viernes, 10 de julio de 2015

NO ES CULPA DE LA FELICIDAD

Cielos, tengo tiempo para escribir, no lo puedo creer ...oh-oh, olviden lo del tiempo: mis hijitos han tocado tierra y ya se escucha que despiertan. ¡CRAP!
Mientras comienza el ajetreo de cobertores en movimiento, piecitos corriendo y una batalla por mi atención entre un "mami, quiero avena"  y unos gu gus que seguramente han de significar "cámbiame el pañal", "dame teta", "méceme" y "déjame morder tu nariz" respectivamente, trataré de explicar cómo es que he vuelto al gimnasio (y el clamor general se une en un "¡ayyyyy, qué huevaaaaaa!")
Ok, ok, no platicaré de eso. Ya es bastante conocido que me cargo una panza horrible y que mi ánimo necesita a veces un empujón y por ello necesito ponerme en movimiento. Eso y que así puedo escuchar esas rolas que aún estando sola me daría pena escuchar ("mi chica virtual, mi chica sensual...").
Bueno, ya, ¡pongámonos serios!
Serios... seria... ser seria... "eres una niña muy seria... ¿estás enojada? ... uy, qué niña TAN seria"...
 ¡¿Qué le ha pasado a mi subconsciente que ha recordado esto?!, ¡¿quién ha despertado al monstruo?!
¡Oh!... (sollozo)
Cuando era chica, era una chica seria. O sea, seria-seria. De ese tipo de seriedad que con una mirada te pone quieto y te dice "a mi no me vengas con estupideces". Y tenía cinco años. O cuatro. No podían sacarme una sonrisa con tan solo acariciar mi mejilla y hablar con voz tipluda, no me reía fácilmente ante un cariño, una sonrisita, una pregunta amable... En serio, (osh) no recordaba nada de esto.
Si me siento a analizar mi vida (hueva mil en estos momentos en los que mis hijos lloran de hambre pues ni avena ni teta hay), podría descubrir por qué era tan seria, qué razón de ser tenía el que fuera tan hermética y en qué momento cambió aquello.
Si les preguntan a mis amigos, la mayoría diría que para nada soy así, que la sonrisa vive permanentemente en mis labios (sí, sueno a lunática pero básicamente así es) y que no hay momento alguno en el que yo actúe de manera seca y cerrada. Pero ¿saben qué?, debería.
A los treinta y cuatro años no es posible ser tan feliz, ¡bum, lo dije!
Acabo de darme cuenta lo culpable que me siento de ser tan feliz ¡bum, lo volví a decir!
Estoy pasando una etapa súper hermosa en mi vida ¡bum, again!
Y es por eso que no tengo tema esta semana, porque la desgracia vende pero la alegría apendeja y yo estoy muy alegre, ergo...
Platicaba con mi mamá una tarde de martes -entre un pozole y un café del Sanborns- que estaba viviendo un momento muy feliz de mi vida y que me daba miedo que aquello acabara, que algo llegara y empañara esa felicidad de película, que me diera cuenta que no era genuina y que tan solo era el precedente de una desgracia muy cabrona... todo eso entre chomp chomps y risas bobas por mi parte y una mirada baja y serena por parte de mi mamá. Y bueno, palabras más, palabras menos dijo: "Así es la vida, hijita, no puedes asegurar nada; solo puedes disfrutar cada momento".
¿Será que la niña seria que fui me hubiera dado aplomo para poder entender que la felicidad es y punto?
¿Fui seria por todas las circunstancias medio dolorosas de mi infancia y al liberarme de ellas al fin pude sonreir?
¿Necesito ir de nuevo al psiquiatra para que me ayude a darme cuenta que tengo permitido ser feliz?
¿Cómo dejo ir el sentimiento de culpa por tanta felicidad?
Pues son muchas preguntas y pocas respuestas en concreto. Por lo pronto lo único que se me ocurre para matizar tanta incoherencia (con el panorma actual) es una canción de Silvio Rodríguez y que de alguna manera da paz al sentimiento de culpa por ser feliz "Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad..."

""Mamáaaaaaa...!"

¡Ok, ahí voy! (se esconde la felicidad por un momento)

viernes, 3 de julio de 2015

SOLO PALABRAS.

Una semana se iba a ver reducida a tres días en la vida y de repente, se juntó otra semana de manera tan grosera, como cuando lavas ropa negra y sorpresivamente al día siguiente vuelves a tener un tambache de ropa negra de nuevo, pero esta vez de mugre. No se, no me siento con ganas de explicarles esta metáfora de lavandería...
Es absurdamente extraño esto del tiempo, pero -bostezo- siempre es lo mismo conmigo y este espacio. Así que...don't.
El viernes pasado recreé mi pupila viendo "Steel Alice"...oh, perdón: "Still Alice" y fue una verdadera -pausa dramática- ¡epifanía!. Pero sinceramente lo fue hace una semana, estuve traumada como por cinco minutos con la idea de perder mis mejores atributos (y no me refiero a las chichis de canica que se me están haciendo gracias a la lactancia) sino a mis queridas memorias, recuerdos, conocimientos...al intelecto, pues.
Fue una cosa de sudor frío, básicamente. La sola idea de 1.- ser genial sin haber muerto en el intento pone la carne de gallina a cualquiera, pero el hecho de ser genial sólo en tu imaginación y que luego esa idea se borre de tu cabeza al parejo que se borran tus recuerdos, tu realidad...es como para chiflar y gritar "¡esquina, bajan!". Seriamente.
Amaneció, no escribí nada por congelarme ante el terror de que todo hubiese sido un sueño (y como no lo fue, pues simplemente me dediqué a ser mamá y a colgar la ropa en ganchos) y el sábado tuve la necesidad de sentirme intelectual, así que me amarré el rebozo y me lancé desde una despeñadero para caer en la sala número 1 del MUAC  donde dejé constancia de mi apoyo a la lactancia materna, a la ferberización, al libre albedrío y a alentar el progreso creativo del Matius que no dejaba de pegar estampitas en su mapa. Muy intelectual, lo se.
La muestra de Vicente Rojo hubiera sido un suculento bocado si hasta ese recinto de los dioses no hubiera llegado una noticia de nuestro más siniestro presente. Las cosas no funcionan tan bien en la constelación familiar pero... sinceramente eso ya me importa un carajo.
Marmota y yo apechugamos y disfrutamos de nuevo como novios los entusiastas intentos de nuestros hijos por evitar sustraernos de nuestra realidad con demandas de chicharrones, raspados y un filete de venado que el "Azul y Oro" prometía bastante bueno. Orita no, jóven, que solo vamos de paso (¿y quien no, dulzura?)
La idea de que esos momentos, hasta ese tiempo vividos, fueran a desaparecer seguía siendo una real posibilidad para mi. Mientras nos dirigíamos al cine me estaba imaginando entrando a una habitación llena de gente extraña y por supuesto desconocida y yo sonriendo estúpidamente, sin tener idea de nada... ay cielos, ¿no pudimos escoger mejor película que "Intensa Mente"? Marido, ¿qué no estás viendo la confusión pintada en mi cara? ¿acaso no luzco como toda una existencialista (con boina francesa y toda la cosa) mirando un punto fijo y pensando en que esta realidad es solo un espe...ok, sí, mis "Nachos" con todo y un Icee sabor uva/manzana...yupi, ya va a empezar...
Y todo este jaleo no es más que una cortina de humo para ocultar lo que en realidad me aterra en un plano más personal, más egoísta: la tal Alice comienza olvidando palabras. Palabras. ¡PALABRAS!... dios, las palabras son tan hermosas, tan parte de mi, tan yo, que la simple idea de perderlas, olvidarlas, no encontrarles un acomodo o una manera de moldearlas (como cuando juego con la play doh y desespero a Mateo con mis figuras sin sentido. Nunca un pene, obviamente) es muy sobrecogedora.
Yo se mis limitantes (o creo conocerlos) y no podría pretender siquiera que si llegara a olvidar palabras (mis palabras) el mundo sufriría una pérdida inconmesurable, pero a veces siento que si sigo colgando ropa o llevando mentalmente la cuenta de cuántas horas me faltan para que mis hijos duerman y entonces pueda venir a acariciar lentamente las sílabas, las yuxtaposiciones o las grafías, terminaré por volverme loca y mandar todo al diablo.
Ok... creo que a Alguien lo vino a visitar Alguien.
Muchas veces pasamos por alto las señales que nuestro inconsciente va dejando por ahí como miguitas de pan para que encontremos el camino de vuelta a nuestros anhelos o sueños. Si somos miopes, seguramente nos internaremos más y más en ese bosque de las cosas que no pedimos pero que ya no podemos eludir (como esa bendita hipoteca que...bueno) y si nos ponemos abusados terminaremos de vuelta al camino que nos trazamos y que sin querer (o por culpa del Alzheimer selectivo) olvidamos. 
Yo pienso que me hace falta dejar de comerme el pan y poner atención al camino. 
Por el bien de mis palabras y el mío. Y -of course-, el de ustedes, queridos menos cinco intensos lectores de siempre...

***

(¿Se aventó todo este rollo para justificar el hecho de no escribir la semana pasada? ¡Qué descaro!)


viernes, 19 de junio de 2015

Del "Luke: Soy tu padre..." al "Dile a tu mamá...que yo la quiero": issues paternos.

