jueves, 31 de marzo de 2011

Contentándome.

Es tarde por la noche (o debo decir ¿es temprano por el nuevo día?) y Marmota se llevó un regaño de mi parte al llegar tarde y sin avisar.
No es que me guste jugar a "La mamá" con un adulto de 33 años, ni tampoco es que no tenga vida propia más que la de estar esperando al "hubbie" para darle de cenar. Pero no me gusta que alguien alimente mi paranoia. Para eso me basto y me sobro, pos hombre!
En fin, en un intento por calmar mis ànimos la Marmota trata de congraciarse hablándome con acento colombiano, pero frustro sus esperanzas cuando noto que lo hace en un arco reflejo por observar su telenovela "Las muñecas de la Mafia" ....Bu!
Y bueno, no es que le de la razón a Lucía Méndez con aquello de "corazón de piedra, corazón" pero sí soy difícil de contentar.
Por cuá? pues porque tengo tan arraigado el sentido del honor -y tan ausente el sentido común- que para mi no es fácil disculpar una bobada porque yo misma no me disculpo de bobadas.
Sí, sí. Ya se que al paso que voy seré infeliz y desgraciada. Se que terminaré vieja y sola, en una casa apestosa llena de gatos. Y sí, ya se tooooodos los buenos consejos que se dan en éstos casos: que el matrimonio y bla bla bla... save it!
Aquí hablamos de que soy difícil de contentar pero al mismo tiempo, soy torpe para acordarme de las afrentas del día anterior.
Explíco: No se qué diablos sucede al dormir pero, magicamente al día siguiente, se me olvida el por qué estuve enojada. ¡En serio!
O sea que, pudieron haberme llevado mariachi, pudieron haberme tapizado mi oficinita de flores, pudieron haberme comprado todas las revistas que me gustan. Todo para contentarme, pero lo cierto es que al dormir, se me olvida todo.
Será porque en sueños tengo mi contento, no?
En una ocasión, el galán me regaló su jersey favorito (Miami Dolphins) y yo ps nel, nada que lo perdonaba...hasta que caí en profundo sueño y al día siguiente estaba como si nada. Toing!
Con esto no quiere decir que me siento más papista que el papa johns, nooooo. Quien me conoce sabe que me llevo y me aguanto bastante bien.
Nomás es cuestión de que no se pasen de la raya...
O que me regalen unos buenos diazepames.

martes, 29 de marzo de 2011

Quién le teme a las Salazar...

Mi infancia fue... digamos... peculiar.
Qué sería de mi sin tanto optimismo documentado en memoria RAM, seguramente sería una persona bastante equis (bueeee, tal vez ¡YA soy una persona bastante equis!)
Gran parte del anecdotario se debe a que pertenezco a la familia Salazar. Tal vez para la mayoría de ustedes ésto no signifique cosa alguna, pero mis prim@s entenderán.
Nuestras respectivas madres (hermanas entre sí) herederas de una exquisita educación en el arte del "estate quieto" tal vez no estén de acuerdo en lo que a continuación despepitaré, pues no saldremos muy bien paradas y no me extrañaría que judiciales o el DIF se aposenten en la casa de alguna de nosotras.
Pero, inevitable como el traer dos orejas  y menester como el usarlas es el que yo les platique a qué me refiero con ser una Salazar.
Cuando un bebé o niño pequeño se cae, ¿cual sería la reacción más natural? Pues creo yo que levantarlo, revisar si está herido y consolar su llanto inminente.
WRONG! En la Familia Salazar, al trancazo le sigue su consabido madrazo, aderezado de las siguientes frases: "¿Qué no viste la enorme coladera mal tapada?"
Si la escuela no era tu fuerte, la culpa jamás la tenía el sistema nacional de educación que forjaba mentes brillantes, nooooooo; la culpa la tenías tú "por ser tan burro".
¡Y cuidadito y lloraras con el regaño, porque te iba peor!
Con esto no quiero decir que nuestras queridas madres fueran peor que la Señora más mala del mundo, o que su instinto maternal fuese dictado por Herodes; amamos profundamente a nuestras mamis y las adoramos, respetamos y cuidamos. Y claro que son encantadoras y dulces y tiernas. Sólo es que resulta curiosísimo que ¡TODAS! reaccionen de la misma manera en idénticas circunstancias.
No, no, no, pero lo más curioso es que las hijas repetimos el mismo patrón sin querer queriendo.
Habremos sufrido uno que otro exabrupto en la infancia, pero tod@s estamos convencid@s de que ser Salazar, más que un apellido, es un estilo de vida.
(Sí, uno donde la "letra con sangre entra, pero siempre contarás conmigo, ¿qué no soy tu mamá?")
Muacks!, ¡besos a mi mami! (Quien por cierto, pasó su exámen profesional el martes pasado)
Jeje.

domingo, 27 de marzo de 2011

Arghhhhhhhhhhhhhh!!!

¡¡¡Esta es la sensación que más me saca de onda!!!
La de tener la choya bien cargada de temas por descifrar y no tener ni piut idea de cómo comenzar. Es....frustrante.
Veo el contador de marzo y La Gatería únicamente ha maullado.... mmm... dos veces en marzo... (¿sí son dos?) y pienso: "¡ps, cómo! si me han ocurrido muchas cosas interesantes"
Pero bueno, creo que éste es una señal de dios para que, una de dos: 1) Me haga a la idea de que no soy Jane Austen y no se escribir, así que por favor ya dejaré de hacerle al cuento y me dedicaré a cocer frijoles ó 2) Debo dominar los demonios que no me permiten llegar a la compu a escribir (y por demonios me refiero a: lectura cotidiana, la tele, el sueño, el trabajo, llevar a Mateo al "lugar divertido"....etc)
¿Y que cuales son esas super aventuras de las que tanto me estoy lamentando por no haber dado testimonio?
Ah pues está la ida a mi Alma Mater con Mateo (con su consabido azotón)
Ehmmm... comentar hacerca de tres libros muy librosos.
Claro, el exámen profesional de mi mamá.
Y ..... ji ji ji..... jo jo jo ....
En fin, será para la próxima reencarnación (frase que mi papá me decía cada vez que no aprovechaba alguna oportunidad....a los ¡siete años!)

jueves, 17 de marzo de 2011

Festival de la primavera.

Hace algunos ayeres me cuestionaba el por qué habiendo tanto que enseñarles a las frescas mentes infantiles, las misses se empeñan en festejar la primavera.
Como si fueramos druidas o celtas, los niños llegan a sus casas a sorrajarnos el siguiente encomendo: "Mamá, mañana tengo que ir disfrazado de_______________(ponga aquí el animalito de su preferencia)"
Y no obstante el disfraz, uno tiene que ensayar con el método Strasberg la siguiente melodía: "los pollitos cantan pío, pío, pío cuando tienen hambre, cuando tienen frío..." con tal vehemencia, que el infante termina alucinando cañón la rola (y de paso a la mamá)
Bendito sistema nacional de educación. Benditos pedagogos de hoy (Sí Bere, también tú!...jajajaja...not!)
Andenles, ríanse si quieren pero para demostrar mi tesis de enajenación primaveral les diré que  mi muy huraño hijo anda e-mo-cio-na-dí-si-mo con su disfraz de conejito.
Y claaaro, seguramente mañana ni se lo querrá poner y pondrá cara de "tú no sabes".
Pero sí se, hijo mío. Porque yo también fuí víctima de las circunstancias primaverales y también me sambutieron una corola de flor espantosamente poliuretánica, al ritmo de "Los pollitos cantan..."
Mínimo deberían enseñarles otra rola, no?

miércoles, 9 de marzo de 2011

Marmota´s biography.

Un día como hoy pero de mil novecientos setenta y ocho, nació un ser peludito que la naturaleza dióle por nombre el de "Marmota" (bueno, de hecho fueron sus padres y no, ni en sus peores pesadillas pensaron en llamar a su Víctorioso Iramesco hijo: "Marmota")
Pasó el tiempo -exáctamente dos años- para que Marmota conociera el Mar y se enamorara del vaivén de sus olas, compartiendo dicho momento con un hermano mayor.
A la tierna edad de ....mmmmm...pongámosle seis años, dió sus primeros pasos hacia la educación, de la cual saldría convencido de que era bueno para los números, no así para las fechas (y con lo cual explica el hecho de que siempre olvide minucias como mi cumpleaños)
La rebeldía que corría por sus venas lo impulsó a dejar a temprana edad la casa paterna para independizarse .....ehmmm.... digamos que dieciocho.
Durante ese tiempo, aplicaría la técnica de los gatos callejeros, que se van y regresan cuando están enfermos.
Dicho episodio fue un cuadro de varicela que lo postró en cama durante meses (de hecho fueron 15 días) y en ese tiempo, tuvo una revelación: Convertirse en el mejor bajista que éste apestoso mundo necesita.
Con influencias de Jaco Pastorious y John Entwistle, la Marmota (nup, nunca podrá ser "el Marmota"...se oye feo) creo varias bandas con las cuales recorrió los escenarios independientes de México; tal es el caso de la gira por los kíndergartens de la zona de Neza y aquella épica batalla de bandas en la ENEP Aragón (que curiosamente no entré, por tener clase con el maestro que me quitaba el aliento...ejem)
Contrajo nupcias por primera vez; entendiendo que el matrimonio no formaba parte de su naturaleza decidió dejar las cosas por la paz para -según él- jamás volver a intentarlo.
Con una estadía de un año en Tijuana y dos en Arizona, la Marmota regresó a México lindo y querido para conocer  mediante el myspace a ésta, su servilleta, quien  le hace la vida imposible un día sí y el otro también.
Casóse por segunda vez (a pesar de sus juros y perjuros) y estrenóse como padre por primera, de un chico listo llamado Mateo, dedica la mayor parte de su vida a trabajar, trabajar y trabajar.
Sigue tocando el bajo y sigue sin querer a los gatos (aunque en el fondo le gustan)
Fanático del Cruz Azul y enemigo de los Pumas, todos los días se pregunta cómo es que se casó con una fanática de los gatos, los Pumas, las fechas y la batería.
Y ese, amigos, es el misterio más grande que su marmotesca mente puede soportar.
¡¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!!

lunes, 7 de marzo de 2011

Despedida de soltera...

Dedicado con muchísimo cariño a menos una de mis queridos menos cinco lectores de siempre: Danny Fernández.

