viernes, 24 de junio de 2011

HIJAZO DE MI VIDAZA

¡Ahhhhh! Tenía un buen rato de no saber lo que era estar en casa, haciendo las labores propias de la domesticidad y cuidando -y entreteniendo y consolando y jugando a las luchas y viendo "Charlie y Lola" hasta la náusea- al Matius... All day long!
Cuando uno se acostumbra a ser pata de perro (o bueno, de gato) la casa es el lugar donde menos quieres estar (y menísimos si tienes que limpiarla...ewww!)
¿Y cuál es el motivo de tan terrible suplicio? Pues que la maternidad tiene sus vericuetos en los que mi comprensión es insuficiente.
Estoy bien pinche preocupada (sí, así de preocupada. ¡Imagínense!) por la salud de mi hijín. Cuando él era una pequeña marmotita, yo pasaba las tardes mirándolo dormir y apresurándolo en silencio para que ya creciera. No veía la hora en la que él y yo nos descolgábamos por la ciudad visitándo parques, circos, cines, zoológicos y miles de neverías. Planeaba idas al Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria para gritar muchos "goyas" y en mi muy fecunda imaginación, lo visualizaba participando en concursos de spelling bee.
Pero nunca reparé en que al crecer los chicos también crecen sus necesidades y sus cuidados, y es por ello que aquí me tienen pariendo chayotes con los miles de doctores y especialistas que han auscultado al Mats.
La verdad es que traigo el corazón hecho puré, pues en menos de una semana hemos pasado del pediatra al cardiólogo, al doctor general, a los análisis de pipí y popó y al doloroso procedimiento de extracción de sangre.
Todo está en aparente calma, estamos en la fase donde los diagnósticos son un tanto a ciegas y el mantener la cabeza fría es necesaria. Y es que  parece que cuando te trepas al carro de "soy mamá primeriza", el camino es un trayecto interminable. Por más que los consejos en los baby showers (de, por cierto, amigas que en su vida han sido mamás) tratan de despejar un poco la incógnita de la maternidad, lo cierto es que cada una de nosotras debe descubrir por sí los "do" y los "dont's" de la misma.
Lo siento menos "n" lectores de siempre, quise que compartir ésto con ustedes no para deprimirlos ni disuadirlos de ser mamáses o papáses, sino para que le vayan midiendo el agua a los elotes...
Ya ni les platico de lo que es elegir el kínder adecuado, pues en éstos días me desconozco completamente. Tal parece que estoy buscando la nursery de Harvard (puuuu... ¡y luego en mi pueblo!...jajaja)
Bueno, me están esperando en una casita hecha con almohadas y sábanas y pues... ¿cómo perderme semejante fiesta de té?
Finalmente lo único que queda de nosotros en éste mundo es la continuidad de nuestros pensamientos en el actuar de otra persona.
Como el gusto de mi hijo por los gatos callejeros.



lunes, 20 de junio de 2011

Soy del Club "Hago cosas estúpidas por los hombres"

Es lunes y mi fin de semana estuvo marcado por el horrible hecho de que vulneraron la seguridad de mi casa entrando en ella sin permiso y sin avisar.
Aparte del molesto suceso, tengo que cargar con la "culpa y responsabilidad" de -según versiones oficiales- haber dejado abierta la puerta de la casa...
OK, si. A mi me CAGA vivir aquí (noten que mi disgusto ya es categoría 5 en la escala Saffir-Simpon) pero ni por ello sería tan TARADA de dejar la puerta de ESA casa abierta, para que los malhechores se cuelen impunemente en ella.
En fin, las carpetitas de la abuela están completas y a mi colección de revistas de "La Mosca" no le falta un solo ejemplar. Saldo cuasi blanco pues mi credibilidad ha quedado por los suelos con la familia de Marmota y mi siempre cuestionada salud mental ahora ya es tema de debate nacional.
Así pasa cuando eres del club "Hago cosas estúpidas por los hombres"
¿Que qué carajos es ese club? Ah pues uno en donde las integrantes básicamente hacemos cosas sospechosamente poco inteligentes en aras de tener contento a un varón.
Recuerdo que ingresé en ese club desde muy temprana edad cuando en tercero de kínder nos llevaron a una pastorela. Recuerdo que a mi me gustaba mi compañerito Israel y que por seguirlo me chuté toda la maldita pastorela llena de diablos a los cuales yo temía. Lo pasé terriblemente mal, llorando y tapándome los ojos. Pero eso si, bien prensada de la mano del tal Israel (que a la postre me dejó por la güerita Liliane)
En segundo de primaria, mis notas bajaron considerablemente al pasarme los días contándole las pecas al pecoso de Fidel.
No se me olvida el regaño de mi madre el cual es digno de reproducir aquí: "...floja, no hiciste tal trabajo...¿qué pensabas?... PERO A ECHAR NOVIO NADIE TE GANA, ¿VERDAD?"... Ay Dios, la verdad todavía me duelen esas palabras pero ¿qué podía decir? Simplemente soy la mascota del club "Hago cosas estúpidas por los hombres"
Y la lista sigue.
Viajes clandestinos a Querétaro a los catorce años, pijamadas inventadas con tal de salir de fiesta con la familia del novio en turno... Una vez por alcanzar a un novio a la Marquesa estuve a punto de protagonizar "Kilómetro 31" ya que me aventé como el Borras y sin dinero hasta allá y cuando llegué ¿cual fue mi sorpresa? ¡Ah! No había ni una maldíta alma.
No traía varo, ya lo dije. Y no había gente a quien pedir una caridad por el amor de diossss. Me quedé sentada en un puesto de quecas durante cuatro horas, rogándo porque la doña vendiera algo y así pudiera prestarme algo de pasta. Total que llegó una bolita de chicos nais y me armé de valor para solicitar una feria.
Las mejillas me ardieron cuando dos de ellos me dijeron que me daban un aventón a Insurgentes.
Seguro eran Lassallistas pues traían la Rondalla de Saltillo a todo lo que daba, pero no me importó que "De colores" fuera el soundtrack que amenizara el anhelado viaje de regreso.
En otra aventura me salí del trabajo SIN AVISAR para ir a dejar un paquete misterioso, el cual contenía música francesa y unas crayolas... ¡Háganme el usual re rechingado favor!
Y así hay varias... vaaaaaarias.
La última, lo acabo de decir, me casé con una Marmota y aquí me tienen, bloggeando porque soy incapaz de decir "Vámonos a vivir a otro lado" y ¿saben por qué?
¡Exáaaaaaaaaaaaacto!
Porque soy del club "Hago cosas estúpidas por DOS hombres"
Bah!

viernes, 17 de junio de 2011

Mi chico ideal...

Ay dios...
Estuve a punto de meterme en camisa de once varas (¿alguien sabe qué carajos significa esa frase? y ¿alguien sabe por qué si no se su significado, la sigo usando?) con un tema por demás escabroso, pero finalmente una falla en los neurotransmisores me hizo volver por el buen camino.
Casi quise hablar de "Mi chico Ideal", aquel que sin ser un ente físico existente, puede hacer que me pierda en pensamientos nada puros y provoca que mis frijoles se quemen impunemente en la olla.
Por un pelo de rana calva estuve a punto de revelar que mi chico ideal es un hombre de amplia estatura, de cabello largo y rizado, con barba de candado y que en el aire las compone. Tiene ojos oscuros, tiene una sonrisa hermosa y sobre todo, tiene la voz más varonil que el campo sonoro del pueblo donde habito ha escuchado jamás...
Ufff... de la que me salvé, ¿saben?
Digo, no se si sepan pero según Marmota, ESTE es el tipo de hombre que me hace voltear la cabeza y olvidarme por completo de mi esposo e hijitos. Según Marmota (que por cierto es mi esposo) ESTE es el hombre con el cual viviría feliz por los siglos de los siglos, amén.
Pero la neta es que está bien equivocado.
No voy a cursilear (ni a mentir) diciendo que ya encontré a mi chico ideal, que por fin senté cabeza (otra frase  que no tengo idea qué significa) y que cargo con mis tabletas al lado de los ojos como cabello de lechería, para no ver más género masculino que el que vive bajo mi mismo techo. Eso sería algo por demás absurdo, puesto que NADIE en su sano juicio deja de admirar la belleza que la vida nos ofrece (unos más discretos que otros)
La verdad es que sí, en algún tiempo el cabello largo y la barba de candado fueron mi hit como en su momento lo fueron los altos y güeritos, el maestro de Glee, mi amigo Tonny Giralt, mi psiquiatra, etc, etc, etc.
Pero creo que por el momento, mi imaginación se encuentra controlada por un ensueño en el que el único chico que me hace suspirar es Justin Biberón.
Ya está, ya lo dije.
Demándenme!
Jajajaja, claro que no... El chico ideal no existe, el principe azul no existe, el hombre de tu vida ¿qué creen? ¡pues tampoco existe!
Todas las relaciones en su momento son las ideales porque te ayudan a conocer lo que sí y lo que no quieres en tu vida,  tus áreas de oportunidad y también tus fortalezas.
Algunas te servirán para darte cuenta qué tan buen besador eres; otras serán para descubrir tu potencial como masajista y cocinero y algunas más para darte cuenta que lo tuyo no es vivir en una comuna hippie (como hace años pretendí)
Pero al final de la vida nos iremos solos (o al menos que seas parte de un pacto suicida...) y nadie se irá con nosotros (no es cierto aquello de "si te vas, yo me muero Eustolia, escúchalo bien: ¡Me muero!")
Lo poco o mucho que las relaciones te ayuden a crecer será parte del legado que dejarás al faltar tú.
Y creeme, en tu lápida nadie escribirá: "Murió amando a..."
Ya se, esto no tiene ni pies ni cabeza pero qué carajos, ¡es mi blog!
Jajajaja, los quiero.
Feliz Viernes.





viernes, 10 de junio de 2011

Bendita Piratería.

No podemos imaginar un espacio sonoro sin dedicar un pensamiento a los corsarios musicales.
Lejos están los días en los que la popularidad de los "artistas" se medía en el Metrónomo 97.7 y la juventud vibraba a la voz de "guerreros de la música y chicas noventaysietesiete". Nop, nada de eso ocurre ahora.
En un mundo cada vez más competitivo, quienes llevan la batuta en cuanto a charts son los meros meros piratas de Tepito.
Disco que está próximo a salir es disco que seguro encontrarás de a diez varos o tres por veinticinco y si el disco no jala para la piratería, es seguro que lo encontrarás de regalo en las cajas de cereales.
Ya no se diga de las películas. Hay varias que sin haberse estrenado en nuestro Mexiquito, ya se encuentran en formato blu rei... pirata, claro.
Se ha sofisticado tanto esta industria que ya no sólo se contentan con piratear música vernácula y películas de Armold Schwarzenegger, noooooo, ahora películas de Fellini, Bergman, Warhol et al. también encuentran su versión corsaria ¡con piratas que saben de cine de autor y música clásica! Y no me refiero al tipo de Filos que trafica con éste tipo de mercancias, me refiero al bucanero que te encuentras en el tianquis y lo mismo te vende música reggaetonera que las Variaciones Godlberg de Bach.
Cuando en un país donde el Presidente Fecal coopera con los meros malosos, intercambiando inmunidad y votos a cambio de manga ancha para el pillaje, lo obvio sería que los bucaneros de la música hicieran lo mismo con las grandes industrias disqueras.
Así, para evitar contaminación de todas las formas posibles, los magnátes de Sony, BMG, Warner debiesen asesorarse con la industria del parche y la tibia para poner a su consideración los "Nuevos valores juveniles".
De ésta manera, el timming del asesor pirata prevedría desastres discográficos como la tal Fanny Lu, Rabanitos Verdes, Pablo Montero y Araceli Arámbula.
Y si mucho me apuran, bien podrían modificar la estrategia de ventas de sus formatos MP3, dando a conocer otros temas del disco del artista del momento. Así uno tendría una opción diferente en vez de los nimios "sencillos" que las estaciones de radio payoleras insisten en recetarnos sin piedad, durante todo el trayecto de la combi.
Y por supuesto, esto se traduciría en que el consumidor querría escuchar el CD completo y no le quedaría de otra que comprarlo (pirata, por supuesto) Con lo cual, el pirata vende dos discos en lugar de uno.
¿Que en qué se beneficiaría la industria de la música original?
Ah... ps en nada, pero eso es algo que a mi no me importa.




martes, 7 de junio de 2011

Dana en Danalandia...