¡Buenos días, ojitos (de vidrio) y pestañitas (postizas)!
El día de hoy comienza temprano con una cálida y húmeda bola de pelo de la Peluss esperando ser pisada por mis ingenuos y adormilados pies descalzos (quisiera saber qué piensa Peluss al respecto) y un Matius híper activo que inexplicablemente se levanta temprano, justo hoy que no pienso llevarlo a la escuela. Exácto, hoy es el festival del día del Padre y precisamente el suyo se encuentra de viaje. Así que obedeciendo a toda lógica aristotélica, el hijo se queda en casa "pa no sufrir" la ausencia paterna mientras medio colegio se desgañita cantando "Hoy tengo que decirte, papá". Lo se, Mom rocks, right?
¡¿Qué onda con los asuntos paternos?! 
Mientras medio mundo se vuelca para reverenciar a las mamis en su día, la otra mitad se encuentra dispuesta a ignorar el día del Padre pues parece que todos tenemos una onda no resuelta con nuestros papás. Esta idea se me hace un tanto radical pero las estadísticas de banqueta no ayudan mucho *carita triste. Dichas encuestas afirman que el 87% piensa que su papá es un ser de otro planeta y el 13% restante afirma no haberlo conocido. 
Y bueno, no puedo hablar por los papás del mundo pero sí de los de mi generación y en especial del mío, mi amado Netzita, que tampoco me la puso fácil pero que con astucia (de mi parte) y un poco de terapia he podido recontextualizar mi relación con él, afirmando que mi papá es de otro planeta pero que su amor es incuestionable.
Los papás de mi generación son producto del priísmo más recalcitrante, del voto duro, de la defensa cánida del peso y de la bonanza aparente que trajo el salinismo. Tales padres sentían que el triunfo en la vida era tener su televisión a colores y su videocasetera Beta, un Topaz GLX y tener a sus hijos inscritos en colegios "de paga" para que aprendieran inglés y fueran "alguien" en la vida, no como ellos que casi casi tuvieron que hacerse a mano.
Los viernes por la tarde jugaban al dominó y llegaban a casa al sábado siguiente, mientras los hijos veían caricaturas comiendo cereal frente a la tele y la madre los esperaba histérica, con el rodillo en una mano y los tubos en la cabeza.
Escuchaban en secreto los cassetes con los chistes de Polo Polo (¡Páseme el volúmen III, compadre!) y se consumían junto a sus cajetillas de cigarros mientras Gonzálo Farfán intentaba meter goles para el América.
Si bien nos iba, el domingo nos llevaban a Chapultepec y ello dependía de qué tan bien nos hubiéramos portado con nuestra mamá en la semana, cabr...estos, hijos de la ching... En fin.
¡Eran bien cotorros, la neta!
"Paternidad" significaba para ellos el tener un aceptable nivel económico para sus crías y que mamá se ocupara del resto. Era un "No molesten a su padre que viene cansado de tanto trabajar" mientras la infancia discurría entre juegos de pelota y vidrios rotos, peleas con los vecinos y fiestas improvisadas con sanduichitos de jalea.
Pero en ese esquema no se ajustaba mi papá...
Para empezar, como bien lo saben, mis papás se casaron muy jóvenes y es obvio que a los 19 años (ni a ninguna edad) se está listo para ser padre. Así que con toda la euforia juvenil pero con las responsabilidades de una decisión "adulta", se embarcó junto a Evita en la aventura de sus vidas, remando en cajeta pero con la intención de darle a su nenita lo mejor de ellos.
De día trabajaba en la cocina de la Central Camionera de Taxqueña, por la tarde se iba a la en ese entonces ENEP Aragón a darle al Ius Abutendi. Por las noches llegaba a calmar mi inexplicable llanto, meciéndome en sus brazos hasta conseguir que me quedara dormida y así empezar de nuevo. *Pausa para enjugar una lagrimita traicionera.
Y bueno, como en toda historia hay partes oscuras pero la terapia las ha ido matizando poco a poco, así que sólo les diré que en mi infancia tuve momentos muy felices con mi amado padre: me construyó un columpio, me llevaba a Chapultepec (en eso sí coincidía con la mayoría de padres de aquella época), jugaba conmigo al beisbol, me hacía "teatro" con mis muñecas *otra lagrimita traicionera* y sobre todas las cosas siempre me hizo sentir lo importante que era (soy) para él.
Tal vez he cuestionado sus métodos o sus procederes, pero procuro que los momentos luminosos sobresalgan por encima de todo aquello que pudiera empañar la buena imágen que tengo de él. Nadie es perfecto, nadie puede dar lo que no tiene y aún así, se que él ha hecho todo lo posible para darme lo mejor de si...
Un día en el que Marmota y yo esperábamos a que el Matius terminara su actividad con los scouts, me percaté que él y mi papá no se parecen en nada. Aparentemente había escogido a alguien que fuera lo opuesto a mi papá contraviniendo la teoría de que toda mujer escoge como pareja a alguien parecido a su padre. Tal  cosa me causó curiosidad pero analizándolo fríamente me di cuenta que nop, ellos tienen algo en común y -sin que escuchen los violines, vean caer corazones o se salga la miel por la pantalla- ello es que ambos me aman tal y como soy... ¿O qué pensaban... que iba a decir que a ambos les gusta el chupe?...
Se que estos asuntos paternales seguirán y se perpetuarán hasta que alguien decida romper los patrones; por mi parte estoy satisfecha con el hombre que escogí como padre de mis hijos con todo y que en momentos cruciales se encuentre ausente; se que sus ausencias no están cargadas de malas intenciones y las mismas me han permitido demostrar mi propia fortaleza...
Sip, esa también ha sido una enseñanza de mi papá...
FELIZ DIA DEL PADRE, QUERIDOS MENOS CINCO PATERNALES LECTORES DE SIEMPRE...!
P.D. Luke, pudo ser peor.

viernes, 12 de junio de 2015

Mi mamá.

Mi mamá es una mujer sorprendente.
Me dio la vida cuando tenía 19 años y desde el primer momento en sus brazos me sentí a salvo.
Me enseñó a ser feliz con lo que tenía y vivía en el momento. A su lado nunca sentí anormal el hecho de vivir con mi abuela paterna -aunque ello no fuera de su total agrado- y no tener todas las cosas que luego descubrí "eran comunes". Mi mamá me llevaba a sus clases en la Universidad y luego me dejaba corretear en Chapultepec bajo los árboles. Ahora se que su vida conmigo no fue fácil (sin carro, sin laptops, sin internet, sin dinero extra para caprichos del momento) y aún así me dio todo lo que tenia: su tiempo, dedicación, energía... De todo lo cotidiano que había, ella lo volvió una aventura.
Siempre ha querido más de la vida para mi y mi hermano, el Doctor Mitocondria; para ello se esforzó en trabajar y ser mamá de tiempo completo. No solo nos enseñó a trabajar por el dinero sino por pasión: para ella el Derecho es una necesidad orgánica tanto como respirar. "¿Tu mami es abogada?" eran preguntas que siempre me enorgullecía contestar (ahora no tanto porquen son el preámbulo para asesorias payless). Nunca faltó a ningún festival escolar mío o de mi hermano, nos transmitió su vena científica y librepensadora, nos llevó de viaje, nos llevó a museos, nos enseñó a leer con criticismo y aguante, nos dio lo mejor de ella... 
Luego le crecimos y pues ni modo, vinieron los descalabros y sinsabores de sus ingratos y malagradecidos hijos. 
Ella en lugar de victimizarse y preguntarnos "¿En qué les fallé?" ha preferido ser más lista y soltarnos dos que tres madrazos metafóricos (y también literales, ¿por qué no?, dejaría de ser una Salazar...), pero ni por ello hemos sentido que su amor ha cesado. Es súper generosa, la verdad .
Ahora que ya no vivo con ella, creí que la vería tejiendo chambritas o haciéndose pato en su casa, (que no lea esto último porque seguro me va a madrear -metafórica y literalmente- hablando) pero nop, la verdad es que sigue siendo una abeja afanosa, litigando y dando sus clases de Maestría en Derecho. ¡Así de fregona es ella!
Como mamá pienso que ha hecho una tarea excelente: no solo nos dio una familia, casa, comida, una carrera universitaria para mi y para el Doctor Mitocondria, nos ha dado su ejemplo y obvio, cuando sea grande yo también quiero ser como ella (sin las clases, porque la neta, yo no les tengo paciencia a "los jóvenes").
En fin, que esta semana estuvimos de manteles largos celebrándole sus 50 y tantos años y si ahorita me leen desde la comodidad de su laptop (or any gadget) sépanse que todo es gracias a esa Evita hermosa que me alentó desde chiquita a escribir, primero cuentos y fabulitas, posteriormente azotes adolescentes y espero que alguna vez un libro. No pierde la fe en mi o en mi hermano. No pierde la fe ni en la humanidad.
Si hubiera más gente como ella seguramente yo tampoco lo haría... pero no soy lo suficientemente buena como ella.
Ojalá algún día lo sea...
Feliz cumpleaños, mamáaaaaaaa!!!

P.D. (Sí papá, tú también vas a tener tu reseña...)

viernes, 5 de junio de 2015

CRÓNICAS GATUNAS VOL. I

No tengo la menor idea de qué hora será; supongo que es una de esas tantas horas "inadecuadas" (como las llama "Ella"), en la que se me ocurre pedir mi alimento. ¿Qué quieren que haga?, no puedo abrir la bolsa yo solo... esperen... ¿les ha dicho ya que soy un "él" y no una "ella"? Oh si, su obsesión por tener una "ella"... jajaja... disculpen el atrevimiento pero ¡es tan gracioso!. Así es, soy un "él", con todo en su lugar. Cuando lo descubrió, se puso muy triste pero su histeria pudo más y aquí me tienen, padeciendo pacientemente a que me nombre "La...". En fin, mientras sirva de comer...
Me manifiesto vehementemente para hacerme notar, es un sonido largo y profundo, no me cuestiono de donde sale, simplemente sucede y yo soy feliz con el resultado: se para rápidamente, furiosa y desvelada a hacer lo que mejor se le da, darme de comer y si tengo suerte, quizá consiga que me haga un cariño. Ya no lo hace tan a menudo, no desde que llegó esa otra "Ella". Ahora entiendo al niño, sí, la pasábamos mejor antes. Tenía tiempo para nosotros, tenía tiempo para mi.
Aún así, se que no está dispuesta a abrir la puerta para dejarme ir, se que me ama y se que me necesita, ¡bien!; a pesar de ser una casa un tanto incómoda (¡no te subas a la mesa!, ¡no te subas a los sillones!, ¡bájate de la cuna!, ¡deja de rascar las sillas!) podría decirse que la paso bien. Poco trabajo, buena comida y aún así me doy el lujo de hacerme ovillo en la sala, dejando parte de mi en sus "hermoooosoooos" sillones púrpura. Ya lo había dicho "El Otro", que no escogiera un color tan complicado porque mis pelos se notarían más, ¿y qué hizo "Ella"? Su santísima gana, como siempre... en eso nos parecemos... quizá por eso nos llevamos tan bien (¿TAN?)
"El Otro" no me cae ni bien ni mal, la cosa es con "Ella"... "El Otro" de vez en cuando está de mi lado y a ratos parece que se exaspera ante mi estulticia. Oye, yo tampoco entiendo qué sucede cuando a "Ella" le da por azotar trastes, cosas, libros... yo no provoqué eso, ¿cierto?. Si "El Otro" me dejara a cargo de "Ella", le enseñaría cómo tratarla para obtener exáctamente lo que se quiere: el secreto es dejarla pensar que "Ella" tiene el control, la que decide cuando te quedas y cuando te vas, la que dicta cuando quiere mimos y cuando debes alejarte lo suficiente para dejarla con sus pensamientos. Lo dije, en eso nos parecemos... 
Si "El Otro" lo entendiera, a lo mejor "Ella" no azotaría tan seguido trastes, cosas y libros y no se percibiría tanto la atmósfera chillona y pegajosa que últimamente se respira. Le daré un recordatorio de tales reflexiones cuando duerma y le caiga encima "por sorpesa"... jajaja... es imposible no reírse cuando le doy recordatorios de este tipo: en medio de la noche, cuando más profundo se encuentra dormido y yo simplemente le caigo encima "sin querer queriendo". Soy muy buenito.
Bah, esto se está poniendo denso y yo no persigo la gloria eterna, simplemente quiero volver a su regazo, como antes, cuando se tumbaba a leer un libro o ver películas raras de gente rara hablando en un idioma raro. Recuerdo que en esa época hasta me llamaba para que me aupara en su panza y desde esa envidiable altura les recordaba a "Todos" quién es el que mandaba. 
Pero, como cantó alguna vez Luis Miguel, "Ya nunca más"...
No importa, soy paciente, tengo tiempo de sobra (tengo siete vidas)... se que cuando la otra "Ella" crezca un poco más podré ponerla de mi lado. Se cómo hacerlo, soy adorable. Ninguna se me resiste y entonces "Ella" volverá a mirarme con esos ojos hambrientos de ronroneos y al tiempo que me acaricie el lomo me dirá: ¿ERES MI GATITA BEBÉ?, ¿ERES MI GATA PELUSS?...
Y yo, magnánimo como soy, le concederé el placer de sentir que le pertenezco, que estoy allí para ella... y todo volverá a ser como antes.
Sí, con todo y su histérica manera de pensar que soy una "ella" y no un "él".
¿Y qué importa? El amor no siempre es perfecto.
Feliz viernes, menos cinco gatunos lectores -de "Ella"- de siempre...

viernes, 29 de mayo de 2015

DE PHOCOENIDAES Y OTRAS MINUCIAS...