Estoy convencida de que casarse mas que un acto jurídico, es un acto de fe.
Quién en su sano juicio deja la tranquilidad y confort de una vida que más o menos se conoce por el enigma que representa vivir en pareja (ya sea con un ser humano, gato o planta carnívora)
Ejemplos de matrimonios estrellados en el piso existen muchos, tantos como para persuadir a la población completa de Tepelmeme para nunca contraer nupcias en toda su tepelmemesca vida.
Pero también el poder de la esperanza (que no los rayitos de la ídem) es mucho máyor como para convencer a la gente de dar el salto al vacío y sin paracaídas.
Y cuando la mujercita ha sopesado las dos opciones que tiene: el saltar al vacío o el quedarse en tierra firme y se decide por la primera, entoces no queda más que celebrarlo (o lamentarlo, o envidiarlo) con un ritual que ciertas féminas gustan muy bien: La temida, fallida, reveladora despedida de soltera.
Miren damitas, no se ofendan. Sólo hablaré de las que me tocaron asistir y no daré nombres (porque de todas maneras, a pesar de mis esfuerzos, La Gatería sigue sin superar a sus menos cinco lectores de siempre)
Yo no se por qué invariablemente las mujeres cambian cuando están reunidas para, supuestamente, dar consejos de casadas a la bride to be. Es un fenómeno social que no alcanzo a entender cuando de repente todo se convierte en "sexo" y "todas contra los hombres".
Para empezar, todas llegan muy modositas, tiernas y con ganas de pasarlo bien. La futura se encuentra en perfecto dominio de sí misma, sin sospechar que dentro del armario de los abrigos se esconde un bombero o un policía o un albañil que le arrimará sus "cositas" -velis nolis- al ritmo de "a bailar el chupi chupi"
¿En qué momento aquello se convierte en una especie de bacanal donde la mayoría deja salir sus inhibiciones? Ni idea, pero cuando ves a tu abuelita untarle aceite del amor al jóven que amablemente presta su puerqucito para ello, sabes que aquello no puede ir mejor.
Bocaditos en formas lúbricas, juegos donde la virginidad pasa su más dura prueba (no es lo mismo probarlo a una sola persona que hacerlo frente a varias, con tu suegra y cuñadas incluídas) y el foro donde todas dejan constancia de que "pa qué te casas y mejor estar como estás", son la agenda de toda despedida de soltera que se respete.
Yo, OBVIO, no tuve despedida.
Y ps la verdad me quedé con ganas de que alguien me bailara ·"El chupi chupi"

jueves, 3 de marzo de 2011

EDÚQUENME...

Desde hoy me declaro fan del grupete ochentero "Fresas con Crema", aquel semillero de estrellotas internacionales como Coco Levy y Toño Mauri (ok, ya es evidente lo que me preocupa en la vida, no?)
Bueeeeno, es que cómo no sucumbir ante aquella estrofita tan pegajosa y bien lograda que decía: "Cómo no quererte a ti, si eres todo para mi, eres mi arco íris de bolsiiiiillo"....jajajaja!
Ya me imagino a los escenosos adolescentes encopetados cantando: "Mañana cuando salga la luna y se ponga de nuevo el sol, mañana cuando estés a mi lado-o, tú harás que me sienta me-joor". O sea, don't fuck me!
Sobre todo con el último verso noendecasilaboso. ¡Es toda una apología a la codependencia! O qué tal aquella rola que hacía llorar al mismísimo Gabriel García Márquez por su extraordinaria belleza lírica y que rezaba: "Tour, empezó en Paris y Roma, Andalucía y en Costa del Sol donde yo me enamoré. Tour, el planeta entero como un pueblo unido por la amistad"....¡El Planeta ENTERO como un pueblo (San Conejo de las Conchas, maybe?) unido por la amistaaaad...pfff! ¡¡¡JAJAJAJAJA!!!
Sí que pecaban de ingenuos, caray. Con razón su nombre era "fresas", pues sólo a aquellos fragarios se les ocurriría enamorarse en Paris o Roma, cuando el grueso de la población mexicana lo hace (me refiero a enamorarse) en la Alameda Central o en Chapultepec (queridos lectores del extranjero, ambos lugares se encuentran en la Capital del país)
Pero, ¿saben? algo hay que reconocerles a estos buenos chicos y su arte tan sublime y es el hecho de que a pesar de su corto talento, su legado es tan persistente que la banda roquera local (Mololove, Panteón Rococococó, Foby Ah!, Soy tu caiFAN, Control Cachete y Cajeta de Uva, et al.) ya anda pensando en homenajearlos con el tan gustado "Tributo" que se le hace a toda banda de culto que se respete en nuestro país.
Y si de algo hay que estar orgullosos en éste país es de tres cosas:
1) De la envidiable (en Chechenia) calidad del aire.
2) Del tícher Joaquim LópezD.
3) De la unión como pueblo para: Vencer las adversidades; consumir porquerías (ya sea literal o figurativamente hablando); olvidar las tragedias como el Fobaproa, el Fraude electoral -escoja el año que guste-, las inundaciones en el Edomex, la muerte de gente inocente en todo el país, más las que se acumulen en ésta semana; y reirnos de las mismas.

Así que, en un espectro tan amplio, el Tributo a Fresas con Crema encontrará su razón de ser en el consumismo colectivo.
Y ps ya.
........Siempre, siempre, siempre hay un pretexto; siempre, siempre siempre impuntual; nunca cambiarás...hombre tenías que ser....

Ay, ay, ay! Qué palabrón!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Días Críticos.

La primera vez que hablé con un hombre acerca del SPM (síndrome pre menstrual, por sus siglas en español), fue a la edad de catorce años.
Recuerdo que lo hice en un arranque de inútil sinceridad, al sentirme bastante extraña y por la simple razón de querer explicar algo que ni Dios padre puede explicar (así es, Dios. Lo siento, eres hombre también)
Obveo, su reacción fue de risa loca: sendos ojos pelados, seguidos por un rubor de colegiala y para rematar, mordida al rebozo. Y eso que era cuatro años más grande que yo.
A lo largo de la historia de la mujerez, se ha demostrado que nada causa mayor misterio que el famoso "periodo". Amado por muchas (como cuando inexplicablemente se ausenta, para aparecer dos semanas después, como cualquier marido borracho) odiado por otras más, los días en las que biológicamente te deshaces de lo que tu cuerpo no necesita son lo más cercano a precisar de una lobotomía.
Después del incidente con el chico aquel (que por cierto,  me cortó...supongo que no soportó demasiada información) la relación entre mi periodo y mi pareja no es nada agradable.
Me molesta que el periodo sea un excelente pretexto para acallar las culpas, por ejemplo:
"Nooooo, tú no estás enojada porque se me olvidó recoger a nuestro hijo de la escuela, estás enojada porque estás en "tus días" (grgrgrgr)"; ó que tal ésta: "Mira, sereeeeenate. Aquel reguero en la cocina que provocó que mapaches salvajes te atacaran no fue enteramente mi culpa, a ver ¿por qué te molesta tanto?....¡Ah! ¡es que estás en tus días!
O sea, ¡ no!
Bastante difícil es lidiar con la cuestión de ser mujer, para encima lidiar con el chistecillo local...la broma estudiantil de la creación, en la que las féminas nos volvemos pura hormona y las menos -como yo- nos convertimos en hulk.
Sí, lo paso mal. La neura se apodera de mi en la mayoría de los casos.
Pero inexplicablemente esta vez, estoy super sensible y lloro de todo.
QUIERO MI CHOCOLATEEEEEEEE!
GRRRRRR.

viernes, 18 de febrero de 2011

Cómo enmendas a un corazón roto...

Los Bee Gees, con cara de oveja a punto de arribar al matadero, balaban la balada setentera, con ánimos de ayudar a todos los bigotitos y pestañitas que sufrían por tener hecho queik el corazón.
A todos nos ha pasado, no digan que no! Pobres y ricos, grandes y chicos sufrimos por igual que nos hayan pateado la lonchera y nos mandaran a la banca sin mediar explicación alguna.
Y los remedios empleados van desde el clicherísimo bote de helado de Ben 'n Jerry's, pasando por embriagarse hasta la inconciencia y rematando con hablarle al ser amado a las 3 de la mañana, en un neceo impresionante que no les deja a los padres del ser en cuestión más que mandarte judiciales a tu casa, a fin de que dejes de jeringar.
Los intelectuales (aquellas personas que pareciera que no van ni al baño) sugieren que escuchar a Beethoven es la mejor cura, pues sus acordes fuertes y decididos estimulan las áreas afectadas del cerebro, haciendo que de una vez por todas y ya para que te dejes de ...jaladas, te pares y compongas ese corazón tuyo de porquería (¡así lo dicen!)
Las mamás (si es que son como la mía) simplemente mueven la cabeza y te consuelan con un pat, pat, pat en la espalda.
Los papás únicamente alzan una ceja y vuelven a esconderse tras el periódico, pensando para sus adentros: "al fin nos deshicimos de ese buenoparanada".
Pero en general, encontrar un remedio para curar a un corazón roto es como encontrar un político mexicano honesto -y aquí obviemos la respuesta-.
Y bueno, puedo pasarme las horas, los días y hasta los años filosofando acerca de ésta cuestión, no por nada tengo 30 años y vasta experiencia en el tema. Pero finalmente no es mi corazón el que necesita reparación (pues estoy convencida de ser la única donante del órgano cardiaco, viva en el mundo) sino el de mi muy amadísimo hijo..... Sacrebleu!
Así es. Mi reTOÑO tiene su corazón hecho masita play-do. Aquella nenita de nombre Adrianita lo tiene bien despreciado y mi hijo de tan mimado y consentido, no puede con la pena.
Y es neta. Las misses muy serias me han dicho que se sienta a ver los niños jugar con mirada triste y que cuando le preguntan el por qué de su tristeza, él contesta que "a Adrianita ya no le gustan mis carritos".
Díganme si no es para llorar....
Ni modo, en parte karma y en parte ley de la vida, lo cierto es que de paso por el super me surtiré de sendos botes de helado...
Aunque mejor no, porque llevarlo al pediatra me saldrá más caro.
I can think of younger days when living for my life...

miércoles, 16 de febrero de 2011

Miércoles al 2x1

Últimamente el cine me ha decepcionado un poco.
Antes, mi criterio era súper laxo pues me la vivía practicamente ahí. En realidad, no me ponía roñosa si la trama era buena o mala. Simplemente disfrutaba el momento y ya.
Hoy día la cosa es bien diferente puesto que ahora escatimo cada centavito y cada minutito que empleo en el cine.
En primer lugar, casi no tengo tiempo para ir; las veces que acudo es porque inventamos una ida al súper, ya sea con los papás marmotescos o con los míos. Otra opción es cuando Mateo está en la escuela, pero esa es de las menos probables puesto que en nuestro pueblo, los cines deducen que la gente trabaja por las mañanas (¿¡a quién se le ocurre una idea tan tonta!? y por esa razón, las muvis son por la tarde.
Ya con el tiempo en contra, la película a degustar es la primera que se exhiba al momento de nuestra llegada. Así que ni modo, si está una de acción o de romance ranchero, esa es la que nos chutaremos (claro, con sus honrosas excepciones)
Bueno, luego viene el ritual de los nachos. Mis favorítos son los del Cine Polis, el quesito es generoso y calientico. Pero, aguarden: a raíz de mi enlace con Marmota, los nachos no sólo son queso y jalapeño. Estos son aderezados con cebolla, jitomáte y catsup (por cierto, el domingo que llevé a Mateo al cine, sin querer -y por mi nerviosismo, debo añadir- lo salpiqué de catsup en el ojo...jajajaja! la verdad es que fue muy gracioso)
Y bueeeno, estoy frustrada porque no vi Harry Potter parte 33 y 1/2 y en cambio vi bodrios tales como:
"Una pareja de tres" : donde Meg Ryan se empeña (¡y lo hace muy bien!) en demostrar que no actúa para ni madres, por más que Justin Long intente hacerla lucir sexy.
"Los mini Fockers": Sin comentarios.
"El Turista": bueno, aparte del vestuario, maquillaje y sofisticación de Angellina Jolie, nada de rescatable hay en esa película que no tiene la más elemental lógica (Ni tú, Johnny "no soy nada sin mi eye liner negro" Depp)
"El Oso Yogui": oh dios, dame el shoot acostumbrado, por favor!
"Cisne Negro": ya hice su ¿reseña?
y por último: "Una esposa de mentiras", milagrosa película que le arrancó un mote romántico-espontáneo a Marmota.
En fin, así las cosas con el cine.
Ya, adiós.

lunes, 14 de febrero de 2011

Querido Diario...

