gatería del día de hoy.
"Fue lo mejor que te pudo pasar"..."Por algo pasan las cosas"..."Ya lo pasado, pasado"...
Hay tantos eufemismos para decir una sóla cosa: eres un (a) pelmazo ( o bueno, pelmaza)
Y ps ya.
La musa se me fue.

sábado, 30 de abril de 2011

Día del niño perdido...

Antes que todo y nada, feliz día para su niño interior, aquel que justifica esas desveladas jugando "The hardest game in the world" y el que vean "La Bella y la Bestia" con helado y palomitas, un viernes por la noche.
Ya dados los respectivos y protocolarios saludos, procedo a platicarles lo que le sucedió al Matius el día de hoy, cuando pretendimos celebrarle tan especial fecha como lo es el -ahora lo sé- manipuladísimo día del niño.
Para empezar, tanto la Marmota como yo estábamos desvelados. Ambos por razones muy distintas y por lo tanto, incompatibles. Tal suerte nos tenía en muy mal estado de humor y practicamente malvibrosos por el resto del día.
Lo primero en nuestra mini agenda era una parada en el Applebees para desayunar pero la competecia en dicha zona comercial es practicamente nula, así que igual les dió que fuese sábado, quincena y día -ejem- festivo para no abrir a buena hora.
Ya de por si mi humor era de perros, sin bolo alimenticio prometía trastocarse en perro rabioso de la colonia Bondojo. O sea, super mal.
Total que como pudimos, ingerimos alimentos en una suerte de taberna mexicana/australiana para posteriormente continuar con el "festejo" de tan emulado día.
Para esta hora, Marmota y yo pareciamos una pareja de cincuentones, aferrandose al últimos soplo de amor en sus vidas: terriblemente enojados, molestos y enfadosos. Peleando de todo, sacando lo más mordaz de nuestro repertorio, caras largas y mi muy gustado truquito "te toca cuidar al Matius en lo que yo me voy al baño/tienda de baratijas/al carajo".
Total que desaparecí de la escena y cuando regresé (después de meditar seriamente mi mal comportamiento y mi vela en ese entierro) me encuentro con una Marmota apanicada y con ganas de llorar (ah chingá,  ah chingá ¿a poco sigo provocando tal efecto en mi maridín? ¡Pero si solo fueron 38 minutitos!)
La frase "Se me perdió Mateo" es algo con lo que siempre sueño, pienso y analizo. El temor a perder un hijo se me incrustó en el chip desde que vi aquella hollywoodesca película con Michelle Pfeiffer, donde una amiga de la inflancia le roba al chamaquito.
Así que lo primero que pensé fue en pedir que cerraran el de por si claustrofóbico lugar.
Conociendo el gusto de Mateo por la alberca de pelotas, mi primer impulso fue ir hacia allá, claro, ya lo habían pensado.  Como loca comencé a gritarle "¡Mateo!" y ps nada, no acudía a mi llamado en parte porque es bastante distraído y en parte porque Tatiana y su repertorio infernal sonaban a todo lo que daba en el lugar.
Cuando la sangre me llegó al cerebro (cosa que tarda BASTANTE) le pregunté a Marmota por el último lugar donde lo vió. Aquello se llamaba "Estación de bomberos" y tiene un tapanco para que los chicos se avienten por el tubo.
Así que mi lógica materna me indicó que tenía que trepar por el colosal laberinto hecho de colchonetas, tubos para hamsters gigantes, telarañas de goma y finalmente la estación de bomberos.
Un oso asegurado pero todo fuese por encontrar a mi hijo.
Efectivamente, Mateo se encontraba ahí y no solo eso....¡estaba completamente dormido!
En un momento en el que su padre insomne tuvo a bien comparle un jugo, Matius brincó, jugó y aventó cuanta pelota se le cruzó en el camino para teminar instalándose en un tapanco y tomar su siesta.
Ay Dios, ya se imaginarán que ahorita estoy con mis abogados...

martes, 26 de abril de 2011

Hoy voy a cambiar...