Mientras pienso en cómo decirles que Querétaro se ha librado (¡una vez más!) de contarme entre sus habitantes (lo se, lo se... algo tiene ésta bella ciudad, éste bello estado para que yo no viva allí ni por error), ando medio viendo/escuchando un videíto con un tal Kanye West, una tal Rihanna y un tal Pol Macarny... ¡¿Qué?! O sea, ya en serio, ¿se necesita tanto el varo, la publicidat, la fama como para llegar a tales extremos?. Cielos... ¿Qué dicen? ¿Que la canción tiene más de medio año y que por favor deje de andar mostrando indignación tardía que sólo demuestra mi total desconexión  con el mundo de "la moda, la novedá"? (pausa dramática para confesar que escribí en un principio "desconección"... dios santo, ¡sólo tomen mi dinero y déjenme la dignidad!)
Pues sí, como les iba diciendo: que siempre ya no, olvídenlo (tengo muchas ganas de escribir cierto juego de palabras que vienen muy al caso con "olvídenlo" y cierto muchacho queretano, pero yo creo que lo dejaré así por ahora), táchenlo del calendario, bórrenlo de sus mentes y sobre todo, recuperen el aliento porque la pandilla Marmota se queda -repito- se queda en donde está. Aplausos para Marmota que nos hace ver como unos supinos imbéciles con nuestros respectivos conocidos pero pues así es esto de las gelatinas, unas cuajan y otras no y éstas definitivamente no cuajaron (oigan, esperen: ¿ya vieron el video donde Noel Gallagher obsequia su abrigo, muy caballeroso él, a una pobre mujer que tirita de frío a causa de su pequeña sobredosis? Buenísim... ok, prosigo).
Digo, Querétaro es una ciudad muy bonita, como señora bonita (omito el " y ociosa" porque amo mi yugular tal y como está) que no alza la voz porque no lo necesita, que no pelea en el súper por el último trozo de chambarete porque sería perder la compostura y ¡pos no!. Tal belleza no merece ser mancillada con la llegada de una calamidad como yo, carambas, si con lo que les pasó ayer en el Estadio de Santos ya tienen para andarse lamentando y yo todavía pretendo llegar como si fuera las diez plagas de Egipto juntas, corregidas y aumentadas, con toda mi idiosincracia mexicocitadina, con mis carcajadotas, mis miradas nada discretas y mi ya clásico "¡Muévete, pinc&%$# estorbo!" que sería expresado por avenidas tan hermosas como el Boulevard Bernardo Quintana o la muy querida Constituyentes, ¿qué acaso no pensaba lo que hacía?, ¿qué acaso no veía, maldita fue mi inconsciencia?
¡Ay, de veras conmigo! (oigan de nuevo:  ¿qué onda con "Time to pretend" de MGMT? ¿Soy yo o es que he llegado medio siglo tarde a la música moderna? Ok ya, cierro paréntesis)
Bueno, básicamente eso es todo lo que les quería externar, ya pueden continuar con sus vidas hasta este punto en suspenso, perdónenme por haberles quitado valiosos minutos de su vida y unas considerables unidades de oxígeno producto de haber contenido la respiración al leer éstas líneas. Debo añadir que fue mi mamá la que prácticamente me obligó a escribir esta especie de "comunicado oficial" (cuando lean "comunicado oficial" imagínenme haciendo "conejitos" con los dedos índice y medio. Cuando lean "conejitos", también) porque se muere de la vergüenza de tener una hija tan rajona, tan sacona con sus decisiones y a mi me dan ganas de decirle que no fui yo, que yo si tenía muchas ganas, mucha enjundia para comenzar una vida diferente pero yo me imagino que no me creerá nada, tal como cuando le decía que sí estaba estudiando en casa de mi amiga Carmen y ¡pus cual!, si andábamos dándole vuelo a la hilacha en sepa dios donde...(¡ups!)
¡Y ya! Ya estuvo bueno de andarle haciendo caso a mi mamá, total, a mi me enseñaron otras cosas en la escuela y una de ellas es el no andar dando explicaciones. Así que fin.

***
(Tres tazas de café (descafeinado) después)

¿Sabían ustedes que las marsopas son una especie de delfín aunque más pequeño y que técnicamente en latín "marsopa" significa cerdo de mar? Bueno, "técnicamente" no. "Latínamente", si.





domingo, 17 de mayo de 2015

LA PIEZA FALTANTE

Hace cosa de un mes, salí debajo de mi piedra para ir "de tiendas", como se decía en la muy próspera década de los 90. Iba consciente de dos cosas: mi cuerpo no estaba en su mejor momento y el hecho de compartir la salida con las marmotas no iba a ser precisamente halagadora: un esposo ansioso por verme embutida en cada modelito recién llegado de Colombia (gracias, Studio F, por deformar la visión de la moda) y en los que obviamente no quepo; un niño con una clara propensión a aburrirse en cuanta tienda fuera a ser arrastrado y una bebé que no me permitiría olvidar que antes de mi, está su hora de siesta y de "titi".
Pus bueno, a ver en qué carambas terminaba aquello...
En cuanto llegamos a Perisur mi cabeza comenzó a punzar: en cada parada que realizamos hubimos de toparnos con hermosas mujeres altas, delgadas, cabello planchado y liso cual baba de nopal, maquillaje adecuado, ropa ceñida, lindos tacones y un aironazo que provocaban con sus súper mega pestañas postizas tipo Ambar Ramos. Todo un sueño. Yo, claro, iba con mis "mommy pants" a falta de entrar en otra cosa, huaraches y el pecho cruzado cual "adelita", con el rebozo elástico que me regaló Axelita; pelo amarrado en indefinido molote y cero maquillaje porque no me dio tiempo ni de pasarme el lipstick.
¡Aquello era un complot contra mi! ¿Cómo era posible que en el día que paseaba con mi familia (y en el que parecía una homeless) me tuviera que encontrar con todo aquello que no era? ¿Acaso era un castigo por ser tan vanidosa en mi juventud que ahora tenía que pagarlo con sangre? ¿Era necesario que MI marido estuviera volteando como búho exorcizado ante el desfile de aquellas bellezas?
*Espacio para tomar aire...
No, no, no y no. Nada de conspiraciones universales ni cosas chuecas, estaba viviendo en carne propia el fenómeno psicológico llamado "La pieza faltante" (The missing tile) o lo que es lo mismo "andas viendo en otros lo que crees que te falta a ti".
Según la teoría (y el documental que vi en Yutub) la gente se concentra en notar sus carencias en lugar de vivir plenamente con lo que cuenta. Un calvo añora el pelo de la gente que lo rodea en lugar de ser feliz por el simple hecho de estar vivo. Así que lo que mi muy retorcida mente notaba era la guapura/frescura/hermosura de las muchachas y aún más, lo que me ofendía en gran medida era el hecho de sentir que yo ya no estaba guapa ni atractiva; al menos no después de haber hecho aparecer mágicamente un bebé y sus subsecuentes cuatro primeros meses. Era para morirse de rabia...
No les voy a mentir, no pude concentrarme en mis cualidades ese día, ni siquiera pude pensar en esa posibilidad; me quedé apabullada por el sentimiento de "soy menos" y yo creo que estuvo bastante intenso pues mis chicos mejor me llevaron a la librería "El Péndulo" para que se me pasara el berrinche y ya no pensara en mi apariencia física. ¿Que si funcionó? Un poco, a medias. El hecho de que en mi reciclaje mensual de bolsas aparezcan más aquellas que son de cierta librería amarilla con nombre de libertador hindú puede darles una idea de qué es lo que me preocupa más por cultivar... si yo ya lo se, no puedo ser una belleza ultra producida, nunca lo he sido en su totalidad porque nunca me ha interesado, tonces ¿a qué venía tanto drama aquel día en el centro comercial? Pos sabe... pero una cosa si es segura: por si las dudas, la Marmota me regaló un certificado de regalo para arreglarme el pelo y las uñas y las cejar y bla, para probar si aquello es lo que necesito.
Yo creo que pensó: "¡Ay San Conejo de las Conchas, ayúdame! ¡¿Qué haré con esta mujer?!...
Por lo pronto, Marmota, dejar de voltear según tú "discretamente" a ver a las modelos colombianas de Studio F...



domingo, 10 de mayo de 2015

BLOODY MOTHER'S DAY (O "Ps si ya saben cómo soy, pa qué me invitan")

"A veces se necesita perderse para encontrarse"... 
Sí, he perdido muchas cosas en el camino. Y de todas he renegado porque soy acumuladora y me encanta guardar y atesorar. Aún lloro por haber perdido mi mochila en la prepa ¡y miren! ya van veinte años de aquel suceso...
 Yo estaba muy obsesionada con un chico llamado Pato, que meses atrás habíame pedido que fuera su  novia con todas las de la ley, pero noooooo, ¿para qué hacerme su chava si yo tenía novio? El punto es que cuando me di cuenta, zas, el Pato ya andaba tras los huesos de muchas más (así de cotizadito estaba el mentado plumífero). Tonces, como buena acumuleitor, que me obsesiono. Nunca las canciones del "Jagged little pill" me sonaron tan amargas, ni las poesías de Octavio Paz tan saladas, la verdad es que dolía "haberlo perdido" y nada se podía hacer por "recuperarlo". En una de esas, le escribí sentida carta cuyo contenido seguro ahora me haría enrojecer de vergüenza, pero para mis dieciséis años, la neta estaba muy intensa. Total, que me armo de valor y me lanzo a entregarle la misiva al Pato, dejando encargada mi mochila con Mejor Amiga, la cual estaba echando novio de lo lindo, ¡puaj!. Más tardé en generar pena ajena con mis líneas que en percatarme que mi mochila había sido sustraída ilegalmente con todo su valiosísimo contenido (¡no manchen, si traía TODOS mis cosméticos y mis cuadernos estaban nuevos!) De esa pérdida nunca me recuperé porque las consecuencias fueron fatales pero esa es otra historia. Por cierto, ahí estaba el librito del CD de " Jagged..." y lo peor es que no era mío sino de mi amiga Giselle (quien hoy cumple años: felicidades nena y perdón por nunca devolverte ese boocklet).

¿Qué aprendí o qué encontré con aquella pérdida? Por supuesto, no fue mi dignidad ni mis cosas, aunque si fue una lección dura de asimilar. No lo sabía en ese momento pero años después recordaría esa anécdota para venir a rellenar este escrito que parece seguir sin tener pies ni cabeza y yo sólo quiero seguir tecleando para tratar de encontrar una buena idea con qué festejar el diez de mayo lo dijé o lo pensé ¿por qué se trabó la tecla de la coma? maldita sea no puede ser...