¡Oh dios! Tengo treinta minutos (bueno, veintiocho, de hecho..., ya saben, una que tiene que actualizar todas sus redes zoociales) que el H.H.H: Gobierno de la Ciudad de México me ha regalado para navegar en interné.
¿Y qué les platico? ¿Quéeee les cuento? Que me salió de imprevisto un viajecito al centro de la ciudat de México.
Mi travesía inició en Pino Suarez, donde la Marmota tuvo a bien aventarme del carro y acelerar con quemón de llanta y toda la cosa. Pero no importa, pues ya saben que como heroína de novela de Angel de Campo, el centro es uno de mis paseos favoritos ever.
Conforme mis ojitos se acostumbraron a la radiación UV que ustedes, chilanguitos, manejan, mi corazón latió apresuradamente y creí caer presa de un vértigo absurdo al notar que "algo" faltaba en el paisaje urbano.
Tardé cosa de diez minutos en darme cuenta que ¡no había ambulantes! Eso es una cosa que me llena de emoción, aunque se burlen queridos citadinos. El comercio informal será tema de doctrinas económicas en los foros de Davós y la rú, pero es algo con lo que estoy en contra. Sólo sirven para fungir como acarreados en los eventos del Pri, Pan, Prd y demás (y aquí se corta mi señal, no?)
Bueno, equis. Ya hablaré con más profundidad acerca del tema.
Como les decía, caminé y caminé con mi hermosos Loboutin de 15 cms. Partiendo plaza y patas pero ¡bueno!
Me solacé con lo obvios que son los guardias de Palacio Nacional con las gringuitas güeritas buenonas, me extrañé con ver un cerco de seguridad a un costado de Palacio como si aqueio fuera la embajada de USA.
Con éste calor, se antojaba un rico clericot en la Casa de las Sirenas y ahí dispuse cháchara sutil con un tipo llamado James. Charla muy amena y graciosa -para él- puesto que se la pasó hablando de lo "calientes" que son las mecsicanas. Of course, yo soy una muchacha, pues digamos "al tiempo", no peco de calurosa ni de polar (tal vez "bipolar") con lo cual tuve a bien dejarle claro que sus palabras no eran bienvenidas en mi mesa y que aunque fuera la copia pirata de Jared Letto, sus pulguitas no iban a brincar en mi tapete.
Total, que ya con la indignación propia de la plática, huí hacia la exposición temporal de la colección "Pago en Especie" de la Secretaría de Hacienda. Muy bonita, muy bonita.
La siguiente parada fueron las Librerías de Viejo, luego caracoleé por Madero y grande fue mi sorpresa al ver que es puro paso peatonal.... ¡Muero de la envidia! ¡Es hermoso!
Y bueno, ahora de regreso a mi realidad, regreso al Edomex, a mi casa fresca y espaciosa. Mi consuelo es que la higuera de mi jardín se ha puesto las pilas y ya están empezando a brotar los primeros frutos.
Mañana, que cumplo un año de haberme mudado para allá, empezaré la cosecha...
Feliz martes.

lunes, 6 de junio de 2011

JUST ANOTHER F*CKIN' MONDAY!

¿Por qué será que cuesta tanto trabajo regresar al trabajo en lunes?
¿Quién fue el sádico que inventó el día lunes? Ya se que esta última pregunta fue bastante boba, es sólo que no atino a comprender por qué la gente le tenemos tanta aversión a los lunes. Si revisamos las estadísticas, se cometen más suicidios en lunes que en cualquier otro día. Si le preguntan a los niños sus pensamientos acerca de los lunes, les contestarán con una patada en la espinilla antes de soltarse a llorar. A los profesionistas, el simple hecho de regresar a la rutina del café, cigarrín y viboreada al jefe es algo que los pone en estado lamentable.
A mi siempre me han deprimido los lunes como me puede deprimir cualquier otro día.
Pero, como en casi toda regla, existe la persona que hace la honrosa excepción y en mi caso, mi hijo Matius es todo un optimista en potencia.
Podrá ser un gruñón para todo lo que gusten y manden, berreará seguramente si no le cumplimos sus exigentes demandas pero ¡a él los lunes lo ponen de muy buen humor!
Se despierta aventando los cobertores y cantando; brinca y hace cabriolas en la cama; enumera su lista de prioridades -desde cambiarse, lavarse los dientes y escoger un juguete para llevarse a la escuela- hasta finalmente subirse a mi camioneta a tocar el cláxon para apurar a su muy lento papá.
Y esta disposición suya a los comienzos de semana me hace sentir abrumadoramente mal, porque obviamente me tengo que trepar a su carro para no heredarle mis malos hábitos.
Como otras tantas cosas intrínsecas en mi, caigo en la cuenta que Matius es el único hombre que ha logrado -sin proponerselo- cambiarlas.
Y ni modo, a doblar las manitas y cantar a todo pulmón "Solecito, solecito ¿dónde estás?" para comenzar con ánimo ésta y todas las semanas que la máxima deidad existente me conceda para estar con mi hijito.
Benditos lunes, martes, miércoles... et al.

viernes, 3 de junio de 2011

Creando Caos...

¿De dónde, demonios de todos los infiernos, es que saco tanta corrosividad para echarme a perder el hígado? (la vesícula ya no, porque ya no tengo jo jo jo)
Bien se que pude pasar la vida tranquilamente si HUBIERA escuchado a mis papás, si HUBIERA puesto atención a los maestros en la primaria, si HUBIERA hecho caso a las advertencias de mis psiquiatras ("Mira Dana, si tú continúa por esa senda, vas a terminar rebanándote el cuello" ... ¡REBANÁNDOTE!, eso dijo el muy guapo Dr. Minaya). Si HUBIERA...Pero ¿quién soy, aparte de mi misma, para impedir los designios, pasos y jugarretas de mi propio destino?
Dicen los falsos optimistas que el "hubiera" no existe, pero ¡claro que existe! si no, de dónde carajos sacarían tanta lana los gurús del crecimiento personal. ¿Cómo podría financiar Paulo Cohelo sus ene mil casas repartidas por el mundo?
El "hubiera" es la zona de confort más deliciosa que el ser humano se pudo inventar.
Imaginemos un mundo sin "hubieras"... ¿A qué santo podríamos dar tanta lata para que con sus palancas celestes nos hiciera el milagro de revertir lo que nuestras manecitas han destruido?
¿Quién sería el guapo que pudiera pasar su vida sin visualizarse en otro estado mucho menos peor que al que lo ha condenado su existencia?
Sin "hubieras", la conciencia (los que cuenten con éste gadget) pudiera vivir tranquilamente, tropezándose ene mil veces con la misma piedra o solazándose con las bondades desparramadas de sus muy acertadas decisiones. 
Pero nel. 
Es una verdad universal que gracias a nuestra condición, estamos destinados a padecer la maldíta vocecita que nos deprime cuando vemos las oportunidades que hemos dejado pasar.
Y no sólo eso, el ver cómo el carretón de la felicidad se aleja (temporalmente, claro. Si no, imaginen más odiosa nuestra existencia) de nosotros.
Mis "hubieras" son muchos, pero que muchos.
Son de tal forma que casi todos apuntan a la misma dirección y lo único que diré -por el momento- es que el más doloroso SIEMPRE es el más presente.
Touché!



viernes, 27 de mayo de 2011

Coercive persuation.

El paso por diversos ámbitos educativos es imperativo a cierta edad.
Así, el ser humano, durante su camino hacia el saber va recolectando, almacenando y en la mayoría de los casos, suprimiendo información total y absolutamente innecesaria.
El proceso cognocitivo de mi cerebro es tema que los científicos holandeses aún discuten y en veces dan muy distintos veredictos.
No obstante, convergen todos ellos en un punto en común: No se explican cómo he llegado a la vida adulta con semejante información almacenada.
El ejemplo del hámster en su ruedita puede darles una idea de lo que archivo en mi cabecita loca. Pero no es suficiente y como éste es MI blog, escribiré un poco a proposito del tema, para solaz mío y supina indiferencia para el resto de la humanidad (Incluyendo a mis amados menos cinco lectores usuales)
Es muy común que yo, conversando con amig@s, de repente tenga chispazos de lucidez en los que hablo de cosas que ya nadie recuerda. Así, datos tan perfectamente inútiles como el contenido de mi sándwich algún día de noviembre de 1995, hace intercambiar miradas de significativa preocupación entre los mismos.
O como cuando recuerdo con pelos y señales alguna conversación intracendente y resulta que ya nadie recuerda dicho tema. Entonces empiezo a necear y a agitar fechas ante sus espantados ojos y claro, optan por darme vuelta con el asunto.
Quisiera ser como Sherlock Holmes, que pudo pasar su vida ignorando completamente el hecho de que la Tierra gira alrededor del sol, disculpando el hecho de ser su mente un ático en donde guardara información estrictamente necesaria, a lo cual, girara la Tierra alrededor del sol o de la luna, su vida no sufriría ni un ápice de diferencia.
No es que quiérame comparar con Holmes (acabaría molida a punta de cebollazos antes siquiera de esbozar semejante afirmación) Es, digamos, una ligera esperanza de evitar el ridículo por almacenar cosas como los himnos de mi primaria y secundaria, respectivamente.
Anteriormente hube de opinar acerca del himno nacional, pero omití contar acerca de la persistencia de los maestros de música de las escuelas oficiales por aprender versos "heróicos" cual si fueran estrofas de la Iliada, dedicadas a los Prometeos, Zeús y Casiopeos post modernos.
Ejemplo vil, el himno de la escuela "Florencio M. del Castillo" cuya lírica hace llorar al mismísimo niño Dios y a mi amiga Laura: "Florencio M. del Castillo, escritor y gran patriota, hizo honor a nuestra patria y gloria a nuestra nación..."
WHO??????
Pero el que no tiene madre es el de la secundaria, que reza más o menos así: "Secundaria que llevas el nombre, de la escuela normal superior, en tus surcos germinan los hombres, de una patria más fuerte y mejor. Eres tú, Secundaria anhelante, de mi México amado un lucero; un lucero de urdimbre (aquí gracias a un brainwash olvidé el verso) donde amar y construir es primero..."
No, no, no, esto sí es poesía y no lágrimas plañideras de Amado Nervo.
Y todo esto sigo cargando en mi cabecita.
O sea, se me ha olvidado derivar e integrar; fácilmente he podido prescindir de las fórmulas algebráicas del Anillo de Moebius; ya me valen los Sermones de Fordyce y por supuesto, los 135 artículos de la Constitución Política, amén de La Ley de Amparo.
Pero lo que JAMÄS podre deshechar de mi cerebro son éstas dos pifias de la poesía chabacana escolar.
¿Quien dice que los métodos lavativos de Elba Esther no surten efecto?
..."vengo a ti, Secundaria..."

miércoles, 25 de mayo de 2011

Caminito a la Perdición.

Siento pesada la cabeza y no es por un exceso de ideas (Ja!).
A estas alturas de mi vida, no se si existo en una galaxia muy, muy lejana o simplemente la realidad  ha superado a la ficción.
Casi cumplo un año de haber cambiado Coyoacán por Nowhere y, acepto, hay dias en los que es una dicha y otros en los que quisiera simplemente volverme invisible.
Tengo treinta años y mi capacidad de asombro es la de un individuo sometido al método Gronhölm durante quince años sin contratación.
Siento impotencia.
Esa es la verdad y -tápate los ojos, mamá, por lo menos hasta que llegues hasta el siguiente párrafo- basta de mamadas.
Siento el coraje de estar abrumada ante el cinísmo llamado "Elecciones gubernamentales".
Yo no pedí vivir en el Edomex. Mi vida era si no perfecta, al menos auténtica en la ciudad donde la oportunidad de reinventarte es instantánea. Lo siento mucho amigos edomexinos, me han dado mucho pero seamos honestos, a mi no me gusta vivir aquí.
Es un escándalo la manera de ganar la gobernatura por parte del PRI. Penoso y enojoso es ver cómo acarrean gente para llenar una "Unidad deportiva" de quinta, con una torta y una playera como premio a la estulticia.
Pintoresco es ver pasar al transporte público con leyendas tipo: "Tus amigos de la Ruta equis estamos contigo, amigo Eruviel"... ¡Háganme el usual rechingado favor!
Niños que debiesen estar en la escuela, cantando y echando porras, cual si fuera el mero salvador de la humanidad.
La eterna viejecita de la mano del candidato, cortando listón inaugural en banquetas recién pintadas, parques recién remozados, semáforos otrora descompuestos y hoy en perfecto estado.
Cinco meses caí en el mismo bache (por tonta y por atrabancada, debo decir.... digo, al César lo que es del César) pero ahora que Eruvieeeel pasa por ahí es que deciden taparlo.
¡Y todo para qué! Para que en cinco meses vuelvan a estar todo el marasmo tal y como lo va a dejar el Gelboy.
Ah pero eso sí, iré a votar y anularé mi voto.
Porque no hay ni a quien irle.
#GateríaOff.

viernes, 20 de mayo de 2011

¡CÓMO NO TE VOY A QUERER!