Querido Diario:
El día de hoy fue especialmente raro.
Comencé la jornada con un entripado por encontrar mi bote de basura totalmente volteado. Los gatos hicieron de las suyas y esa gatita callejera no ha sabido traer más que problemas.
Después de mucho pensarlo, Marmota y yo decidimos que lo mejor era desayunar mixiotes y gelatinas de fresa. Un desayuno de campeones, diría la tía Blasita.
Al medio día, Mateo y yo dabamos vueltas en nuestro propio aburrimiento, puesto que cinco días enclaustrados ya habían mermado nuestra capacidad de esparcimiento en todas las formas posibles.En lo que él trató de agarrarle el gusto al rompecabezas de "Cars", yo preferí conectarme un poco al feisbuk, sólamente para discutiir (agradablemente, debo decir) acerca de las bondades físicas e intelectuales de Sofía Coppola.
Fue entonces cuando me decidí a tomar al toro por los cuernos y dar de alta a Mateo.
Enfilamos el camino hacia el mall, con la firme convicción de divertirnos y/o olvidarnos de nuestro tedio.
Debo decir, querido diario, que mi hijo es bien raro. No es fácil de entretener ni de animarlo a que pruebe cosas nuevas, a menos que vea a su madre intentarlo. No gusta de entrar al cine y le choca que le estén echando porras.
Aún así (y después de sobornarlo y rogarle para que lo hiciera) se animó a brincar en los famosos castillos inflables.
En una de esas, el encargado me indicó que el tiempo se había agotado y que ya, por favor, le llegara a la fregada con todo y mi baby.
Claro, el Matius cual niño obediente se negó a bajarse del aparato, con lo cual su abnegada madre, o sea yo mera, tuve que ¡subirme! para corretearlo y bajarlo de una buena maldíta vez. Qué oso.
Pero madre cuervo al fin y al cabo, lo invité al cine tentando a mi suerte. Para mi sorpresa dijo que si, con la condición de que le comprara sus palomitas. Ps va!
Compré unos nachos. Son mi placer culpable.
Y lo fueron aún más cuando para mi sorpresa, detrás de mi se encontraba ni más ni menos que ¡mi gastroenterólogo! ¡El mismo doc que dos años atrás me quitó la vesícula! Ayyyy, su cara de desaprobación lo dijo todo, pero inmediatamente la quitó cuando apareció en escena una rubia de categoría que ¡PARA NADA era su esposa! ¡Ah verdad, cabr...!
Pus ya, total que vimos la muvi (El oso Yogui,,,oh Dios, just shoot me!) y Mateo aguantó hasta el final.
Aquí fue donde me acordé de mi amiga Be, que bien me aconsejaba diciéndo que ya tuviera al hermanito, porque al rato ir al cine sería más difícil....
Y bueno, así estuvo el rollo.
Ahorita sólo espero unos segundos para fumarme el cigarrín y apagar las luces.
Querido Diario, mañana espero recordar el san valentín más hermoso de toda mi vida.
Y posteartelo, claro.


sábado, 12 de febrero de 2011

Mami está cansada...

Para mi, que soy mamá primeriza, semi profesional y harto histérica, el que mi hijo de tres años se enferme me convierte en el ser más irracional de la galaxia.
Lo siento, odienme si quieren pero soy pésima cuando Mateo se enferma y necesita de mis cuidados.
Empezando por el hecho de llevarlo a revisión. El sólo hecho de manejar desde mis dominios -es decir, desde el carajo- hasta el hospital de las "artistas", hace que mis nervios se comiencen a crispar, pues el viaje es aderezado por las súplicas de Mateo, que poco a poco se convierten en verdaderos alaridos que ni el programa de Susana Moscatel y Jairo Calixto pueden acallar.
Bueno, la verdad es que han pasado mil horas desde que comencé a escribir este post y nomás no puedo terminar, ¡caray!
Todo es por correr de un lado al otro, cumpliendo caprichos y enderezando los jorobados gustos de mi tirano enfermo.
Dios, ya no puedo más. Me vuelvo muy gruñona, muy mala mamá.
Y ¿cómo puedo revertir toda esta vibra negativa? ¡no lo se!, sólo se que estoy a punto de volverme (más) loca y encima de eso, no puedo encender ni un piut cigarro por no agravar más las dolencias de mi Mats.
Pero, ¿saben cual es el peor momento del día?
La noche, cuando mi hijo duerme.
Porque es cuando el maldito remordimiento acude por su cuota diaria.
No se qué más decir.

viernes, 11 de febrero de 2011

Romance a la Baja.

¡Pero California!
¡WAKA, WAKA!

Aparte de probar lo graciosa que suelo ser cuando me lo propongo, el título y primera línea aducen a un par sin igual. Amigos desde hace cinco y dos años, respectivamente, Lalo y Carlos (que es originario de La Paz, de ahí el título.... Ay, ¿cuando será el día en el que pueda prescindir de las explicaciones?) son para mi la mayor prueba de amor y cuidado que una pareja representa.
Honestamente, a veces suelo sentir "jarto" sentimiento encontrado y malsano cuando se postean canciones, imágenes verdaderamente encantadoras o cuando comparten  sus fotos donde muestran sus muy acertados regalos (creo que después de revelar mi lado L.B. jeffriesano, seguramente me eliminarán de sus respectivos feisbuks)
¡Son una lata para los humanos comunes y corrientes que carecemos de eso que ellos tienen de más!
 Pero bueno, adorados como son para mi, sabrán perdonarme estas indiscreciones y el que los tome de conejito de indias para dar una idea de lo que pienso del próximo San Valentín.
Hoy en el super di varias vueltas por la sección de las tarjetas. Para mi falta de sorpresa, aquello estaba atestado de corazones rojos, rosas y de todos los colores que gusten y manden.
Pensé: "¿cuando fue la primera vez que me enamoré?" e inmediatamente, como si se tratara de la biblioteca de Alejandría, archivos, datos, cifras y nombres acudieron a mi mente.
Sip, no puedo negarlo, ¡fuí MUY noviera!
Ojo, dije "noviera" y no zorra. Porque a mi, a mi, a mi lo que me latía (o late, ya ni se) es el romance. O sea, aquello donde pertenecer a una alianza donde el compromiso de jurarse fidelidad mutua sea el motor de bla,bla,bla y no andar brincando de petate en petate.
De veras que yo enamorada y casada con la idea del romance perfecto me ponía muy mal. No es que me queje de mis ex, es que creo que mi gran error en la vida es estar enamorada del amor (combinada con mi muy mentada distimia, debo aclarar)
No puedo describir la cantidad de cartitas, regalos, detalles y proezas que pusieron en juego mi integridad física que llegué a materializar, según yo "con tal de agradar al galán". Ahora se que las hice un 80% por amor a "YE", pero con un muy poderoso 20% de amor propio, de demostrar que nadie vive el romance de manera tan intensa como yo.
Bien, creo que tendrán que ir a preguntarles a cada uno de esos maravillosos chicos -con sus muy nefastas excepciones- si es verdad mi teoría o, si por el contrario, estoy pecando (again) de egocéntrica.
Eso si, debo confesarlo: la querida y vieja Marmota es cero romántico. O sea, le dará lo mismo si este 14 le obsequio un enorme oso de peluche  o un lápiz Berol del número dos.
Es detallista pero creo que sólo cuando se siente cómodo y no por imposición de fechas o sociedad.
Pero la verdad es que yo muero por eso que Lalove y Carlangas emanan.

domingo, 6 de febrero de 2011

Black Swan

El día de ayer fuí al cine con Marmota, en un intento deseperado por descansar de la estresante semana que vivimos. El resultado fue super decepcionante. Lo único rescatable fue, como siempre, los nachos.
El día de hoy, en la búsqueda de un poco de normalidad, vine a la city a visitar a mis padres. Cosa rara, el Matius quiso quedarse con su abuelo y mis viejos compañeros de fechorías y yo, nos lanzamos al cine para ver con nuestros propios ojos lo que los medios han llamado "maravilla de película": The Black Swan.
¡Cámara!
¿Cómo explicarlo sin comprometer mi honra, buen nombre y pésimo juicio?
En primer lugar, para mi todo lo que suena o huele a ballet, me remonta a mi más tierna infancia y tardía adolescencia.
El estudio de "madmoiselle Miriam" se ilumina tras ventanales que permiten a los rayos del sol vespertino, adherirse a nuesta nubil piel, mientras los acordes de Chopin nos acompañan en la interminable búsqueda de la perfección. Cada "plié", cada "grand battement tendu" nos conducía a un dulce sueño del que para mi era muy fáil despertar.
¿Por qué? Pues porque yo siempre he sido contreras por naturaleza. Además tenía miles de ocupaciones en la agenda que realmente no me permitían concentrar en una sola cosa: iba al ballet pero también a los scouts, al inglés, a la doctrina; entré a la Anexa, entonces era doble turno, eran los talleres, eran las clases y además era el dedicar hoooras a pensar en por qué ¡Alfonso Plascencia no me pelaba!
Eso sí, amo el ballet, amo el mundo del ballet, la disciplina; amo la pasión y fuerza que encierra el frágil cuerpo de la "prima ballerina". Pero aborrecí la peli de Natalie Portman, por..precisamente Natalie Portman.
No es posible que en casi dos horas lo único que aprendimos del ballet es que es un mundo de fieras en tutú, que más vale vender tu alma al diablo para ser ´"más bonita que ninguna" y que la boba SIEMPRE se queda con el guapo.
Tampoco me maravilló "El manual de masturbación" que Portman explicó hasta el cansancio, ni  justifico las escenas gratuitas de lesbianismo que nos hicieron "entender más al personaje".
Thomas Leroy, el maestro-Pigmalión de la película, ese merece su post aparte por el simple hecho de encarnar al tipo de hombre que me hace perder -literalmente- la razón.
Bueno, efectivamente, ésta no era una película exclusiva del mundo del ballet ni pretendía serlo. Y como película "de sustos" cumplió su cometido pues hizo que me retorciera todo el tiempo en mi butaca, prendida del brazo de mi hermano (si no fue la película, entonces debieron ser los dos litros de ICEE de uva que ingerí durante la muvi)
Whatever, ví la película que anhelaba ver, con las personas con las que mejor disfruto el cine, en el cine de mi preferencia y con el plus de que, ésta vez, el protagonista masculino me recordó poderosamente a...
Tendrán que verla para descubrirlo.