Quiero decirles, queridos menos cinco maternales lectores de siempre, que he tratado de terminar de escribir ésta entrada desde la mañana; ha sido una dura lucha la que han sostenido los "debiera ser así" contra mis "pues es lo que hay" y según la tarjeta Lamazón, van ganando los segundos... ¿será que sólo yo sufro la maternidad de esta manera? ¿estaré escondiéndome detrás de ella para no enfrentar las pérdidas?
¿habrá alguien a quien todo le salga bien?
Siempre comento que escribo para explicarme las cosas, para sacarlas de mi ser y poder observarlas a cierta distancia, lo suficientemente lejos para que no me hagan daño. No puedo escribir "ser mamá me hace daño" porque me da miedo enfrentar la ceja arqueada de más de un individuo ni tampoco puedo decir "ser madre es un día de primavera", porque el mismo individuo sabría que estoy mintiendo. Es un juego que nunca se puede ganar, luego entonces, perdemos... Punto para las pérdidas (que no las perdidas...)
Hoy precisamente salí a orearme y a dejar que me obsequiaran aquellos que son la razón por la que se supone debo festejar el diez de mayo y yo sabía que aquello terminaría mal. Lo se porque cada año con cada fecha en la que soy protagonista hago exáctamente lo mismo: lo arruino completamente.
Me pone de malas salir a "escoger mi regalo", soy exageradamente egoísta y caprichosa, soy un mounstro con chapitas y lipstick que se trepa al coche y empieza a soltar humo y truenos a diestra y siniestra.
No quiero evitarlo, se que puedo hacerlo pero entonces no se cumpliría la profesía de que soy la peor madre del mundo; nunca he estado preparada para el éxito, no importa cuántos malditos cursos de autoestima haya tomado ¿por qué iba a ser diferente al convertirme en madre?
Una es lo que es y así va soltando su encanto o su veneno, a veces con resultados buenos y otras veces con un raspón y una curita en el corazón. No es diferente por el simple hecho de ser mamá, aquello no es un escudo que te blinde contra los putazos del amor. Al contrario, te vuelve vulnerable y débil porque con cada sonrisa luminosa, con cada marco hecho de sopa y un "Mamita, eres la mejor" te vas fragmentando en millones de partículas que no encontrarán unión ni descanso hasta que no estés tres metros bajo tierra.
Y sí, lo eché a perder. Tal vez no tengo la madera de madre de Sarita García o de Marga López. Tal vez mi madera es de las suavecitas y ardorosas que al primer chispazo se consumen... no se, solamente estoy especulando o tratando de malabarear las palabras para que no se note que me domina el miedo por no ser perfecta y entonces no poder ser eficiente, qué boludez ¿no?
 Y heme aquí, lamiéndome las heridas por haber sido una momster el día en el que se supone debí desplegar el halo angelical que la sociedad ha endilgado a las mamás.
Cielos, el día en el que el ojo público nos deje en paz tal vez sea el día en el que realmente celebre esta fecha, sin presiones para elegir ropa, zapatos, cosméticos, joyas, perfumes, cambios de look o hasta libros que necesitan un tiempo -¡una vida!- para poder ser disfrutados.

A estas alturas lo único que quiero es acurrucarme junto a mi mamá y decirle lo mucho que la entiendo, lo mucho que la quiero y que es la mejor.
Tal vez hasta le haga un marco hecho de sopa...




viernes, 17 de abril de 2015

ANILLO DE MOEBIUS

¿Qué pasa por la cabeza de ALGUIEN cuando se niega a seguir las instrucciones y se niega a seguir las corazonadas de su, ejem, corazón?
Supongo que sin lógica y sin intuición no nos queda más que buscar ayuda en los libros de sip, autoayuda.
Y entonces la confusión inocente que detentabas hasta el primer capitulo titulado "Eres tú y tus errores: los 73 pasos para una existencia exitosa" ahora es un pase derechito a terapia de electroshock. Con todo e inyección de trementina, pues ¿qué es esto, los sesentas?
Cielos, da miedo equivocarse y aprender de los errores porque estamos tan acostumbrados a ellos y tan renuentes al cambio que existe el riesgo de chocar contra el punto ciego de los mismos, pensando en que los habíamos dejado atrás. Y nop.
Pero de eso no se trata "Rápido y Furioso 7". Yo no se para qué forzo mi intelecto con la trama, si de por si esta es de puro vacilón y lo único que quieres es que Vin Diesel te corra a mil kilómetros por hora sin protección (¡ay no, a estas alturas de mi vida ya no puedo arriesgarme con actividades "sin protección", ya vivo en el tercer piso, caray!)
Y cuando los créditos acaban y las luces se encienden, cuando de las palomas ya nada más quedó el recuerdo y un maíz que nunca mutó en "palomita" se niega a salir de la muela hueca que tienes, te entra la nostalgia de todo lo erróneo que hay en tu vida.
Depresión post parto post película palomera, le dicen...
Puedes comenzar con tus zonas erróneas, que van desde tus caderas hasta las pantorrillas; añoras esas tardes soleadas en el estudio de danza, cuando Madame Miryam te insistía en apretar el derriere y cerrar tus costillas (¡pero Madame, no puedo ni respirar y corro el riesgo de que se me salga un "pum"!) y te arrepientes de no haber seguido por ese camino de muselina, música clásica y puntas.
Contínúas pensando en errores de ortografía que te costaron el puesto de trabajo, en errores de tacto (obviemos), en errores de cálculo (tanto niño en el mundo), errores de carrera (y es por eso que hay cada pinche piscipodólogo metido de abogado) y hasta errores de pareja (los menos).
Todo es un error, cada centímetro de tu constitución estelar es un error y para sacarte de él te venden la idea de que sí, eres una negación con patas pero ¿qué crees? Todo tiene solución y no estás solo...
Bueno, ya cuando llegas al punto de convencimiento del "todo tiene solución", caes en la cuenta de que traías "por error" el celular apagado y ahora vas camino al precipicio con tu "gordo", pediste "por error" el café con cafeína y ahora tu bebé y tú parecen tecolotes mirándose la una a la otra y ya para terminar, caes en la cuenta que has educado en el "error" a tu primogénito pues no deja de aventarte a la cara que ya no lo quieres y que eres el enemigo.
Y mientras muñecos de peluche vuelan, tú te preguntas en dónde estuvo el error.
Asumir que uno se equivoca es casi como tragarte las flemas cual si fueran lo más exquisito que hay en el mundo. Y nadie quiere eso aunque todos quieran sentirse muy buenitos y decir "Pues sí, cometo muchos errores pero nadie es perfecto". Lo cual es un error, por cierto.
A estas alturas ya te está carcomiendo la ansiedad sobre todos y cada uno de los pasos en falso que has dado a lo largo de tu existencia y claro, cuando das vuelta atrás te preguntas con cara de bestia "¿Dónde estuvo el erro?" (Eso último fue intencional)
El error, maldíta sea, es creer que eres el centro del universo (de tú universo... shu shú) y que todo es tu culpa.
Y pues si, la verdad es que si, pero todo tiene solución...
Anillo de Moebius, le dicen.


viernes, 10 de abril de 2015

Yo, la piors...

Dejé de escibir por las mil voces que de repente comenzaron a escucharse en mi cabeza y que pedían cosas al mismo tiempo. Y obvio, con mi déficit de atención no podía hacerle caso a alguna...
La verdad es que dejé de escribir porque Marmota no suelta la compu, no para de ir al gimnasio, no deja de comer sano y no deja de verse guapo, mientras que yo sigo siendo la misma masa gordita y suavecita a la que le sacaron una chamaca de las entrañas, que no duerme como debe, que bebe café sin cafeína y que preferiría beberse tres litros de coca cola en vez de un buen Merlot, en caso, claro está, de que me dieran a escoger...
Este matrimonio se ha vuelto una competencia con un sólo competidor (o sea, yo mera) y en vez de seguir para adelante, he preferido aplastarme a ver televisión y chutarme cuanto desfile de programas intracendentes hay en Lifetime (¡Maldita seas Abby Lee Miller, hasta ella luce más skinny que yop!)
Y luego estuvo el asunto de la vacación de Semana Santa... cielos, una debería quedarse en casa encerrada para siempre como la loca que es (o sea, yo mera).
Por fin pudimos salir de nuestro barrio e irnos rumbo al Bajío. Al fiiiin pudimos compartir nuestra idiosincracia chilanga con los amigos queretanos y guanajuatenses y ¿saben qué? también en Querétaro hace aire, ¿eh? Me refiero a que los conductores del transporte público son tan cafres como los del D.F. y en más de una ocasión sentí que iba sobre Calzada de Tlalpan en lugar del hermoso Bulevar Bernardo Quintana.
Total que la vacación...
¿Quién dijo que salir a ciudades coloniales es una buena idea cuando tienes hijos pequeños? En verdad que el Matius se aburrió sin miramientos en los recorridos de las iglesias y ustedes imagínense lo que fue el tratar de darle pecho a Papita mientras un guía del Museo de Dolores Hidalgo respondía a la pregunta sobre si el padre de la Patria había tenido hijos o no (Ay, todos sabemos la respuesta, ¿qué se cree esa señora?) O sea, un calvario...¡pues claro, estábamos en Semana Santa, ¿o no?! Eso y más merecía por ser tan hereje, por comer comida argentina el mero día de la pasión, por no tener el alma vacía de pecados y llena de arrepentimientos; por seguir renegando de que la vida es injusta, etc, etc, etc...
Primera vez que deseaba estar en casa, lejos de la diversión y la comida. En casa, a salvo de las miradas de compasión por ser una lousy mom que deja que su hijo mayor use su tablet enfrente de la iglesia de San Miguel de Allende (O sea, perdón pero ya tendrá edad para venir a admirarla con más calma, gracias)
Y pues bueno, aún sigo con esta estúpida rebeldía de no comer sano, de no ejercitar mi cuerpo por no tener la suficiente energía para hacerlo y hasta de dejar de escribir porque mi escritorio está invadido por los calcetines sin par de la Marmota, las tareas del Matius, los recibos de pago, las lecturas pendientes y la Peluss, que ha decidido que ese es, por ahora, su lugar favorito.
Pienso en lo último que acabo de escribir, la furia que me da no saber procurarme un espacio para mi y entonces soy interrumpida por Mateo y su vocecita curiosa que me pregunta "¿Qué escribes?". Le digo que es un cuento, una historia. Y vuelve a insistir: "¿Sobre qué?". Contesto que sobre papá, mamá, su hermana...sobre nuestras vacaciones... Entonces remata: "¿Y por qué no le pones un dibujo de nosotros y lo bien que la pasamos?"
... ¡TOMA ESO, MAMÁ! ...
Cuestión de enfoques, supongo...