Llámenlo como quieran.
El amor al equipo de soccer de la UNAM está arraigado a mi desde mi concepción.
Mis papás, como muchos lo saben, se conocieron en la H.H.H. Prepa 4, la de Tacubaya.
Y cuando ya iban a dar el salto a la Universidad, las ligas mayores, ¡sopas! que su servilleta ya venía en camino.
No se amilanaron y continuaron sus estudios y como ya lo he platicado, también brinqué y manchincuepeé  en las ENEPS Aragón y Acatlán, respectivamente.
Cuando me tocó el turno de decidir mi futuro (a la tierna edad de 13 años, ¿a quién demonios se le ocurrió que los adolescentes granosos y escenosos pudieran con semejante responsabilidad?) obviamente elegí la UNAM.
Así que irle a los Pumas es algo tan natural como mi gastritis o como el estar genéticamente predispuesta a sufrir de un paro cardiaco (cosa que me sucede a menudo, bendito desfibrilador de bolsillo)
Y el hecho de que en ésta ocasión se encuentren disputando la final me hace recordar que, allá por los dos miles cuatro, también llegaron a la Gran Final contra el Guadalajara.
Y lo tengo MUY presente porque mis amigos universitarios y yo tuvimos la brillosísima idea de ir a comprar boletos a C.U. pensando en que en dos horas estaríamos fuera de las taquillas, con nuestro boleto en la mano.
¡Oh crueldad incomparable, tu nombre se llama "Reventa"!
Por supuesto, aquello fue una debacle anímica al estar formados desde temprano por la mañana, avanzando el equivalente a doscientos metros del sistema métrico caracolil.
Muy animaditos llegamos Pollo, Ocatvio y yo.
Para la tarde, al contingente se le habían unido Yanin y Elena, además de mi muy amado novio Jorge.
Y pus ¡nada! La verdad es que ni siquiera arañamos la posibilidad de llegar a la taquilla, llovió, ir al baño era un asunto de logística temeraria y al final, todos teníamos muy pocas ganas de perseguir nuestro objetivo.
Un poco cabizbajos enfilamos nuestros pasos al carajo y desde la tele seguimos las andanzas del equipo de nuestra Alma Mater.
Ganaron.
Y ese triunfo siempre me sabrá a gloria.
Exácto, ¡cómo no te voy a querer!
¡¡¡¡VAMOS PUMAS!!!!!

viernes, 6 de mayo de 2011

#Danafail

Inhalar....
tsssssssss... Exhalar......
Debido a un error "técnico", se ha borrado La Gatería del día de hoy.
"Fue lo mejor que te pudo pasar"..."Por algo pasan las cosas"..."Ya lo pasado, pasado"...
Hay tantos eufemismos para decir una sóla cosa: eres un (a) pelmazo ( o bueno, pelmaza)
Y ps ya.
La musa se me fue.

sábado, 30 de abril de 2011

Día del niño perdido...

Antes que todo y nada, feliz día para su niño interior, aquel que justifica esas desveladas jugando "The hardest game in the world" y el que vean "La Bella y la Bestia" con helado y palomitas, un viernes por la noche.
Ya dados los respectivos y protocolarios saludos, procedo a platicarles lo que le sucedió al Matius el día de hoy, cuando pretendimos celebrarle tan especial fecha como lo es el -ahora lo sé- manipuladísimo día del niño.
Para empezar, tanto la Marmota como yo estábamos desvelados. Ambos por razones muy distintas y por lo tanto, incompatibles. Tal suerte nos tenía en muy mal estado de humor y practicamente malvibrosos por el resto del día.
Lo primero en nuestra mini agenda era una parada en el Applebees para desayunar pero la competecia en dicha zona comercial es practicamente nula, así que igual les dió que fuese sábado, quincena y día -ejem- festivo para no abrir a buena hora.
Ya de por si mi humor era de perros, sin bolo alimenticio prometía trastocarse en perro rabioso de la colonia Bondojo. O sea, super mal.
Total que como pudimos, ingerimos alimentos en una suerte de taberna mexicana/australiana para posteriormente continuar con el "festejo" de tan emulado día.
Para esta hora, Marmota y yo pareciamos una pareja de cincuentones, aferrandose al últimos soplo de amor en sus vidas: terriblemente enojados, molestos y enfadosos. Peleando de todo, sacando lo más mordaz de nuestro repertorio, caras largas y mi muy gustado truquito "te toca cuidar al Matius en lo que yo me voy al baño/tienda de baratijas/al carajo".
Total que desaparecí de la escena y cuando regresé (después de meditar seriamente mi mal comportamiento y mi vela en ese entierro) me encuentro con una Marmota apanicada y con ganas de llorar (ah chingá,  ah chingá ¿a poco sigo provocando tal efecto en mi maridín? ¡Pero si solo fueron 38 minutitos!)
La frase "Se me perdió Mateo" es algo con lo que siempre sueño, pienso y analizo. El temor a perder un hijo se me incrustó en el chip desde que vi aquella hollywoodesca película con Michelle Pfeiffer, donde una amiga de la inflancia le roba al chamaquito.
Así que lo primero que pensé fue en pedir que cerraran el de por si claustrofóbico lugar.
Conociendo el gusto de Mateo por la alberca de pelotas, mi primer impulso fue ir hacia allá, claro, ya lo habían pensado.  Como loca comencé a gritarle "¡Mateo!" y ps nada, no acudía a mi llamado en parte porque es bastante distraído y en parte porque Tatiana y su repertorio infernal sonaban a todo lo que daba en el lugar.
Cuando la sangre me llegó al cerebro (cosa que tarda BASTANTE) le pregunté a Marmota por el último lugar donde lo vió. Aquello se llamaba "Estación de bomberos" y tiene un tapanco para que los chicos se avienten por el tubo.
Así que mi lógica materna me indicó que tenía que trepar por el colosal laberinto hecho de colchonetas, tubos para hamsters gigantes, telarañas de goma y finalmente la estación de bomberos.
Un oso asegurado pero todo fuese por encontrar a mi hijo.
Efectivamente, Mateo se encontraba ahí y no solo eso....¡estaba completamente dormido!
En un momento en el que su padre insomne tuvo a bien comparle un jugo, Matius brincó, jugó y aventó cuanta pelota se le cruzó en el camino para teminar instalándose en un tapanco y tomar su siesta.
Ay Dios, ya se imaginarán que ahorita estoy con mis abogados...

martes, 26 de abril de 2011

Hoy voy a cambiar...

Pus aquí yo de vuelta, con las mismas circunstancias y peculiaridades que ya me conocen. Tratando de hallar mi lugar en el Universo sin dañar a terceros, cuartos y quintos (a esos sería imposible "dañarlos")
Batallando con mi estoicismo para tratar de darle un giro de 180º a la cotidianeidad, esa tramposa, que se empeña en aplicarme la manchincuepa emocional para aguar mi día.
¿Alguna vez han experimentado la sensación de abandonar su zona de confort a la fuerza?
O sea, sin razón aparente pero que en el fondo de su colesteroso corazón saben que las cosas ya no pueden ser como hasta hacía 5 minutos. Es un sentimiento extraño pero certero, como golpe de conejo del Canelo a la conciencia.
Mi gurú personal (llamado Mariano Osorio) dice y cito: "Los cambios son siempre buenos pues traen nuevas oportunidades para cambiar" ....uh?...
Caraaaambas, ya lo dije alguna vez, éste hombre debería estar en los Pinoles y no en su claustrofóbica cabinita radial. Con un dirigente así, que nos dorara bien suavecito la píldora, ¡me cae que hasta gustosos pagamos de más cualquier pingüe impuesto que se les ocurra imponer!
Pero bueno, no hablábamos de politiquita sino del momento en el que sientes (si es que lo han experimentado) que la forma en cómo veías tu vida o tu manera de ser (aquella que vuelve loco a algún auténtico decadente...que los hay bastantes...) ya es diferente.
Y aquí hay de dos sopas: O lo tomas en buena onda, alivianándote y resignándote a cambiar aquello que se ha convertido en una piedrota en tu zapato. O de plano te tiras al drama para empeñarte en seguir neceando con aquello que, velis nolis, te llevará a Chihuahua a un baile.
Miren, si tanto le estoy haciendo al cuento con eso del "crecimiento personal", "cambios", "dar un giro de 180º (¿Por qué la gente que se cree culta dice: ""dar un giro de 360º""? ¡Ello significa que quedes iguaaaal!)"
etc, es porque mapachosamente quiero justificar el hecho de que haya comprado un libro de Gaby Vargas....
¡Ya está, ya lo dije, y qué y qué!
Aclaro que lo hice por puritito morbo y que prometo tardarme AÑOS en leerlo (cosa que me pasa con el muy famoso "Las Olas" de Virginia Woolf) Y que quede bien claro que no hay libro de "autoayuda" que pueda conmigo pues soy terriblemente necia y ¿saben qué? así he sobrevivido 30 -ejem- años. Así, con mis virtudes y defectos, porque soy mujer como cualquiera con dudas y soluciones con defectos y virtudes con amor y desamor suave como gaviota pero felina como una leona tranquila y pacificadora pero al mismo tiempo irreverente y revolucionaria, feliz e infeliz, idealista y soñadora sumisa por condicion mas independiente por opinon, porque soy mujer con todas las incoherencias que nacen de mi fuerte sexo debil....JAJAJAJA!, ok, ok, me salió el Lupitad'alessiaso de clóset.
Pus ya, ni cómo ayudarme.





viernes, 15 de abril de 2011

Hit the road, Jack...

Uy, siento mariposas en el estómago y no prescisamente por culpa de un nuevo amor, como lo cantaba Rocío Banquells (who?)...
Es simplemente por dos cosas:
1.- ME VOY DE VACACIONES A QUERÉTAROOOOO!!!! Awwwwwww!!!
2.- Me voy manejando mi camioncita, con toda mi familia Telerín incluida (exceptuando lógicamente a la Marmota,  alguien tiene que quedarse a trabajar, ¡claro está!)
La primera cosa me llena de emoción porque SIEMPRE me da emoción ir a Querétaro.
Allí he pasado por momentos muy felices y también muy tristes. Quien me conoce sabe la importancia que tiene tan bello estado en mi vida, pero los que no, les platico que ahí conocía al primer gran amor de mi vida (joi joi joi, a los catorce añejos) y que era costumbre muy gustada el que cada vacación, enfilara mis pasitos para allá.
He viajado a muchas partes, pero no siempre siento la emoción que mi cuerpo experimenta cuando al entrar a las puertas de la city, el estadio Corregidora se alza muy muy, como diciendo "mi niña, aquí tampoco eres alguien pero te recibo con mucho gusto"...Ay Wey, ni la "Victoria de Samotracia", me cae...
En fin, huelga decir también que, algunos noviecillos sentían pasos en la azotea cuando yo les mencionaba que no atendería mi puesto de limonadas vacacino para ir a engrosar las listas de turistas en Santiago de Querétaro. Quién sabe qué se imaginarían, pues yo SIEMPRE me he portado muy bien en mis respectivas visitas, ejem ejem.
Y por supuesto, y razón no menos importante es, que me gusta ir a Qro. porque allí vive mi prima Lluvia, a quien amo y adoro por haber compartido con ella una adolescencia bastante escenosa y escandalosa.
Ahora, la segunda cosa que me llena de bichos mi panza es por el hecho de que NUNCA he manejado tanto en carretera.
Y aunque sea en línea recta y la ru, el hecho de llevar a mi familia es algo que me pone los pelos de punta pues muero de nervios por pensar en una llanta ponchada, un desliz con algún trailero o simplemente porque el miedo me paralice y se me olvide manejar.
Pero bueno, nada que una buena tanda de hipnósis no pueda curar...
Ya les platicaré a mi regreso de cómo me fue.
Porque eso sí, La Gatería ni trabaja pero sí que merece sus vacioncitas.
¡Felices Pascuas!

martes, 12 de abril de 2011

Literatura de estrellas.