viernes, 4 de febrero de 2011

MAFALDA

De entre las muchas cosas frustrantes sucedidas a mis ocho años, tomo en cuenta el desamor por Eduardo Yáñez en "Dulce desafío" y el haber tenido que explicar una tira de Mafalda.
Yo conocí a esa piba a los cinco años. Mi mamá, que por ese entonces tenía 24 añejos, cargaba conmigo a todos lados, incluída la enemiga ENEP Acatlán (lo digo porque yo cursé en la ENEP Aragón)
Cuando yo no llegaba al kínder, mi mamá me llevaba a sus clases y desde mi banca, con mi batita a cuadritos escuchaba a su maestro de Medicina Forense -el guapísimo Doctor Archundia- hablar de los tipos de marcas que presenta el cuerpo cuando lleva 4 días sin vida (con fotos y todo)
Y bueno, el punto es que después de clases, la palomilla de mi mamá se iba a tomar café y comer molletes al VIP'S de Echegaray. Y ahí iba yo de pegoste; para no aburrirme, mi mamá me prestaba sus libros y cuadernos -seguro que el Derecho Penal haría de muy buena nana-. Lo que yo amaba de esos libros -aparte del ius abutendi- eran las tiras mafáldicas con las que estaban forrados.
Luego vinieron los libritos y con ello el furor mafaldoso se desató en mi. Mafalda no sólo era mi referente social e histórico, era también mi libro de cabecera en cuanto a poner en jaque a mis papás. Fue mi consuelo cuando me explicaron que mi reinado unigénito llegaba a su fin y que un presunto "Guille" llegaría a la familia -a lo que yo respondí: "espero que le gusten los Beatles"´-.
También me ayudó a no sentirme como bicho raro por no tener televisor a colores, en una época en la que el technicolor era ya un producto de la canasta básica. Me dió la idea -bizarrísima, por cierto- de meterme a bañar a la pila del lavadero, emulando al prócer del mercantilismo: el genial Manolito.
O sea, el mundo bien podía estarse yendo al mismísimo diablo, pero yo gozaba inmersa en el mundo de Quino que, dicho sea de paso, suplió mi necesidad de socializar con chicos de mi edad.
Ahora comprendo por qué era tan poco popular, ya no se diga en la escuela, sino en la vida; creanme, a nadie simpatiza una niña que habla de "conciencia gremial" a los ocho años, poniendo en evidencia a la gente que tenía al "Capulinita" por monumento nacional a la literatura.
Pero bueno, yo no tengo la culpa de que mis padres fueran tan jóvenes y entusiastas con mi educación y con ello me apartaran del sentido común.
En resúmen, Mafalda potencializó la insanidad mental de la que actualmente gozo y me dió la excusa perfecta para psicoanalizarme.
Con los obvios resultados, sobra decir.

domingo, 30 de enero de 2011

After party...

Como si no bastara la úlcera que me ocasionó el organizar la fiesta de mi hijo Mateo, el día de ayer -¡cómo no!- hubo otra francachela para festejar al suegrito.
Los detalles, como siempre, los obviaré para evitar que cambien de página. La cosa es que tanta celebración, tanta "festividá" ha empezado a hacer mella en mi ánimo.
Sí, se que soy sarcástica. Se que empleo el sarcasmo como el único medio viable y pacífico para decir lo que no me gusta o lo que me molesta al minuto.
Pero ahorita vengo cargando con un fardito de insatisfacciones que han revuelto mis ideas como un chivo en cristalería.
Es tanta mi desorientación -algo así como cuando le tusan los bigotes a un gato- que empiezo a dar patadas de ahogado y el ¡resultado es deprimente!
En unos minutos previos, mi descontrol me ha llevado a visitar páginas porno, a consultar mi historial de la universidad, a revisar mi facebuk sólo para descubrir que no tengo veintipico años (y por esa razón me siento como cuando los ñores cambian  de "modelo" como de calcetines) he visto dos veces el mismo capítulo de "The Good wife" y he comenzado a buscar empleo.
Sí, dije bien: he comenzado a buscar empleo.
Este post se llama "After party" y así es como me siento en éstos momentos; como si estos últimos cuatro años hubiese estado en una fiesta contínua. Una de esas fiestas en donde abunda de todo, loca y salvaje.
Y pues ya.
Mi mente dice "basta de parrandear"
Y sorprendentemente mi corazón también le da la razón.

viernes, 28 de enero de 2011

My Generation.

Los "jóvenes de mi edad" provenimos directito de los años ochenta. Nuestros primeros años los vivimos cobijados por el manto paterno del PRI, en su máxima marrullera expresión. No nos acordamos, pero también estuvimos presentes cuando algún ingenuo pretendió defender el peso (¿welter?) con cánido fervor y cual niño héroe chapultepecoso, se enrollo con la bandera de la nacionalización bancaria, para aventarnos a nosotros -jojojo- al vacío económico y (preguntenle a Sasha Montenegro) existencial.
Mis congéneres y yo padecimos el optimismo cultural de los ochenta, con una estulticia medianamente a fuerzas. Es por eso que nos empacamos sin rechistar bodrios como "Rosa Salvaje", "Super Vacaciones" y aquel fenómeno musical americano conocido como "the band aid generation", que -como siempre y como nunca- tuvo su contraparte mexicana con joyas tales como: "Solidaridad", donde en un ejercicio de tolerancia prematuro, Vicente Fernández y los Magneto unieron sus voces para decir "Basta de llamarme así" al fraude electoral del '88.
Pero también fuimos dolientes de lo que yo llamo "La partida de madre más hermosa de la historia".
Explico:
Cuando eramos niños, queríamos ser (si es que eran tan patéticos como yo) como los entonces jóvenes de esa época. Andar en el "Magic Circus", vestir la Flansera moda de los malloncitos con blusones y peinarnos con "Super Punk" los pocos pelos que detentaba nuestra choya. Y lejanamente, en nuestra conciencia se escuchaban temas como el asesinato de Manuel Buendía o la detención de Caro Quintero o que se yo. Los adultos lo eran ¡y mucho! Era imperdonable cuestionar las doctas opiniones de Luis de Alba en su mentadísimo programa "La hora de Luis de Alba", era un sacrilegio pensar en que los adultos siquiera se equivocaban. Ser jóven y con opiniones propias era algo tan inaceptable como que Verónica Castro y Lucía Méndez actuaran juntas.
Y con esa pinche represión crecimos, esperanzados a que cuando llegara nuestro turno, haríamos exáctamente eso que tú haces.
Pero no.
Contados son los ejemplos donde los ahora "adultos" tenemos cancha para expresarnos. Lo que creíamos que era tan cool en la niñez, ha tomado tintes de absurdo y hasta patético y yo no se ustedes pero quiero saber en dónde carajos estamos parados la no generación de los ochentas.
Quiero saber por qué nos dimos por vencidos tan temprano en lugar de reclamar nuestro lugar, que -observenlo- ahora peleamos tanto con los dinosaurios que no han querido extinguirse, como con los babies noventeros ¡y hasta dosmileros! que no se quieren esperar y nos brincan cual borregos dormilones.
¿Cual va a ser nuestro momento histórico? ¿qué es lo que estamos esperando para decir "aquí estamos y esto se hace de esta manera"?
Yo se, yo se dónde estamos: detrás de una computadora pensando que no vale la pena hacer nada, porque todo ya está hecho.

Panza llena.

Hace cosa de dos años me diagnosticaron litiasis vesicular, que no es otra cosa que piedras en la vesícula.
El panorama de ese entonces no era muy alentador y yo escribía "La Gatería" en mi "Diario" de Hi5 por temor a la censura.
Pero lo que quería decir es que en esa época me pusieron en régimen alimenticio. Y el temor a morir me obligó a bajar 10 kilos.
Pasó la cirugía y yo retomé los viejos hábitos. Las Big Mac, tacos al pastor, pozoles, birrias, barbacoas y hasta las picsas fueron cosa de todos los días (pero TODOS)
He llegado al punto de decir "BASTA", mi ropa ya no me queda, mi cutis ya no es lo que era y lo peor es que me han felicitado por mi "estado de buenaesperanza". O sea que estoy gorda. Y no una "gordita feliz", sino una pseudo gorda puesto que lo único que ha aumentado de volumen ha sido mi panza.
No estoy haciendo dieta, estoy tratando de "amar" a mi cuerpo, como bien lo recomienda la gurú de la mujeres deprimidas, la "nunca me verás despeinada" Gaby Vargas; eso y comer sano.
Trato desesperadamente de no sambutirme las cantidades astronómicas de grasa a las que estaba acostumbrada. Pero ¿saben? A menos que el inquilino del penthouse no cambie, la dieta y las buenas intenciones no funcionarán.
Y si mis neurotransmisores no hacen su chamba, terminaré como la versión corregida y aumentada -ya no de Carrie Bradshaw- sino la de Bridget Jones (película que por cierto amo y puedo ver 45987 veces por tele a pesar de haberla comprado hace 4 años)
¿Qué necesito para cambiar?, ¿qué necesito para ser feliz?
Lo mismo que ustedes, gente.
Lo miiiismo que ustedes.
(Sí, eso también)

martes, 25 de enero de 2011

No bling bling tonite.

Debo decir que la suscrita se encuentra triste el día de hoy.
Después de que el nervio y el estrés por la fiesta de Mateo ha pasado, un replanteamiento vital ha tomado por sorpresa a mis neuronitas. Y es como esas voces molestas que no te dejan concentrar en medio de una conversación importante. Son esas piedritas rojas y livianas, pero duras como la ching#~€~@ que se anidan en tu zapato llamado "conciencia"; algo que de repente te duele y no deja que siga la diversión.
No es la primera vez que la alarma suena, pero no será la primera vez -ni la última- que la posponga.
Yo se que no seré jóven y medianamente bonita para siempre; se que el tictac suena impíamente en mi órgano de Corti pero también se que no estoy lista. Y creo que jamás lo estaré.
Me refiero, por supuesto a tener otro baby.
Tener el primero me trajo emociones que creanme, NUNCA olvidaré y si los cánidos experimentos de Pavlov tienen razón, mi respuesta no cambiará algún día.
En fin, por hoy la noche ofrece una vista increíble ¡hay estrellas fugaces! Y dicen que si pides un deseo, tal vez te lo concedan.
Bonsoir, everybody.

viernes, 21 de enero de 2011

El que por su gusto muere...

No se...no quiero pecar de egocéntrica.
Soy una mujer seria, simple y bastante sarcástica. No me gusta tomarme las cosas tan a la ligera y suelo ser bastante indecisa. Me gustaban los gatos hasta hace 3 años, me encanta leer, fumar y ver cine.
Sabrán que aparte de todas estas características, no cuento con el gen de la "divosidad".
Que qué carajos es el gen de la "divosidad", se estarán preguntando todos ustedes; dicho gen es el que hace que las mujeres se procuren un cuerpazo de infarto -ponga usted aquí el nombre de la boluda más picosa de la televisón-, es el gen que provoca que las féminas alteren sus rasgos de raza de bronce en aras de procurarse unos labios angelinoyoliéscos, unos ojos de Lyn May o una nariz como la de Lucía Méndez.
Discúlpenme, damitas, si algo por ahí las ofende, yo a lo que  quiero llegar es que soy cero diva. No me late ponerme pelo falso, pintarmelo de chocolate frambuesoso, no me gusta andar enseñando mis bubis, ni que mis ex cuadríceps se me marquen por obra milagrosa de unos "stilettos". Ni tampoco me pongo el arcoíris en el ojo ni me delineo el labio de negro y lo relleno de rosita...o sea no!
No ando cómoda con ropa pegada, ni escotada, ni con la uña laaaaaarga, ¿ya saben? tipo Niurka...
Hasta hoy...
Cansada de ver que mis observaciones jocosas fueran opacadas por un maquillaje dragcuinesco; aburrida y enfadada de ser intelectualmente subestimada por la poca piel que enseño es que he decidido cambiar.
De ahora en adelante les hablaré de filosofía barata onda Osho, platicaré del resumen semanal de la telenovela y de las políticas partidistas del PRI.
En cuanto al arreglo exterior... debo decir que ya empecé con las uñas y esa es la razón por la cual llevo cuatro horas tratando de escribir La Gatería....(maldíta sea!))
Prometo subir fotos (si es que puedo manejar el touchscreen)













jueves, 20 de enero de 2011

Carta a mi hijo...