lunes, 2 de marzo de 2015

BERRINCHITOS

¡Todo cruje, todo rechina, todo protesta en esta casa, caray!
Cuando se trata de guardar silencio, parece que nadie es capaz de cooperar... ni cuando se trata de no tirar moronas de fudge en el piso para evitar que sean pisadas y dejen una horrible imagen de...ewww; tampoco andan muy cooperadores en cuanto a la conservación de la limpieza en general, ni en el orden, ni en procurar que mamá no se altere cada vez que un cojín está fuera de su lugar estratégicamente escogido. En fin, estoy frustradeeeeseeema. Tenía un viaje en puerta, preparado, planeado, presupuestado...y nada, no pasó; se quedó en el limbo, al lado de mi tercer proyecto de tesis (¡ese sí era el bueno!) y de mis intenciones de hacerme "rayitos" en cuanto tuviera a Papita fuera de mi ser.
Cuando una vive de mini proyectos al día para no desmoronarse (p.ej. "sólo son otros quince minutos de esta bubi, en cuanto termine me iré a asaltar la canasta del pan dulce") un viaje suele ser una puerta hacia lo maravilloso, ¡qué importa que solo sea al súper o a la Alameda, se trata de movimiento! Pero parece que Marmota Enterprise no piensa lo mismo. Es eso o no recibió el memo de que su Executive Manager se encuentra en pleno puerperio y está volviéndose ligeramente más histérica de lo usual, lo cual se traduce en carita triste y un humorrrrrrr... pero bueno, parece que aquí les gusta vivir al filo del peligro.
Si, caray, que me cancelan mi viaje...¡bu!
En cuanto supe que aquello no iba a poder ser me transporté mentalmente a la secun, en el preciso momento en el que Cheto del M-6 (el cuatito que me traía de un ala y que casi me cuesta la amistad de mi amiga Danny) se le declaró a Aymet (la musa adolescente de toda una generación) y aquella le dijo "I do" sin pensar, sin querer... La misma frustración de no obtener lo que quieres y saber que no hay la mínima posibilidad de alcanzarlo, a pesar de pasar tardes completas escribiendo en tus cuadernos "Dana y Cheto" o, más recientemente, de checar vuelos y hoteles...(de hecho esto último es pura ficción, sólo íbamos a pasar un finde en Querétaro).
Como sea, ya dije: es muy autocomplaciente de mi parte el tirarme al drama como niño chiquito que no tiene el juguete que le prometieron y por ello avienta los demás. ¿Será normal en mi condición o simplemente es mi neura de siempre con un diferente sombrero? ¿Hasta dónde me llevará el berrinche crónico? ¿Qué le estoy enseñando a mis hijos?
Todas estas preguntas me hice y no pude hallar respuesta satisfactoria alguna, pero por una retorcida razón no me interesa mucho encontrarle respuesta de momento. Paladear el dolor es a veces la manera en que las personas como yo (que sufren de un severo déficit de atención en cuanto a las ofensas) encuentran el camino para aprender a pedir lo que necesitan. Yo necesito salir y ver cosas más allá de mi departamentito, de la cuna de Papita, de mi cocinita donde preparo la dieta cero carb de Marmota, del escritorio del Matius donde día tras día peleamos por sus constantes olvidos de libros, de mi almohada lacto costrosa y de mi misma también.
No me causa culpa el demandar un time out para poder respirar en cuatro tiempos sin la angustia del chillido sorpresa, olvidarme de las ridículas calorías y de los mismos sabores de siempre o simplemente caminar por un sendero diferente que distraerá mis funestos pensamientos, pero el problema es encontrar la combinación de tiempos para -ejem- tener tiempo para hacerlo.
Ya se, es cuestión de tiempo, no hay falla.
Mientras tanto, me recuperaré de mi desengaño escribiendo estas líneas por encima de las palabras de Marmota que insiste en platicarme su rutina en el gym... Lo siento, no puedo concentrarme más.
Dejo "la pluma" y dejo de quejarme.
Es la hora de la segunda toma de la noche y yo estoy exhausta, aunque...
¡Cielos, cómo me reconforta ese aroma a lechita y algodón del cuello de Papita!
...
Nite nite, my sweetie pies...

viernes, 13 de febrero de 2015

José José es mi mentor.

El día de mañana los hoteles de paso registran una alza en sus ventas y ello pondrá muy felices a los dueños. Por esos pesitos extra seguramente le llevarán flores y cerezas envinadas a sus significant others y toda la ciudad se impregnará de felicidad, corazoncitos y jabón Rosa Venus. En Coyoacán veremos a los Forever Alone con su cartulina de "Se regalan Abrazos" pululando por el kiosco, con la esperanza de que alguien en verdad caiga en sus redes. Estará esperando el amantísimo noviecito de secundaria, rosa encarnada en mano, a que llegue su "chava" para llevarla a comer helados de vainilla y también se darán cita las Best Friends con sus globos de "Eres mi best friend forever" y animales de peluche varios para hacer el ya tradicional intercambio anual de globos y animales de peluche varios. Y todo esto porque el amor SÍ existe, ¿eh? No importa cuánto pinche cínico sarcástico se empeñe en negar lo evidente, el amor está en el aire pero sobre todo, está presente el mero 14 de febrero, ¡cómo carámbas no!
Ejem, para quien dude de mi sinceridad y/o espíritu amoroso sépase que: amo a mi gata Peluss y a todos los demás que viven en mi casa. A mis papás y a mi hermano. A la bola de primos, tíos, sobrinos y demás parentela que tengo regada por el mundo. Amo a To aunque no haya "matarili lirilón" y amo los viernes.
Todo parece tan bonito cuando se ama.
Y así, fin.
Se piensa que amor solo es para la pareja y por eso es que vienen los descalabros y los embarazos en adolescentes. En la secundaria, en vez de materias estúpidas como Álgebra o Literatura deberían enseñar el Arte de Amar (blushes) o de perdis unas cuantas clases de autoestima y reconocimiento porque en realidad casi todos sabemos querer pero pocos sabemos amar... (¡lo ven! no estaría yo escribiendo sandeces si hubiera tomado esas clases a tiempo...¡maldíto seas, Plan de estudios de 1994!)
El hecho de que el tiempo pase y el amor se modifique hace pensar que este ya no existe más. Se necesita mucha concentración y agudeza mental para notar que si en este mundo la única constante es el cambio, pues no se puede esperar menos del amor y de la persona amada.
Y como amor no es aureola, ni cándida moraleja, los dejo, queridos menos cinco amorosos lectores de siempre. En verdad que tenía intenciones de honrar al amor y no parecer una señora solitaria con 50 gatos al escribir sobre el amor pero no me sale, neta que lo intenté pero el espíritu adolescente del amor ha crecido inevitablemente Wendy y creo que ya no estamos en "Neverland"
Y francamente no importa si los aman o no, lo único que quieren es que su update de Facebook se vea bonito mañana... ¡niéguenlo!
Jajaja, no cierto manitos, disfruten la euforia, disfruten la vida en rosa...Yo solo tengo un ligero caso de Baby Blues.
¡Pero los amo!

viernes, 6 de febrero de 2015

CUARENTENA EDITORIAL

Cafeína...
Eso era todo lo que necesitaba para sacudir (un poco/no del todo) el puerperio mental que se ha apoderado de mi desde que Papita nació.
Porque para los que no lo sepan, es niña.
Sí Liga Mexicana de la Leche, he tomado UNA taza de café esta mañana; la primera en no se cuanto tiempo y sí, discúuuulpenme pero lo disfruté como si fuera un orgasmo mañanero. No es que yo sepa de esas cosas, ¿verdad? 
Así es, cafeína. He comprobado que lo que me impulsa a escribir no es el ansia de reconocimiento, ni siquiera el alivio que me produce soltar la verborrea que usualmente cargan mis dos intelectuales neuronas; no es el perfeccionamiento de la palabra escrita, mucho menos el enriquecimiento cultural de mis menos cinco abandonados lectores de siempre (levanten la mano si siguen aquí) es... la ansiedad que la cafeína me produce. ¡Wow, he descubierto el hilo negro!
Ok si, bebí café. Necesitaba recuperar un poco a mi vieja Yo para poder seguir funcionando pues lejos de creer que la maternidad vuelve automáticamente santas, célibes y hasta virginales a las mujeres, pienso que nos deja hechas un cocktail de hormonas, sentimientos de amor/odio y bastante peso extra que difícilmente alguien puede soportar. ¿O alguien es lo bastante sabio para entender lo que tres semanas de sueño irregular, un poco de alergia ocular (por aquello de frotar sin pensar los ojos con la mano llena de pomada para rozaduras) y pezones en fuego significan? Sí, ya se quienes lo entienden: las mamás comprensivas; no las que te sueltan un burlón "¡Y lo que te falta, chulita!" (Sí, se lo que me falta, helloooo, ya tengo un hijo)
Pues nada, que la petite Alouete ha nacido y exceptuando sus cólicos nocturnos (y diurnos) todo es felicidad... 
Es increíble que algo que hace que abandones todos los protocolos internacionales de higiene personal, que te hace dudar de quién eres y hacia dónde te diriges sea también lo que te mueva las fibras más ternurosas que secretamente escondes de la vista de los demás, la que te obliga a desarrollar tus habilidades más recónditas y hasta hace tiempo inexploradas (como lo es dibujar con crayolas una montaña misteriosa para el Matius mientras amamanto y sostengo a Petite Alouete con la otra mano) y sobre todo, la que ha expandido tus capacidades amorosas hacia niveles insospechados. Todo eso contenido en un pequeño cuerpito que tose, estornuda y escupe leche sin ton ni son... but I don't feel like dancin' when the old Joanna plays...
Pues si, cada vez veo más lejanas las pistas de baile donde podía estar toda la noche, bailando esas rolas que avergüenzan a las Marmotas (...volare...oh oh! Cantare...oh oh!...Nel blu dipinto di blu...) o ese curso de lectura y redacción disfrazado de "Diplomado en creación literaria" de Casa Lamm, o siquiera una noche donde no me la pase vigilando el sueño de Alondra, Mateo, La Peluss y Marmota (en ese orden) pero no importa. 
Hoy no importa porque una taza de café me ha hecho el día, un ángel ha tomado una larga siesta que me ha permitido escribir todo esto y la máxima deidad existente me ha dejado elegir mi camino.
Y aquí es donde quiero estar.

martes, 20 de enero de 2015

¡Sigamos celebrando!

...y de repente vi sus cachetes presionando suavemente los míos. Parecía que estuve esperando ese momento toda mi vida y que nada, nada anteriormente vivido tuvo el impacto que ese momento con esa persona estaba teniendo.
Pasó el tiempo y como en todas las relaciones ha habido altas y bajas. Hemos sido amigos y nos hemos retirado a nuestros respectivos rincones para poder pensar mejor las cosas y evitar herirnos.
Cada mañana que despierto el temor a perder siquiera uno de sus respiros es suficiente para impulsarme a levantarme y mirar como se le descuelgan los sueños y alegrías por sus enormes pestañas.
Lo amo, simplemente lo amo.
Y hoy, que cumple siete maravillosos años, no puedo dejar de recordar cómo fue que vino a convertir mi vida en lo que es hoy: un viaje sin ruta aparente, pero guiada exclusivamente por el amor.
Feliz cumpleaños a mi rata Bebé, a mi hermoso hijo mayor.
Felices primeros años, Matius.

viernes, 16 de enero de 2015

COMIENZOS QUE NO SON COMIENZOS.