Pus aquí yo de vuelta, con las mismas circunstancias y peculiaridades que ya me conocen. Tratando de hallar mi lugar en el Universo sin dañar a terceros, cuartos y quintos (a esos sería imposible "dañarlos")
Batallando con mi estoicismo para tratar de darle un giro de 180º a la cotidianeidad, esa tramposa, que se empeña en aplicarme la manchincuepa emocional para aguar mi día.
¿Alguna vez han experimentado la sensación de abandonar su zona de confort a la fuerza?
O sea, sin razón aparente pero que en el fondo de su colesteroso corazón saben que las cosas ya no pueden ser como hasta hacía 5 minutos. Es un sentimiento extraño pero certero, como golpe de conejo del Canelo a la conciencia.
Mi gurú personal (llamado Mariano Osorio) dice y cito: "Los cambios son siempre buenos pues traen nuevas oportunidades para cambiar" ....uh?...
Caraaaambas, ya lo dije alguna vez, éste hombre debería estar en los Pinoles y no en su claustrofóbica cabinita radial. Con un dirigente así, que nos dorara bien suavecito la píldora, ¡me cae que hasta gustosos pagamos de más cualquier pingüe impuesto que se les ocurra imponer!
Pero bueno, no hablábamos de politiquita sino del momento en el que sientes (si es que lo han experimentado) que la forma en cómo veías tu vida o tu manera de ser (aquella que vuelve loco a algún auténtico decadente...que los hay bastantes...) ya es diferente.
Y aquí hay de dos sopas: O lo tomas en buena onda, alivianándote y resignándote a cambiar aquello que se ha convertido en una piedrota en tu zapato. O de plano te tiras al drama para empeñarte en seguir neceando con aquello que, velis nolis, te llevará a Chihuahua a un baile.
Miren, si tanto le estoy haciendo al cuento con eso del "crecimiento personal", "cambios", "dar un giro de 180º (¿Por qué la gente que se cree culta dice: ""dar un giro de 360º""? ¡Ello significa que quedes iguaaaal!)"
etc, es porque mapachosamente quiero justificar el hecho de que haya comprado un libro de Gaby Vargas....
¡Ya está, ya lo dije, y qué y qué!
Aclaro que lo hice por puritito morbo y que prometo tardarme AÑOS en leerlo (cosa que me pasa con el muy famoso "Las Olas" de Virginia Woolf) Y que quede bien claro que no hay libro de "autoayuda" que pueda conmigo pues soy terriblemente necia y ¿saben qué? así he sobrevivido 30 -ejem- años. Así, con mis virtudes y defectos, porque soy mujer como cualquiera con dudas y soluciones con defectos y virtudes con amor y desamor suave como gaviota pero felina como una leona tranquila y pacificadora pero al mismo tiempo irreverente y revolucionaria, feliz e infeliz, idealista y soñadora sumisa por condicion mas independiente por opinon, porque soy mujer con todas las incoherencias que nacen de mi fuerte sexo debil....JAJAJAJA!, ok, ok, me salió el Lupitad'alessiaso de clóset.
Pus ya, ni cómo ayudarme.





viernes, 15 de abril de 2011

Hit the road, Jack...

Uy, siento mariposas en el estómago y no prescisamente por culpa de un nuevo amor, como lo cantaba Rocío Banquells (who?)...
Es simplemente por dos cosas:
1.- ME VOY DE VACACIONES A QUERÉTAROOOOO!!!! Awwwwwww!!!
2.- Me voy manejando mi camioncita, con toda mi familia Telerín incluida (exceptuando lógicamente a la Marmota,  alguien tiene que quedarse a trabajar, ¡claro está!)
La primera cosa me llena de emoción porque SIEMPRE me da emoción ir a Querétaro.
Allí he pasado por momentos muy felices y también muy tristes. Quien me conoce sabe la importancia que tiene tan bello estado en mi vida, pero los que no, les platico que ahí conocía al primer gran amor de mi vida (joi joi joi, a los catorce añejos) y que era costumbre muy gustada el que cada vacación, enfilara mis pasitos para allá.
He viajado a muchas partes, pero no siempre siento la emoción que mi cuerpo experimenta cuando al entrar a las puertas de la city, el estadio Corregidora se alza muy muy, como diciendo "mi niña, aquí tampoco eres alguien pero te recibo con mucho gusto"...Ay Wey, ni la "Victoria de Samotracia", me cae...
En fin, huelga decir también que, algunos noviecillos sentían pasos en la azotea cuando yo les mencionaba que no atendería mi puesto de limonadas vacacino para ir a engrosar las listas de turistas en Santiago de Querétaro. Quién sabe qué se imaginarían, pues yo SIEMPRE me he portado muy bien en mis respectivas visitas, ejem ejem.
Y por supuesto, y razón no menos importante es, que me gusta ir a Qro. porque allí vive mi prima Lluvia, a quien amo y adoro por haber compartido con ella una adolescencia bastante escenosa y escandalosa.
Ahora, la segunda cosa que me llena de bichos mi panza es por el hecho de que NUNCA he manejado tanto en carretera.
Y aunque sea en línea recta y la ru, el hecho de llevar a mi familia es algo que me pone los pelos de punta pues muero de nervios por pensar en una llanta ponchada, un desliz con algún trailero o simplemente porque el miedo me paralice y se me olvide manejar.
Pero bueno, nada que una buena tanda de hipnósis no pueda curar...
Ya les platicaré a mi regreso de cómo me fue.
Porque eso sí, La Gatería ni trabaja pero sí que merece sus vacioncitas.
¡Felices Pascuas!