Producción: acordes cursis de Chamín Correa, por favor...
Así es mis queridos menos cinco lectores de siempre, el día de hoy mi amadísimo hijo cumple 3 años de su llegada a éste mundo.
No les voy a decir que "parece que fue ayer", que han sido "como tres minutos...bajo el agua", no y no.
El ser mamá efectivamente cambia la vida y a veces, ustedes lo saben, lloro y me doy de topes porque no le encuentro la cuadratura al círculo. Pero el ver la sonrisa de Mateo después de comerse unos terroncillos de tierra, o después de jalarle la cola al gato...es algo que no tiene comparación con nada.
Qué les puedo platicar, cualquier cosa que exprese con palabras será poco comparado con la realidad. Para mi, Mateo es el ser más maravilloso y cool del mundo.
El sábado festejaremos y tal vez echaremos la casa por la venta; mientras tanto, no me recupero de ver tanto movimiento en mi cantón.
El sumum de éste rollo llegó el día de hoy de la mano de un torton dejando su cargamento en el patio trasero, mientras Marmota daba instrucciones al jardinero, al pintor y al electricista...
¡Rayos!
Tendré que hacerme a la idea de que mi estadía en el Edomex será más larga de lo planeado...

domingo, 16 de enero de 2011

ODA AL DIA SABADO

Ayer fue el primer compromiso social en la agenda -apretadísima- de Mateo. La primera del año.
Aquello consistió en que su abnegada madre lo llevara a una fiesta cumpleañera de compañerito de escuela.
Y mientras nos acicalábamos respectivamente, yo me acordé de las veces en que ese mismo procedimiento lo llevaba a cabo en mis salidas sabatinas.
Ya fuera ir al museo, al cine o a una tarde de tequilas en la terraza de un buen amigo, los sábados eran algo muy esperado, ansiado y añorado para mi. Era el premio por cada semana infame en el trabajo.
Qué míticos son los sábados. Son tramposos, diría yo. Nos ofrece una posibilidad -ínfima- de ser o vivir de manera distinta a lo que cotidianamente somos. Aunque casi siempre, la realidad nos devuelve
ya no tan gallitos y ufanos a como empezamos. Pero bueno, qué sería de nuestra existencia sin esos oasis de esparcimiento. Viviríamos en una especie de "comunismo semanal".
Ahora que mis sábados estarán capados por el calendario Mateano, deberé dar nueva perspectiva a lo que los sábados representen.
Puedo decir que lo de ayer no fue tan malo, finalmente la vida es sabia y nos pone en los lugares donde debemos estar (aunque en el ínter nos demos de topes,topes,topes), yo personalmente me divierto en las fiestas infantiles.
Me gusta gorrear la comida, viborear a las comadres chismosas, robarme los dulces de la goodiebag de Matiux y comer pastel. Tal vez ligarse al payaso y coquetear con el padre del festejadito sea la idea de otras mamitas, pero a mi no me gusta la diversión "extrema"...yo creo que por eso de chica nadie me invitaba a sus fiestas.
Blah!

viernes, 14 de enero de 2011

SENSACIONAL DE MECANICOS

No se a ustedes pero a mi, la neta me agrada ir a los talleres mecánicos.
Ya se, están pensando en que me gustan los gañanes, que me chiflen y albureen, ¿verdad?
¿Por qué será que los mecánicos tienen una psicología tan retorcida y a la vez tan fácil de descifrar?
Todo taller que se precie de ser bueno, al menos debe contar con la siguiente indumentaria:
  1. Fotos de chicas pechugonas promocionando aceites, mangueras, llantas, carburadores, etc. Parece que entre más piel enseñan, mejor es el producto.
  2. Un perro de raza peleonera y bravucona, amarrado con una cadena de grueso calibre. Ladra a la menor provocación, pero en cuanto le cierras el ojito cae redondito a lamerte la mano.
  3. Los mecánicos deben tener apodos como "El chinto", "El uyuyuy", "El chaquetas". Entre más elaborado y con alta conotación setsual el apodo, mayor es la jerarquía del apodado.
  4. Altar dedicado a la Virgencita del Tepeyac y/o Santa Muerte. Amén de colguijos, amuletos, atreapasueños, herraduras con ajo y el infaltable "San Judas", santo patrono de todos los mofleros.
  5. Grasa, grasa y más grasa. Una Tina con agua, un gato hidráulico y harta imaginación para sorrajar diagnósticos como si se tratara de pacientes de verdad: "Uy no jefa, es que la manguera de la carburación está dañando el lotus de su chasis"....What the fuck...!!!

Casi siempre, si no es que la mayoría de las veces, las mujeres irritamos a los mecánicos. A pesar de tener su taller tapizado de "mamacitas", los mecas son bastante desconfiados de nuestro género aunque nosotras seamos las mayores proveedoras de trabajo para ellos. Es cosa cierta que a ningún mecánico le agrada la idea de que una mujercita sola llegue a su taller y le exija -por favor- que le arregle las terminales de la batería y le cambie el aceite. Tal pecado es pagado con un mutismo castrante, con unos ojos de asesino de perros y con un precio final elevadísimo.
Pero cuando te ganas su respeto, un mecánico se convierte en psicólogo, cocinero y hasta nana de los hijos.
Por eso, mujercitas, piérdanles el miedo a sus mecas, el resultado será gratificante. Eso sí, les recomiendo no llevar ni tacones ni minifalda porque podrán ganarse a uno, pero no a toda la jauría que les acompaña.
Feliz fin de semana.

jueves, 13 de enero de 2011

Esta es la fiesta de mi cumpleaños y los voy a tratar a todos como mis esclavos...

Cuando era chica, mis mejores recuerdos los asocio con mis fiestas de cumpleaños.
Y los peores también.
Proveniente de una familia oaxaqueña, la historia nos cuenta que mis jolgorios personales tenían conotaciones bacanas, donde la matanza de guajolotes, pollos y otros animalitos de la creación era el común de esas fiestas, amén del mole, el mezcal o sepa la fregada qué aguarraces daban en aquel tiempo.
Por eso es que también le guardo reserva a esos recuerdos, poooorque la cantidad de gente en estado inconveniente era alarmante, razón por la cual yo prefería que mejor ni me celebraran.
Ya para cuando nos mudamos a la civilización, mis fiestas fueron siempre en "petit comitte", con mis amiguitas del edificio y una que otra compañerita de la escuela,  en las cuales los pasteles caseros hechos en olla express y el atole "Maicena" engalanaban la mesa.
Ahora que el Mateous va a cumplir años, el fantasma de todos los conejos muertos ronda por mi mente, donde aún no decido si hacerle algo muy muy costoso, onda las fiestas de las artistas (cualquier cosa que eso signifique) o por el contrario, algo muy muy sencillo (con pastel de olla express y atole de masa)
Ya pues, la verdad es que muero de nervios por su fiesta pero en realidad estoy muy sentimental porque Mateo cumple ya TRES años!!
Dioooos!!! es una edad importante y poco a poco sus facciones y actitudes de bebé van dando paso a su carácter vandálico y peleonero que yo se, me sacarán todos los albos folículos pilosos.
En fin, mientras llega el día seguiré preguntándole que quién es mi ratita bebé.
Y el día en que no me conteste que él...espero tener muchas arruguitas en la frente y cero dientes.
Snifff.

domingo, 9 de enero de 2011

Mis "EX's"

¡Quieeeeeetos Nerones, quieeeeetos!
En ésta ocasión no se tratará de inflar o patear egos de los amores que tuve en el pasado.
Quiero hablarles de mis ex's, pero ex empleadas (ufffff!) y lo quiero hacer por la sencilla razón de que ya estoy hasta el copete de coleccionar ex empleadas como si se tratara de corcholatas o premios de cereal.
En primer lugar, quiero curarme en salud al vitorearme como la buena jefa que soy, ya que a pesar de que ya no están conmigo, las chicas no pueden quejarse por mi mal comportamiento o un nivel tóxico de manchadez.
En segundo lugar, quiero dar un panorama de lo que busco en una empleada:
  1. Que sepa leer y escribir.
  2. Que sepa diferenciar la ropa de hombre y de mujer.
  3. Que sepa sumar y restar.
  4. Que al menos conozca un poco de make up y de sentido de la moda (wtf!)
Dicho lo anterior, quiero platicarles que en dos años que llevo alejada de las pasarelas legales (en realidad llevo más años, sólo que no cuento el tiempo que estuve dedicada al Recurso Humano) he tenido...pfffff... 22 empleadas...Y CONTANDO!
No lo entiendo.
Y quiero decir también que cada separación, cada despido o cada abandono que he vivído, me ha dejado peor de marcada que los ex novios. En serio, a cada una le he tenido que guardar su luto respectivo porque yo en verdad me encariño con ellas. Y suena bobo pero siempre termino con el corazón roto. La decepción de darme cuenta que la mayoría de las veces, la gente no quiere trabajar.
Digo, no es tan difícil lo que pido, entonces ¿por qué no quieren cooperar, ponerse la camiseta si es para su recochino beneficio también?
Generalizo, pero ps si, unas que otras sí se han ido por razones que aquí me guardo bien y otras por ser borrachas, flojas, ineptas y en el peor de los casos: ladronzuelas.
Ni modo Eli y Yanneth, a ustedes les tocó la etapa de la jefa bossy.
Eso sí, han salido re buenas para las ventas.
Como alguien me dijo por ahí: tough love, pero se irán de lado con la lana que cobren.
(Esa mancha en el piiiiiiiiiiso!!!)

viernes, 7 de enero de 2011

Era del signo Libraaaaaa...