Diciembre y el 2014 acabaron en huelga de sentimientos: se encontraron y se revolvieron haciendo que ésta, su humilde servidora, se encontrara frente a las decisiones menos importantes de su vida, en situaciones que ni fu ni fa y resultado de ello fue que ni me enteré que ya había llegado el 2015 hasta que lo vi plantado en el quicio de mi puerta, soltándome un "¡Quihúbole, chula!" tan soez que ni tiempo me ha dado de reaccionar...
Pasó el Día de Reyes con la consabida peregrinación al templo juguetero y la visita de las 7 tiendas, tratando de surtir el pedido del niño chiquito que vive en mi casa y como que más o menos fue agarrando color la situación de que un nuevo año había llegado, que los propósitos hechos de uvas ya tenían razón de ser y la fregada. Pero ni así arrancaba mi CPU...
Luego la rutina se instaló de nuevo y "córranle porque no llegamos al colegio" y "apúrate a tomar esa leche" y "¿qué demonios te voy a mandar de lunch?" fueron los temas de los días subsecuentes hasta que estamos en el punto de ¡MAÑANA VOY A TENER OTRO HIJO!
Y todo vuelve a comenzar...
Estoy enorme, la panza llega en primer lugar que mis intenciones, mi gato ha resentido la falta de cepillado aventando bolas de pelo en mi sofá del tamaño de Groenlandia, el Matius ha entrado al "club de los niños abandonados" con uuunaa rebeldía adolescente que me está sacando las canas de mi copete, la Marmota está aparentemente en santa calma (jum... sospechoso)  y la familia y amigos están a la expectativa de saber si la criatura que cargo cual canguro es niño o niña. Mientras afuera, el mundo parece que se convulsiona y se contrae para posteriormente darnos de sacudidas (literal y figurativamente hablando: F*ckin' Fracking!) y que los propósitos de año nuevo solo se quedaron en simples promesas de campaña porque todo mundo se está dando en la madre y los que no, seguro es porque planean mejor sus estrategias (no cierto, también están los yogaholics que intentan mantener el equilibrio y la paz mundial).
Y aún así, habemos gente "inconsciente" que seguimos trayendo  hijos al mundo...
Pues bien, no hay plazo que no se cumpla y parece ser que el destino  (y el quirófano) y yo tenemos una cita. A pesar de ser la segunda vez que me veo en este brete, experimento el nervio y la ansiedad de que todo pase rápidamente, pensando en por qué rayos da tanto miedo tener la responsabilidad de una vida en tus manos al grado de querer cerrar los ojos en un obtuso ejercicio de escapismo para no estropear nada y luego llorar amargamente por no poder regresar el tiempo atrás, cuando ese olor a leche y ese pequeño cuerpo te despertaban cada madrugada.
También experimento una especie de duelo con el Matius de tal suerte que de sólo pensar en ello, me pongo a llorar. Es el duelo de perder al hijo único para convertirlo en el hermano mayor. 
No creo estar mal al aceptar que me duele pensar en que mi amor maternal ya no es exclusivo del Mats; que todos aquellos días, paseos, juegos y confidencias que vivimos en su momento, no volverán mas que de manera esporádica y casual. 
Creo que más que sufrir por lo que imaginariamente está sufriendo el Matius (que perfectamente puede estarle valiendo un sorbete), es revivir MI duelo personal de cuando nació el Dr. Mitocondria y nadie me dijo que se acababa mi reinado. Así que tengo un pendiente más que resolver y prometo hacerlo pronto (no creo tenerlo resuelto para mañana pero pos trataré de echarle ganas, ¿verdad?). Gracias a mi rata bebé por este entrenamiento, espero haber aprendido una que otra lección del rollo de ser mamá.
Y bueno, si estoy aterrada y si tengo los nervios hechos un nudo pero francamente me siento mucho mejor que hace siete años. La Danita bebé que tuvo al Matius es muy diferente a la persona que soy ahora y ello me llena de fortaleza y energía. Digo, 34 años no los he pasado en balde y si es cierto como dicen que el segundo hijo es más fácil de criar, seguramente encontraré la manera de hacerlo todo al revés para contradecir esa y todas las teorías habidas y por haber en aras de conservar mi independencia emocional, aunque en ello se me vayan unos cuantos cientos de lágrimas y descubra nuevas maneras de darme de topes.
Porque una cosa sí les digo: podrán haber mil consejos y mil maneras de hacer las cosas, pero nada se compara a mi estilo y el día que le rinda cuentas al Creador, en el apartado de "Maternidad" (como en el de todos los demás) me limitaré a contestar que "...I did it my way..."

Aunque los hijos se hayan quedado en el diván...

Feliz viernes, feliz año, feliz comienzo, queridos menos cinco emprendedores lectores de siempre...



viernes, 26 de diciembre de 2014

RECUENTO DE LOS DAÑOS NAVIDEÑOS

Resulta que tienes grandes expectativas en cuanto a celebrar la Navidad. Pasas un año deseando que dicha fecha te encuentre llena de paz y amor, llena de dinero para todas esas obligaciones que velis nolis adquieres por concepto de vivir en la sociedad del consumo. Quisieras que tu casa resplandeciera de brillos y tafetán, mientras "All I want for Christmas is you" ameniza cada momento de la temporada, desde tus compritas en Liverpool hasta en las interminables posadas escolares, pensando y deseando que ese buen humor te dure hasta que sea la hora de arrullar al niñito Jesusito que ha de nacer en la medianoche del 24/25 (sigo sin entender esto del tiempo, mientras en Nukoalofa segurito que ya es domingo, aquí seguimos retacándonos de recalentado) y brindar con sidra Santa Clos (que por cierto, estuvo caríiiiisima este año) por el cumpleañero.
De repente, como si se tratara de una película de David Lynch, las cosas comienzan a ponerse feas: situaciones que no tenías idea que venías arrastrando buscan su foro para salir y decir "Hola, aquí tienes cosas no resueltas. ¿Dónde te las pongo?" y sin querer queriendo van saliendo todo eso que según tú y tu concepto de madurez, ya habías sorteado. ¿Es eso o es que tienes demasiadas hormonas (como ese pavo que no consigues bañar en vino blanco espumoso por estar demasiado congelado, ¡maldítas prisas!) que no dejan que tu cerebro piense con claridad? ¿O ya empezó el Apocalipsis (como ya empezó para ese pavo que sigues sin conseguir bañarlo en vino blanco espumoso) o es que las expectativas son muy altas y una quiere que todo sea tan perfecto como lo era en la infancia o simplemente esta es una lección más que aprender antes de que acabe el año?
Esta temporada navideña no ha sido la más edulcorada, la neta. He corrido por todos lados como loca para prepara la llegada de un bebé, soportando el trato de "poor Dana" y escuchando estupideces de gente que antes de tener un hijo pensaba de una manera  y ahora, por el simple hecho de convertirse en  madre/padre creen que lo saben TODO (pues déjenme decirles que su afán de aconsejar es directamente proporcional a su afán para que su pareja les haga caso, ¡gracias!), preservar la salud mental de un esposo agobiado por su trabajo y sus relaciones laborales y familiares y tratar de conservar la idealización de una fecha en el entorno de un niño. Adivinen en cuál he fallado desde su planteamiento... ¡exácto! ¿Por qué debo fomentar una ilusión cuando la realidad es bien diferente? Idealizar una fecha, ¡UN SOLO DIA! basándonos en películas hollywoodenses y villancicos sobre burros sabaneros no es una manera de educar para el éxito sino para una frustración permanente cuando te llegan tus 34 años de sopetón y más confundida que nunca.
Así que con ayuda de la madre naturaleza, de mi madrecita santa y de su propia mamá, el Matius ha aprendido esta Navidad que la misma no es perfecta, que no es necesario romper una piñata para sentirnos en onda, que la gente que quiere estar contigo en esta fecha lo estará sin necesidad de persuasión, soborno o manita de puerco y te brindará su luz por el solo gusto de compartir. Quien no estuvo, gracias por su ausencia pues de ella también se aprende y se obtiene sabiduría para el futuro. 
Esta Navidad fue bastante weird, como dice una invitada inesperada (y de la que todos estamos agradecidos por aparecer), desde la lluvia hasta los plantones. Pero ¿saben? Curiosamente tienen que pasar estas cosas para apreciar lo que en realidad significa la Navidad: no es un día en especial, es llevar siempre a la Navidad en tu corazón.
Ok, ese concepto me lo acabo de fusilar de Charles Dickens, pero esa es la idea.
Que hayan pasado una muy feliz Navidad y que mis queridos menos cinco lectores de siempre no estén indigestados por el recalentado...
(¿Otra tortita de bacalao? ¡Pues nos la echaaaaaaamos!)



domingo, 7 de diciembre de 2014

Una voz más...

Llega un "rey" a México, precisamente a uno de los Estados donde tampoco "pasa nada". ¿Y qué le van a decir?, ¿De qué le van a platicar? ¿Que sólo ese estado es bello? ¿Que es un buen lugar para invertir porque el índice de delitos solo se reduce a robos de "Gansitos" y "Frutsis"?
Ya llega y ¿quién lo va a recibir? Seguro que seguirán las viejas prácticas de usar a los niños "de mejores promedios" para que agiten banderitas rojas y amarillas en deferencia al "rey" y verdes, blancas y aún 43 veces más rojas para representar a nuestro país.
Se le paseará, se le mostrarán bailables típicos y se hará gala de la gastronomía local. Le llenarán el ojo con las bellezas lugareñas y nadie mencionara que la consorte del "rey" alguna vez fue "chica Boots", allá por los andurriales de Guadalajara.
Llega una personalidad mediática política internacional en medio de una feroz espiral de violencia y descontento popular, donde vuelan copetes y no se nota que alguien pueda hacer verdaderamente algo, pues quienes mandan se encuentran ahorita llorando en televisión nacional para convencer a la otra parte del pueblo -la que se contenta con tortas y jugos- para que donen en favor de niños coptados bajo otros tipos de abuso (y no lo dije yo solamente, la ONU me da el permiso de parafrasearla)
Pero es imposible disimular el tufo y por más cadáveres que se traten de esconder, las mentes se abren poco a poco; la sensación de que algo amenaza a la tranquilidad se filtra hasta el seno de nuestras familias y mi hijo se asusta al ver policias, se pregunta si es posible que él también se pueda perder sin ser encontrado.
¿Es esto una manera digna de vivir?
Y no, no quiero crearle un país de mentiras ni distraer su temprana conciencia con zapatitos de cristal y patos que se vuelven cisnes. No quiero que crea en el Padre todopoderoso y bondadoso que nos vendieron en la primaria y que se llama "Gobierno". No quiero que crezca engañado ni que asuma el miedo como algo normal...
Pues entonces de qué le vamos a platicar al rey que nos visita, esa es la cuestión; ya pónganse serios, nos dirían los que organizan la porra, pongan su mejor cara, que no se note que están tristes.
Pues no estamos todos, así que ni eso podremos asegurar con "estar".
La vida puede transcurrir bellamente en otros lados; en casa de los senadores y diputados, por ejemplo.
Con sus 159 mil pesos de aguinaldo y demás compensaciones claro que con gusto olvidan todo y llaman a toda una nación doliente a superarlo. Que alguien le diga a todos los autores de superación personal que ya ni le busquen, que la fórmula para "superar lo malo" no son las lecturas puntuales de sus libros, ni sus conferencias, ni sus podcast. La onda es traer la cartera llena de billetes y unas muchachas al lado.
Que cursos de tanatología ni que la chingada; "nuestro" (a mi ni me vean, yo no voté por el PRI) Presidente tiene todo el "Know how" para salir adelante. Pregúntenle.

"...Te doy una canción y hago un discurso sobre mi derecho a hablar, te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar...Te doy una canción y digo "patria" y sigo hablando para ti, te doy una canción como un disparo, como un libro una palabra, una guerrilla...como doy el amor."