Dicen los sabios de la antiguedad (tú no, Mariano Osorio) que para que en verdad valga la pena la existencia de un hombre, debe sembrar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.
Bueno, desde los ocho años, cuando pertenecí a la Manada de Gacelas del grupo Scout 137, tuve a bien sembrar árboles allá por Villa del Carbón.
Y hace tres años, le dije al Matius que qué onda, que si quería que yo fuera su mamá y el dijo "¡ps vas!"
Así que siguiendo las instrucciones, lo único que me falta para cumplir con mi misión es la de escribir un libro.
Pero díganme ustedes,  yo siento que escribir un libro no es como preparar las míticas enchiladas mineras de Guanajuato, Guanajuato. No es lo mismo escribir 678 palabras contandoles el por qué odio los huevitos cocidos y el impacto de dicho odio en mi maldita timidez, que escribir 678 páginas sosteniendo dicha afirmación.
La verdad es que muero de ganas por hacerlo (escribir el libro, claro está) y me animo diciendo que, ¡bueno! hay tantos bodrios escritos con las patas de muchos e ilustres personajes que tal vez mi presunto libro no me salga tan feo.
Y mi angustia por la falta de conocimientos se desvanece cuando pienso en todos los artistas que ni siquiera acabaron la primaria y ahí están, entre los más vendidos del momento.
¿A poco no podría tener una visión un poco más alta que el Doctor Yordi Rosado y su insufrible "Órales con mi cuerpo" (o algo parecido)? ¿Qué no seré más inteligentemente simpática que la tal Menchaca, esa ex Nena que se dedica a juntar gente mediante sus horóscopos, y escribir algo más decente que el "Arte del Cuchiplancheo" (háganme el rechingado favooooor)? O simplemente, ¿acaso no podré suplir mis deficiencias literarias con un fusil como el de la modelo Nahomi Campbell?
Digo, si hasta Irma Serrano "La Tigresa" escribió no uno, sino ¡dos! cochinos libros -lo digo por el título- que hasta la fecha siguen en el rankin top top top top top de las letras mexicanas, por encima del Monsi y la Poni, ¿no podría yo escribir algo parecido?
Ricky Martin, Justin Bieber, Madonna, ¡hasta David Beckhamm!, todos ellos han ¿aportado? a las letras su granito de arena y lo han hecho taaaaaaaaaan bien que el mundo entero se los agradece enormemente.
Así que con semejante motiviación, ¡qué demonios estoy esperando para impactar al mundo (y a mis muy queridos menos cinco lectores de siempre) con la prosa que me sale por los poros!
Si de todos modos este seguirá siendo el mismo mundo con el mismo sol, tonces no tengo nada que perder....
Al Smithsoniano, Smithers!....

viernes, 8 de abril de 2011

Salte de mi cabeza, Elena Poniatowska.

La primera noción que tuve de Elena Poniatowska, debo decir, vino de la mano de Thalía.
Era 1986; México se recuperaba de un largo año en el que sus entrañas fueron sacudidas terriblemente y la gente buscaba consuelo en uno de los dos lugares comunes para ello: las telenovelas.
La comedia que en ese entonces era el solaz del populacho se llamaba "Quinceañera", cuya protagonista tenía más de "ñera" que de quince (pues Adela Noriega se veía bastante más mayorcita) y en cuya trama aparecía la no menos simpática, popular y ya mencionada Thalía. ¿Que qué tiene que ver con Elena? Ah pues, sencillo. En uno de sus elocuentes diálogos, el personaje de Thalía es examinada en literatura y con esa picardía juvenil y dando muestras de sus dotes como actriz, comienza a titubear al responder: "La Poni, ji ji, la Poooo...nia...¡tovska!"... ¡Ay Wey!
En aquel momento, el nombre me resultó harto curioso. Pero, niña al fin a mediados de los ochentas, no gozaba de la existencia del Internet como hoy en día, por lo que mi curiosidad por saber a qué carajos se refería Thalía se vió en la necesidad de aguardar ¡ocho años después! para saber bien a bien quién o qué demonios era "La Poniatovska" (sí, con V porque ni idea de la ortografía)
Era 1994. Mítico año en el que por fin podía decirme "novia" de un chico guapo, mayor que yo, de amplia clase y popularidad (con el pequeño inconveniente de que vivía en Querétaro y yo en el muy gustado D.F.) En aquel tiempo cursaba el último año de la secundaria y mis ganas de escribir las remojaba participando en el periódico escolar cuando de repente, un sábado por la mañana llegó una caja de libros que alguien amablemente había donado a la escuela. La miss de español procuró poner su cara más avinagrada dienciéndo que "una colección individual sirve para maldíta la cosa, pues de cada ejemplar debiesen ser más de treinta copias"....ah!, la erudición SEPsosa...
Total que nos dijo que podíamos ratearnos dos libros cada quien, ¡oh, cuánta bondad! y que por ese día era sufieciente, órales, lleguenle a sus casas.
Yo escogí "De noche vienes" de Elena Poniatowska y ¿por qué no? "Veinte historias de Amor" de Caridad Bravo Adams.
Por fin sabía quien era "La Poniatowska" de Thalía, por fin conocí su rostro y sus simpáticos dientes de conejito, por fin encontré mi razón de ser en éste apestoso mundo. Ay sí, llámenme cursi y lo que gusten y manden, yo fui muy feliz de saber que había más allá del sobadísimo "Poema del Mío Cid" y que la lectura no era la tortura que nuestros profesores dibujaban.
Pero ¡oh, cruel destino, soy tu juguete! mi adoración a Elena me duró bien poco. Si bien, acaso unos 4 años, cuando en la Prepa -y después de leer "La noche de Tlatelolco", "Luz y luna, las lunitas", "Fuerte es el silencio", "Querido Diego, te abraza Quiela", "Lilus Kikus" y "Hasta no verte Jesús mío"- topeme con una novela que rompería el encanto poniatowsko: "La Flor de Liz".
No se hasta hoy qué diablos me pasó. Recuerdo que después de leer esa novela tuve una crisis existencial, que tal vez pudo coincidir con la adolescencia, la mayoría de edad, problemas al interior de la casa y mi cuasi deserción escolar. Lo cierto es que después de leer dicha novela, taché a Elena de ser una escritora embustera, encantadora de serpientes y masas y francamente la detesté.
Renegué de haber sido su fan number one y casi casi pedí una quema pública de sus libros.
Una posible explicación tal vez sea el hecho de que empecé su lectura de manera autodidácta, sin saber bien a bien quién era ella, de dónde venía y sus circunstancias personales que la llevaron a ser escritora. Creo que en algún momento había idealizado su vida y en mi muy fecunda imaginación, creí que algún día sería como ella.
Pero no. Ni soy princesa, ni nací en París, ni fui escritora.
Y ciertamente el ranazo que me llevé por aquella "infatuation" fue muy feo. Desde ese momento leí sus libros con mayor precaución y sin tanto fanatismo.
¡Pero me la acaba de volver a aplicar con "La piel del cielo"!
¡Y eso sí que ya no lo puedo soportar!

lunes, 4 de abril de 2011

Se levanta en el mástil...mi bandera.

Todos lo sufrimos, no me digan que no. ¿O hay alguno a quien le latiera rendirle honores a la bandera los lunes por la mañana?
Con la hueva y la desilusión de que el fin de semana había llegado efectivamente a su fin y encima tener que chutarse la aún más de hueva "ceremonia"....arghhh, ¡con razón hay tanta deserción escolar!
Es eso y no la pésima economía del país. Todo es culpa del "bandera de México, legado de nuestros héroes..." y no de las políticas pseudoneoliberalistasizquierdistasderechistasytodoloquetermineenistas de éste apestoso país.
No faltaba quien terminaba desmayado en pleno acto de contricción heróica y patriótica. Mientras unos cantaban alegremente los acordes de "Ciña Oh Patria...", otros daban el azotón por falta de elementos en la química sanguínea. Digo yo, si los papás saben lo que es profesar el amor a la patria, por qué carambas mandan a su soldadito sin desayunar. O bueno, algunos los mandaban "exageradamente" desayunados y de eso nos dabamos cuenta cuando sentías un ligero calor en las piernas y el "y retiemblen suS centroS la tieeeeeerra..." se escuchaba remixeado con ¡tremenda guacareada!
Yo pienso, honestamente de ¿qué sirve que sigan perpetrando dicho ritual inquisitorio? ¿Cual es la finalidad de que los chaparritos y chaparritas se aprendan todos los jolgorios patrios? No, no, no salgan con que "es por el bien de México" o "El respeto a los símbolos patrios".
La neta, quién en su vida adulta/real ha visto que con saberse el himno, el juramento y el saludo a la bandera su condición moral, económica y política ha mejorado.
El amor a la Patria aunque se inculque, es como el amor a tu novi@: Si no es recíproco no sirve para maldíta la cosa.
Y el ejemplo que corona mi teoría es: ahí tienen a los máximos representantes del orgullo mexicano -y no me refiero al presidente o a los niños con mejor promedio- sino a los de la selección mexicana y a las estrellas de la televisión.
A la hora del himno, a los "cantantes" se les olvida y los futbolistas hacen el ¡saludo a la bandera!
Ahí tienes, SEP, el resultado de tu grandiosa idea de rendirle honores a la bandera.
Bah!
P.D. Hago constar que el odio hacia los honores a la bandera proviene de mi formación secundariosa, donde cada año nos hacían repetir hasta el cansancio que en la estrofa que TODO mundo canta "y retiemble en suS centroS la tierra", no se decía "centros" sino "centro". Aderezada la aclaración con la pregunta retória: "¿Pues cuantos centros tiene la Tierra, burros?....¡UNO! ¡Sólo tiene UNO!"
¡Y es cierto!

viernes, 1 de abril de 2011

Tómate ésta botella conmigo...

Anoche clamaba por una noche donde la única ley a respetar fuese la de Gay-Lussac.
Y miren que son contadas las veces en las que he perdido el estilo y gacho. De esas ocasiones donde dices: "me cae que ahora sí NO lo vuelvo a hacer" y terminas pidiéndole perdón al w.c.
Como la vez en la que mi amiga Carmen y yo acabmos arrastrando la cobija y ensuciando el apellido en el ex Bulldog, mañosamente llamado "Bulbo", en un concierto de La matatena.
¡Carambas! Aquella noche terminé durmiendo en las escaleras, mientras un guapo mesero me tomaba amorosamente entre sus brazos para literalmente meterme a un taxi (o al menos eso es lo que recuerdo)
Y luego el viaje de regreso...un ex Estrambótico intentando besar mis labios heridos por el éter de los "moraditos" y la carrera que pegué hasta mi cuarto, mientras mi papá me llamaba a rendir cuentas.
Después de esa vez, las que le siguieron fueron nivel Micky Mouse pero aún así conforme pasa el tiempo, mi resistencia al alcohol -que nunca ha sido mucha ni muy fuerte- se debilita al ritmo de "no pares/sigue/sigue".
Pero las ganas de ingerir vino de ayer obedecían a un impulso diferente. No era el clásico "vamos a echar desmadre hasta que nos pare la patrulla" ni tampoco motivado por el "me cansé de rogarle".
No lo se, de repente se me antojó un Santa Digna cosecha 2002, mítico vino que aderezó un buen momento en mi vida. Como que quise dejar que el espíritu del vino se mezclara con las ideas de bohemia que aún se resisten a convivir con mi estatus de esposa y madre.
Me la debo. Me debo la borrachera de mi vida conmigo misma, donde llore y ría a mi salud. La mía, mía, mía.
Y que me quiten el teléfono, porque la cuenta -saldando viejas ídems- saldrá BASTANTE cara.

jueves, 31 de marzo de 2011

Contentándome.