martes, 12 de abril de 2011

Literatura de estrellas.

Dicen los sabios de la antiguedad (tú no, Mariano Osorio) que para que en verdad valga la pena la existencia de un hombre, debe sembrar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.
Bueno, desde los ocho años, cuando pertenecí a la Manada de Gacelas del grupo Scout 137, tuve a bien sembrar árboles allá por Villa del Carbón.
Y hace tres años, le dije al Matius que qué onda, que si quería que yo fuera su mamá y el dijo "¡ps vas!"
Así que siguiendo las instrucciones, lo único que me falta para cumplir con mi misión es la de escribir un libro.
Pero díganme ustedes,  yo siento que escribir un libro no es como preparar las míticas enchiladas mineras de Guanajuato, Guanajuato. No es lo mismo escribir 678 palabras contandoles el por qué odio los huevitos cocidos y el impacto de dicho odio en mi maldita timidez, que escribir 678 páginas sosteniendo dicha afirmación.
La verdad es que muero de ganas por hacerlo (escribir el libro, claro está) y me animo diciendo que, ¡bueno! hay tantos bodrios escritos con las patas de muchos e ilustres personajes que tal vez mi presunto libro no me salga tan feo.
Y mi angustia por la falta de conocimientos se desvanece cuando pienso en todos los artistas que ni siquiera acabaron la primaria y ahí están, entre los más vendidos del momento.
¿A poco no podría tener una visión un poco más alta que el Doctor Yordi Rosado y su insufrible "Órales con mi cuerpo" (o algo parecido)? ¿Qué no seré más inteligentemente simpática que la tal Menchaca, esa ex Nena que se dedica a juntar gente mediante sus horóscopos, y escribir algo más decente que el "Arte del Cuchiplancheo" (háganme el rechingado favooooor)? O simplemente, ¿acaso no podré suplir mis deficiencias literarias con un fusil como el de la modelo Nahomi Campbell?
Digo, si hasta Irma Serrano "La Tigresa" escribió no uno, sino ¡dos! cochinos libros -lo digo por el título- que hasta la fecha siguen en el rankin top top top top top de las letras mexicanas, por encima del Monsi y la Poni, ¿no podría yo escribir algo parecido?
Ricky Martin, Justin Bieber, Madonna, ¡hasta David Beckhamm!, todos ellos han ¿aportado? a las letras su granito de arena y lo han hecho taaaaaaaaaan bien que el mundo entero se los agradece enormemente.
Así que con semejante motiviación, ¡qué demonios estoy esperando para impactar al mundo (y a mis muy queridos menos cinco lectores de siempre) con la prosa que me sale por los poros!
Si de todos modos este seguirá siendo el mismo mundo con el mismo sol, tonces no tengo nada que perder....
Al Smithsoniano, Smithers!....

viernes, 8 de abril de 2011

Salte de mi cabeza, Elena Poniatowska.