Jajajaja! Perdón por el título. Hace referencia a una hórrida canción que el grupo del mismo nombre berreaba, allá por los 1994's. ¿Cómo es que la se? se preguntan ustedes, queridos -5 lectores. Resulta que siempre he sido irresistible para el sexo opuesto. Mi arrasadora personalidad me ha permitido conocer las mieles del amor desde una edad muy temprana y a mis tiernos 13 años, tuve a mi primer acosador (si, dije "primer"...pasarían unos cuantos añejos para que aquello fuera cosa común para mi)
Como les decía, mi mini stalker era un chico llamado Allen. Y recuerdo perfectamente que mi pesadilla comenzó cuando tuve la desgracia de que me sentaran delante de él. Yo, por amable, comencé a hacerle plática y con ello firmé la sentencia de mi muerte social escolar.
No pasaba un sólo día en el que no me regalara cartitas, tarjetitas, demostraciones de afecto públicas. También consiguió el número de mi casa y !me hablaba diario!, sólo para preguntarme "¿cómo estás, qué comiste, ya hiciste la tarea?"
En varias ocasiones hablaba y colgaba. Pero con lo que sí no tuvo madre fue la vez que, en la llamada anónima habitual, puso una canción que quisiera o no, tenía muchísimo que ver conmigo. La letra era la siguiente:

La conoci en la plaza,
ayer por la mañana,
yo vendo recuerditos..
para las parejas que por ahi iban...
era como una diosa,
y yo tan poca cosa,
que se puede esperar.
de alguien que se conforma con lo que le dan...
pidio una medallita,
con el signo de libra,
y yo queriendo que ella se fijara en mi,
pues se la regale...
se ve bien en su pecho,
le dije sin derecho,
por que se fue enojada,
y no me dijo nada
creo ke la regue...
era del signo libra,
la que yo quise ayer,
y si cualquiera sin querer la mira,
diganle que ayer yo me quede llorando..
pues entre la basura,
la medalla mire...

¡¡¡Háganme el reching...favor de siempre!!!
Y claro que tenía que ver conmigo, no porque me sintiera una diosa o porque lo despreciara tan gacho (ehmm...) sino porque, para mi desgracia, yo soy del signo Libra.
Damn! ante tan buen argumento, mi mamá -que fue la que contestó- no tuvo otra que pasarme la bocina y decir: "es para ti"...
Así que, ahora que empieza el año y me toma por sorpresa mi propia cursilería al consultar el horóscopo anual, siempre SIEMPRE siempre me acuerdo del bendito Allen y su "brillante" idea de ligarme con esa rola.
P.D. Finalmente sucumbí a sus encantos y ahora formamos una hermosa familia...
JAJAJAJA!!!   NOT!!

lunes, 3 de enero de 2011

Regalos fallidos.

La historia medio la saben: Casi armo un desgarriate por haber recibido un perfume que no es, ni por asomo, de mi agrado.
Todos hemos recibido alguna vez -y para muchos es común denominador- un regalo inesperadamente horrible; los intercambios de regalos son molestos cuando los intercambiantes no fijan las reglas del acto, lo cual da pie a mucha anarquía y el resultado siempre es una latente y grupal frustración.
Entonces ¿por qué carajos seguimos empeñados en perpetuar dicho ritual? ¿qué vena masoquista es la que nos impulsa a levantar la mano en el momento que alguien dice las sepulcrales palabras: "hagamos un intercambio de regalos, quién se apunta"?
La mayoría de nosotros -o por lo menos la mayoría de ustedes, queridos menos cinco lectores de siempre- hemos transitado por una buena cantidad de situaciones que nos han expuesto a un intercambio: en la escuela, en el trabajo y en la familia. Y cada uno de esos núcleos tiene sus asegúnes a la hora del cambalache.
El trueque en la escuela, podríamos decir, es el menos peligroso ya que el rango de edad y pauperismo es símil entre todos los escolapios. No puedes molestarte con tu cuate que te regaló una "Munt blanc" de a diez varos mercada en el Metro Hidalgo si tu sorrajaste una cartera del américa (las minúsculas son intencionales).
El intercambio en la oficina es... peliagudo. Puede ser la oportunidad perfecta para vengarte del colega que te procura tus dosis diarias de mobbing o, por el contrario, la ocasión perfecta para quedar bien con Conchita de Recursos Humanos. El tema es cuando tu regalo es para el Jefe. Dios, creanme que nada es tan incómodo como regalar de manera secreta al Jefe porque tu regalo siempre estará envuelto de segundas intenciones para todos los colegas y explico:
  • Si el regalo excede el presupuesto fijado: eres un lamebotas.
  • Si, por el contrario, es bastante modesto: quiere causar lástima para pedir -y recibir- un aumento.
Y bueeeeno, por último tenemos al intercambio familiar. Como su nombre lo indica, esta transacción se efectúa con miembros de tu mismo clan, tribu, horda, etc. Son SUPUESTAMENTE las personas que mejor te conocen.
Pero nop, como dice el slogan: Para darte en la madre, nadie como tu familia y el intercambio no es la excepción.
Cuando se trata de tu familia primaria, la cosa suele ser bastante pareja porque, se quiera o no, la convivencia diaria crea inconcientemente un ligero sentido del gusto ajeno.
La bronca viene cuando el círculo se amplía y el canje toma carices altamente peligrosos.
Si se trata de familia que sólo se ve en fiestas y funerales, el resultado será un completo desastre. O no me digan que la Tía Abuela Eduwiges sabrá siquiera que a ti lo que te late es el bondage en lugar de tejer carpetitas.
O ¡peor! te toca recibir del tío político pervertido (un momento...eso sonó extraño) y el obsequio es tal que un silencio incómodo enrarece el ambiente....eww!
Como sea, los intercambios apestan y a menos que sea de algo específico (como el originalísimo interchange de tangas "para ese momento" que se dan entre amigas solteronas) dar y recibir basura sólo contribuye al deterioro de las relaciones personales y en muchos casos, despiertan instintos homicidas.
Eso sí, nada supera el regalo que yo recibí éste fin de año.
Pero esa, parafraseando a cierta banquera nana, es otra historia.

jueves, 30 de diciembre de 2010

La última y nos vamos...

Así es mis queridos, amadísimos menos cinco lectores de siempre...
Con el corazón en la mano y la canción "Ven a cantar" de las estrellas juveniles de 1985 como fondo musical, éste su blog de confianza, les avisa que ya se le cansó el caballo y que es hora de ir cerrando cuentas.
Ustedes no están para saberlo pero éste año ha sido para mi uno de los más significativos en toda mi gatosa vida; así que como a nadie le gusta el chisme pero le entretiene, pasemos al recuento, a la numeralia, al anecdotário de hechos curiosos que acontecieron a lo largo de ésta larga jornada.
  • Número familiares que se dieron de baja en mi lista de "considerados": 3 y contando.
  • Número de veces que dije "en la vida vuelvo a hacer tal cosa": 365
  • Número de perros que atropellé en el año: 1 (maldíiito seas, Fluffy)
  • Número de veces que dije "ahora si, a hacer dieta": Ja!
  • Número de ex novios que se casaron: TRES!
  • Número de bodas de ex novios a las que fui requerida como madrina de lazo: 0
  • Número de bodas de ex novios a las que siquiera fui invitada: 0 (pos como!)
  • Número de clases de manejo de tortons que tomé para aventarme a manejar en carretera: 10!
  • NÚMERO DE VECES QUE DIJE "DE ESTA AGUA NO VOLVERÉ A BEBER": 1
  • Y número de veces que me tuve que tragar mis palabras: 1
  • Número de veces que he bebido de "esa" agua: pffff
  • Número de mascotas adoptadas: 1 gato
Así es queridos.
Este año dejé mi contaminado DF para ir a llevar glamour a otras civilizaciones menos afortunadas; me aventé a manejar en carretera, Mateo entró a la guardería, dejó los pañales, dejó el biberón; tuve el reencuentro más feliz de mi vida, tomé las riendas de mis negocios, retomé el gusto por escribir, cumplí treinta años y, lo más importante: aprendí a quereme más a mi misma...a pesar de mi misma.
De todos ustedes me llevo el grato sabor de saber que La Gatería les ha pintado una sonrisa en sus labios, que es el momento para echarse el cigarrín y reir con la desgracia ajena.
Espero que el prótsimo año, la máxima deidad existente nos socorra con Salud y mucha imaginación para salir adelante.
Un gran abrazo, nos leemos el próximo año.
(o sea, pasado mañana...no hay por qué ser fatalistas)
Un besote gatoso!

sábado, 25 de diciembre de 2010

La Navidá.

Mi época favorita desde siempre ha sido la navideña. Desde niña, a pesar de irregularidades en mi crecimiento y mi desarrollo (que tenían que ver con problemas existenciales con mi amigo imaginario y el uso obligatorio de zapatos ortopédicos) las fechas para cantar dale, dale, dale y salir en la pastorela, estaban marcadas con rojo desde enero. Mi mamá se sorprende que, siendo Grinch para muchos aspectos de la vida, tenga ese ánimo festivo para celebrar una fecha que ps la neta está bien devaluada. Y bueno, al paso de los años he tenido que reestructurar el verdadero significado de la navidad, dejando a un lado mi consumismo natural e inherente en todo ser humano (¡ustedes también, no se hagan!) para dar paso a lo que se espera que todos sintamos en ésta fecha: amor desinteresado y vehemente por la humanidad. Traducido al cristiano, que todos nosotros confiémos en todos nosotros.
Es difícil. Más que difícil es imposible.
Tal vez si viviésemos en una aldea noruega de 300 habitantes, donde neva y se come lutefisk, ese sentimiento sería latente, pues el cálculo nos indica que es matemáticamente posible confiar en una población donde comer sosa indiréctamente, es señal de que todo está bien entre nosostros.
Pero confiar en los 108.4 millones de compatriotas... no se. Yo puedo decir que confío en algunos de mis 77 amigos de facebook, que confío en uno que otro familiar lejano y que confío en mi familia cercana.
Eso sí, no confío para nada en el gato que tenemos por gerente general de éste país.
Ni en la Iglesia, a la cual en Diciembre, registra su "temporada alta".
Tampoco puedo amar salvaje y desinteresadamente a aquellos que año con año se frotan sus pezuñas esperando a que yo declare mis impuestos.
Ni al cabrón que me asalta en la esquina, quitándome mis cositas que con mucho trabajo adquiero (amén del susto que me pega)
Tons, volviendo al punto que es el significado de la Navidad y releyendo lo que acabo de escribir, yo diría que lo único que me motivó a celebrar éstas fechas de manera tan regocijante, fue la responsanbilidad y la ilusión de educar a un futuro ciudadano ejemplar.
Aunque no le haya latido el Mega tráiler que Santa y el Niño Dios (en un claro ejemplo de cooperación internacional) le obsequiaron y prefiriera jugar con la caja.
Ahora se de dónde salió la publicidad de Master Card.
Y finalmente, todo se reduce siempre a nada.
Feliz Navidad!

jueves, 23 de diciembre de 2010

Diciembre me gustó pa que llegaras.

Dicen que las cosas “buenas” te suceden/llegan/pasan cuando menos lo esperas.
Dicen también que las desgracias nunca llegan solas.
Entonces, analizando ésta filosofía de abuela, el hecho de que casi muriera por aburrimiento gripal tuvo su recompensa ésta día (o, tal vez sea lo contrario)

Cuando cumplí 16 años mis papás tuvieron a bien llevarme a vivir lejos de lo que yo denominaba “Circuito de la buena vida”. El depa que ocupábamos en Insurgentes Centro pasó a manos de usureros españoles, quienes no siendo los dueños nos lanzaron injustamente a la calle…bueno, no fue tan dramático: ni nos lanzaron, ni fuimos a dar a la calle, ni eran tan no dueños.
El caso es que, con nuestros enseres fuimos a poblar una parte de la ciudad que ni siquiera había escuchado mentar (ok, ok…no; no era tampoco tan así)
La hermana república de Tláhuac quiso que nosotros fuésemos sus habitantes más distinguidos y a semejante honor no pudimos decir que no. Así que, con 16 años y en plena adolescencia escenosa mi vida ya no tenía sentido.
Poco tiempo después (mi memoria ha borrado el dato de si fueron horas o años) mi madre regresaba de su trabajo. Despidiéndo y dando instrucciones a su chofer (¿teníamos chofer?) un ruidejo sacóla de sus pensamientos; ¿qué era aquello, ¡oh, andanzas del destino!? Era un maullido.
El “Toris” irrumpió en nuestras vidas de una manera que ya he narrado aquí y, brevemente les diré (again) que ese gato libró a mi padre de pagarnos psicólogos a mi hermano y a mi (aunque se los cobró frotando su gatoso cuerpo en sus trajes carítsimos) trayéndonos momentánea felicidad que duraría exactamente diez años, justo cuando otro gatito irrumpió en mi vida: el Matius.