Es tarde por la noche (o debo decir ¿es temprano por el nuevo día?) y Marmota se llevó un regaño de mi parte al llegar tarde y sin avisar.
No es que me guste jugar a "La mamá" con un adulto de 33 años, ni tampoco es que no tenga vida propia más que la de estar esperando al "hubbie" para darle de cenar. Pero no me gusta que alguien alimente mi paranoia. Para eso me basto y me sobro, pos hombre!
En fin, en un intento por calmar mis ànimos la Marmota trata de congraciarse hablándome con acento colombiano, pero frustro sus esperanzas cuando noto que lo hace en un arco reflejo por observar su telenovela "Las muñecas de la Mafia" ....Bu!
Y bueno, no es que le de la razón a Lucía Méndez con aquello de "corazón de piedra, corazón" pero sí soy difícil de contentar.
Por cuá? pues porque tengo tan arraigado el sentido del honor -y tan ausente el sentido común- que para mi no es fácil disculpar una bobada porque yo misma no me disculpo de bobadas.
Sí, sí. Ya se que al paso que voy seré infeliz y desgraciada. Se que terminaré vieja y sola, en una casa apestosa llena de gatos. Y sí, ya se tooooodos los buenos consejos que se dan en éstos casos: que el matrimonio y bla bla bla... save it!
Aquí hablamos de que soy difícil de contentar pero al mismo tiempo, soy torpe para acordarme de las afrentas del día anterior.
Explíco: No se qué diablos sucede al dormir pero, magicamente al día siguiente, se me olvida el por qué estuve enojada. ¡En serio!
O sea que, pudieron haberme llevado mariachi, pudieron haberme tapizado mi oficinita de flores, pudieron haberme comprado todas las revistas que me gustan. Todo para contentarme, pero lo cierto es que al dormir, se me olvida todo.
Será porque en sueños tengo mi contento, no?
En una ocasión, el galán me regaló su jersey favorito (Miami Dolphins) y yo ps nel, nada que lo perdonaba...hasta que caí en profundo sueño y al día siguiente estaba como si nada. Toing!
Con esto no quiere decir que me siento más papista que el papa johns, nooooo. Quien me conoce sabe que me llevo y me aguanto bastante bien.
Nomás es cuestión de que no se pasen de la raya...
O que me regalen unos buenos diazepames.

martes, 29 de marzo de 2011

Quién le teme a las Salazar...

Mi infancia fue... digamos... peculiar.
Qué sería de mi sin tanto optimismo documentado en memoria RAM, seguramente sería una persona bastante equis (bueeee, tal vez ¡YA soy una persona bastante equis!)
Gran parte del anecdotario se debe a que pertenezco a la familia Salazar. Tal vez para la mayoría de ustedes ésto no signifique cosa alguna, pero mis prim@s entenderán.
Nuestras respectivas madres (hermanas entre sí) herederas de una exquisita educación en el arte del "estate quieto" tal vez no estén de acuerdo en lo que a continuación despepitaré, pues no saldremos muy bien paradas y no me extrañaría que judiciales o el DIF se aposenten en la casa de alguna de nosotras.
Pero, inevitable como el traer dos orejas  y menester como el usarlas es el que yo les platique a qué me refiero con ser una Salazar.
Cuando un bebé o niño pequeño se cae, ¿cual sería la reacción más natural? Pues creo yo que levantarlo, revisar si está herido y consolar su llanto inminente.
WRONG! En la Familia Salazar, al trancazo le sigue su consabido madrazo, aderezado de las siguientes frases: "¿Qué no viste la enorme coladera mal tapada?"
Si la escuela no era tu fuerte, la culpa jamás la tenía el sistema nacional de educación que forjaba mentes brillantes, nooooooo; la culpa la tenías tú "por ser tan burro".
¡Y cuidadito y lloraras con el regaño, porque te iba peor!
Con esto no quiero decir que nuestras queridas madres fueran peor que la Señora más mala del mundo, o que su instinto maternal fuese dictado por Herodes; amamos profundamente a nuestras mamis y las adoramos, respetamos y cuidamos. Y claro que son encantadoras y dulces y tiernas. Sólo es que resulta curiosísimo que ¡TODAS! reaccionen de la misma manera en idénticas circunstancias.
No, no, no, pero lo más curioso es que las hijas repetimos el mismo patrón sin querer queriendo.
Habremos sufrido uno que otro exabrupto en la infancia, pero tod@s estamos convencid@s de que ser Salazar, más que un apellido, es un estilo de vida.
(Sí, uno donde la "letra con sangre entra, pero siempre contarás conmigo, ¿qué no soy tu mamá?")
Muacks!, ¡besos a mi mami! (Quien por cierto, pasó su exámen profesional el martes pasado)
Jeje.

domingo, 27 de marzo de 2011

Arghhhhhhhhhhhhhh!!!

¡¡¡Esta es la sensación que más me saca de onda!!!
La de tener la choya bien cargada de temas por descifrar y no tener ni piut idea de cómo comenzar. Es....frustrante.
Veo el contador de marzo y La Gatería únicamente ha maullado.... mmm... dos veces en marzo... (¿sí son dos?) y pienso: "¡ps, cómo! si me han ocurrido muchas cosas interesantes"
Pero bueno, creo que éste es una señal de dios para que, una de dos: 1) Me haga a la idea de que no soy Jane Austen y no se escribir, así que por favor ya dejaré de hacerle al cuento y me dedicaré a cocer frijoles ó 2) Debo dominar los demonios que no me permiten llegar a la compu a escribir (y por demonios me refiero a: lectura cotidiana, la tele, el sueño, el trabajo, llevar a Mateo al "lugar divertido"....etc)
¿Y que cuales son esas super aventuras de las que tanto me estoy lamentando por no haber dado testimonio?
Ah pues está la ida a mi Alma Mater con Mateo (con su consabido azotón)
Ehmmm... comentar hacerca de tres libros muy librosos.
Claro, el exámen profesional de mi mamá.
Y ..... ji ji ji..... jo jo jo ....
En fin, será para la próxima reencarnación (frase que mi papá me decía cada vez que no aprovechaba alguna oportunidad....a los ¡siete años!)

jueves, 17 de marzo de 2011

Festival de la primavera.

Hace algunos ayeres me cuestionaba el por qué habiendo tanto que enseñarles a las frescas mentes infantiles, las misses se empeñan en festejar la primavera.
Como si fueramos druidas o celtas, los niños llegan a sus casas a sorrajarnos el siguiente encomendo: "Mamá, mañana tengo que ir disfrazado de_______________(ponga aquí el animalito de su preferencia)"
Y no obstante el disfraz, uno tiene que ensayar con el método Strasberg la siguiente melodía: "los pollitos cantan pío, pío, pío cuando tienen hambre, cuando tienen frío..." con tal vehemencia, que el infante termina alucinando cañón la rola (y de paso a la mamá)
Bendito sistema nacional de educación. Benditos pedagogos de hoy (Sí Bere, también tú!...jajajaja...not!)
Andenles, ríanse si quieren pero para demostrar mi tesis de enajenación primaveral les diré que  mi muy huraño hijo anda e-mo-cio-na-dí-si-mo con su disfraz de conejito.
Y claaaro, seguramente mañana ni se lo querrá poner y pondrá cara de "tú no sabes".
Pero sí se, hijo mío. Porque yo también fuí víctima de las circunstancias primaverales y también me sambutieron una corola de flor espantosamente poliuretánica, al ritmo de "Los pollitos cantan..."
Mínimo deberían enseñarles otra rola, no?

miércoles, 9 de marzo de 2011

Marmota´s biography.

Un día como hoy pero de mil novecientos setenta y ocho, nació un ser peludito que la naturaleza dióle por nombre el de "Marmota" (bueno, de hecho fueron sus padres y no, ni en sus peores pesadillas pensaron en llamar a su Víctorioso Iramesco hijo: "Marmota")
Pasó el tiempo -exáctamente dos años- para que Marmota conociera el Mar y se enamorara del vaivén de sus olas, compartiendo dicho momento con un hermano mayor.
A la tierna edad de ....mmmmm...pongámosle seis años, dió sus primeros pasos hacia la educación, de la cual saldría convencido de que era bueno para los números, no así para las fechas (y con lo cual explica el hecho de que siempre olvide minucias como mi cumpleaños)
La rebeldía que corría por sus venas lo impulsó a dejar a temprana edad la casa paterna para independizarse .....ehmmm.... digamos que dieciocho.
Durante ese tiempo, aplicaría la técnica de los gatos callejeros, que se van y regresan cuando están enfermos.
Dicho episodio fue un cuadro de varicela que lo postró en cama durante meses (de hecho fueron 15 días) y en ese tiempo, tuvo una revelación: Convertirse en el mejor bajista que éste apestoso mundo necesita.
Con influencias de Jaco Pastorious y John Entwistle, la Marmota (nup, nunca podrá ser "el Marmota"...se oye feo) creo varias bandas con las cuales recorrió los escenarios independientes de México; tal es el caso de la gira por los kíndergartens de la zona de Neza y aquella épica batalla de bandas en la ENEP Aragón (que curiosamente no entré, por tener clase con el maestro que me quitaba el aliento...ejem)
Contrajo nupcias por primera vez; entendiendo que el matrimonio no formaba parte de su naturaleza decidió dejar las cosas por la paz para -según él- jamás volver a intentarlo.
Con una estadía de un año en Tijuana y dos en Arizona, la Marmota regresó a México lindo y querido para conocer  mediante el myspace a ésta, su servilleta, quien  le hace la vida imposible un día sí y el otro también.
Casóse por segunda vez (a pesar de sus juros y perjuros) y estrenóse como padre por primera, de un chico listo llamado Mateo, dedica la mayor parte de su vida a trabajar, trabajar y trabajar.
Sigue tocando el bajo y sigue sin querer a los gatos (aunque en el fondo le gustan)
Fanático del Cruz Azul y enemigo de los Pumas, todos los días se pregunta cómo es que se casó con una fanática de los gatos, los Pumas, las fechas y la batería.
Y ese, amigos, es el misterio más grande que su marmotesca mente puede soportar.
¡¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!!

lunes, 7 de marzo de 2011

Despedida de soltera...

Dedicado con muchísimo cariño a menos una de mis queridos menos cinco lectores de siempre: Danny Fernández.

Estoy convencida de que casarse mas que un acto jurídico, es un acto de fe.
Quién en su sano juicio deja la tranquilidad y confort de una vida que más o menos se conoce por el enigma que representa vivir en pareja (ya sea con un ser humano, gato o planta carnívora)
Ejemplos de matrimonios estrellados en el piso existen muchos, tantos como para persuadir a la población completa de Tepelmeme para nunca contraer nupcias en toda su tepelmemesca vida.
Pero también el poder de la esperanza (que no los rayitos de la ídem) es mucho máyor como para convencer a la gente de dar el salto al vacío y sin paracaídas.
Y cuando la mujercita ha sopesado las dos opciones que tiene: el saltar al vacío o el quedarse en tierra firme y se decide por la primera, entoces no queda más que celebrarlo (o lamentarlo, o envidiarlo) con un ritual que ciertas féminas gustan muy bien: La temida, fallida, reveladora despedida de soltera.
Miren damitas, no se ofendan. Sólo hablaré de las que me tocaron asistir y no daré nombres (porque de todas maneras, a pesar de mis esfuerzos, La Gatería sigue sin superar a sus menos cinco lectores de siempre)
Yo no se por qué invariablemente las mujeres cambian cuando están reunidas para, supuestamente, dar consejos de casadas a la bride to be. Es un fenómeno social que no alcanzo a entender cuando de repente todo se convierte en "sexo" y "todas contra los hombres".
Para empezar, todas llegan muy modositas, tiernas y con ganas de pasarlo bien. La futura se encuentra en perfecto dominio de sí misma, sin sospechar que dentro del armario de los abrigos se esconde un bombero o un policía o un albañil que le arrimará sus "cositas" -velis nolis- al ritmo de "a bailar el chupi chupi"
¿En qué momento aquello se convierte en una especie de bacanal donde la mayoría deja salir sus inhibiciones? Ni idea, pero cuando ves a tu abuelita untarle aceite del amor al jóven que amablemente presta su puerqucito para ello, sabes que aquello no puede ir mejor.
Bocaditos en formas lúbricas, juegos donde la virginidad pasa su más dura prueba (no es lo mismo probarlo a una sola persona que hacerlo frente a varias, con tu suegra y cuñadas incluídas) y el foro donde todas dejan constancia de que "pa qué te casas y mejor estar como estás", son la agenda de toda despedida de soltera que se respete.
Yo, OBVIO, no tuve despedida.
Y ps la verdad me quedé con ganas de que alguien me bailara ·"El chupi chupi"

jueves, 3 de marzo de 2011

EDÚQUENME...