...Nudito en la garganta... nos leemos la próxima vez.





viernes, 28 de noviembre de 2014

SEGUNDA VUELTA.

                                                                ...No esperes que el rigor de tu destino, que tercamente se bifurca en otro (...) tendrá fin.

"Es de hierro tu destino como tu juez", dice Borges (Borgues, pa' los cuates... de Chente Fox)
Poco después de que mi voluntad cedió al ejercicio y a la buena alimentación, cuando las asanas y los 'ohms' hubieron de purificar mi espíritu chocarrero, sentí que mi cuerpo no respondía como debía.
Me sentía de lo más débil, de lo más triste y deprimida; todo lo que comía lo devolvía medio procesado y no quería dejar de dormir.
La Marmota temió por su vida pues no es fácil aceptar que su "executive manager" estuviera haciéndole esos teatros. Digo, si al cuarto para las ocho me pide que pague las tenencias de nuestros respectivos autos, que le consiga el teléfono de algún proveedor, que revise si no dejó sus patrones en casa o simplemente que le prepare mi famosa pasta de champiñones, es de temer que de un día para otro lo recibiera con puro chayote hervido y el flyer de "Pane en via". ¡Maldito! ... jajaja.. just kiddin'. 
Así que me mandó al hospital, al laboratorio, a hacerme pruebas de todo y nada, no pasaba nada... Aparentemente...
Luego, todo cambió. Un día en el que me encontró más pálida que de costumbre me llevó de nuevo al hospital y ahí el mundo tal como lo conocía hasta ese momento se disipó: estoy esperando a mi segund@ hij@.
De pronto se apareció la película que ya había visto: visitas al hospital, sangre-sangre-sangre, temores nocturnos, mi cuerpo que comenzaba a ser "perfecto" de nuevo cambiaba rápidamente, apetito desmedido por carbohidratos y donas Krispy Kreme y lo peor, mis serias dudas sobre mi capacidad de crianza, pues aunque el Matius es el niño más dulce, bueno, amoroso e inteligente que conozco, el día que salga al mundo y éste me lo escupa con una nota que diga "Debiste hacerlo mejor" ¡me voy a poner a llorar! (y a seguir tragando krispys)
Total, que por fin ya sabíamos lo que ocurría; el Mundial de Brasil iba a ser el pretexto perfecto para fomentar mis antojos y nadie me iba a impedir que rompiera la dieta. De ahí en adelante todo era diversión, Fun and loathing in Danagatolandia!
Pues no fue así; tuve muchas compliaciones médicas y me ordenaron un reposo monacal. Gracias a mis amigas Axel y Bere que cuidaron de mi y de mi querido Matius al recogerlo del cole y traerlo sano y salvo a casa, mientras yo no entendía qué demonios estaba haciendo mal, torturándome con mil temores que ya nada tenían que ver con que si era correcto enchuponarlo o bañarlo con lechuga. Era el temor de "¿Vivirá o no?". Un sentimiento, queridos menos cinco lectores de siempre, que no podría describir despreocupadamente.
Es por eso que hasta ahora que estamos en la recta final puedo platicarles libremente mi -ahora si- feliz situación.
Sépanse que estos oscuros temores los he venido arrastrando desde junio, que ha sido un triunfo mantener el equilibrio entre la emoción desmedida por un nuevo ser y el temor a perderlo antes de conocerlo. El pretender que "todo está bien" ante una situación en la que claramente no esta todo bien es difícil, pero indudablemente también pasaron cosas maravillosas en el proceso que me hicieron concebir esperanzas: El Matius entró a la primaria, a los scouts, me volví una "soccer mom" (que no 'sucker') de tiempo completo, leí muchísimos libros, celebré otro cumpleaños con un regalo sin poder desenvolver aún...
Se que en el mundo, en nuestro país, en nuestra ciudad, en nuestra familia pasan cosas que hacen perder la fe en la humanidad y en la existencia, pero siempre habrá la mentada luz al final del túnel que nos alienta a seguirla (¡sí, si vayan hacia la luz!) y tratar de sacar lo mejor de nosotros mismos.
Así que veremos qué sucede en mes y medio, lo más probable es que así como estoy construyendo mi destino (y con el tino que tengo) éste nuevo ser nazca el día del cumpleaños de su hermano mayor.
Ya me conocen... me encanta complicarme la vida.
Feliz viernes, queriditos. Los niños SÍ suceden, así que si van a la fiesta, lleven sus globitos..




viernes, 14 de noviembre de 2014

EN LA FERIA...

Escrito por la mujer que piensa que su gata Peluss
es su amiga.
Hoy viernes volveré a la Feria del Libro Infantil y Juvenil. 
Voy como cada año de mi vida. Ya son 34, así que échenle cuentas.
Voy con gusto y emoción para reencontrarme con la nenita que leía Mafalda a los cinco años y repetía como lorito lo de tener "conciencia gremial". Voy con el fervor de quien va a la Villa a dar gracias a fin de año por los favores recibidos y es que el mío es un agradecimiento a mi mamá (que en vez de ir a la Universidad me llevaba "de pinta" a la Feria, cuando la organizaban en el Auditorio Nacional) y a mi papá, quien es un adulto con alma de niño (el sábado pasado lo caché viendo Plaza Sésamo. El Matius ni figuraba por ahí, así que no era pretexto).
Ir a la Feria es como ir a la feria. Sólo que los mareadas y guacareadas no son por culpa de los juegos mecánicos sino por las vueltas que doy sin cesar por cada uno de los stands, tratando de encontrar el libro perfecto. Lo curioso es que ni siquiera los busco para obsequiárselos al Matius, sino para mi propio deleite.
Pienso que la literatura infantil es un género que ha sido infravalorado y hasta se le ha faltado al respeto con tanto mercadeo de productos disney y nickelodeons (¡es que cómo es posible que Dora la Exploradora o la Sirenita vendan más libros que un Tío Patota o una Olga Cuéllar, chihuahuas!). Y bueno, si es cierto que me encanta leer libros infantiles porque es una manera de conservar la capacidad de asombro, la imaginación y la sensibilidad. Los libros-niño son el primer escalón de mi gusto por leer.
Anteriormente la Feria tenía un aire hippie pues todo era regalar globos, colores, ediciones sencillas de libritos... en los talleres se usaban envases de yogurt y pintura para crear el sistema solar y La Trouppe nos deleitaba con "Opus Estos"... vendían nieve de leche quemada y Sara Gerson autografiaba nuestros libros de "Los viajes de Pluvio".
 ¿Todo era más simple o es que yo iba por la vida con ojos de inocencia y no era mi trabajo el pensar en los precios de los libros y en si compraba un disco de los Hermanos Rincón o un kilo de carne?
Ciertamente sigo yendo a la Feria como un ritual, pero también porque creo que se educa con el ejemplo y si el Matius algún día terminará en un diván, al menos que no me culpe de no haberle inculcado el gusto por la lectura o de no procurarle una herramienta que lo hará mejor persona, como creo que lo es la literatura.
¿Dónde estarán esos niños que junto conmigo compartimos horas de lectura? ¿Seguirán leyendo, son padres, estarán llevando a sus hijos a la Feria?
Misterios que las encuestas de "tres libros al año es el promedio que el mexicano lee" no alcanzan a revelar...
Tal vez sea cuestión de tiempo.
Y de fe.
Feliz viernes, queridos menos cinco lectores de siempre; si van a gastar su "Buen Fin" en una tele ni me platiquen.
*Pone carita enojada


viernes, 7 de noviembre de 2014

CAPILARIDAD BAJO LA LUPA

Escrito por la mujer que es capaz de comerse un puñado de Cheetos
y un "Miguelito" en polvo como desayuno".

Queridos menos cinco lectores de siempre, para poder despegar las neuronas y venirles a escribir tan temprano hube de poner a Guns N' Roses en altos decibeles ¡y la cosa no para de agradarme!
Así que ya llevo 30 minutos escuchando música y ya hasta se me olvidó lo que les iba a platicar (que seguramente era algo insulso y poco importante, pa' variar.)
Debo confesar que los Guns comenzaron a gustarme gracias a felices coincidencias en mi adolescencia (periodo en la historia que TODOS deberíamos saltarnos; ¡ahí te encargo, Evolución!) y posteriormente las personas que fui conociendo a lo largo del camino compartieron y fomentaron mi gustillo. Fin de la anécdota de Guns, fin del recurso literario de la introducción pues no pienso escribir acerca de la música (ya se ve que se muuuy poco), fin de las alusiones a la adolescencia. Se quedarán con la duda de quién fue el primer chico que me dio un beso al ritmo de "Since I don't have you".
Cielos, llevo literalmente una hora tratando de encontrarle el hilo a mis pensamientos y no puedo dejar de pensar en la adolescencia, ¡justo como no quería que pasara!
Me acuerdo que en la secun era obligatorio -aparte de las calcetas blancas hasta arriba y zapatos negros de goma ¡horribles!- que las niñas portáramos un objeto colgante no identificado (OCNI) sobre nuestras frentes, el famosísimo "copete". Dicho copete era toda una distinción entre las jóvenes, entre más enredado y más abultado, mayor su índice de coeficiencia intelectual. Na, para nada. De hecho las chicas que no usaban copete eran las más aplicadas pues no gastaban tiempo precioso de estudio en tales menesteres, y como yo no fui muy aplicada en la secun, pues adivinen quién si traía su copetín bien redondito y encrespado...(todos señalándome en 3...2...1)
Efectivamente, no era un buen día si el copete no quedaba tan esponjoso como yo quería. Había que levantarse a las 6 de la mañana (y en ese entonces gustaba de hacerlo con el programa de Sofía Sánchez-Navarro, en Digital 99) para tomar un baño, ponerme el uniforme y comenzar a torturar mis cabellitos uno por uno. El procedimiento era el siguiente: separaba el mechón de la frente del resto de mi cabellera; acto seguido, peinaba mi cabello en una coleta relamida y bien apretada. Paso tres: con un peine comenzaba a enredar el cabello (a hacerle "crepé", como se le dice en el argot estilístico) y rociaba sendas cantidades de "Aqua Net" para después sostenerlo y aplicarle calor con la secadora. Uff, sólo recordarlo ya me dieron ganas de raparme...
De tal manera había calculado el tiempo que tardaba en peinarme que jamás se me hizo tarde para llegar a la escuela, bien encopetada, claro.
No se que delirios o sensaciones podría causar el peinarse de esa forma, con el tiempo dejé de procurarme dicho accesorio por que la prepa y el copete ps no checan, ¿no?
Jamás se me ocurrió pensar que lo que las chicas creíamos hermoso, atractivo para el sexo opuesto, para los hormonosos compañeros les daba exactamente lo mismo pues ya está más que comprobado, estudiado y resobado que en lo que menos se fijaban de nosotras era en la cabeza, precisamente.
"Ahoy" ignoro el peinado que esté de moda entre la muchachada, yo por mi parte he renunciado al peine y a la secadora, por más que la Marmota deje caer indirectas de "ayyyy, qué bonita te verías con equis peinado".
Demasiado tarde, yo ya me casé con un corte de pelo, con la idea de que entre más simple mejor y que ningún peinado vuelve a quitarme el tiempo que puedo invertir haciendo otras cosas.
Y bueno, hay de copetes a copetes... por lo pronto en este país sabemos cuál es el copete más odiado por el grueso de la población y ni sus litros de gel podrán traerle calma (ni ideas...o inteligencia...bueno, ya de perdis: sentido común).
Así es el misterio de la capilaridad...



lunes, 3 de noviembre de 2014

Crónica del Día de Muertos.