Con Matius, ya lo saben, mi vida es el duro trajinar que no termina cuando se mete el sol y la canción de los cochinitos dormilones toca su último acorde. Con él es pan y cebolla; es brincar en la cama mientras él juega a otra cosa; es el mimarlo hasta el extremo de echarlo a perder con cuentos que nunca llegan a nada pero que lo mismo pueden contener un cohete espacial plateado y toda su colección de muñecos trepados en él (sí, también el famoso Topo Gigio rosa)
Es haber construido una fina complicidad matrioshki-hijoski que se desbarata cuando el padre ausente llega a casa. Es sufrir una apoplejía mientras se canta sin parar-sin cesar te quiero yo y tú a mi, una especie de transacción afectiva que raya en lo hiperbárico.

A tal extremo, lo último que querría en mi vida sería u otro hijo o una mascota.

Pero nadie manda en el destino de las demás cosas y personas, así que cuando la vida te da limones más vale hacer limonada. Y por eso, después de tanto mambo jambo, lo único coherente que les puedo decir es: el maldito gato chiquito que no se dejó adoptar hace una semana ha decidido ser parte de mi familia. Con toda su gatuna gatunez tuvo el descaro de maullar hasta decir basta, fingió amnesia a los hechos de la semana pasada y dijo, como sólo los gatos pueden decir: “pos fíjate que siempre sí me vengo a vivir a tu chante y órales, abre el refri que traigo el hambre atrasada” (Bitch!)
Pero ¿saben qué? Dicen que el que anda con lobos a aullar se enseña y yo he adquirido cierto “no gusto” por los gatos (#Escándala!....lo se, LittleEdward)
Así que aquí estoy, sola con mi soledad porque Matius duerme y la Marmota está en sepa la bola dónde, decidiendo si hago un huequito en mi corazón (¡y en mi agenda!) para adoptar un gato. Hecho que anteriormente no hubiera dudado en realizar y que hoy me causa bastante conflicto.
Esto es crucial, amigos. Si lo adopto, éste blog seguirá llamándose naturalmente “La Gatería”. Pero si no… definitivamente tendría que cambiar de denominación (tal vez “La No Gatería”)
Como siempre, “éstas son las cosas que me descomponen” diría el Sombrerero Loco…

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Un silencio luminoso.

A veces la vida nos pone en sitios de los cuales preferirímos ser únicamente expectadores o -si mucho me apuran- meramente actores de cuarta.
A veces la vida nos presenta situaciones incomprensibles en ese momento, difíciles y harto tristes. Y hay dos clases de personas en éste mundo: los hombres y las mujeres. Y de éstas últimas, también hay dos clases: las fuertes y las débiles.
De las débiles, cada quien sabrá de qué pata cojea y sobre ellas ni hablar. Dan hueva y repelús.
De las fuertes, una en particular, mi cariño incondicional, todo el amor, pensamientos y oraciones de parte de mi familia para la tuya.
Esto también pasará.
Las palabras, esta vez, se quedarán dormidas un momento.
Te quiero mucho.
Sí, ésto también pasará.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Guadalupanismo de Clóset...

Antes que nada, guarden sus antorchas y azadones y abran su mente a lo que tal vez les parezca blasfemia o un claro ejemplo de que he sido poseída por el maligno (mientras sea el Diablo Guardián...)
Desde tiempos inmemoriales el ser humano es presa de sus miedos, temores y posibilidades de fracaso. Ser humanos es sinónimo de ser vulnerables a lo que la Naturaleza, el Cosmos o Walter Mercado nos sorraja en la cara cada que abrimos nuestros ojitos a un nuevo y tigresco amanecer.
No hay otra especie poblando el mundo que esté más atento al control de lo inasible, que el hombre. Ya parece que los pandas van andar consultanto los caracoles con Madamme Sazú (ten cuidado que lo están sonsacando) para ver si este año o el que viene por fin se extinguen.
¿O acaso las cucarachas se congregaron para hacer sacrificios, ofreciendo su cucarachosa alma a cambio de la inmortalidad? (es que ni el "Raid" les pega, me cae!) O sea, nosotros meros -y específicamente los mexicans curious- somos los más afectos a endilgarle a cuanto santo, divinidad, cuarzo, cola de mapache albino, polvos de la madre matiana o equis menjurge existente en el mercado de Sonora, la responsabilidad de nuestros actos.
Que si el marido es borracho, ai'stá el Estafiate curado con agua del Lago Ness; que si la mujer es infiel: dale su toloache masticado con los dientes que le tumbaste por "pérfida"; que si el hijo es burro: llévalo a que lo soben con el fondo de Doña Pachita.... o sea ¡qué fácil!.
Y están los que juran...
Discúlpen, pero ¿acaso estamos tan carentes de valor y voluntad que tenemos que ir de rodillas sobre pencas de maguey a prometerle a la morenita del Tepeyac que nos quite lo dipsómanos? ¡Y todavía se ponen a negociar!: "si me quitas lo borrachín en un mes, te JURO que ya no le pego a mi vieja".
Así que el problema de alcoholismo y violencia intrafamiliar no es cuestión económica, ni social, ¡ni siquiera es culpa de Salinas!. Es culpa de que "allá en el cielo nomás no me quisieron hacer el milgrito".
En un país tan carente de sentido común, yo estoy quejandome de ésto.
No cuestiono la fe de nadie, no intento "desevangelizar" a nadie ni romper con cánones establecidos. Cada quien su dogma y que con nuestro pan nos lo comamos.
Nomás no me tapen el carril de alta en la México- Puebla porque sea santo o no, yo a cualquier peregrino me lo voy a llevar de a gratis.
Advertidos están.

viernes, 26 de noviembre de 2010

A petición del público...

Maniana es un día importante. Es la reunión con mis ex compañeritos de la secu. Una reunión donde nos daremos cuenta cómo ha pasado inclementemente el tiempo y también viborearemos a quién le ha ido muy muy bien y, a quien no le ha ido tan tan bien.
Es inevitable, aceptémoslo. El comparar o medir nuestro éxito en función de otros es una aplicación con la que ya nacimos (así como el "vota por tu café favorito de Starbruts" en el Iphone) y que unos aceptamos crápulamente y otros simplemente se indignan nomás de pensarlo (pero bien que son víboras de clóset).
Las reuniones sociales pueden ser un asunto de vida o muerte. Cuando la autoestima la tenemos básicamente a nivel de subsuelo, la mera idea de encontrarnos con nuestros verdugos de antaño es razón suficiente para hacernos correr despavoridos, en busca de aquello en donde se refugian nuestras inseguridades, es decir: comida, videojuegos, sexo por compasión, por aburrición, por emoción...etc.
Y cuando traemos el EGO hasta el cielo, la impaciencia por que llegue el "soñado" día puede causar una gastritis espantosa, pues se cree que el tiempo no pasa lo suficientemente rápido para demostrarle a aquella fulanita que nos bateó lo "papis" que estan; o, en el caso de las mujercitas, lo "reinita" y "buenona" que se pusieron cuando otrora eran unas dulces nerdcitas de brackets y lentesotes (como quien ésto escribe...jajajaja)
En realidad, nada. Las convivencias exalumnáticas del ayer son para dos cosas:
1) Para carcajearse (again) de las burradas de las que fuimos, o víctimas o protágonistas, en nuestros años escolapios.
2) Para salir con un buen sabor de boca al darnos cuenta de que -GRACIAS A LA MAXIMA DEIDAD EXISTENTE- ya somos harina de otro costal.
Aplausos por las reuniones con el pasado, pues como lo cantaba el inolvidabilísimo Princhipe de la Canción: "ya lo pasaaaaaaaado, pasaaaaaaadooooo, no,no,no,no,no me interesaaaaaaaa, ya lo sufrí y gocéeeeeee...todo quedó en el ayeeeeer...ya olvidéeeeeee, ya olvideeeeeeee..." jajajaja. Aunque nadie me quita de la cabeza la idea de que ESA canción es para los ardidos.
Neta.
Y, last but not least, el pasado NO siempre es malo.... lo acabo de comprobar!
(mmmmm! rico!)
jajajaja!
Feliz Viernes!

martes, 23 de noviembre de 2010

Ni pies ni cabeza.

Soy desordenada. Desde que me dejaron de "encargada" de mi vida (a la tierna edad de nueve años, luego de un despótico reinado como hija única) la teoría del Caos ha encontrado en mi, a su mejor exponente.
El desorden es para mi como CIERTO gato ingrato, se va pero siempre vuelve. De adolescente a mi mamá le saqué ene mil cantidades de canas verdes, amarillas y de todos los colores. "Soy un desastre" le explicaba yo, timbirichescamente cuando, harta de pedirme que "escombrara mi cuarto", optaba por entrar con aspiradora por delante, a hacer justicia por su propia mano. Y pues yo sufría. Me tiraba mis amadas revistas adolescentes (a las cuales culpo de mi malformación y desinformación en cuestiones de hombres), rompía discos (jamás volví a encontrar el "Aquamosh" edición especial) y desaparecía todo lo que daba sentido -en ese momento- a mi vida: peluchillos, cartas de amigas y novios, fotos del artista juvenil del momento, dulces almacenados para fungir de provisiones ante el inminente apocalipsis, artículos de belleza varios...etc.
Lo peor de todo es que el ser desordenada me ha traido muchos problemas pero aún así no puedo cambiar. Mi mamá dice, años después de aquel drama doméstico y conmigo lejos de su casa, que probablemente se deba a que mi cabeza es la que no tiene orden. Puede ser... digo, no es tan descabellada su idea. Después de todo, mi día a día es una constante lista de súper, con pendientes y anotaciones que se deben resolver y atender. Y tal vez (sólo tal vez) mi manera de rebelarme contra todo lo que debo hacer (y que por supuesto no quiero) es manteniendo un perpetuo campo de batalla en cualquier espacio que ocupo: desde el escritorio donde escribo hasta toda la casa en la que habito.
Mi bolsa, mi clóset, mi carro, mi escritorio, mi sala, el librero, el refri, la cocina...¡hasta el baño! es un sitio tomado por el desorden. Y lo peor es que estoy contagiando horriblemente a Mateo.
Al rato llegará la aspiradora y no sólo irán mis tiliches en ella. Estoy pensando que un hot weels tapará el ducto de aire...
(interesting!)

jueves, 18 de noviembre de 2010

¡LA CIEN! (Y VAMOS POR MAS!)