Desde hoy me declaro fan del grupete ochentero "Fresas con Crema", aquel semillero de estrellotas internacionales como Coco Levy y Toño Mauri (ok, ya es evidente lo que me preocupa en la vida, no?)
Bueeeeno, es que cómo no sucumbir ante aquella estrofita tan pegajosa y bien lograda que decía: "Cómo no quererte a ti, si eres todo para mi, eres mi arco íris de bolsiiiiillo"....jajajaja!
Ya me imagino a los escenosos adolescentes encopetados cantando: "Mañana cuando salga la luna y se ponga de nuevo el sol, mañana cuando estés a mi lado-o, tú harás que me sienta me-joor". O sea, don't fuck me!
Sobre todo con el último verso noendecasilaboso. ¡Es toda una apología a la codependencia! O qué tal aquella rola que hacía llorar al mismísimo Gabriel García Márquez por su extraordinaria belleza lírica y que rezaba: "Tour, empezó en Paris y Roma, Andalucía y en Costa del Sol donde yo me enamoré. Tour, el planeta entero como un pueblo unido por la amistad"....¡El Planeta ENTERO como un pueblo (San Conejo de las Conchas, maybe?) unido por la amistaaaad...pfff! ¡¡¡JAJAJAJAJA!!!
Sí que pecaban de ingenuos, caray. Con razón su nombre era "fresas", pues sólo a aquellos fragarios se les ocurriría enamorarse en Paris o Roma, cuando el grueso de la población mexicana lo hace (me refiero a enamorarse) en la Alameda Central o en Chapultepec (queridos lectores del extranjero, ambos lugares se encuentran en la Capital del país)
Pero, ¿saben? algo hay que reconocerles a estos buenos chicos y su arte tan sublime y es el hecho de que a pesar de su corto talento, su legado es tan persistente que la banda roquera local (Mololove, Panteón Rococococó, Foby Ah!, Soy tu caiFAN, Control Cachete y Cajeta de Uva, et al.) ya anda pensando en homenajearlos con el tan gustado "Tributo" que se le hace a toda banda de culto que se respete en nuestro país.
Y si de algo hay que estar orgullosos en éste país es de tres cosas:
1) De la envidiable (en Chechenia) calidad del aire.
2) Del tícher Joaquim LópezD.
3) De la unión como pueblo para: Vencer las adversidades; consumir porquerías (ya sea literal o figurativamente hablando); olvidar las tragedias como el Fobaproa, el Fraude electoral -escoja el año que guste-, las inundaciones en el Edomex, la muerte de gente inocente en todo el país, más las que se acumulen en ésta semana; y reirnos de las mismas.

Así que, en un espectro tan amplio, el Tributo a Fresas con Crema encontrará su razón de ser en el consumismo colectivo.
Y ps ya.
........Siempre, siempre, siempre hay un pretexto; siempre, siempre siempre impuntual; nunca cambiarás...hombre tenías que ser....

Ay, ay, ay! Qué palabrón!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Días Críticos.

La primera vez que hablé con un hombre acerca del SPM (síndrome pre menstrual, por sus siglas en español), fue a la edad de catorce años.
Recuerdo que lo hice en un arranque de inútil sinceridad, al sentirme bastante extraña y por la simple razón de querer explicar algo que ni Dios padre puede explicar (así es, Dios. Lo siento, eres hombre también)
Obveo, su reacción fue de risa loca: sendos ojos pelados, seguidos por un rubor de colegiala y para rematar, mordida al rebozo. Y eso que era cuatro años más grande que yo.
A lo largo de la historia de la mujerez, se ha demostrado que nada causa mayor misterio que el famoso "periodo". Amado por muchas (como cuando inexplicablemente se ausenta, para aparecer dos semanas después, como cualquier marido borracho) odiado por otras más, los días en las que biológicamente te deshaces de lo que tu cuerpo no necesita son lo más cercano a precisar de una lobotomía.
Después del incidente con el chico aquel (que por cierto,  me cortó...supongo que no soportó demasiada información) la relación entre mi periodo y mi pareja no es nada agradable.
Me molesta que el periodo sea un excelente pretexto para acallar las culpas, por ejemplo:
"Nooooo, tú no estás enojada porque se me olvidó recoger a nuestro hijo de la escuela, estás enojada porque estás en "tus días" (grgrgrgr)"; ó que tal ésta: "Mira, sereeeeenate. Aquel reguero en la cocina que provocó que mapaches salvajes te atacaran no fue enteramente mi culpa, a ver ¿por qué te molesta tanto?....¡Ah! ¡es que estás en tus días!
O sea, ¡ no!
Bastante difícil es lidiar con la cuestión de ser mujer, para encima lidiar con el chistecillo local...la broma estudiantil de la creación, en la que las féminas nos volvemos pura hormona y las menos -como yo- nos convertimos en hulk.
Sí, lo paso mal. La neura se apodera de mi en la mayoría de los casos.
Pero inexplicablemente esta vez, estoy super sensible y lloro de todo.
QUIERO MI CHOCOLATEEEEEEEE!
GRRRRRR.

viernes, 18 de febrero de 2011

Cómo enmendas a un corazón roto...

Los Bee Gees, con cara de oveja a punto de arribar al matadero, balaban la balada setentera, con ánimos de ayudar a todos los bigotitos y pestañitas que sufrían por tener hecho queik el corazón.
A todos nos ha pasado, no digan que no! Pobres y ricos, grandes y chicos sufrimos por igual que nos hayan pateado la lonchera y nos mandaran a la banca sin mediar explicación alguna.
Y los remedios empleados van desde el clicherísimo bote de helado de Ben 'n Jerry's, pasando por embriagarse hasta la inconciencia y rematando con hablarle al ser amado a las 3 de la mañana, en un neceo impresionante que no les deja a los padres del ser en cuestión más que mandarte judiciales a tu casa, a fin de que dejes de jeringar.
Los intelectuales (aquellas personas que pareciera que no van ni al baño) sugieren que escuchar a Beethoven es la mejor cura, pues sus acordes fuertes y decididos estimulan las áreas afectadas del cerebro, haciendo que de una vez por todas y ya para que te dejes de ...jaladas, te pares y compongas ese corazón tuyo de porquería (¡así lo dicen!)
Las mamás (si es que son como la mía) simplemente mueven la cabeza y te consuelan con un pat, pat, pat en la espalda.
Los papás únicamente alzan una ceja y vuelven a esconderse tras el periódico, pensando para sus adentros: "al fin nos deshicimos de ese buenoparanada".
Pero en general, encontrar un remedio para curar a un corazón roto es como encontrar un político mexicano honesto -y aquí obviemos la respuesta-.
Y bueno, puedo pasarme las horas, los días y hasta los años filosofando acerca de ésta cuestión, no por nada tengo 30 años y vasta experiencia en el tema. Pero finalmente no es mi corazón el que necesita reparación (pues estoy convencida de ser la única donante del órgano cardiaco, viva en el mundo) sino el de mi muy amadísimo hijo..... Sacrebleu!
Así es. Mi reTOÑO tiene su corazón hecho masita play-do. Aquella nenita de nombre Adrianita lo tiene bien despreciado y mi hijo de tan mimado y consentido, no puede con la pena.
Y es neta. Las misses muy serias me han dicho que se sienta a ver los niños jugar con mirada triste y que cuando le preguntan el por qué de su tristeza, él contesta que "a Adrianita ya no le gustan mis carritos".
Díganme si no es para llorar....
Ni modo, en parte karma y en parte ley de la vida, lo cierto es que de paso por el super me surtiré de sendos botes de helado...
Aunque mejor no, porque llevarlo al pediatra me saldrá más caro.
I can think of younger days when living for my life...

miércoles, 16 de febrero de 2011

Miércoles al 2x1

Últimamente el cine me ha decepcionado un poco.
Antes, mi criterio era súper laxo pues me la vivía practicamente ahí. En realidad, no me ponía roñosa si la trama era buena o mala. Simplemente disfrutaba el momento y ya.
Hoy día la cosa es bien diferente puesto que ahora escatimo cada centavito y cada minutito que empleo en el cine.
En primer lugar, casi no tengo tiempo para ir; las veces que acudo es porque inventamos una ida al súper, ya sea con los papás marmotescos o con los míos. Otra opción es cuando Mateo está en la escuela, pero esa es de las menos probables puesto que en nuestro pueblo, los cines deducen que la gente trabaja por las mañanas (¿¡a quién se le ocurre una idea tan tonta!? y por esa razón, las muvis son por la tarde.
Ya con el tiempo en contra, la película a degustar es la primera que se exhiba al momento de nuestra llegada. Así que ni modo, si está una de acción o de romance ranchero, esa es la que nos chutaremos (claro, con sus honrosas excepciones)
Bueno, luego viene el ritual de los nachos. Mis favorítos son los del Cine Polis, el quesito es generoso y calientico. Pero, aguarden: a raíz de mi enlace con Marmota, los nachos no sólo son queso y jalapeño. Estos son aderezados con cebolla, jitomáte y catsup (por cierto, el domingo que llevé a Mateo al cine, sin querer -y por mi nerviosismo, debo añadir- lo salpiqué de catsup en el ojo...jajajaja! la verdad es que fue muy gracioso)
Y bueeeno, estoy frustrada porque no vi Harry Potter parte 33 y 1/2 y en cambio vi bodrios tales como:
"Una pareja de tres" : donde Meg Ryan se empeña (¡y lo hace muy bien!) en demostrar que no actúa para ni madres, por más que Justin Long intente hacerla lucir sexy.
"Los mini Fockers": Sin comentarios.
"El Turista": bueno, aparte del vestuario, maquillaje y sofisticación de Angellina Jolie, nada de rescatable hay en esa película que no tiene la más elemental lógica (Ni tú, Johnny "no soy nada sin mi eye liner negro" Depp)
"El Oso Yogui": oh dios, dame el shoot acostumbrado, por favor!
"Cisne Negro": ya hice su ¿reseña?
y por último: "Una esposa de mentiras", milagrosa película que le arrancó un mote romántico-espontáneo a Marmota.
En fin, así las cosas con el cine.
Ya, adiós.

lunes, 14 de febrero de 2011

Querido Diario...