El Matius y la Marmota regresaron de sus respectivos viajes justo para la celebración del Día de Muertos.
Después de indigestarme con una poca de barbacoa, corrimos a Xochimilco por las cosas de la ofrenda. Aquello era una alegoría al cuento de Cortázar "Omnibús": todos traían ramos de flores y mal miraban a los que no. Nadie iba para Chacarita pero sí al Panteón Municipal.
Por la tarde llevamos al Matius a los Scouts y fuimos felices comiendo pan de muerto y chocolate.
Ayer domingo visitamos el Panteón y caminamos sobre una marea anaranjada de cempazúchil. Increíblemente el día en el que celebramos a la muerte es el día más vivo en el camposanto.
De regreso pasamos a comer con la abuela Ofelia.
La abuela Ofe es de Oaxaca, de la Mixteca; sus años y sus achaques no le impiden celebrar como se debe a "sus muertitos" y por ello se desvela durante dos noches para preparar la comida de Día de Muertos, consistente en mole amarillo.
El mole amarillo es un potaje hecho con diversas clases de chiles, especias y hoja santa, espesado con masa y servido con pollo. Algunas personas suelen servirlo con maíz cacahuazintle cocido, al estilo pozolero.
A mi siempre me ha gustado pasar con ella estos días, su casa huele a guayabas, pan y comida de Muertos.
No puedo pecar de ingenua, se que soy privilegiada por cada año que puedo pasar con ella mientras está en el mismo plano físico que yo y ello me hace llorar. 
La muerte es el contrato que se sella al nacer, eso lo sabemos. Los niños no comprenden el concepto de morir hasta que se dan cuenta que ellos también son susceptibles de morir y cuando ello sucede, algo se rompe en su ser. Así, crecen y cada cosa que viven siempre va acompañado del otro lado de la moneda, la de lo finito.
Pensando en que era buena idea homenajear a otros muertos que queremos, partimos hacia la Alameda Central.
Pisamos el Centro Histórico para saludar a los cráneos monumentales que hicieron para recordar a Frida Kahlo, Octavio Paz, Julio Cortázar, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, etc.
Caminamos sobre Madero, ¡aquello estaba llenísimo! y por fin llegamos a Bellas Artes.
Después de apreciar las diversas manifestaciones artísticas que allí se dieron cita, enfilamos hacia la Alameda para poder emular la famosa pintura de Diego Rivera "Sueño de una tarde dominical en la alameda", solo que esta vez no había globero, ni heladero, ni chicharronero...¡nada! solo gente que tenía su ir y venir.
Triste, ya los tiempos definitivamente han cambiado.
Y bueno, como dijo Cuco Sánchez: "me río del mundo que al fin ni él es eterno", aquello terminó en casa de mis papis degustando pan de muerto y chocolate (again)
Hoy, hoy solamente estoy enfocada en el hoy...

viernes, 31 de octubre de 2014

LA APARECIDA

¡Quihubo!
Como se ve que la época de hibernar se adelantó a este su changarro de confianza; es inevitable, lo siento.
Así que hoy se disponen a pintarse sus caritas y ponerse trapitos de distintas formas con la esperanza de ganarse unos cuantos chupirules, ¿eh? Muy bien, muy bien, es el momento de seguir adelante con los festejos que nos marcamos en el calendario y pensar que falta poco para que el año termine...
Por aquí todo va bien, gracias por preguntar, no saben lo feliz que me encuentro, tecleando como siempre -aunque como ya les he dicho: no siempre se publica lo tecleado- y viviendo la vida loca. Ya saben, lo usual.
No recuerdo alguna celebración de Jaloween en específico como para poder platicárselos y hacerme la muy interesante (¡uy, qué interesante!). Creo que lo más memorable de aquella era lejana fue cuando mi mamá me hizo una túnica anaranjada y una capa negra a la cual mi santo padre tuvo a bien pintarle una calabaza y titularme "La Condesa Calabaza"...ay, hasta una lagrimita se me salió :') y luego dejarme sobre Avenida Insurgentes para talonear, quiero decir, para "pedir calaverita".
En esos días no se acostumbraba a decir "¿Me da mi Halloween?", ni pediamos dulces. Lo que rifaba era pedir el varo y luego ir a mercar esas monedas por dulces; jamás pensamos en obviar la transacción ni en reducir pasos para llegar al objetivo. No era decoroso, digamos que había que sudar un poco para obtener la recompensa.
Dice mi papá que en su época y en su barrio (saludos, Moctezuma 1 y 2 sección) no se disfrazaban, ¿qué visiones son esas?. Simplemente con sus pantalones "rotangos" y su tono de peladitos tenían para dar miedo. Eso sí, sacramentalmente debían hacerse de su caja de cartón con aberturas en forma de calavera y alumbrarla con una vela. No se de cierto cómo rayos le hacían para mantener la vela prendida, pedir dinero y no acabar en la sección de quemados de la cruz roja, mientras pateaban un balón y le chiflaban al "Churros" para que se apurara y saliera con la demás palomilla. Supongo que son "competencias" que ya no forman parte de ningún plan de estudios de la SEP, ¿no?
Y bueno, como cada cosa memorable en mi infancia, está el tema de mis primos...
Casualmente el primero de noviembre es el cumple de mi primo Gabriel. Invariablemente le hacían su pastel e invariablemente siempre se escurría de su propio cumpleaños (¡bueno, con decirles que hasta el año pasado hizo lo mismo!)
Tales escapes tenían como fin...mmmm...aquí echaré a volar mi imaginación pues nunca he sido invitada a participar, neta que no tengo ni idea de qué carajos podría estar haciendo la noche de su cumpleaños número ocho, allá por la colonia Narvarte en 1988... pero supongo que salía a "pedir calaverita" con sus amigos, pues llegaba con su calabacita de McDonald's (¿la recuerdan?) llena de pesitos. Y yo solo miraaaaba, miraaaaba... en la muina total porque no me había invitado a perderme SU cumpleaños en aras de incrementar mis arcas personales. En fin...
Ahora que tengo un Matius las cosas son bastante diferentes. Hemos ido a Halloweens y a pedir dulces a distintos lugares. Cosa curiosa: a Matius le choca disfrazarse, pedir, hablar, pelear por dulces...cualquier cosa que tenga que ver con perder la mini compostura de mi mini adultito. Es frustrante, debo decirlo. ¿Qué más quisiera yo verlo portarse como cerdito glotón, pidiendo...¡exigiendo! sus dulces, pero supongo que algo, algo debió heredar de mi (ya que en todo lo demás es "igualito a su padre") y ello es mi maldita timidez, so...terminamos en Superama comprando nuestros dulces y mirando "Es la Gran Calabaza, Charlie Brown".
Este año es una incógnita puesto que anda de campamento y supongo que asar bombones es más padre que pedirlos. 
Por lo tanto, aquí estoy muy solita, pensando en que es hora de irme a surtir de dulces al mini súper, ponerme un gorro de bruja y ver a Snoopy y su pandilla mientras las horas pasan y yo me acurruco más y más en mi sillón.
Es eso o ir a casa de mis padres a pedir asilo....y calaverita.
Feliz viernes, felices muertos, felices todos...
Nos leemos hasta la próxima aparición.

viernes, 24 de octubre de 2014

Es difícil escribir con el tono habitual -desparpajado y falto de coherencia- cuando toda la nación deberíamos estar volyeando los ojos hacia los acontecimientos de sangre, masacre y sinsentido que se vive en nuestro país. Por ello, únicamente con el fin de solidarizarnos con tales protestas y actos de reclamos, dejaremos este espacio en blanco, y guardemos anécdotas y hechos curiosos para otra ocasión. Porque todos somos uno y el que no lo piense así, la vida y sus vueltas les demostrarán lo equivocado de su pensar. Y porque todos los que están leyendo esto también tienen algo que decir, es hoy el momento. Feliz viernes, nos leemos (o no) la próxima vez.

viernes, 3 de octubre de 2014

¿ME ESTÁS LEYENDO, INÚTIL?

Hay tantas cosas en esta vida que no se me dan, que simplemente no las se hacer nada bien.
Por ejemplo: no se cocinar. O sea, hervir agua y echarle espaguetis no convierte a alguien en Chef categoría Cordon Bleu, ¡perdónenme!
Ya no digamos que se bordar, tejer o cortar un vestido.
No aprendí ni siquiera a escribir bien en máquina de ídem.
Y mucho menos se cómo pintar una acuarela, o un óleo o ya de perdis, con plumones "Pincelín". ¿Cambiar una llanta? Gracias al cielo que jamás se me ha ponchado una, o si no, estaría a mitad del arrollo vehicular llorando y pidiendo ayuda.
Neta, soy re inútil.
Trato de consolarme pensando en que quizá sea una buena abogada...hasta que me cacho intentando dar una asesoría y mejor los canalizo con los "Abogados Sinior" (¿no saben quiénes son los "Abogados Sinior"?...¡pues mis papás!)
Luego pienso "bueno, soy una madre no tan pior" y luego resulta que el Matius trae un reporte o se le olvidó la lonchera o de plano sigue escribiendo "juares" (¡Síiiiii, con minúscula, sin acento y con "s" en lugar de "z"!)
Y es muy feo, queridos menos cinco utilísimos lectores de siempre. Eso de andar por la vida sin un talento claro es muy triste porque la gente -la del tipo "eterna metiche"- es muy malintencionada; luego luego saca conclusiones estúpidas cuando no ha llegado a tratarme a fondo. 
Bueno, la verdad es que todo este quejoteo es porque hace poco me hicieron sentir muuuuy mal, como quien dice "me bajaron la moral". 
Resulta que soy tan educada que no suelo poner a la gente en su lugar, ya lo saben. Yo, como el Maestro Chéjov: dejo que se regodeen en su naturaleza y que solitos se otorguen el lugar que quieran, mientras yo sólo sonrío. Pues bueno, en esas estaba mientras sostenía insulsa plática con una persona que insinuaba que mi vida era muy fácil. Que por más que platicara de mis vericuetos y vicisitudes, no habría algo en mi vida que no fuera fácil, que no tuviera solución pero no porque yo lo resolviera sino porque tengo "quien" me lo haga. O sea que pa' pronto, soy más inútil que hace rato.
¿Qué se cree ese tipo de gente? ¿Qué horribles cosas ha tenido que vivir para pensar eso de los demás? ¿Por qué medimos a las personas si todos somos iguales, para empezar? Ay dios, ¡ya me volví comunista!
Ya en serio, manitos, yo no se cuál sea mi talento, ni mi misión en esta vida, ni si tengo éxito o no. Tal vez mi talento consistió en formarme una personalidad que los demás no sientan como una amenza, al grado de hacerlos sentir tan en confianza que les provoque soltar la diarrea mental que traen encima.
Creo que abandonaré este mundo sin saber para qué carambas vine al mismo, pero mientras procuraré no molestar a la gente con mi palabra, mi actuar o mi pensamiento. Ya me tocará rendirle cuentas al creador y sabré si valió o no la pena las lbf/in2  de oxígeno que ocupé.
En fin.