La primera noción que tuve de Elena Poniatowska, debo decir, vino de la mano de Thalía.
Era 1986; México se recuperaba de un largo año en el que sus entrañas fueron sacudidas terriblemente y la gente buscaba consuelo en uno de los dos lugares comunes para ello: las telenovelas.
La comedia que en ese entonces era el solaz del populacho se llamaba "Quinceañera", cuya protagonista tenía más de "ñera" que de quince (pues Adela Noriega se veía bastante más mayorcita) y en cuya trama aparecía la no menos simpática, popular y ya mencionada Thalía. ¿Que qué tiene que ver con Elena? Ah pues, sencillo. En uno de sus elocuentes diálogos, el personaje de Thalía es examinada en literatura y con esa picardía juvenil y dando muestras de sus dotes como actriz, comienza a titubear al responder: "La Poni, ji ji, la Poooo...nia...¡tovska!"... ¡Ay Wey!
En aquel momento, el nombre me resultó harto curioso. Pero, niña al fin a mediados de los ochentas, no gozaba de la existencia del Internet como hoy en día, por lo que mi curiosidad por saber a qué carajos se refería Thalía se vió en la necesidad de aguardar ¡ocho años después! para saber bien a bien quién o qué demonios era "La Poniatovska" (sí, con V porque ni idea de la ortografía)
Era 1994. Mítico año en el que por fin podía decirme "novia" de un chico guapo, mayor que yo, de amplia clase y popularidad (con el pequeño inconveniente de que vivía en Querétaro y yo en el muy gustado D.F.) En aquel tiempo cursaba el último año de la secundaria y mis ganas de escribir las remojaba participando en el periódico escolar cuando de repente, un sábado por la mañana llegó una caja de libros que alguien amablemente había donado a la escuela. La miss de español procuró poner su cara más avinagrada dienciéndo que "una colección individual sirve para maldíta la cosa, pues de cada ejemplar debiesen ser más de treinta copias"....ah!, la erudición SEPsosa...
Total que nos dijo que podíamos ratearnos dos libros cada quien, ¡oh, cuánta bondad! y que por ese día era sufieciente, órales, lleguenle a sus casas.
Yo escogí "De noche vienes" de Elena Poniatowska y ¿por qué no? "Veinte historias de Amor" de Caridad Bravo Adams.
Por fin sabía quien era "La Poniatowska" de Thalía, por fin conocí su rostro y sus simpáticos dientes de conejito, por fin encontré mi razón de ser en éste apestoso mundo. Ay sí, llámenme cursi y lo que gusten y manden, yo fui muy feliz de saber que había más allá del sobadísimo "Poema del Mío Cid" y que la lectura no era la tortura que nuestros profesores dibujaban.
Pero ¡oh, cruel destino, soy tu juguete! mi adoración a Elena me duró bien poco. Si bien, acaso unos 4 años, cuando en la Prepa -y después de leer "La noche de Tlatelolco", "Luz y luna, las lunitas", "Fuerte es el silencio", "Querido Diego, te abraza Quiela", "Lilus Kikus" y "Hasta no verte Jesús mío"- topeme con una novela que rompería el encanto poniatowsko: "La Flor de Liz".
No se hasta hoy qué diablos me pasó. Recuerdo que después de leer esa novela tuve una crisis existencial, que tal vez pudo coincidir con la adolescencia, la mayoría de edad, problemas al interior de la casa y mi cuasi deserción escolar. Lo cierto es que después de leer dicha novela, taché a Elena de ser una escritora embustera, encantadora de serpientes y masas y francamente la detesté.
Renegué de haber sido su fan number one y casi casi pedí una quema pública de sus libros.
Una posible explicación tal vez sea el hecho de que empecé su lectura de manera autodidácta, sin saber bien a bien quién era ella, de dónde venía y sus circunstancias personales que la llevaron a ser escritora. Creo que en algún momento había idealizado su vida y en mi muy fecunda imaginación, creí que algún día sería como ella.
Pero no. Ni soy princesa, ni nací en París, ni fui escritora.
Y ciertamente el ranazo que me llevé por aquella "infatuation" fue muy feo. Desde ese momento leí sus libros con mayor precaución y sin tanto fanatismo.
¡Pero me la acaba de volver a aplicar con "La piel del cielo"!
¡Y eso sí que ya no lo puedo soportar!