Querido Diario:
El día de hoy fue especialmente raro.
Comencé la jornada con un entripado por encontrar mi bote de basura totalmente volteado. Los gatos hicieron de las suyas y esa gatita callejera no ha sabido traer más que problemas.
Después de mucho pensarlo, Marmota y yo decidimos que lo mejor era desayunar mixiotes y gelatinas de fresa. Un desayuno de campeones, diría la tía Blasita.
Al medio día, Mateo y yo dabamos vueltas en nuestro propio aburrimiento, puesto que cinco días enclaustrados ya habían mermado nuestra capacidad de esparcimiento en todas las formas posibles.En lo que él trató de agarrarle el gusto al rompecabezas de "Cars", yo preferí conectarme un poco al feisbuk, sólamente para discutiir (agradablemente, debo decir) acerca de las bondades físicas e intelectuales de Sofía Coppola.
Fue entonces cuando me decidí a tomar al toro por los cuernos y dar de alta a Mateo.
Enfilamos el camino hacia el mall, con la firme convicción de divertirnos y/o olvidarnos de nuestro tedio.
Debo decir, querido diario, que mi hijo es bien raro. No es fácil de entretener ni de animarlo a que pruebe cosas nuevas, a menos que vea a su madre intentarlo. No gusta de entrar al cine y le choca que le estén echando porras.
Aún así (y después de sobornarlo y rogarle para que lo hiciera) se animó a brincar en los famosos castillos inflables.
En una de esas, el encargado me indicó que el tiempo se había agotado y que ya, por favor, le llegara a la fregada con todo y mi baby.
Claro, el Matius cual niño obediente se negó a bajarse del aparato, con lo cual su abnegada madre, o sea yo mera, tuve que ¡subirme! para corretearlo y bajarlo de una buena maldíta vez. Qué oso.
Pero madre cuervo al fin y al cabo, lo invité al cine tentando a mi suerte. Para mi sorpresa dijo que si, con la condición de que le comprara sus palomitas. Ps va!
Compré unos nachos. Son mi placer culpable.
Y lo fueron aún más cuando para mi sorpresa, detrás de mi se encontraba ni más ni menos que ¡mi gastroenterólogo! ¡El mismo doc que dos años atrás me quitó la vesícula! Ayyyy, su cara de desaprobación lo dijo todo, pero inmediatamente la quitó cuando apareció en escena una rubia de categoría que ¡PARA NADA era su esposa! ¡Ah verdad, cabr...!
Pus ya, total que vimos la muvi (El oso Yogui,,,oh Dios, just shoot me!) y Mateo aguantó hasta el final.
Aquí fue donde me acordé de mi amiga Be, que bien me aconsejaba diciéndo que ya tuviera al hermanito, porque al rato ir al cine sería más difícil....
Y bueno, así estuvo el rollo.
Ahorita sólo espero unos segundos para fumarme el cigarrín y apagar las luces.
Querido Diario, mañana espero recordar el san valentín más hermoso de toda mi vida.
Y posteartelo, claro.


sábado, 12 de febrero de 2011

Mami está cansada...

Para mi, que soy mamá primeriza, semi profesional y harto histérica, el que mi hijo de tres años se enferme me convierte en el ser más irracional de la galaxia.
Lo siento, odienme si quieren pero soy pésima cuando Mateo se enferma y necesita de mis cuidados.
Empezando por el hecho de llevarlo a revisión. El sólo hecho de manejar desde mis dominios -es decir, desde el carajo- hasta el hospital de las "artistas", hace que mis nervios se comiencen a crispar, pues el viaje es aderezado por las súplicas de Mateo, que poco a poco se convierten en verdaderos alaridos que ni el programa de Susana Moscatel y Jairo Calixto pueden acallar.
Bueno, la verdad es que han pasado mil horas desde que comencé a escribir este post y nomás no puedo terminar, ¡caray!
Todo es por correr de un lado al otro, cumpliendo caprichos y enderezando los jorobados gustos de mi tirano enfermo.
Dios, ya no puedo más. Me vuelvo muy gruñona, muy mala mamá.
Y ¿cómo puedo revertir toda esta vibra negativa? ¡no lo se!, sólo se que estoy a punto de volverme (más) loca y encima de eso, no puedo encender ni un piut cigarro por no agravar más las dolencias de mi Mats.
Pero, ¿saben cual es el peor momento del día?
La noche, cuando mi hijo duerme.
Porque es cuando el maldito remordimiento acude por su cuota diaria.
No se qué más decir.

viernes, 11 de febrero de 2011

Romance a la Baja.

¡Pero California!
¡WAKA, WAKA!

Aparte de probar lo graciosa que suelo ser cuando me lo propongo, el título y primera línea aducen a un par sin igual. Amigos desde hace cinco y dos años, respectivamente, Lalo y Carlos (que es originario de La Paz, de ahí el título.... Ay, ¿cuando será el día en el que pueda prescindir de las explicaciones?) son para mi la mayor prueba de amor y cuidado que una pareja representa.
Honestamente, a veces suelo sentir "jarto" sentimiento encontrado y malsano cuando se postean canciones, imágenes verdaderamente encantadoras o cuando comparten  sus fotos donde muestran sus muy acertados regalos (creo que después de revelar mi lado L.B. jeffriesano, seguramente me eliminarán de sus respectivos feisbuks)
¡Son una lata para los humanos comunes y corrientes que carecemos de eso que ellos tienen de más!
 Pero bueno, adorados como son para mi, sabrán perdonarme estas indiscreciones y el que los tome de conejito de indias para dar una idea de lo que pienso del próximo San Valentín.
Hoy en el super di varias vueltas por la sección de las tarjetas. Para mi falta de sorpresa, aquello estaba atestado de corazones rojos, rosas y de todos los colores que gusten y manden.
Pensé: "¿cuando fue la primera vez que me enamoré?" e inmediatamente, como si se tratara de la biblioteca de Alejandría, archivos, datos, cifras y nombres acudieron a mi mente.
Sip, no puedo negarlo, ¡fuí MUY noviera!
Ojo, dije "noviera" y no zorra. Porque a mi, a mi, a mi lo que me latía (o late, ya ni se) es el romance. O sea, aquello donde pertenecer a una alianza donde el compromiso de jurarse fidelidad mutua sea el motor de bla,bla,bla y no andar brincando de petate en petate.
De veras que yo enamorada y casada con la idea del romance perfecto me ponía muy mal. No es que me queje de mis ex, es que creo que mi gran error en la vida es estar enamorada del amor (combinada con mi muy mentada distimia, debo aclarar)
No puedo describir la cantidad de cartitas, regalos, detalles y proezas que pusieron en juego mi integridad física que llegué a materializar, según yo "con tal de agradar al galán". Ahora se que las hice un 80% por amor a "YE", pero con un muy poderoso 20% de amor propio, de demostrar que nadie vive el romance de manera tan intensa como yo.
Bien, creo que tendrán que ir a preguntarles a cada uno de esos maravillosos chicos -con sus muy nefastas excepciones- si es verdad mi teoría o, si por el contrario, estoy pecando (again) de egocéntrica.
Eso si, debo confesarlo: la querida y vieja Marmota es cero romántico. O sea, le dará lo mismo si este 14 le obsequio un enorme oso de peluche  o un lápiz Berol del número dos.
Es detallista pero creo que sólo cuando se siente cómodo y no por imposición de fechas o sociedad.
Pero la verdad es que yo muero por eso que Lalove y Carlangas emanan.

domingo, 6 de febrero de 2011

Black Swan

El día de ayer fuí al cine con Marmota, en un intento deseperado por descansar de la estresante semana que vivimos. El resultado fue super decepcionante. Lo único rescatable fue, como siempre, los nachos.
El día de hoy, en la búsqueda de un poco de normalidad, vine a la city a visitar a mis padres. Cosa rara, el Matius quiso quedarse con su abuelo y mis viejos compañeros de fechorías y yo, nos lanzamos al cine para ver con nuestros propios ojos lo que los medios han llamado "maravilla de película": The Black Swan.
¡Cámara!
¿Cómo explicarlo sin comprometer mi honra, buen nombre y pésimo juicio?
En primer lugar, para mi todo lo que suena o huele a ballet, me remonta a mi más tierna infancia y tardía adolescencia.
El estudio de "madmoiselle Miriam" se ilumina tras ventanales que permiten a los rayos del sol vespertino, adherirse a nuesta nubil piel, mientras los acordes de Chopin nos acompañan en la interminable búsqueda de la perfección. Cada "plié", cada "grand battement tendu" nos conducía a un dulce sueño del que para mi era muy fáil despertar.
¿Por qué? Pues porque yo siempre he sido contreras por naturaleza. Además tenía miles de ocupaciones en la agenda que realmente no me permitían concentrar en una sola cosa: iba al ballet pero también a los scouts, al inglés, a la doctrina; entré a la Anexa, entonces era doble turno, eran los talleres, eran las clases y además era el dedicar hoooras a pensar en por qué ¡Alfonso Plascencia no me pelaba!
Eso sí, amo el ballet, amo el mundo del ballet, la disciplina; amo la pasión y fuerza que encierra el frágil cuerpo de la "prima ballerina". Pero aborrecí la peli de Natalie Portman, por..precisamente Natalie Portman.
No es posible que en casi dos horas lo único que aprendimos del ballet es que es un mundo de fieras en tutú, que más vale vender tu alma al diablo para ser ´"más bonita que ninguna" y que la boba SIEMPRE se queda con el guapo.
Tampoco me maravilló "El manual de masturbación" que Portman explicó hasta el cansancio, ni  justifico las escenas gratuitas de lesbianismo que nos hicieron "entender más al personaje".
Thomas Leroy, el maestro-Pigmalión de la película, ese merece su post aparte por el simple hecho de encarnar al tipo de hombre que me hace perder -literalmente- la razón.
Bueno, efectivamente, ésta no era una película exclusiva del mundo del ballet ni pretendía serlo. Y como película "de sustos" cumplió su cometido pues hizo que me retorciera todo el tiempo en mi butaca, prendida del brazo de mi hermano (si no fue la película, entonces debieron ser los dos litros de ICEE de uva que ingerí durante la muvi)
Whatever, ví la película que anhelaba ver, con las personas con las que mejor disfruto el cine, en el cine de mi preferencia y con el plus de que, ésta vez, el protagonista masculino me recordó poderosamente a...
Tendrán que verla para descubrirlo.


viernes, 4 de febrero de 2011

MAFALDA

De entre las muchas cosas frustrantes sucedidas a mis ocho años, tomo en cuenta el desamor por Eduardo Yáñez en "Dulce desafío" y el haber tenido que explicar una tira de Mafalda.
Yo conocí a esa piba a los cinco años. Mi mamá, que por ese entonces tenía 24 añejos, cargaba conmigo a todos lados, incluída la enemiga ENEP Acatlán (lo digo porque yo cursé en la ENEP Aragón)
Cuando yo no llegaba al kínder, mi mamá me llevaba a sus clases y desde mi banca, con mi batita a cuadritos escuchaba a su maestro de Medicina Forense -el guapísimo Doctor Archundia- hablar de los tipos de marcas que presenta el cuerpo cuando lleva 4 días sin vida (con fotos y todo)
Y bueno, el punto es que después de clases, la palomilla de mi mamá se iba a tomar café y comer molletes al VIP'S de Echegaray. Y ahí iba yo de pegoste; para no aburrirme, mi mamá me prestaba sus libros y cuadernos -seguro que el Derecho Penal haría de muy buena nana-. Lo que yo amaba de esos libros -aparte del ius abutendi- eran las tiras mafáldicas con las que estaban forrados.
Luego vinieron los libritos y con ello el furor mafaldoso se desató en mi. Mafalda no sólo era mi referente social e histórico, era también mi libro de cabecera en cuanto a poner en jaque a mis papás. Fue mi consuelo cuando me explicaron que mi reinado unigénito llegaba a su fin y que un presunto "Guille" llegaría a la familia -a lo que yo respondí: "espero que le gusten los Beatles"´-.
También me ayudó a no sentirme como bicho raro por no tener televisor a colores, en una época en la que el technicolor era ya un producto de la canasta básica. Me dió la idea -bizarrísima, por cierto- de meterme a bañar a la pila del lavadero, emulando al prócer del mercantilismo: el genial Manolito.
O sea, el mundo bien podía estarse yendo al mismísimo diablo, pero yo gozaba inmersa en el mundo de Quino que, dicho sea de paso, suplió mi necesidad de socializar con chicos de mi edad.
Ahora comprendo por qué era tan poco popular, ya no se diga en la escuela, sino en la vida; creanme, a nadie simpatiza una niña que habla de "conciencia gremial" a los ocho años, poniendo en evidencia a la gente que tenía al "Capulinita" por monumento nacional a la literatura.
Pero bueno, yo no tengo la culpa de que mis padres fueran tan jóvenes y entusiastas con mi educación y con ello me apartaran del sentido común.
En resúmen, Mafalda potencializó la insanidad mental de la que actualmente gozo y me dió la excusa perfecta para psicoanalizarme.
Con los obvios resultados, sobra decir.

domingo, 30 de enero de 2011

After party...