Diablos, yo les había preparado un relato del por qué quiero ver la película "Red Social" (insisto, le hubieran puesto Facebook) de mi incursión en las redes sociales (allá por el 2006) y de cómo afectaron -y afectan- a mi vida.
Pero nel...resulta que ésta es la posteada número 100 de la siempre honorable y respetable GATERIA y nada me hace más feliz (es un decir, en realidad muchas cosas me hacen feliz, pero así va el convencionalismo).
La Gatería empezó como la continuación lógica de un proceso incursivo en la red, en un estado que las mujeres que han pasado por él me entenderán y las que no, sinceramente no les recomiendo -aunque al final, el resultado es BASTANTE satisfactorio-.
Así, en el 2007 y con 5 mesesotes de embarazo, quise darle un sentido más a mi vida y compartir con el mundo mis cuitas de recién casada y recién empanzonada. Al principio, todo se centraba en cómo mis hormonas percibían la vida; después abandoné el oficio al atravesar una muy dolorosa y hasta ahora comprensiva depresión post parto, en la que huí literalmente de la red. Pero el tiempo nada lo cura, sino los buenos psiquiatras (y si son guapos, mejor) y heme aquí, en una madrugada de jueves, mientras mi marmotita duerme placidamente abrazando a su Topo Gigio rosa y la Marmota Sr. anda en.... bueeee, dejémoslo en que anda de viaje.
Escribir siempre ha sido y es mi pasión. Efectivamente menos cinco lectores, erré mi profesión y no me arrepiento de ser abogada, se que en algún momento las letras se abrirán para mi y harán que mis torpes dedos hagan algo más digno que balbucear algunos escarceos. Es por eso que La Gatería es más que un hobby, es una manera de que mi alma descanse de todo lo que la atormenta en su día a día, salpimentando con anécdotas y hechos curiosos que definen a quien esto escribe.
Ex novios, malos jefes, buenos amigos, mediocres personajes.... todo cabe en la Gatería y mientras el mundo sea el lugar bizarro que es, yo no dejaré de tomar nota en mis ene mil libretas para poder mostrarselo a ustedes desde mi particular punto de vista.
Gracias amigos que leen ésto.
Y los que no...¿pus qué esperan?

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Bitchie Mood.

"Estar de malas", "Tener la hormona trepada", "Andar en tus días", "Amanecer con el pie izquierdo", tantos sinónimos para decir una misma cosa: Hoy mi serotonina se ha quedado dormida; pues sí, ¿qué querían?, yo soy como los animalitos y no me pueden mover mi reloj biológico así como así.
Y seguimos de protestones: No me importa que digan que ahorramos electricidad, energía eólica, herética, perética o la Ru. No me importa que con cerrar mis ojitos más "temprano" para abrirlos más "tarde" voy a salvar millones de vidas que el maldito Tsunami en Bora Bora ha amenazado. O sea, ¿por quién me toma el dueño del mundo? (tú no, Dios, hablo del verdadero "Master of Puppets"...ash). ¿Realmente crees que soy tan tarolas? Nooooooo, no por favor. Acepto que los hombres me mientan, que me enamoren bajo la luz de las luciérnagas y que me digan "coquito de fresa" (jajaja, neta!) pero no puedo aceptar la patraña del "Horario de Verano, horario de invierno". Con el Proyecto Haarp a todo lo que da, ¿¿¿creen los ineptos gobernantes que trabajan para nosotros (sí doña Bartola, el Felipe es su gato y el de todos nosotros) que me voy a tragar sus pitirijadaaaaas????... Se necesita cinísmo.
Pero volviendo al punto. Dormir mal me hace daño, neta; me pone como la hermana gemela, no reconocida y abandonada en una Iglesia del mismísimo Diablo. Algún erudito dirá que no se manejar mi inteligencia emocional, o que no se trabajar -y vivir- bajo presión: me vale madres...en un mundo donde la "libertad" del ser humano se defiende a bola de catorrazos y -ejem- toques de queda, que yo miente madres por no acompletar mi sueño de belleza debe ser como la pelusa en el hombro.
Aún así, dentro de tanto veneno que necesitaba escupir (como bien lo dice mi adorada amiga Carmen), gracias amigos universitarios porque verlos la semana pasada, ha hecho MAS miserable mi vida al constatar que, efectivamente, la juventud y mocedad se han ido de nuestras vidas para siempre. ¿O no?, ¿o no?...
Por  otro lado, un abrazote ENORME para el niño travieso que se esconde entre la hierba y que está enfermito, espero que pronto te recuperes porque personas como tú, hacen que mi vida valga la pena.
Y por supuesto, a toda la bola de mis menos cinco lectores de siempre.....los quiero...sniffff...(vuelvo a repetir: BENDITA BIPOLARIDAD!)

Bueno, después de todo, el ánimo sí mejoró.

viernes, 5 de noviembre de 2010

I'm a luser.

Poco a poco voy cayendo en la cuenta de que vivimos atrapados en un laberinto para hámsters.
Y no importa si eres el hámster más gordito o gracioso, el más listo o más kiut. De todas maneras te lleva la ch...esa mera.
Cuando voy por la calle, camino temerosa hasta de mi sombra. Creo que el paraguas demás de ser un objeto necesario contra la lluvia, es el arma más eficaz de la mujer moderna. No me burlaré ya de las abuelitas que lo cargan a todas partes, ya sabes? Aquellos que parecen buitres plegados sobre si mismos.
No les he querido contar del besito que le di a una camioneta porque ps no quiero echar más leña a la pira llamada "las mujeres no sirven para manejar". Eso no es verdad. Las mujeres "servimos" para eso y para más.
Por si las dudas, por salud mental y por que se me da la gana, canto a todo volúmen lo que Beck me enseñó: "Soyyyyy un perdedourrrrr...I´m a loser baby, so why dont you kill me..." jajajajaja!
Ya, adiós.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Pagando cuentas...

Es imposible (y hasta un poco triste) llegar a los treinta sin tener el corazón roto o, en su defecto, haber roto corazones a lo largo de una vida.
No es cuestión de gracia o de risa, pues vulnerar a un ser humano, además del karma que uno carga, lentamente va mermando la capacidad de amar.
Y por partida doble que nos rompan el corazón, aparte de rompernos la madre y el esquema, nos deja con chichones muy difíciles de olvidar.
El Karma es cuestión moral, uno puede creer en ello o simplemente ir por la vida actuando de acuerdo a su institnto sin pensar en las consecuencias.
Cuando el destino nos alcanza y nos presenta la factura de lo que debemos, sentimos que el universo no basta para escondernos de tan nefastas consecuencias. Ahí sí nos encomendamos a todo lo encomendable para salir lo menos raspados posible.
Ay, pero somos humanos finalmente... y a nadie le gusta sufrir, a nadie le gusta sentir pesados los párpados.
De golpe me ha llegado el destino, me presentó una factura que había endosado hace mucho tiempo... creí que jamás me cobrarían lo que debía.
Pero no.
La vida es y sigue, en cualquier modalidad; como el lugar común de un río que fluye sin detenerse...
Te deseo de todo corazón que tu felicidad sea eterna, gozoza... Tal y como lo mereces.

viernes, 29 de octubre de 2010

Son tus pensamientos, mujer.

Pues no se...estoy muy decepcionada de la mentalidad "rico de provincia" (con todo respeto para los ricos y/o de provincia) que ostentosamente pasean los dueños de cierto lugar que pensaba yo rentar.
Y bueno, mi asombro es ante la falta de necesidad econòmica que tienen estos dueñito. Guauuu, ¿cómo le hacen para preferir mantener cerrado un lugar en vez de rentarmelo?
En fin, que con su pan se lo coman, total, La Gatería es y será en donde quiera que esté.
Por otro lado, me habìa rehusado fuertemente a aceptar que, entrando al umbral de los treinta, la salud y la calidad de vida empezaba a disminuir. Me sentìa tan fuerte y poderosa basada en el hecho de que según expertos, nuesto cuerpo se regenera atómicamente cada 7 años. Así que pensé: "ps total, llevo dos añitos circulando, ando como nueva..." si chucha... traigo UN POCO adoloridas las rodillas pues al tratar de seguirle los pasos a Mateo, éstas se han echado pa trás -literal- y me han dejado tirada, respirando el polvo que ha dejado la carrera de mi hijo. Ni hablar, pasénme el cartílago de tiburón, el calcio de coral, la uña de gato, la piel de víbora panteonera porque de ésta ya no me levanto.
Como tampoco me levantaré de la tristeza que acabo de pescar:
Llamenlo "desorden hormonal", "transtorno generalizado de ansiedad" o una franca indisposición de ánimo, el chiste es que hoy al ir a pagar mi licencia, me topé con la noticia de que Monica Braun dejará de calentar cabezas y despertar florecitas en su columna de Chilango.
Dios!!! ando tan sensible en éstos días que me puse a llorar -bueno, no a "llorar, llorar" pero casi-, o sea, se me "rozaron los ojitos" al ver su columna de despedida... y no es que siquiera me caiga bien (siempre pensé que estaba un poco sobrevalorada). Yo creo que, efectivamente, es la maldita edad. Ella ha estado en esa columna durante el tiempo que duró mi soltería y alguna que otra vez me reí con sus sexualosas confidencias.
Me pregunto, ¿quien será la próxima cronista erótica de ésta ciudad? En una de esas hasta me ando postulando... ¿les parecería? Manden su respuesta al Facebook.
Así las cosas, muy adorados menos cinco lectores, ando muy sensible, lloro de todo peeeeeero-oh sí- también ando muy feliz con el "Reencuentro".
Y no, no es el de OV7 (ni soñarlo).

miércoles, 27 de octubre de 2010

Dana at Downtown.

Y así es como uno se hace ruco... simplemente las cosas dejan de pasar.
Solamente un día te levantas de tu almohada babeada, calzas tus pantuflas apestosas y dispones a salir al mundo... a encontrar el MunArt porque la vida ha ido tan rápido que simplemente te lo han cambiado de lugar.
Y cuando por fin hallas una esquina poética donde desfogar estos pensamientos, resulta que ya traes en blanco la chaveta porque alguien (puede ser un ser superior o simplemente el maldíto alemán) ya se encargó de vaciartela (sin albur!).
Pero no importa, total, traes a Interpol (+) haciendo círculos con tus pocas ideas del día de hoy. Traes ganas de que sucedan cosas.
¡Y pasan!
Ayer fue una epifania recorrer mis antiguos terruños. Se burlan de mi pero viajar en metro fue una cosa que no hacía en mucho tiempo y ¡hasta me sorprendió que ya costara $3 peso!.
Antes antes, mi habitué era andar en el metro y en las peseras y córrele para acá y el metrobus y el trolebús... y era un gran pain in the ass, la neta. Renegué como cuando vivía en Insurgentes Centro y renegaba de no vivir en una unidad y carecer de amigos. Y cuando lo tuve, supe lo que había perdido, exácto, como los buenos amores que una deja ir.
Pero bueno!
Tengo una historia muy personal con el Centro Histérico, tengo toda una vida de recuerdos felices, anécdotas y continuidades con Kary y ayer, vivir ambas cosas fue todo un placer.
Max Ernst y sus grabados nos sirvieron de fondo para relamente atender lo que es importante: los amigos, el convivir y dejar y que nos dejen una huellita, pequenia pero muy certera, de lo que en verdad trata la vida.
Gracias a lot!