Como si no bastara la úlcera que me ocasionó el organizar la fiesta de mi hijo Mateo, el día de ayer -¡cómo no!- hubo otra francachela para festejar al suegrito.
Los detalles, como siempre, los obviaré para evitar que cambien de página. La cosa es que tanta celebración, tanta "festividá" ha empezado a hacer mella en mi ánimo.
Sí, se que soy sarcástica. Se que empleo el sarcasmo como el único medio viable y pacífico para decir lo que no me gusta o lo que me molesta al minuto.
Pero ahorita vengo cargando con un fardito de insatisfacciones que han revuelto mis ideas como un chivo en cristalería.
Es tanta mi desorientación -algo así como cuando le tusan los bigotes a un gato- que empiezo a dar patadas de ahogado y el ¡resultado es deprimente!
En unos minutos previos, mi descontrol me ha llevado a visitar páginas porno, a consultar mi historial de la universidad, a revisar mi facebuk sólo para descubrir que no tengo veintipico años (y por esa razón me siento como cuando los ñores cambian  de "modelo" como de calcetines) he visto dos veces el mismo capítulo de "The Good wife" y he comenzado a buscar empleo.
Sí, dije bien: he comenzado a buscar empleo.
Este post se llama "After party" y así es como me siento en éstos momentos; como si estos últimos cuatro años hubiese estado en una fiesta contínua. Una de esas fiestas en donde abunda de todo, loca y salvaje.
Y pues ya.
Mi mente dice "basta de parrandear"
Y sorprendentemente mi corazón también le da la razón.

viernes, 28 de enero de 2011

My Generation.

Los "jóvenes de mi edad" provenimos directito de los años ochenta. Nuestros primeros años los vivimos cobijados por el manto paterno del PRI, en su máxima marrullera expresión. No nos acordamos, pero también estuvimos presentes cuando algún ingenuo pretendió defender el peso (¿welter?) con cánido fervor y cual niño héroe chapultepecoso, se enrollo con la bandera de la nacionalización bancaria, para aventarnos a nosotros -jojojo- al vacío económico y (preguntenle a Sasha Montenegro) existencial.
Mis congéneres y yo padecimos el optimismo cultural de los ochenta, con una estulticia medianamente a fuerzas. Es por eso que nos empacamos sin rechistar bodrios como "Rosa Salvaje", "Super Vacaciones" y aquel fenómeno musical americano conocido como "the band aid generation", que -como siempre y como nunca- tuvo su contraparte mexicana con joyas tales como: "Solidaridad", donde en un ejercicio de tolerancia prematuro, Vicente Fernández y los Magneto unieron sus voces para decir "Basta de llamarme así" al fraude electoral del '88.
Pero también fuimos dolientes de lo que yo llamo "La partida de madre más hermosa de la historia".
Explico:
Cuando eramos niños, queríamos ser (si es que eran tan patéticos como yo) como los entonces jóvenes de esa época. Andar en el "Magic Circus", vestir la Flansera moda de los malloncitos con blusones y peinarnos con "Super Punk" los pocos pelos que detentaba nuestra choya. Y lejanamente, en nuestra conciencia se escuchaban temas como el asesinato de Manuel Buendía o la detención de Caro Quintero o que se yo. Los adultos lo eran ¡y mucho! Era imperdonable cuestionar las doctas opiniones de Luis de Alba en su mentadísimo programa "La hora de Luis de Alba", era un sacrilegio pensar en que los adultos siquiera se equivocaban. Ser jóven y con opiniones propias era algo tan inaceptable como que Verónica Castro y Lucía Méndez actuaran juntas.
Y con esa pinche represión crecimos, esperanzados a que cuando llegara nuestro turno, haríamos exáctamente eso que tú haces.
Pero no.
Contados son los ejemplos donde los ahora "adultos" tenemos cancha para expresarnos. Lo que creíamos que era tan cool en la niñez, ha tomado tintes de absurdo y hasta patético y yo no se ustedes pero quiero saber en dónde carajos estamos parados la no generación de los ochentas.
Quiero saber por qué nos dimos por vencidos tan temprano en lugar de reclamar nuestro lugar, que -observenlo- ahora peleamos tanto con los dinosaurios que no han querido extinguirse, como con los babies noventeros ¡y hasta dosmileros! que no se quieren esperar y nos brincan cual borregos dormilones.
¿Cual va a ser nuestro momento histórico? ¿qué es lo que estamos esperando para decir "aquí estamos y esto se hace de esta manera"?
Yo se, yo se dónde estamos: detrás de una computadora pensando que no vale la pena hacer nada, porque todo ya está hecho.

Panza llena.

Hace cosa de dos años me diagnosticaron litiasis vesicular, que no es otra cosa que piedras en la vesícula.
El panorama de ese entonces no era muy alentador y yo escribía "La Gatería" en mi "Diario" de Hi5 por temor a la censura.
Pero lo que quería decir es que en esa época me pusieron en régimen alimenticio. Y el temor a morir me obligó a bajar 10 kilos.
Pasó la cirugía y yo retomé los viejos hábitos. Las Big Mac, tacos al pastor, pozoles, birrias, barbacoas y hasta las picsas fueron cosa de todos los días (pero TODOS)
He llegado al punto de decir "BASTA", mi ropa ya no me queda, mi cutis ya no es lo que era y lo peor es que me han felicitado por mi "estado de buenaesperanza". O sea que estoy gorda. Y no una "gordita feliz", sino una pseudo gorda puesto que lo único que ha aumentado de volumen ha sido mi panza.
No estoy haciendo dieta, estoy tratando de "amar" a mi cuerpo, como bien lo recomienda la gurú de la mujeres deprimidas, la "nunca me verás despeinada" Gaby Vargas; eso y comer sano.
Trato desesperadamente de no sambutirme las cantidades astronómicas de grasa a las que estaba acostumbrada. Pero ¿saben? A menos que el inquilino del penthouse no cambie, la dieta y las buenas intenciones no funcionarán.
Y si mis neurotransmisores no hacen su chamba, terminaré como la versión corregida y aumentada -ya no de Carrie Bradshaw- sino la de Bridget Jones (película que por cierto amo y puedo ver 45987 veces por tele a pesar de haberla comprado hace 4 años)
¿Qué necesito para cambiar?, ¿qué necesito para ser feliz?
Lo mismo que ustedes, gente.
Lo miiiismo que ustedes.
(Sí, eso también)

martes, 25 de enero de 2011

No bling bling tonite.

Debo decir que la suscrita se encuentra triste el día de hoy.
Después de que el nervio y el estrés por la fiesta de Mateo ha pasado, un replanteamiento vital ha tomado por sorpresa a mis neuronitas. Y es como esas voces molestas que no te dejan concentrar en medio de una conversación importante. Son esas piedritas rojas y livianas, pero duras como la ching#~€~@ que se anidan en tu zapato llamado "conciencia"; algo que de repente te duele y no deja que siga la diversión.
No es la primera vez que la alarma suena, pero no será la primera vez -ni la última- que la posponga.
Yo se que no seré jóven y medianamente bonita para siempre; se que el tictac suena impíamente en mi órgano de Corti pero también se que no estoy lista. Y creo que jamás lo estaré.
Me refiero, por supuesto a tener otro baby.
Tener el primero me trajo emociones que creanme, NUNCA olvidaré y si los cánidos experimentos de Pavlov tienen razón, mi respuesta no cambiará algún día.
En fin, por hoy la noche ofrece una vista increíble ¡hay estrellas fugaces! Y dicen que si pides un deseo, tal vez te lo concedan.
Bonsoir, everybody.

viernes, 21 de enero de 2011

El que por su gusto muere...

No se...no quiero pecar de egocéntrica.
Soy una mujer seria, simple y bastante sarcástica. No me gusta tomarme las cosas tan a la ligera y suelo ser bastante indecisa. Me gustaban los gatos hasta hace 3 años, me encanta leer, fumar y ver cine.
Sabrán que aparte de todas estas características, no cuento con el gen de la "divosidad".
Que qué carajos es el gen de la "divosidad", se estarán preguntando todos ustedes; dicho gen es el que hace que las mujeres se procuren un cuerpazo de infarto -ponga usted aquí el nombre de la boluda más picosa de la televisón-, es el gen que provoca que las féminas alteren sus rasgos de raza de bronce en aras de procurarse unos labios angelinoyoliéscos, unos ojos de Lyn May o una nariz como la de Lucía Méndez.
Discúlpenme, damitas, si algo por ahí las ofende, yo a lo que  quiero llegar es que soy cero diva. No me late ponerme pelo falso, pintarmelo de chocolate frambuesoso, no me gusta andar enseñando mis bubis, ni que mis ex cuadríceps se me marquen por obra milagrosa de unos "stilettos". Ni tampoco me pongo el arcoíris en el ojo ni me delineo el labio de negro y lo relleno de rosita...o sea no!
No ando cómoda con ropa pegada, ni escotada, ni con la uña laaaaaarga, ¿ya saben? tipo Niurka...
Hasta hoy...
Cansada de ver que mis observaciones jocosas fueran opacadas por un maquillaje dragcuinesco; aburrida y enfadada de ser intelectualmente subestimada por la poca piel que enseño es que he decidido cambiar.
De ahora en adelante les hablaré de filosofía barata onda Osho, platicaré del resumen semanal de la telenovela y de las políticas partidistas del PRI.
En cuanto al arreglo exterior... debo decir que ya empecé con las uñas y esa es la razón por la cual llevo cuatro horas tratando de escribir La Gatería....(maldíta sea!))
Prometo subir fotos (si es que puedo manejar el touchscreen)













jueves, 20 de enero de 2011

Carta a mi hijo...

Producción: acordes cursis de Chamín Correa, por favor...
Así es mis queridos menos cinco lectores de siempre, el día de hoy mi amadísimo hijo cumple 3 años de su llegada a éste mundo.
No les voy a decir que "parece que fue ayer", que han sido "como tres minutos...bajo el agua", no y no.
El ser mamá efectivamente cambia la vida y a veces, ustedes lo saben, lloro y me doy de topes porque no le encuentro la cuadratura al círculo. Pero el ver la sonrisa de Mateo después de comerse unos terroncillos de tierra, o después de jalarle la cola al gato...es algo que no tiene comparación con nada.
Qué les puedo platicar, cualquier cosa que exprese con palabras será poco comparado con la realidad. Para mi, Mateo es el ser más maravilloso y cool del mundo.
El sábado festejaremos y tal vez echaremos la casa por la venta; mientras tanto, no me recupero de ver tanto movimiento en mi cantón.
El sumum de éste rollo llegó el día de hoy de la mano de un torton dejando su cargamento en el patio trasero, mientras Marmota daba instrucciones al jardinero, al pintor y al electricista...
¡Rayos!
Tendré que hacerme a la idea de que mi estadía en el Edomex será más larga de lo planeado...

domingo, 16 de enero de 2011

ODA AL DIA SABADO

Ayer fue el primer compromiso social en la agenda -apretadísima- de Mateo. La primera del año.
Aquello consistió en que su abnegada madre lo llevara a una fiesta cumpleañera de compañerito de escuela.
Y mientras nos acicalábamos respectivamente, yo me acordé de las veces en que ese mismo procedimiento lo llevaba a cabo en mis salidas sabatinas.
Ya fuera ir al museo, al cine o a una tarde de tequilas en la terraza de un buen amigo, los sábados eran algo muy esperado, ansiado y añorado para mi. Era el premio por cada semana infame en el trabajo.
Qué míticos son los sábados. Son tramposos, diría yo. Nos ofrece una posibilidad -ínfima- de ser o vivir de manera distinta a lo que cotidianamente somos. Aunque casi siempre, la realidad nos devuelve
ya no tan gallitos y ufanos a como empezamos. Pero bueno, qué sería de nuestra existencia sin esos oasis de esparcimiento. Viviríamos en una especie de "comunismo semanal".
Ahora que mis sábados estarán capados por el calendario Mateano, deberé dar nueva perspectiva a lo que los sábados representen.
Puedo decir que lo de ayer no fue tan malo, finalmente la vida es sabia y nos pone en los lugares donde debemos estar (aunque en el ínter nos demos de topes,topes,topes), yo personalmente me divierto en las fiestas infantiles.
Me gusta gorrear la comida, viborear a las comadres chismosas, robarme los dulces de la goodiebag de Matiux y comer pastel. Tal vez ligarse al payaso y coquetear con el padre del festejadito sea la idea de otras mamitas, pero a mi no me gusta la diversión "extrema"...yo creo que por eso de chica nadie me invitaba a sus fiestas.
Blah!